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Dr. Arturo Mahiques

Las deformidades de la columna son alteraciones del alineamiento vertebral que pueden afectar al plano coronal, al perfil sagital o a varios planos simultáneamente. La palabra “deformidad” no debe utilizarse para cualquier postura asimétrica: una espalda redondeada, una pelvis inclinada o una diferencia de hombros pueden ser hallazgos flexibles y no equivalen por sí solos a una deformidad estructural.

Esta página funciona como hub de orientación. Integra escoliosis, cifosis, lordosis, cifoescoliosis y enfermedad de Scheuermann, y explica qué cambia entre un niño en crecimiento, un adolescente y un adulto.

Esquema de escoliosis, cifosis y lordosis como patrones de alineamiento de la columna
Las deformidades vertebrales se interpretan en tres dimensiones y dentro del equilibrio global del tronco.

Qué se considera una deformidad vertebral

La columna normal ya presenta curvas: lordosis cervical y lumbar, y cifosis torácica. Además, existe variabilidad entre personas. Una deformidad aparece cuando el alineamiento se aparta de la morfología esperable de forma estructural o cuando una alteración flexible adquiere suficiente magnitud o repercusión clínica para requerir estudio.

La relevancia no se decide con una sola cifra. Importan la magnitud y patrón de la curva, flexibilidad, crecimiento restante, equilibrio del tronco, progresión, síntomas, función neurológica y causa. Una curva pequeña en un niño con mucho crecimiento por delante puede necesitar más vigilancia que una curva estable en un adulto asintomático.

La pregunta útil no es “¿mi columna está recta?”, sino “¿existe una deformidad estructural, está progresando y tiene repercusión clínica o funcional?”.

Planos, rotación y equilibrio global

Las deformidades vertebrales son tridimensionales. El plano coronal describe la desviación lateral; el sagital analiza cifosis, lordosis y la posición del tronco respecto a la pelvis; y el plano axial recoge la rotación vertebral. Por eso la escoliosis no es simplemente una columna “en forma de S” vista de frente.

El cuerpo puede compensar una alteración en un nivel con cambios en segmentos vecinos, pelvis, caderas o incluso rodillas. En el adulto, el equilibrio sagital adquiere especial importancia porque una persona puede mantener la cabeza sobre la pelvis a costa de retroversión pélvica, flexión de rodillas u otras compensaciones. La lordosis lumbar, por tanto, no se interpreta aislada de la anatomía pélvica y del resto del raquis.

Principales tipos de deformidad

EntidadRasgo dominanteQué conviene valorar
EscoliosisCurva coronal con rotación tridimensional.Patrón, ángulo, madurez esquelética, progresión y balance.
Cifosis / hipercifosisAumento o deformidad del perfil posterior, habitualmente torácico.Flexibilidad, origen postural o estructural, vértebras y síntomas.
ScheuermannHipercifosis estructural del crecimiento con acuñamiento vertebral.Rigidez, crecimiento restante, dolor y progresión.
Alteraciones de la lordosisCambio del perfil lumbar o cervical.Pelvis, compensaciones, equilibrio sagital y causa.
CifoescoliosisCombinación relevante de componentes coronal, sagital y rotacional.Etiología, balance, rigidez, respiración y función neurológica.

Las deformidades congénitas, neuromusculares, sindrómicas, degenerativas o secundarias a fractura y cirugía tienen una historia natural distinta a la escoliosis idiopática del adolescente. Puede ampliar las alteraciones del desarrollo en malformaciones congénitas.

Por qué importa la edad y el crecimiento

En niños y adolescentes, la velocidad de crecimiento modifica el riesgo de progresión. El mismo ángulo radiográfico puede tener un significado diferente antes del estirón puberal y cerca de la madurez esquelética. Por eso el seguimiento incluye edad, cambios de talla y signos radiográficos de madurez además de la magnitud de la curva.

En el adulto, el problema cambia. Una deformidad puede ser la continuación de una curva de la adolescencia o aparecer de novo asociada a degeneración discal, artrosis, osteoporosis, fracturas o cirugía previa. En este grupo pesan especialmente dolor, claudicación, compresión neurológica, capacidad para mantenerse erguido y balance sagital.

Exploración clínica

La exploración comienza observando el tronco de frente, de perfil y desde atrás. Se valoran altura de hombros, triángulos de la cintura, pelvis, traslación del tronco y perfil sagital. En sospecha de escoliosis, el test de flexión anterior de Adam permite observar una prominencia costal o lumbar relacionada con la rotación.

