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Dr. Arturo Mahiques

La sacroileítis es inflamación de una o ambas articulaciones sacroilíacas. Puede formar parte de una espondiloartritis axial, pero el término no es sinónimo de esa enfermedad: también existen causas infecciosas y otras situaciones que pueden imitar una inflamación sacroilíaca en clínica o imagen.

Separarla del dolor sacroilíaco mecánico es esencial porque el diagnóstico, las pruebas complementarias y el tratamiento son distintos. Una maniobra dolorosa no demuestra inflamación, del mismo modo que una RM con un hallazgo aislado no debe interpretarse sin contexto.

Qué significa sacroileítis

La articulación sacroilíaca une el sacro y el ilion. Cuando existe inflamación real pueden aparecer cambios en médula ósea, superficies articulares o estructuras adyacentes. En las espondiloartritis, la sacroileítis es una localización característica y puede preceder a cambios radiográficos estructurales.

El patrón puede ser bilateral o unilateral. La simetría orienta, pero no diagnostica por sí sola. Una afectación muy unilateral y aguda con fiebre, por ejemplo, plantea preguntas distintas a un dolor inflamatorio crónico con uveítis o psoriasis.

Causas y contextos clínicos

Espondiloartritis axial

Es una de las causas más relevantes. Puede existir enfermedad axial no radiográfica o una forma radiográfica históricamente llamada espondilitis anquilosante.

Infección

La sacroileítis séptica es infrecuente, pero requiere reconocimiento rápido. Fiebre, dolor intenso, bacteriemia, consumo de drogas intravenosas, posparto o inmunosupresión cambian la prioridad diagnóstica.

Estrés mecánico y posparto

Determinadas cargas intensas, embarazo y posparto pueden producir edema óseo en RM que imite una sacroileítis inflamatoria sin que exista una espondiloartritis.

Otras causas

Fractura por insuficiencia, osteítis condensans ilii, artrosis, tumor y otros procesos pueden alterar la región y deben considerarse según edad, antecedentes y patrón de imagen.

Síntomas y dolor inflamatorio

Cuando la sacroileítis forma parte de una espondiloartritis axial, el dolor suele comenzar antes de los 45 años, tener evolución persistente y presentar rasgos inflamatorios: empeoramiento con reposo, mejoría al moverse, rigidez tras inactividad, dolor nocturno y dolor glúteo que puede alternar de lado.

Estos rasgos aumentan la sospecha, pero no forman una prueba diagnóstica independiente. También importa la presencia de entesitis, artritis periférica, uveítis anterior, psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal o antecedentes familiares.

En una sacroileítis infecciosa el cuadro puede ser mucho más agudo, unilateral y doloroso, a veces con fiebre o mal estado general. La ausencia de fiebre no la excluye si existen factores de riesgo.

Exploración y antecedentes

La exploración física puede reproducir dolor sacroilíaco, pero las pruebas de provocación no distinguen de forma fiable inflamación reumatológica de dolor mecánico. Por eso el interrogatorio sobre duración, edad de inicio, patrón nocturno, respuesta al movimiento y manifestaciones extraarticulares es especialmente importante.

En sospecha de espondiloartritis se revisan movilidad axial, entesis, articulaciones periféricas, piel y ojos según síntomas. En un cuadro agudo también se buscan signos sistémicos, foco infeccioso, antecedentes de procedimientos, traumatismo o riesgo de fractura.

Radiografía, RM y TAC

En una sospecha de espondiloartritis axial, la estrategia de imagen depende del contexto clínico y de los hallazgos previos. La radiografía puede mostrar sacroileítis estructural, pero puede ser normal en fases iniciales. La RM de articulaciones sacroilíacas permite valorar inflamación activa y cambios estructurales con mayor sensibilidad temprana.

El TAC define muy bien erosiones, esclerosis, anquilosis y anatomía ósea, pero utiliza radiación y no es la técnica habitual para valorar inflamación activa. Puede ser útil cuando la pregunta principal es estructural o cuando otros estudios son equívocos.

Cómo interpretar una resonancia magnética

Una RM no debe leerse como un resultado binario de «sacroileítis sí/no» basándose únicamente en edema de médula ósea. La distribución, profundidad, extensión, erosiones y otros cambios ayudan a interpretar el significado del hallazgo.

Resonancia magnética con cambios inflamatorios en una articulación sacroilíaca
La RM puede detectar inflamación activa, pero los hallazgos deben interpretarse con el contexto clínico.

ACR destaca además que el edema óseo puede aparecer en situaciones que imitan espondiloartritis, incluido el periodo posparto. También se han descrito cambios relacionados con ejercicio intenso. Por eso una imagen aislada en una persona sin clínica compatible no establece el diagnóstico.

Analítica y HLA-B27

La PCR y la VSG pueden apoyar la existencia de inflamación sistémica, pero ser normales no descarta espondiloartritis. NICE recomienda expresamente no excluir el diagnóstico por marcadores inflamatorios normales.

El HLA-B27 aumenta la probabilidad en un contexto clínico compatible, pero no es una prueba diagnóstica independiente: muchas personas HLA-B27 positivas nunca desarrollan la enfermedad y también existe espondiloartritis HLA-B27 negativa.

Si se sospecha infección, la analítica cambia de objetivo e incluye parámetros inflamatorios, hemocultivos y otros estudios según el cuadro. La urgencia en ese escenario es diferente.

