Cadera
La cadera conecta la pelvis con el fémur y combina estabilidad para soportar carga con movilidad suficiente para caminar, subir escaleras, sentarse, correr o cambiar de dirección. El dolor en esta región no corresponde a una sola enfermedad: puede proceder de la articulación, del hueso, de tendones y bursas, de la región inguinal o glútea, o ser referido desde la columna y otras estructuras.
Esta página funciona como mapa clínico de la sección de cadera. Permite pasar de la anatomía y el patrón de síntomas a las principales patologías y a los recursos de rehabilitación, evitando interpretar una maniobra o una imagen aislada como diagnóstico.
Índice de contenidos
- Cómo funciona la cadera
- Cómo orientar el dolor
- Patología articular y del desarrollo
- Pinzamiento femoroacetabular y labrum
- Tendones, bursas y cadera en resorte
- Dolor inguinal, glúteo y neuropatías
- Traumatismos y lesión ósea por estrés
- Exploración y pruebas de imagen
- Signos de alarma
- Rehabilitación y retorno a la actividad
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Cómo funciona la cadera
La articulación coxofemoral enfrenta la cabeza del fémur con el acetábulo. El cartílago reduce la fricción; el labrum acetabular amplía el reborde y contribuye al sello articular; la cápsula y los ligamentos limitan movimientos extremos, y la musculatura glútea, flexora, aductora y rotadora participa en el control dinámico.
No existe una única “postura correcta” de pelvis o un rango idéntico para todas las personas. La morfología del fémur y del acetábulo varía, igual que la movilidad necesaria para cada actividad. El objetivo clínico es relacionar anatomía, síntomas y función, no corregir diferencias anatómicas asintomáticas.
Para ampliar esta base puedes consultar anatomía y biomecánica de la cadera.
Cómo orientar el dolor de cadera
La localización orienta, pero no confirma el origen. También importan la edad, el mecanismo de inicio, la relación con la carga, la duración, la presencia de rigidez, chasquidos y la capacidad para caminar o practicar deporte.
| Zona o patrón | Problemas que pueden considerarse | Pistas útiles |
|---|---|---|
| Anterior / inguinal | Artrosis, síndrome femoroacetabular, labrum, iliopsoas, estrés óseo | Dolor profundo, flexión o giro, rigidez, carga o deporte. |
| Lateral | Tendinopatía glútea, síndrome trocantérico, bursas, resorte externo | Dolor al tumbarse de lado, subir escaleras o mantener apoyo monopodal. |
| Posterior / glúteo | Columna, región sacroilíaca, síndrome glúteo profundo, isquiotibiales | Conviene explorar también columna y sistema neurológico. |
| Tras traumatismo | Fractura, luxación, contusión, lesión de partes blandas | La incapacidad para apoyar o una deformidad aumenta la urgencia. |
La guía específica de dolor de cadera o coxalgia desarrolla el diagnóstico diferencial, signos de alarma y selección de pruebas.
Patología articular y del desarrollo
La articulación puede afectarse por procesos degenerativos, alteraciones del desarrollo, osteonecrosis o inflamación. La edad y el contexto cambian mucho el diagnóstico diferencial.
- Artrosis de cadera: dolor y pérdida funcional asociados a cambios degenerativos, sin que la radiografía determine por sí sola la intensidad de los síntomas.
- Necrosis avascular: compromiso del hueso subcondral que requiere reconocer factores de riesgo y valorar el estadio.
- Sinovitis: inflamación sinovial cuyo significado depende de la edad, causa y contexto.
- Displasia de cadera: alteración de la cobertura acetabular que puede modificar la distribución de cargas y favorecer inestabilidad o lesión labral.
Pinzamiento femoroacetabular y lesión del labrum
En personas jóvenes y de mediana edad con dolor inguinal relacionado con posiciones o actividad pueden considerarse problemas intraarticulares. Dos conceptos se confunden con frecuencia:
- Síndrome de pinzamiento femoroacetabular: requiere la combinación de síntomas, signos clínicos y hallazgos de imagen compatibles. Una morfología CAM o PINCER sin dolor no es por sí sola un síndrome.
- Lesión del labrum acetabular: puede asociarse a síndrome femoroacetabular, displasia, inestabilidad o traumatismo, pero un hallazgo labral en resonancia tampoco demuestra automáticamente el origen del dolor.
Ambas entidades pueden coexistir, pero conservan preguntas clínicas diferentes: en una interesa especialmente la relación entre morfología y contacto articular; en la otra, la integridad del labrum, el cartílago y el contexto que ha favorecido la lesión.
Tendones, bursas y cadera en resorte
Una parte importante del dolor de cadera es extraarticular. La exploración intenta relacionar el síntoma con la carga de una unidad musculotendinosa y con actividades concretas, en lugar de atribuirlo siempre a la articulación.
- Tendinopatía glútea y dolor/bursitis trocantérica.
- Tendinopatía del iliopsoas y bursa del iliopsoas.
