Artrosis glenohumeral
La artrosis glenohumeral es la degeneración de la articulación entre la cabeza del húmero y la glenoides. Puede causar dolor profundo, pérdida progresiva de movilidad, crepitación y dificultad para tareas como vestirse, alcanzar una estantería, asearse o dormir sobre el hombro.
El diagnóstico no se basa solo en que una radiografía tenga artrosis. Hay que relacionar los cambios estructurales con los síntomas, la pérdida funcional y la exploración, además de valorar manguito rotador, bíceps, articulación acromioclavicular y causas de rigidez que pueden coexistir.
Índice de contenidos
- Qué ocurre en la articulación
- Artrosis primaria y causas secundarias
- Síntomas y repercusión funcional
- Exploración clínica
- Radiografía, TAC y resonancia
- Diagnóstico diferencial
- Tratamiento no quirúrgico
- Infiltraciones y tratamientos con evidencia limitada
- Cuándo considerar cirugía
- Artroplastia anatómica e invertida
- Rehabilitación y expectativas
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué ocurre en la articulación
La artrosis glenohumeral implica pérdida progresiva de cartílago, cambios del hueso subcondral y formación de osteofitos. Puede aparecer remodelación de la cabeza humeral y de la glenoides, estrechamiento del espacio articular y, en algunos patrones, subluxación posterior o pérdida ósea glenoidea.
La imagen estructural no predice de forma perfecta cuánto dolor tendrá una persona. Dos hombros con cambios radiológicos similares pueden tener niveles de función muy distintos. La decisión terapéutica debe partir de la discapacidad real y de los objetivos del paciente.

Artrosis primaria y causas secundarias
La artrosis primaria aparece sin una causa única identificable y es más frecuente con la edad. La artritis o artrosis secundaria exige un contexto distinto y puede requerir decisiones diferentes.
- Secuelas de fractura o luxación.
- Inestabilidad crónica o cirugía estabilizadora previa.
- Necrosis avascular de la cabeza humeral.
- Artropatías inflamatorias o postinfecciosas.
- Artropatía asociada a rotura masiva e insuficiencia del manguito rotador.
Esta distinción importa porque la guía AAOS de artrosis glenohumeral primaria no puede extrapolarse sin matices a todas las artritis del hombro.
Síntomas y repercusión funcional
El dolor suele percibirse profundo y puede empeorar con el uso del brazo o por la noche. La pérdida de movilidad acostumbra a ser progresiva y afecta tanto a movimientos activos como pasivos. Rotación externa, elevación y movimientos detrás de la espalda pueden ser especialmente limitantes.
- Dolor al alcanzar, empujar, levantar o cargar.
- Dificultad para vestirse, higiene personal o tareas por encima de la cabeza.
- Rigidez después de periodos de reposo.
- Crepitación o sensación mecánica, que por sí sola no determina gravedad.
- Alteración del sueño y reducción progresiva de actividad en cuadros sintomáticos.
Exploración clínica
Se compara movimiento activo y pasivo, calidad del movimiento, fuerza y dolor. Una limitación pasiva global orienta a un problema articular o capsular, pero no diferencia por sí sola artrosis de capsulitis.
El manguito rotador debe valorarse porque su integridad influye en el diagnóstico y en una eventual planificación protésica. También conviene explorar la articulación acromioclavicular, bíceps y columna cervical cuando los síntomas no son exclusivamente glenohumerales.
Radiografía, TAC y resonancia
La radiografía es fundamental para confirmar cambios degenerativos y valorar patrón de desgaste. En pacientes que se estudian para una artroplastia, AAOS considera apropiadas las proyecciones AP verdadera/Grashey y axilar, utilizando imagen avanzada según la necesidad clínica.

| Prueba | Pregunta que puede responder |
|---|---|
| Radiografía | Espacio articular, osteofitos, deformidad, alineación y otras causas óseas de dolor. |
| TAC | Caracteriza mejor glenoides, versión, pérdida ósea y anatomía tridimensional, especialmente en planificación seleccionada. |
| Ecografía | Puede valorar el manguito y bíceps cuando la pregunta clínica se centra en tejidos blandos. |
| Resonancia | Útil para manguito, cartílago y tejidos blandos si esa información modificará el tratamiento. |
Diagnóstico diferencial
- Capsulitis adhesiva: puede producir gran limitación activa y pasiva sin artrosis radiográfica equivalente.
- Rigidez de hombro postraumática, posquirúrgica o secundaria a inmovilización.
- Rotura del manguito y artropatía del manguito.
- Artrosis acromioclavicular, más localizada en la parte superior del hombro.
- Necrosis avascular, artritis inflamatoria, infección o secuelas traumáticas.
- Dolor cervical referido.
Tratamiento no quirúrgico
El tratamiento conservador intenta reducir dolor y preservar la función útil. La evidencia específica para algunas intervenciones no quirúrgicas en artrosis glenohumeral es limitada, por lo que conviene evitar protocolos rígidos.
