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Dr. Arturo Mahiques

Qué son las calcificaciones tendinosas

Las calcificaciones tendinosas son depósitos de sales de calcio, habitualmente cristales de hidroxiapatita, que se forman dentro de un tendón o en su entorno. Aunque pueden aparecer en distintas zonas del cuerpo, son especialmente frecuentes en el hombro, sobre todo en los tendones del manguito rotador.

No todas las calcificaciones producen síntomas. Algunas se descubren de forma casual en una radiografía o ecografía realizada por otro motivo. En otros casos, pueden provocar dolor intenso, inflamación local, pérdida de movilidad y limitación funcional.

La calcificación tendinosa no debe entenderse siempre como un simple “desgaste” del tendón. En muchos pacientes se trata de un proceso biológico activo, con fases de formación, reposo y posible reabsorción. Por eso, algunas calcificaciones pueden desaparecer o reducirse con el tiempo, mientras que otras persisten y se vuelven sintomáticas.

Calcificación tendinosa en el hombro

Causas

La causa exacta de las calcificaciones tendinosas no siempre se conoce. En general, se relacionan con alteraciones locales del tendón, cambios celulares, disminución de la vascularización, factores mecánicos y, en algunos casos, trastornos metabólicos.

La forma más habitual es la tendinopatía calcificante, en la que se depositan cristales de hidroxiapatita cálcica dentro del tendón. Este proceso no siempre se asocia a una rotura tendinosa ni a una lesión traumática concreta.

Factores relacionados

  • Edad adulta: es más frecuente entre los 30 y los 60 años.
  • Sexo femenino: algunas series describen mayor frecuencia en mujeres.
  • Alteraciones endocrinas: puede asociarse a diabetes, enfermedades tiroideas u otros trastornos metabólicos.
  • Sobrecarga mecánica: movimientos repetidos o esfuerzos mantenidos pueden favorecer dolor en tendones ya afectados.
  • Hipoxia local del tendón: una menor vascularización podría favorecer cambios celulares y depósito cálcico.
  • Predisposición individual: algunos pacientes desarrollan calcificaciones sin una causa externa clara.

Localizaciones frecuentes

Las calcificaciones pueden aparecer en distintos tendones. La localización más habitual es el hombro, pero también pueden afectar a cadera, codo, muñeca, rodilla, tobillo o pie.

Localización Tendones o estructuras afectadas Manifestación habitual
Hombro Manguito rotador, especialmente supraespinoso Dolor lateral del hombro, dolor nocturno y limitación para elevar el brazo
Cadera Glúteo medio, glúteo menor o tendones periarticulares Dolor lateral de cadera o dolor trocantérico
Codo Tendones epicondíleos o epitrocleares Dolor con agarre, carga o movimientos repetidos
Rodilla Tendón rotuliano, cuádriceps o estructuras periarticulares Dolor anterior de rodilla o dolor con escaleras
Tobillo y pie Tendón de Aquiles, fascia plantar u otros tendones Dolor con la marcha, carrera o apoyo prolongado

Síntomas

Los síntomas dependen de la localización, el tamaño de la calcificación, la fase evolutiva y la inflamación asociada. Algunas calcificaciones permanecen asintomáticas durante años.

Dolor

El dolor puede ser progresivo o aparecer de forma brusca. En el hombro, es típico el dolor lateral que aumenta al elevar el brazo, al vestirse, al coger peso o al dormir sobre el lado afectado.

Crisis dolorosa aguda

En la fase de reabsorción, la calcificación puede desencadenar una reacción inflamatoria intensa. El paciente puede presentar dolor muy fuerte, limitación marcada y dificultad para mover la articulación. En ocasiones, el cuadro se parece a una bursitis aguda o a una artritis inflamatoria.

Limitación funcional

La limitación puede deberse al dolor, a la inflamación o a la irritación mecánica del tendón y de las estructuras vecinas. En el hombro puede simular un síndrome subacromial o incluso una rigidez dolorosa si el paciente evita mover el brazo durante mucho tiempo.

  • Dolor local o irradiado.
  • Dolor nocturno, especialmente en calcificaciones del hombro.
  • Dolor con esfuerzos o movimientos repetidos.
  • Pérdida de fuerza por inhibición dolorosa.
  • Limitación para elevar el brazo, caminar, subir escaleras o cargar peso, según la zona afectada.
  • Inflamación local o sensación de bloqueo en fases muy dolorosas.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen. Es importante relacionar la calcificación con los síntomas, porque no toda calcificación visible en una prueba es necesariamente la causa del dolor.

Durante la exploración se valora la movilidad, el dolor a la palpación, la fuerza, los signos de irritación tendinosa y la presencia de rigidez o afectación de estructuras vecinas.

En el hombro, por ejemplo, debe diferenciarse de lesiones del manguito rotador, bursitis subacromial, capsulitis adhesiva, artrosis acromioclavicular, dolor cervical irradiado u otras causas de hombro doloroso.

Pruebas complementarias

Radiografía

La radiografía simple permite ver muchas calcificaciones tendinosas. Suele mostrar una imagen densa, localizada en el trayecto del tendón o en tejidos periarticulares. En el hombro, puede verse por encima de la cabeza humeral, en relación con el manguito rotador.

Ecografía

La ecografía es muy útil porque permite localizar la calcificación, valorar su consistencia, detectar bursitis asociada y estudiar el tendón en tiempo real. Además, puede guiar infiltraciones o lavados percutáneos.