Test de Adam para observar asimetría y prominencia costal en sospecha de escoliosis
El test de Adam es una prueba de cribado clínico; no sustituye la medición radiográfica cuando esta está indicada.

También se examinan movilidad, flexibilidad de la curva, fuerza, marcha y función neurológica. La presencia de dolor nocturno atípico, debilidad, alteraciones sensitivas, cambios esfinterianos o hallazgos cutáneos/neurológicos puede cambiar el estudio porque no encaja con una deformidad idiopática simple.

Radiografías y otras pruebas de imagen

Cuando se necesita cuantificar una deformidad, la radiografía de columna completa en carga permite valorar la curva y el equilibrio global. En escoliosis se utiliza el ángulo de Cobb, pero la cifra debe interpretarse junto con el patrón y la madurez esquelética. Las radiografías laterales aportan información del perfil sagital.

La resonancia no es una prueba rutinaria para toda deformidad. En población pediátrica, los criterios ACR reservan un papel mayor a la RM cuando existen formas congénitas, aparición temprana o datos clínicos que aumentan la sospecha de anomalías del eje neural. La TAC puede ser útil para anatomía ósea compleja o planificación concreta, pero implica radiación y no debe utilizarse como estudio general sin una pregunta definida.

Progresión y seguimiento

Seguir una deformidad no significa hacer radiografías con una frecuencia idéntica para todos. El intervalo depende de edad, crecimiento restante, tipo y magnitud de curva, cambios clínicos y tratamiento. El objetivo es detectar una progresión clínicamente relevante utilizando la mínima exposición radiológica necesaria.

En el adulto, además de comparar curvas interesa documentar función, dolor, síntomas radiculares, tolerancia a la marcha y cambios en el equilibrio. Una radiografía algo distinta sin empeoramiento clínico no tiene el mismo significado que una pérdida progresiva de capacidad para mantenerse erguido o un déficit neurológico nuevo.

Tratamiento: observar, rehabilitar, ortesis o cirugía

El tratamiento depende de la causa y del riesgo, no de la etiqueta “deformidad”. La observación es adecuada para muchas curvas pequeñas o estables. El ejercicio y la fisioterapia pueden mejorar fuerza, tolerancia, dolor y función, pero no deben prometer remodelar una deformidad ósea estructural consolidada.

En determinadas deformidades del crecimiento, una ortesis puede utilizarse para reducir el riesgo de progresión mientras queda crecimiento. Su indicación depende del tipo de curva, magnitud, flexibilidad y madurez; no es intercambiable entre todas las deformidades.

La cirugía se reserva para escenarios seleccionados: progresión importante, deformidad grave o desequilibrada, dolor/discapacidad refractarios, deterioro neurológico o determinadas formas congénitas y estructurales. El objetivo no es conseguir una columna geométricamente perfecta, sino un equilibrio seguro y funcional con una corrección proporcionada al riesgo.

Cuándo requiere valoración prioritaria

  • Debilidad progresiva, alteración de la marcha, pérdida de sensibilidad extensa o cambios esfinterianos.
  • Deformidad que aparece muy precozmente o progresa con rapidez durante el crecimiento.
  • Dolor intenso persistente con fiebre, pérdida de peso, antecedente tumoral o deterioro general.
  • Deformidad tras traumatismo o en contexto de osteoporosis y sospecha de fractura vertebral.
  • Disnea o limitación respiratoria en una deformidad torácica de gran magnitud.

Mapa de la sección de deformidades

Preguntas frecuentes

¿Toda asimetría de la espalda es una deformidad estructural?

No. La asimetría clínica puede ser postural, funcional o estructural. La exploración y, cuando está indicada, la radiografía de columna en carga ayudan a diferenciar una variación flexible de una deformidad vertebral verdadera.

¿Una deformidad de columna siempre produce dolor?

No. Muchas escoliosis y alteraciones del perfil sagital son poco sintomáticas. Dolor, progresión, equilibrio global, edad, crecimiento restante y repercusión funcional deben valorarse por separado.

¿Cuándo suele ser más importante vigilar la progresión?

Durante el crecimiento, especialmente cuando existe bastante crecimiento restante y una curva estructural. En el adulto la progresión puede depender también de degeneración, desequilibrio sagital, osteoporosis y otras causas.

¿La fisioterapia puede enderezar cualquier deformidad estructural?

No. El ejercicio puede mejorar capacidad, dolor, control y función, pero no debe prometer corregir por sí solo una deformidad ósea estructural. En pacientes en crecimiento, la indicación de corsé o cirugía depende del tipo de deformidad y del riesgo de progresión.

Fuentes y evidencia consultada