- Tendinopatía de aductores.
- Cadera en resorte, interna o externa según el mecanismo.
- Bursitis isquiática y bursas subglúteas en diagnósticos seleccionados.
En el dolor lateral se utiliza cada vez más el concepto de síndrome de dolor trocantérico mayor, porque los tendones glúteos pueden ser más relevantes que una bursitis aislada.
Dolor inguinal, glúteo y neuropatías relacionadas
El dolor inguinal del deportista puede tener contribuciones de aductores, iliopsoas, región púbica, pared abdominal y articulación de la cadera. Por eso términos muy generales como “pubalgia” deben aterrizarse en hallazgos clínicos concretos.
- Pubalgia y dolor inguinal del deportista.
- Lesión de pared abdominal / hernia deportiva.
- Síndrome glúteo profundo.
- Meralgia parestésica.
El dolor posterior también obliga a considerar la columna lumbar. La presencia de irradiación distal, parestesias o déficit neurológico cambia la exploración y puede desplazar el origen principal fuera de la cadera.
Traumatismos y lesión ósea por estrés
Las fracturas de cadera no son exclusivas de personas mayores. En deportistas y personas sometidas a carga repetida puede aparecer una lesión ósea por estrés, mientras que los traumatismos de alta energía pueden producir fracturas acetabulares o luxación.
Dolor progresivo con la carga en un corredor no debe tratarse automáticamente como tendinopatía si existen factores que aumenten la sospecha de lesión ósea. Del mismo modo, una radiografía inicial normal no excluye siempre una fractura oculta cuando la clínica es muy sugestiva.
Exploración y pruebas de imagen
La exploración integra marcha, movilidad, fuerza, carga funcional y maniobras que intentan reproducir el síntoma habitual. Ninguna prueba especial aislada identifica con certeza una lesión labral o un síndrome femoroacetabular. FADIR, FABER y otras maniobras sirven para construir una hipótesis, no para sustituir la historia clínica ni la imagen cuando está indicada.
En muchos cuadros de dolor crónico la radiografía de pelvis/cadera es una primera prueba apropiada. Después, la elección depende de lo que se busque:
- Ecografía: tendones, bursas, derrame y procedimientos guiados en escenarios concretos.
- RM: médula ósea, cartílago, labrum, tendones y otras partes blandas.
- Artro-RM: opción útil en determinados problemas intraarticulares, especialmente cuando la caracterización labral es relevante.
- TAC: detalle de anatomía ósea, fracturas y planificación seleccionada.
La imagen debe contestar una pregunta clínica. Cuanto más se explora a personas sin síntomas concordantes, mayor es la posibilidad de encontrar cambios que no sean la fuente principal del dolor.
Signos de alarma
- Traumatismo con imposibilidad para apoyar, deformidad, acortamiento o rotación anormal del miembro.
- Sospecha de luxación: dolor intenso, deformidad y pérdida marcada de movimiento tras un traumatismo.
- Fiebre, escalofríos o mal estado general con una cadera muy dolorosa y limitada.
- Dolor que progresa rápidamente con síntomas sistémicos o antecedentes que eleven la sospecha de infección o enfermedad tumoral.
- Alteración vascular o déficit neurológico nuevo.
En niños y adolescentes, cojera o rechazo a la carga requiere un enfoque específico y no debe extrapolarse sin más el diagnóstico diferencial del adulto.
Rehabilitación y retorno a la actividad
La rehabilitación depende del diagnóstico y de los objetivos. En cuadros no urgentes puede incluir educación, ajuste temporal de cargas, recuperación de movilidad útil, fuerza de cadera y tronco, capacidad aeróbica y tareas específicas del trabajo o deporte.
No es necesario perseguir una simetría perfecta ni evitar para siempre todas las posiciones que inicialmente molestan. La progresión debe relacionarse con la respuesta de los síntomas y con la capacidad que la persona necesita recuperar.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se nota normalmente el dolor que procede de la articulación de la cadera?
Con frecuencia se percibe en la ingle o región anterior, aunque puede irradiarse al muslo o incluso a la rodilla. El dolor lateral y posterior tiene otros diagnósticos diferenciales frecuentes.
¿Una resonancia con lesión del labrum o morfología CAM significa que esa es la causa del dolor?
No necesariamente. Los hallazgos de imagen deben concordar con los síntomas y la exploración; algunas alteraciones pueden existir sin producir clínica.
¿Qué prueba de imagen suele utilizarse primero en dolor crónico de cadera?
En muchos escenarios se comienza con radiografías. Ecografía, resonancia, artro-RM o TAC se seleccionan después según la pregunta clínica y los hallazgos previos.
¿Cuándo un dolor de cadera requiere valoración rápida?
Tras un traumatismo con imposibilidad para apoyar, deformidad, sospecha de luxación o fractura, fiebre o mal estado general, compromiso neurovascular u otros signos sistémicos debe valorarse con rapidez.