- Actividad: ajustar temporalmente cargas que provoquen una reagudización intensa, manteniendo el uso tolerable del brazo.
- Ejercicio y fisioterapia: pueden orientarse a movilidad funcional, fuerza del manguito y musculatura escapular y tareas relevantes para la persona. Un tratamiento excesivamente agresivo puede aumentar el dolor.
- Analgesia: individualizada según edad, comorbilidades, otros medicamentos y riesgo gastrointestinal, renal o cardiovascular.
- Educación: explicar que la radiografía no obliga a operar y que el objetivo es recuperar capacidad, no “reponer” cartílago con ejercicio.
Si el dolor es bajo y la función aceptable, no existe obligación de escalar el tratamiento por el aspecto de la radiografía.
Infiltraciones y tratamientos con evidencia limitada
Las infiltraciones pueden utilizarse en determinados pacientes para intentar controlar temporalmente el dolor, pero la duración y magnitud del beneficio son variables. Deben valorarse junto con el resto de opciones y con sus riesgos.
Un punto importante es el ácido hialurónico: la guía AAOS de artrosis glenohumeral concluye con evidencia fuerte que no aporta beneficio para esta indicación. Tampoco debe asumirse que PRP, “regeneradores” u otras terapias biológicas reconstruyen el cartílago; la evidencia clínica para estas propuestas sigue siendo insuficiente para presentarlas como tratamiento estándar.
Cuándo considerar cirugía
La cirugía se plantea cuando el dolor y la pérdida funcional son importantes, persistentes y no se controlan de forma aceptable con medidas no quirúrgicas, siempre considerando salud general, expectativas y anatomía.
Los procedimientos artroscópicos no protésicos pueden tener un papel muy seleccionado, pero AAOS señala que la evidencia fiable sobre su beneficio es limitada. En artrosis avanzada sintomática, la artroplastia suele ser la opción quirúrgica con mayor capacidad para mejorar dolor y función.
Artroplastia anatómica e invertida
No existe una única prótesis “mejor” para todos. La elección depende de la anatomía glenoidea, la calidad ósea, el estado del manguito y otros factores.
- Artroplastia total anatómica: reproduce la relación cabeza humeral-glenoides y suele requerir un manguito funcional. La guía AAOS muestra mejores resultados que la hemiartroplastia en varios desenlaces para artrosis primaria.
- Artroplastia invertida: puede considerarse en determinados pacientes, especialmente si existe disfunción relevante del manguito o pérdida/deformidad glenoidea importante.
- Hemiartroplastia: conserva la glenoides nativa, pero no es automáticamente preferible por ser una cirugía “menor”. Su indicación es más limitada.
Los criterios de uso apropiado AAOS de 2023 insisten en que estas decisiones no son protocolos automáticos: integran anatomía, manguito, tratamientos previos, comorbilidades y capacidad de seguir la rehabilitación.
Rehabilitación y expectativas
La rehabilitación antes de una cirugía puede intentar conservar fuerza, movimiento tolerable y autonomía. Después de una artroplastia, la progresión depende del tipo de implante, abordaje, reparación de tejidos y preferencias del equipo quirúrgico.
No hay respaldo para forzar el rango de movimiento a cualquier precio. El objetivo es recuperar una función útil con una carga compatible con la tolerancia de tejidos y, si hay cirugía, proteger las estructuras reparadas durante las primeras fases.
Consulte también la guía de rehabilitación del hombro.
Preguntas frecuentes
¿La artrosis glenohumeral siempre empeora hasta necesitar una prótesis?
No. La evolución clínica es variable. La indicación de artroplastia depende de dolor, función, respuesta a medidas no quirúrgicas, anatomía ósea, manguito rotador y objetivos del paciente, no únicamente del grado radiográfico.
¿Qué diferencia la artrosis glenohumeral de una capsulitis adhesiva?
Ambas pueden limitar el movimiento activo y pasivo, pero la artrosis muestra cambios degenerativos articulares concordantes en radiografías. La capsulitis es un trastorno capsular y puede tener radiografías sin artrosis significativa.
¿Sirve el ácido hialurónico para la artrosis del hombro?
La guía clínica AAOS de artrosis glenohumeral concluye con evidencia fuerte que el ácido hialurónico no aporta beneficio para esta indicación.
¿Prótesis anatómica o invertida?
Depende del caso. La integridad del manguito, la pérdida ósea glenoidea, la deformidad, edad, función y otros factores influyen. La prótesis invertida no es simplemente una versión más moderna de la anatómica ni es la opción correcta para todos.
Fuentes y evidencia consultada
Para situar esta localización dentro del manejo común de la enfermedad, puede consultarse la guía general de artrosis; esta ficha se centra específicamente en la artrosis de hombro.