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Dr. Arturo Mahiques

Una lesión de cartílago no es automáticamente dolor ni artrosis

Las lesiones condrales son defectos del cartílago articular. Pueden aparecer en rodilla, tobillo, cadera, hombro, codo, muñeca y otras articulaciones. Algunas son pequeñas e incidentales; otras producen derrame, dolor con carga, síntomas mecánicos o limitación importante. La relevancia clínica depende mucho más que de que una RM mencione “condropatía”.

También conviene separar conceptos. Una lesión condral afecta cartílago; una lesión osteocondral incluye hueso subcondral; y la artrosis es una enfermedad de toda la articulación. No todo defecto focal evolucionará necesariamente a artrosis ni toda artrosis empezó como una lesión focal identificable.

Lesión focal del cartílago articular
La profundidad y el entorno de la lesión importan tanto como su presencia.

Índice

Cartílago articular y hueso subcondral

El cartílago hialino ofrece una superficie de baja fricción y distribuye carga. Carece de vasos sanguíneos propios y su capacidad para reparar un defecto de espesor completo es limitada. El hueso subcondral situado debajo participa en la transmisión de carga y puede desarrollar edema, quistes o cambios estructurales cuando la lesión lo compromete.

Esto explica por qué dos lesiones de tamaño parecido pueden comportarse de forma distinta. Una pequeña lesión en una zona de alta carga, con edema subcondral y pérdida meniscal puede ser más problemática que un defecto mayor en una localización menos exigente y con una articulación estable.

Lesión condral, osteocondral y artrosis

ConceptoQué afectaImplicación clínica
CondralCartílago articularPuede ser focal, superficial o de espesor completo.
OsteocondralCartílago + hueso subcondralEl componente óseo puede cambiar pronóstico y técnica de reparación.
ArtrosisToda la articulaciónProceso más difuso con cartílago, hueso, sinovial, menisco/labrum y otros tejidos.

En el astrágalo, por ejemplo, muchas lesiones se describen como osteocondrales; en la rodilla existen defectos condrales focales, lesiones osteocondrales traumáticas y osteocondritis disecante. La terminología debe reflejar la estructura real y no utilizarse como sinónimos.

Causas y entorno mecánico

Un defecto puede aparecer tras traumatismo directo, giro, luxación, inestabilidad repetida, osteocondritis disecante, lesión del hueso subcondral o sobrecarga. También puede descubrirse durante el estudio de una artrosis incipiente o de otra lesión.

Antes de pensar en “regenerar cartílago” hay que revisar el entorno articular: alineación, estabilidad ligamentaria, menisco o labrum, movilidad, deformidad ósea y carga. Una reparación aislada tiene menos probabilidades de funcionar si persiste una inestabilidad importante, una sobrecarga focal por mala alineación o una deficiencia meniscal relevante.

Clasificación: describir la lesión, no decidir automáticamente el tratamiento

Las clasificaciones artroscópicas o de imagen suelen graduar desde reblandecimiento/fisuras superficiales hasta pérdida de espesor completo con exposición de hueso. La clasificación ICRS es una de las más usadas para describir profundidad.

Sin embargo, el grado no basta para elegir tratamiento. Se añaden tamaño en centímetros cuadrados, localización, contención del defecto, estado del hueso subcondral, edad biológica, demanda, síntomas y cirugías previas. Una misma etiqueta de “grado 4” puede representar escenarios muy diferentes.

Síntomas: la correlación clínica es imprescindible

Los defectos sintomáticos pueden producir dolor con carga, derrame recurrente, rigidez o síntomas mecánicos. Pero el dolor articular también puede proceder de hueso, menisco/labrum, sinovial, tendón o inestabilidad. Una lesión visible en RM no demuestra causalidad si el patrón clínico no encaja.

Bloqueo verdadero, gran derrame tras traumatismo o pérdida rápida de movilidad hacen pensar en un fragmento inestable u otra lesión intraarticular importante y justifican una evaluación más dirigida.

Diagnóstico e imagen

La historia define mecanismo, carga, hinchazón y función. La exploración evalúa derrame, rango, estabilidad, alineación y estructuras vecinas. Las radiografías en carga son importantes para valorar artrosis, alineación y hueso. La RM caracteriza cartílago, hueso subcondral, edema y lesiones asociadas; la TC aporta más detalle del componente óseo en escenarios seleccionados.

La artroscopia permite observar directamente la superficie, pero no se utiliza como prueba diagnóstica de rutina solo para “mirar” un defecto. Se reserva cuando existe una indicación terapéutica o una duda que realmente puede cambiar la conducta.

Tratamiento conservador: síntomas, capacidad y articulación completa

Muchas lesiones focales se manejan inicialmente sin cirugía. El programa puede incluir educación, adaptación temporal de carga, recuperación de movilidad, fuerza y control, ejercicio aeróbico de bajo impacto y progresión hacia las tareas que la persona necesita. En sobrepeso, la reducción de carga corporal puede ser relevante para articulaciones de miembro inferior.

Analgesia o antiinflamatorios pueden utilizarse según contexto y seguridad. Infiltraciones de ácido hialurónico, corticoide o PRP se emplean en algunos escenarios para modular síntomas, pero no deben venderse como reconstrucción de un defecto de cartílago. La evidencia varía según articulación y enfermedad asociada.