Diagnóstico diferencial

ProcesoClaves de diferenciación
Dolor sacroilíaco mecánicoPredomina el patrón de carga y provocación; la imagen inflamatoria puede ser normal.
Lumbalgia mecánicaDolor lumbar sin un patrón inflamatorio o sacroilíaco consistente.
Patología de caderaDolor inguinal, restricción de movilidad de cadera o síntomas dependientes de la articulación coxofemoral.
Osteítis condensans iliiEsclerosis triangular ilíaca característica, a menudo sin erosiones típicas de espondiloartritis.
Fractura por estrés/insuficienciaDolor relacionado con carga, riesgo óseo y patrón de imagen específico.
InfecciónInicio agudo, dolor intenso, factores de riesgo y posibles datos sistémicos.

Imitadores de sacroileítis en imagen

La interpretación de las sacroilíacas es difícil porque varias situaciones no inflamatorias producen esclerosis, irregularidad o edema. El contexto evita sobrediagnosticar una espondiloartritis.

  • Posparto: la sobrecarga del embarazo y parto puede producir edema de médula ósea en RM durante meses.
  • Deporte y carga intensa: corredores y otros deportistas pueden mostrar edema relacionado con estrés mecánico.
  • Osteítis condensans ilii: suele producir esclerosis triangular del lado ilíaco y tiene un patrón diferente de erosiones inflamatorias.
  • Artrosis: puede generar esclerosis y osteofitos, sobre todo en zonas de carga.
  • Fractura por insuficiencia: debe considerarse en osteoporosis, posparto, edad avanzada o dolor agudo tras aumento de carga.

La distribución del edema, la presencia de erosiones, metaplasia grasa, anquilosis y la evolución temporal aportan más información que contar simplemente el número de focos brillantes en una secuencia sensible a líquido.

Seguimiento y cuándo derivar

Cuando el patrón es inflamatorio, la derivación a reumatología no debe retrasarse esperando a que una radiografía se vuelva positiva. NICE recomienda valorar especialmente dolor lumbar iniciado antes de los 45 años y persistente más de tres meses cuando se asocia a varios rasgos de espondiloartritis.

En seguimiento interesa documentar si el dolor sigue siendo inflamatorio, si aparecen entesitis, artritis, uveítis, psoriasis o síntomas intestinales y si existe limitación funcional progresiva. Si el cuadro cambia bruscamente —por ejemplo, fiebre o dolor unilateral severo— debe reconsiderarse infección u otra causa aguda.

Una RM repetida no es obligatoria para demostrar mejoría. La decisión depende de si el resultado puede cambiar diagnóstico o tratamiento. En una enfermedad inflamatoria confirmada, el control de actividad y tratamiento se integra en la estrategia global de espondiloartritis axial.

Tratamiento según la causa

«Tratar una sacroileítis» no es una única intervención. El tratamiento depende de por qué está inflamada la articulación.

Cuando forma parte de una espondiloartritis axial

El manejo se integra en el tratamiento de la enfermedad completa: educación, ejercicio regular, fisioterapia cuando está indicada y tratamiento farmacológico dirigido por reumatología. Las recomendaciones ASAS-EULAR sitúan los antiinflamatorios como tratamiento farmacológico inicial para síntomas axiales cuando no existen contraindicaciones; si la enfermedad permanece activa, pueden valorarse terapias biológicas o dirigidas según criterios clínicos y objetivos de tratamiento.

Cuando se sospecha infección

La prioridad es confirmar el diagnóstico y tratar la infección, habitualmente con valoración hospitalaria, cultivos y antibióticos dirigidos. No debe manejarse como una lumbalgia mecánica ni con infiltraciones de corticoide.

Cuando la imagen es un imitador

Si el edema de RM se explica mejor por posparto, carga deportiva o un proceso mecánico, el tratamiento se dirige a ese contexto y no a una enfermedad inflamatoria que no se ha demostrado.

Cuándo requiere valoración urgente

  • Fiebre o mal estado general con dolor sacroilíaco intenso.
  • Dolor agudo incapacitante con inmunosupresión, bacteriemia o infección reciente.
  • Traumatismo o riesgo de fractura por fragilidad.
  • Déficit neurológico, alteraciones esfinterianas o anestesia en silla de montar.
  • Dolor progresivo con antecedente oncológico u otros signos sistémicos.

Preguntas frecuentes

¿Sacroileítis es lo mismo que dolor sacroilíaco?

No. Sacroileítis significa inflamación de una o ambas articulaciones sacroilíacas. El dolor sacroilíaco mecánico puede existir sin inflamación demostrable y se evalúa de forma diferente.

¿Una resonancia con edema óseo confirma espondiloartritis?

No por sí sola. El edema de médula ósea puede aparecer en otros contextos, como sobrecarga o posparto. La imagen debe interpretarse junto con síntomas, exploración, antecedentes y otros hallazgos.

¿Una radiografía normal descarta sacroileítis inflamatoria?

No. En fases tempranas de una espondiloartritis axial la radiografía puede ser normal y la RM puede aportar información sobre inflamación activa.

¿Una PCR normal descarta espondiloartritis axial?

No. NICE recomienda no excluir el diagnóstico únicamente porque PCR o VSG sean normales. La evaluación depende del conjunto clínico.