Artrosis: entender la articulación, tratar síntomas y recuperar función
La artrosis no es solo “cartílago gastado”
La artrosis u osteoartritis es una enfermedad de toda la articulación. El cartílago cambia, pero también pueden participar el hueso subcondral, la membrana sinovial, la cápsula, los ligamentos, el menisco o labrum y la musculatura que controla el movimiento. Reducirla a un mecanismo de “roce” conduce a dos errores frecuentes: pensar que cada movimiento destruye más la articulación y asumir que una imagen muy alterada obliga a tener mucho dolor.
La edad es un factor de riesgo importante, pero no convierte la artrosis sintomática en una consecuencia inevitable del envejecimiento. Existen personas con cambios radiográficos avanzados y poca limitación, y otras con dolor importante sin una destrucción proporcional en la imagen. El tratamiento actual se orienta por síntomas, función, articulación afectada, comorbilidades y objetivos, no por una radiografía aislada.

Índice de contenidos
- Qué cambia en una articulación artrósica
- Síntomas y relación con la imagen
- Factores de riesgo
- Diferencias según la articulación
- Diagnóstico y diagnósticos alternativos
- Radiografía, RM y otras pruebas
- Tratamiento básico: educación, ejercicio y peso
- Fármacos para el dolor
- Glucosamina, condroitina y “condroprotectores”
- Infiltraciones y tratamientos biológicos
- Cirugía y prótesis
- Evolución y recaídas
- Guías por articulación
- Fuentes
- Preguntas frecuentes
Qué cambia en una articulación artrósica
El cartílago hialino facilita el deslizamiento y distribuye carga, pero funciona integrado con el hueso subcondral y el líquido sinovial. En la artrosis pueden aparecer pérdida de matriz cartilaginosa, cambios del hueso, osteofitos, sinovitis de intensidad variable y alteraciones de estructuras estabilizadoras. En la rodilla, por ejemplo, menisco y hueso subcondral pueden contribuir tanto como el propio cartílago a la clínica.

El cartílago carece de inervación propia, de modo que el dolor artrósico no puede explicarse simplemente como “el cartílago duele”. Hueso, sinovial, cápsula, músculos y mecanismos de sensibilidad periférica o central pueden contribuir. Esta visión ayuda a entender por qué mejorar fuerza, sueño, actividad o peso puede modificar síntomas aunque una radiografía no cambie.
Síntomas: dolor, rigidez y función no se leen directamente en una radiografía
El patrón típico es dolor relacionado con carga o actividad, rigidez después de reposo, reducción de capacidad y, según la articulación, crepitación, deformidad o derrame. En fases más avanzadas puede haber dolor en reposo o nocturno, pero este último no debe atribuirse automáticamente a artrosis si es nuevo, intenso o se acompaña de síntomas sistémicos.

La discordancia imagen–síntomas es clínicamente importante. Estudios recientes en artrosis de rodilla muestran que las características estructurales de radiografía y RM tienen una capacidad limitada para predecir dolor y síntomas. Por eso el objetivo terapéutico no es “normalizar una imagen”, sino reducir limitación y aumentar capacidad.
Factores de riesgo: no existe una única causa
El riesgo aumenta con la edad, lesiones articulares previas, determinadas alteraciones de alineación o estabilidad, sobrepeso u obesidad en articulaciones de carga, antecedentes de cirugía o pérdida meniscal, algunos trabajos o deportes con exposiciones acumuladas muy altas y factores genéticos. En ciertas articulaciones también influyen anatomía y enfermedades metabólicas o inflamatorias previas.
Carga no equivale a daño. Una articulación necesita carga para mantener fuerza y función. El problema suele ser el desequilibrio entre la capacidad del sistema y la dosis de carga, especialmente cuando esta aumenta bruscamente. Por eso el tratamiento busca ajustar y después progresar la actividad, no proteger indefinidamente la articulación.
La artrosis no se comporta igual en todas las articulaciones
Rodilla y cadera comparten muchas recomendaciones generales, pero no todas las intervenciones son extrapolables a mano, hombro, tobillo o columna. En la base del pulgar, por ejemplo, ortesis y estrategias de pinza tienen un papel específico; en tobillo es frecuente una relación postraumática; en hombro hay que distinguir glenohumeral de acromioclavicular.
| Localización | Aspectos que suelen importar | Guía específica |
|---|---|---|
| Rodilla | Carga, fuerza, peso, alineación, menisco y compartimento afectado. | Artrosis de rodilla |
| Cadera | Movilidad, fuerza, carga, anatomía y limitación funcional. | Artrosis de cadera |
| Base del pulgar | Pinza, agarre, ortesis y demanda manual. | Rizartrosis |
| Tobillo | Secuelas de fractura, inestabilidad, alineación y pérdida de movilidad. | Artrosis de tobillo |
| Hombro | Glenohumeral frente a acromioclavicular, movilidad y manguito. | Artrosis glenohumeral |
Diagnóstico: confirmar que el dolor encaja con artrosis
El diagnóstico comienza con la historia y la exploración. Importan la localización, el comportamiento con carga, el rango, la fuerza, el derrame, la deformidad y los síntomas asociados. No todo dolor articular en una persona mayor es artrosis. Artritis inflamatoria o por cristales, infección, fractura, necrosis, lesión tendinosa, radiculopatía o tumor pueden requerir un enfoque distinto.
Una articulación caliente, muy inflamada y de inicio brusco; fiebre; incapacidad repentina para apoyar; traumatismo relevante; déficit neurológico; pérdida de peso inexplicada o dolor progresivo atípico justifican una valoración dirigida. En monoartritis aguda, el líquido articular puede ser más importante que una RM.
Radiografía, resonancia y otras pruebas
La radiografía suele ser la prueba estructural inicial cuando la imagen va a cambiar la conducta. Puede mostrar estrechamiento del espacio articular, osteofitos, esclerosis, quistes y deformidad, y en articulaciones de carga conviene valorar proyecciones adecuadas.