Resonancia magnética

La resonancia puede ser útil cuando se sospechan lesiones asociadas, roturas tendinosas, bursitis intensa, edema óseo u otras causas de dolor. Sin embargo, no siempre es necesaria para diagnosticar una calcificación tendinosa.

Clasificación según aspecto

Las calcificaciones pueden tener distinto aspecto según la fase:

  • Densas y bien delimitadas: suelen corresponder a fases más estables.
  • Mal definidas o algodonosas: pueden aparecer en fases de reabsorción y asociarse a dolor agudo.
  • Fragmentadas: pueden relacionarse con cambios evolutivos o respuesta al tratamiento.

Tratamiento conservador

La mayoría de las calcificaciones tendinosas pueden tratarse inicialmente de forma conservadora. El tratamiento depende de la intensidad del dolor, la localización, la duración de los síntomas y la repercusión funcional.

Medidas iniciales

  • Reposo relativo: evitar los gestos que desencadenan dolor intenso, sin inmovilizar de forma prolongada.
  • Frío local: útil en fases inflamatorias agudas.
  • Calor local: puede ayudar en fases más crónicas con rigidez muscular.
  • Analgésicos o antiinflamatorios: si están indicados y no existen contraindicaciones.
  • Modificación de actividad: adaptar cargas, trabajo, deporte y gestos repetidos.

Fisioterapia

La fisioterapia busca controlar el dolor, mantener la movilidad, mejorar la función y reducir la sobrecarga del tendón. En el hombro, por ejemplo, es importante recuperar la movilidad escapulohumeral y fortalecer progresivamente el manguito rotador y la musculatura escapular.

  • Movilidad articular progresiva.
  • Ejercicios suaves de control motor.
  • Fortalecimiento progresivo del tendón afectado.
  • Trabajo de musculatura estabilizadora.
  • Corrección de gestos repetidos o sobrecargas.

Tratamiento intervencionista

Cuando el dolor persiste o es muy intenso, pueden considerarse tratamientos intervencionistas. La elección depende del tipo de calcificación, su localización y la experiencia del equipo tratante.

Infiltración con corticoide

Puede ser útil cuando existe bursitis o inflamación asociada. En el hombro, la infiltración subacromial puede aliviar el dolor y facilitar la rehabilitación. No disuelve necesariamente la calcificación, pero reduce la inflamación secundaria.

Lavado percutáneo ecoguiado

También llamado barbotage, consiste en puncionar la calcificación bajo control ecográfico e intentar fragmentar o aspirar el material cálcico. Suele utilizarse en calcificaciones sintomáticas, especialmente del hombro.

Ondas de choque

Las ondas de choque pueden ayudar a reducir el dolor y favorecer cambios en la calcificación. Se emplean sobre todo en tendinopatías calcificantes crónicas o persistentes. El tratamiento requiere varias sesiones y una indicación adecuada.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía se reserva para casos persistentes, muy incapacitantes o que no responden a tratamiento conservador e intervencionista. En el hombro, puede realizarse extracción artroscópica de la calcificación, tratamiento de la bursa y valoración del manguito rotador.

No todas las calcificaciones requieren cirugía. La indicación debe individualizarse, valorando duración de los síntomas, limitación funcional, tamaño de la calcificación, tratamientos previos y lesiones asociadas.

  • Dolor persistente pese a tratamiento adecuado.
  • Limitación funcional importante.
  • Calcificación grande o mecánicamente sintomática.
  • Fracaso de fisioterapia, infiltración, lavado u ondas de choque.
  • Sospecha de lesiones tendinosas asociadas que requieran reparación.

Rehabilitación

La rehabilitación debe adaptarse a la fase clínica. No es igual una crisis inflamatoria aguda, con dolor muy intenso, que una calcificación crónica con dolor mecánico y pérdida de fuerza.

Objetivos

  • Disminuir el dolor.
  • Evitar rigidez secundaria.
  • Recuperar movilidad progresiva.
  • Mejorar la fuerza y la resistencia del tendón.
  • Corregir factores de sobrecarga.
  • Facilitar la vuelta a la actividad laboral, deportiva o diaria.

Fases generales

  • Fase dolorosa: control del dolor, movilidad suave y evitar sobrecargas.
  • Fase de recuperación: ejercicios activos, control motor y fortalecimiento progresivo.
  • Fase funcional: readaptación a gestos específicos, trabajo o deporte.
Rehabilitación en calcificaciones tendinosas

Pronóstico

El pronóstico suele ser favorable. Muchas calcificaciones tendinosas mejoran con tratamiento conservador o incluso se reabsorben de forma espontánea. Sin embargo, algunas pueden generar episodios de dolor intenso o molestias persistentes durante meses.

La evolución depende de la fase de la calcificación, la localización, la respuesta inflamatoria, las demandas funcionales del paciente y la presencia de lesiones asociadas. El tratamiento adecuado suele permitir recuperar la función y reducir el dolor.

Conclusión

Las calcificaciones tendinosas son depósitos de calcio, generalmente hidroxiapatita, que pueden aparecer dentro de un tendón o en tejidos periarticulares. Aunque a veces son hallazgos casuales, en otros casos producen dolor intenso, inflamación y limitación funcional.

El diagnóstico se apoya en la exploración, la radiografía y la ecografía. El tratamiento suele empezar con medidas conservadoras y fisioterapia. En casos persistentes pueden utilizarse infiltraciones, lavado ecoguiado, ondas de choque o cirugía.

Un abordaje individualizado permite controlar los síntomas, recuperar la movilidad y evitar que el dolor derive en rigidez o pérdida funcional prolongada.

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