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Dr. Arturo Mahiques

La lordosis es la curvatura fisiológica de la columna en el plano sagital con convexidad anterior. En condiciones normales, la columna cervical y la columna lumbar presentan una lordosis que contribuye al equilibrio global del raquis y a la correcta distribución de cargas durante la bipedestación. Esta curvatura no debe interpretarse como un hallazgo patológico por sí misma, sino como parte de la alineación normal de la columna vertebral.

Definición y conceptos generales

Desde el punto de vista clínico, la lordosis adquiere interés cuando se altera su magnitud o su función dentro del equilibrio sagital. Puede observarse una hiperlordosis, cuando la curvatura lumbar es excesiva, o una rectificación o pérdida de lordosis, cuando esa curvatura disminuye. Ambas situaciones pueden asociarse a dolor, sobrecarga muscular, alteración postural y compensaciones en otras regiones de la columna o de la pelvis.

La alineación sagital no depende solo de la forma de la columna, sino también de la posición de la pelvis. La relación entre lordosis lumbar, cifosis torácica y parámetros pélvicos es una de las claves para comprender por qué algunos pacientes presentan una postura equilibrada pese a tener curvas marcadas, mientras que otros desarrollan dolor o desequilibrio con deformidades menos llamativas.

Formas clínicas de lordosis

Lordosis fisiológica

La lordosis lumbar normal forma parte del perfil sagital fisiológico. Su magnitud varía entre individuos y guarda relación con la morfología pélvica. Por ello, no existe un único valor normal aplicable a todos los pacientes, sino un rango compatible con un buen balance sagital.

Hiperlordosis postural

La hiperlordosis postural es la forma más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Suele relacionarse con anteversión pélvica, debilidad de la musculatura abdominal y glútea, acortamiento de flexores de cadera y hábitos posturales mantenidos. En estos casos, la curvatura suele ser flexible y corregible en parte con la exploración y con la reeducación postural.

Lordosis estructural o secundaria

La hiperlordosis también puede aparecer como consecuencia de otras patologías, como deformidades vertebrales, espondilolistesis, enfermedades neuromusculares, alteraciones congénitas, contracturas en flexión de cadera o mecanismos compensadores ante deformidades sagitales situadas en otros niveles. En estos casos, la lordosis no es solo un hábito postural, sino parte de una alteración estructural o compensatoria más compleja. El equilibrio sagital puede verse comprometido cuando la columna ya no permite al paciente mantenerse erguido sin flexionar caderas y rodillas como mecanismo de compensación.

Diagnóstico de la lordosis patológica

La valoración diagnóstica debe integrar la historia clínica, la exploración física y el estudio radiológico. Lo más importante es determinar si la lordosis observada es una variante postural flexible o si forma parte de una alteración estructural del equilibrio sagital.

Historia clínica

  • Edad de inicio y evolución de la deformidad.
  • Dolor lumbar, localización y factores desencadenantes.
  • Fatiga muscular o sensación de sobrecarga postural.
  • Limitación funcional o dificultad para mantener la bipedestación prolongada.
  • Antecedentes de patología vertebral, enfermedad neuromuscular, cirugía o deformidad congénita.

Exploración física

En la exploración debe valorarse la alineación del tronco en el plano sagital, la posición de la pelvis, la prominencia abdominal, la flexibilidad de la curva y la existencia de compensaciones en caderas y rodillas. También conviene explorar la musculatura abdominal, glútea y paravertebral, así como la extensibilidad de psoas e isquiotibiales. En las formas posturales, la corrección activa suele ser posible; en las estructurales, la deformidad es más rígida.

Pruebas de imagen

La radiografía lateral de columna en bipedestación es la prueba básica para valorar la lordosis lumbar y su relación con el resto del perfil sagital. En pacientes con sospecha de desequilibrio sagital, la evaluación debe incluir la relación entre pelvis y columna, ya que el alineamiento global no depende de un único segmento vertebral. La incidencia pélvica influye en la cantidad de lordosis lumbar necesaria para mantener una postura erguida.

Medición del ángulo de lordosis lumbar en una radiografía lateral de columna
Medición radiológica de la lordosis lumbar en el plano sagital.

Si existen síntomas neurológicos, dolor atípico o sospecha de patología asociada, puede estar indicada la resonancia magnética. La tomografía computarizada se reserva para el estudio detallado de alteraciones óseas o para planificación quirúrgica en casos complejos.

Historia natural y repercusión clínica

La evolución de la lordosis depende de su causa. Las formas posturales suelen mantenerse estables o mejorar con reeducación, ejercicio terapéutico y corrección de desequilibrios musculares. En cambio, las lordosis secundarias a deformidades estructurales, neuromusculares o compensatorias pueden persistir o empeorar si no se corrige la causa subyacente.

Desde el punto de vista clínico, la lordosis patológica puede asociarse a dolor lumbar mecánico, fatiga muscular, sensación de inestabilidad postural y sobrecarga en articulaciones facetarias y musculatura paravertebral. En casos más complejos, la lordosis forma parte de un trastorno global del balance sagital, que obliga al paciente a compensar con retroversión pélvica o flexión de caderas y rodillas para mantenerse erguido.

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador está indicado en la mayoría de las hiperlordosis posturales y en muchos casos leves o moderados sin causa estructural grave. Sus objetivos son mejorar la postura, reducir el dolor, optimizar el control lumbopélvico y corregir los desequilibrios musculares asociados.

Medidas principales

  • Reeducación postural y control de la posición de la pelvis.
  • Fortalecimiento de musculatura abdominal y glútea.
  • Trabajo de estabilidad lumbopélvica.
  • Estiramiento de flexores de cadera y musculatura lumbar acortada cuando esté indicado.
  • Ejercicio terapéutico supervisado.

En las formas posturales, este enfoque suele ser suficiente. En las lordosis secundarias, el tratamiento debe dirigirse también a la causa de base. La fisioterapia centrada en el control motor y la corrección de patrones posturales puede ser útil, aunque la estrategia debe individualizarse.

Indicaciones quirúrgicas

La cirugía no suele estar indicada en la hiperlordosis postural aislada. Se reserva para situaciones en las que la lordosis forma parte de una deformidad estructural importante, un desequilibrio sagital fijo, una malformación congénita, una patología neuromuscular o una alteración vertebral asociada que produzca dolor intenso, progresión o repercusión funcional relevante.

  • Desequilibrio sagital estructural con incapacidad para mantener una postura erguida.
  • Lordosis patológica secundaria a deformidad compleja o malformación vertebral.
  • Fracaso del tratamiento conservador en casos seleccionados con gran repercusión funcional.
  • Compresión neurológica o patología asociada que requiera corrección quirúrgica.

En estos casos, la cirugía no busca solo reducir la curva, sino restaurar un perfil sagital armónico y mejorar el equilibrio global del tronco. El tratamiento del desequilibrio sagital debe orientarse a recuperar la capacidad de mantenerse erguido sin compensaciones excesivas.

Ideas clave

  • La lordosis lumbar es una curvatura fisiológica y no debe considerarse patológica por sí sola.
  • La hiperlordosis postural suele ser flexible y responde bien al tratamiento conservador.
  • La lordosis también puede ser secundaria o compensatoria, y en esos casos debe buscarse la causa subyacente.
  • La evaluación correcta exige valorar no solo la curva lumbar, sino también el equilibrio sagital global y la relación entre pelvis y columna.
  • La cirugía se reserva para deformidades estructurales complejas o para desequilibrios sagitales con repercusión funcional importante.