La RM no es necesaria para cada artrosis conocida. Resulta útil cuando existe una duda diagnóstica concreta, síntomas discordantes, sospecha de lesión asociada o planificación seleccionada. Ecografía, TC o análisis se reservan igualmente para preguntas específicas. Repetir imágenes sin una pregunta clínica rara vez mejora el tratamiento.
Tratamiento básico: educación, ejercicio y peso cuando es relevante
Las revisiones de guías clínicas coinciden de forma notable en tres pilares: educación, ejercicio y control del peso cuando procede. El ejercicio puede combinar fuerza, actividad aeróbica, movilidad y tareas funcionales. No existe una modalidad única para todas las articulaciones ni es necesario evitar el ejercicio porque aparezca una molestia tolerable y transitoria.
En rodilla y cadera, el exceso de peso puede aumentar carga y la pérdida ponderal puede mejorar algunos resultados, especialmente si se combina con ejercicio. Sin embargo, la conversación debe centrarse en salud y función, no en culpabilizar al paciente ni asumir que el peso explica todo el dolor.
Un programa útil mide respuesta: dolor durante y después, derrame, tolerancia al día siguiente, fuerza y capacidad de caminar, subir escaleras o trabajar. El objetivo es encontrar una dosis sostenible y progresarla.
Fármacos: aliviar síntomas sin perder de vista riesgos
Los antiinflamatorios no esteroideos son una opción eficaz para muchos pacientes, pero deben individualizarse según riesgo gastrointestinal, renal, cardiovascular, edad y otros tratamientos. En algunas articulaciones superficiales, las formulaciones tópicas pueden reducir exposición sistémica.
El paracetamol puede aportar un beneficio limitado en algunos pacientes y no debe presentarse como tratamiento potente de primera línea universal. Los opioides no son una estrategia rutinaria para artrosis crónica por su balance de beneficios y riesgos; si se consideran en situaciones excepcionales, requieren una valoración individual y un plan claro.
La decisión farmacológica debe coordinarse con el médico cuando existen comorbilidades, anticoagulación, enfermedad renal, úlcera o polifarmacia.
Glucosamina, condroitina y “condroprotectores”: evidencia y guías no son uniformes
La palabra condroprotector puede sugerir que un producto protege o regenera cartílago de forma demostrada, algo que no debe darse por supuesto. Ensayos y metaanálisis sobre glucosamina y condroitina han producido resultados heterogéneos, con diferencias entre formulaciones, calidad de estudios y articulaciones.
Por eso las guías internacionales no son completamente concordantes. Si una persona decide probar un suplemento, conviene definir qué resultado espera —dolor, función, consumo de analgésicos— y reevaluar si existe un beneficio perceptible. No debería retrasar ejercicio, control de factores modificables ni una valoración indicada.
Infiltraciones: el efecto depende de articulación, producto y objetivo
Las infiltraciones no deben agruparse como si fueran equivalentes. Los corticoides intraarticulares pueden proporcionar alivio a corto plazo en determinados escenarios, especialmente cuando hay una articulación sintomática con componente inflamatorio, pero la repetición indiscriminada no es una estrategia de mantenimiento.
El ácido hialurónico tiene recomendaciones discordantes entre guías y no debe extrapolarse de rodilla a cadera u otras articulaciones. El PRP dispone de una literatura creciente, sobre todo en rodilla, pero existe heterogeneidad de preparación, dosis y comparadores. Los resultados de algunos metaanálisis son favorables frente a otras inyecciones, mientras varias guías siguen siendo prudentes.
Las terapias celulares o “células madre” no han demostrado de forma establecida regenerar una articulación artrósica ni modificar su historia natural en la práctica clínica habitual. Presentarlas como regeneración garantizada sería incorrecto.
Cirugía: preservar cuando tiene sentido y sustituir cuando la limitación lo justifica
La cirugía depende de articulación, patrón y expectativas. Los procedimientos de preservación pueden tener un papel en deformidades, inestabilidad o lesiones focales seleccionadas, pero no existe una operación para “limpiar” de manera rutinaria una articulación artrósica. En rodilla, las guías de mayor calidad suelen desaconsejar la artroscopia como tratamiento de la artrosis degenerativa por sí sola.
La artroplastia se plantea cuando existe daño estructural concordante, dolor y pérdida funcional relevantes pese a un tratamiento no quirúrgico razonable. La decisión debe incluir expectativas, comorbilidades, demanda y alternativas; no depende de alcanzar una edad fija ni de un grado radiográfico aislado.