La respuesta al tratamiento conservador ayuda a distinguir una lesión que puede convivir con buena función de otra que sigue siendo clínicamente limitante.

Cuándo se plantea cirugía

La cirugía se considera cuando existe un defecto sintomático concordante, limitación relevante y un escenario en el que una intervención tiene una expectativa razonable de mejorar función o preservar articulación. El consenso ICRS-FIFA-Aspetar en deportistas muestra precisamente que la cirugía no es apropiada en todos los escenarios; síntomas, tamaño, localización, hueso y prioridades del paciente modifican la decisión.

En rodilla y otras articulaciones también debe corregirse, cuando proceda, la causa que amenaza la reparación: inestabilidad, mala alineación, pérdida meniscal, lesión del hueso subcondral o deformidad.

Técnicas: no existe una operación universal para “cartílago”

  • Desbridamiento/condroplastia: estabiliza bordes o tejidos inestables, con objetivo principalmente sintomático.
  • Estimulación medular: microperforación o técnicas relacionadas buscan formar tejido reparativo; se reservan a defectos seleccionados y su durabilidad puede ser limitada.
  • Autoinjerto osteocondral: traslada cilindros de cartílago y hueso a defectos focales de tamaño adecuado.
  • Aloinjerto osteocondral: permite tratar defectos mayores o con afectación ósea sin tomar tanto tejido del propio paciente.
  • Implante de condrocitos / MACI y técnicas con matriz: se emplean en determinados defectos, habitualmente después de una selección cuidadosa.
  • Procedimientos sobre hueso: pueden ser necesarios cuando existe pérdida o lesión subcondral significativa.

La elección depende de articulación, localización, tamaño, hueso y experiencia del centro; comparar técnicas sin considerar esos factores genera conclusiones engañosas.

Rehabilitación después de reparación de cartílago

No hay un protocolo único. Una lesión femorotibial, patelofemoral, astragalina o de cadera no comparte exactamente las mismas cargas. Tampoco una microperforación y un injerto osteocondral tienen la misma biología.

La progresión suele coordinar apoyo, rango, fuerza y exposición a impacto según localización y procedimiento. El retorno a deporte depende de síntomas, derrame, movilidad, fuerza, potencia y tolerancia a entrenamiento; una fecha o una RM aislada no son suficientes. Las revisiones de retorno deportivo muestran además una gran heterogeneidad entre protocolos.

Pronóstico: importa la articulación completa, no solo el “agujero”

El pronóstico no puede deducirse únicamente del grado del cartílago. Influyen el tamaño y la localización del defecto, el estado del hueso subcondral, la edad, el índice de masa corporal, la actividad, la estabilidad, la alineación y la integridad meniscal o labral. También importa si se trata de una lesión aguda focal o de un proceso degenerativo más difuso.

En una persona con buena función y síntomas leves puede ser más razonable observar y fortalecer que perseguir una normalización de la RM. En cambio, una lesión focal sintomática con derrames recurrentes, limitación deportiva y un entorno mecánico corregible puede justificar una valoración de preservación articular. El consenso internacional reciente ilustra esa variabilidad: incluso en futbolistas competitivos la cirugía fue considerada apropiada solo en una parte de los escenarios clínicos.

Después de una reparación, el éxito tampoco se mide solo porque el defecto “se vea relleno”. Dolor, derrame, fuerza, tolerancia a carga y capacidad para trabajar o practicar deporte son resultados clínicos centrales. La imagen de seguimiento puede ser útil cuando existe una pregunta concreta, pero no sustituye la evolución funcional.

Diferencias por articulación

Para la rodilla existe una guía específica y mucho más detallada: lesiones condrales y osteocondrales de rodilla. En tobillo debe diferenciarse la lesión osteocondral del astrágalo de otras causas de dolor. En cadera, hombro, codo o muñeca el valor clínico de un defecto y las técnicas disponibles cambian con la biomecánica y las lesiones asociadas.

Esta página debe entenderse como marco general: la decisión real siempre necesita una articulación y un paciente concretos.

Fuentes y evidencia consultada

Preguntas frecuentes

¿Una lesión condral en una resonancia siempre causa dolor?

No. Los defectos de cartílago pueden ser sintomáticos o incidentales. La relevancia depende de localización, tamaño, profundidad, hueso subcondral, derrame, síntomas, carga y lesiones asociadas.

¿Una lesión condral es lo mismo que artrosis?

No. Una lesión condral focal afecta una zona concreta de cartílago. La artrosis es un proceso articular más amplio que incluye cartílago, hueso subcondral, sinovial y otros tejidos. Pueden relacionarse, pero no son equivalentes.

¿Toda lesión condral necesita cirugía?

No. Muchas lesiones pueden manejarse sin cirugía, especialmente si los síntomas son controlables y la función es buena. La cirugía se reserva para casos seleccionados según articulación, defecto, hueso, alineación, estabilidad, demanda y respuesta al tratamiento conservador.

¿Una infiltración regenera el cartílago perdido?

No debe prometerse una regeneración estructural de un defecto focal mediante una infiltración. Algunos tratamientos pueden modificar síntomas en determinados contextos, pero no sustituyen la valoración del defecto ni corrigen inestabilidad, mala alineación o pérdida meniscal.