Evolución: no siempre es lineal
La artrosis puede permanecer estable durante periodos largos y presentar fases de mayor o menor dolor. Una “crisis” no significa necesariamente que se haya producido un deterioro estructural brusco. Cambios de carga, sueño, estrés, enfermedad intercurrente, derrame o descondicionamiento pueden modificar síntomas.
Conviene reevaluar cuando el patrón cambia: hinchazón persistente, bloqueo verdadero, pérdida rápida de movilidad, dolor nocturno nuevo y progresivo, fiebre o síntomas neurológicos merecen descartar otra causa. El seguimiento útil combina síntomas, función y objetivos, no radiografías seriadas por rutina.
Guías específicas por articulación
Esta página ofrece el marco general. Para decisiones concretas consulta las fichas de rodilla, cadera, columna cervical, tobillo, base del pulgar, interfalángicas, metacarpofalángicas, muñeca, codo, glenohumeral y acromioclavicular.
Separar la guía general de las fichas anatómicas evita aplicar tratamientos de rodilla a mano o cadera sin comprobar que la evidencia sea transferible.
Fuentes y evidencia consultada
- Clinical practice guideline recommendations in osteoarthritis: systematic review, 2024
- Core Recommendations for Osteoarthritis Care
- Hip and knee osteoarthritis guidelines: systematic review
- Exercise for pain and function in osteoarthritis: meta-analysis, 2025
- Weight loss interventions in knee osteoarthritis: network meta-analysis, 2024
- Discordance between pain and imaging in knee osteoarthritis, 2025
- Corticosteroid, hyaluronic acid and PRP injections: meta-analysis, 2024
- Intra-articular interventions and limits of disease modification, 2024
- Glucosamine and chondroitin in knee osteoarthritis: meta-analysis, 2024
- Arthroscopy versus conservative treatment in knee osteoarthritis: meta-analysis, 2024
Preguntas frecuentes
¿La artrosis es simplemente desgaste del cartílago por la edad?
No. La artrosis es una enfermedad de toda la articulación en la que pueden participar cartílago, hueso subcondral, sinovial, menisco o labrum, cápsula y musculatura. La edad aumenta el riesgo, pero no convierte la artrosis sintomática en una consecuencia inevitable del envejecimiento.
¿Una radiografía con mucha artrosis significa que debo tener mucho dolor?
No necesariamente. La imagen y los síntomas no guardan una relación perfecta. Una radiografía o una resonancia deben interpretarse junto con la historia, la exploración y la función; el grado estructural por sí solo no predice con precisión cuánto dolor tendrá una persona.
¿Se puede regenerar el cartílago con glucosamina, ácido hialurónico, PRP o células madre?
No debe prometerse una regeneración fiable de la articulación artrósica con estos tratamientos. Algunas opciones pueden aliviar síntomas en determinados pacientes y articulaciones, pero las recomendaciones son variables y las terapias celulares no han demostrado de forma establecida modificar la enfermedad en la práctica clínica habitual.
¿Cuándo se plantea una prótesis por artrosis?
Cuando el dolor, la pérdida de función y la limitación de calidad de vida son importantes, existe una articulación estructuralmente dañada concordante con los síntomas y el tratamiento no quirúrgico razonable ya no ofrece un control suficiente. La decisión no depende de una radiografía aislada ni de una edad concreta.