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Dr. Arturo Mahiques

Espondilólisis y espondilolistesis describen problemas relacionados pero distintos. La espondilólisis es un defecto o lesión de la pars interarticularis, con frecuencia en L5; la espondilolistesis es el deslizamiento de una vértebra respecto a la inferior. Algunas personas tienen ambos hallazgos y otras presentan una espondilolistesis degenerativa sin lesión de la pars.

El hallazgo radiográfico no determina por sí solo el dolor. La decisión clínica depende del tipo, síntomas, crecimiento, grado de desplazamiento, compromiso neurológico, estabilidad y objetivos de actividad. Dentro de la columna lumbar, puede coexistir con estenosis, lumbalgia o síntomas radiculares.

Espondilólisis frente a espondilolistesis

La pars interarticularis es una zona ósea posterior de la vértebra. En jóvenes deportistas puede sufrir una lesión por estrés que evolucione desde reacción ósea hasta defecto completo. Esto es una espondilólisis. Si además una vértebra se desplaza respecto a la inferior hablamos de espondilolistesis.

En adultos mayores, el deslizamiento suele ser degenerativo: disco y facetas pierden capacidad para mantener la alineación sin que exista necesariamente un defecto de la pars. Es importante distinguir ambas situaciones porque la edad, la evolución y las decisiones terapéuticas son diferentes.

Esquema radiográfico de la pars interarticularis
La imagen clásica del «perrito escocés» se utilizó para explicar la pars, aunque hoy el estudio se selecciona según la pregunta clínica y la exposición a radiación.

Tipos y mecanismos

Ístmica

Relacionada con lesión o defecto de la pars. Es típica de adolescentes y adultos jóvenes, especialmente con deportes de carga repetida en extensión/rotación.

Degenerativa

Aparece por cambios de disco, facetas y estabilizadores posteriores, con mayor frecuencia en adultos de más edad y a menudo en L4-L5.

Displásica, traumática o patológica

Son menos frecuentes y requieren estudiar la anatomía o la enfermedad ósea responsable. No deben mezclarse con la forma ístmica o degenerativa.

La clasificación orienta el razonamiento, pero el tratamiento se decide por el conjunto del caso, no por una etiqueta aislada.

Grados de deslizamiento

La clasificación de Meyerding expresa el porcentaje de desplazamiento: grado I hasta 25 %, II de 26–50 %, III de 51–75 %, IV de 76–100 % y espondiloptosis cuando el cuerpo vertebral supera completamente al inferior. Es una descripción anatómica útil, no una escala directa de dolor.

Grados de espondilolistesis según el porcentaje de deslizamiento
El grado radiológico ayuda a describir el deslizamiento, pero debe interpretarse junto con síntomas, crecimiento y estabilidad.

En niños y adolescentes importa además el riesgo de progresión durante el crecimiento y parámetros de balance espinopélvico. En el adulto degenerativo, una listesis de bajo grado puede producir síntomas importantes si se asocia a estenosis.

Síntomas

Muchas espondilólisis y listesis se descubren de forma incidental. Cuando son sintomáticas pueden provocar dolor lumbar relacionado con carga, rigidez o dolor hacia glúteos. La presencia de dolor por la pierna, hormigueo o debilidad hace pensar en compromiso radicular o estenosis lumbar asociada.

  • Dolor lumbar que aumenta con determinadas cargas o actividades.
  • Tensión de isquiotibiales o cambios de mecánica en algunos jóvenes.
  • Claudicación neurógena en adultos con estenosis degenerativa.
  • Déficit neurológico, mucho menos frecuente, pero relevante si aparece.

Ni la palpación ni una postura concreta permiten confirmar una listesis; la exploración sirve para identificar patrón, función y diagnósticos alternativos.

Adolescentes, espondilólisis y deporte

En adolescentes con dolor lumbar por sobrecarga, especialmente en deportes con extensión y rotación repetidas, se considera la posibilidad de lesión por estrés de la pars. Una radiografía normal no siempre excluye una lesión temprana. La elección entre RM, TAC u otras pruebas depende de la sospecha, fase de la lesión y necesidad de limitar radiación.

El manejo inicial suele reducir temporalmente la carga que provoca dolor y mantener la actividad que sea tolerable. Después se progresa fuerza de tronco y cadera, control del movimiento y gestos específicos del deporte. El retorno se guía mejor por ausencia de dolor relevante, capacidad y tolerancia a la carga que por un calendario rígido.

Los corsés pueden utilizarse en situaciones seleccionadas, pero no son obligatorios para toda espondilólisis. Tampoco es necesario demostrar una «soldadura perfecta» en imagen para que todos los deportistas puedan volver a actividad si la evolución clínica es buena.

Espondilolistesis degenerativa del adulto

La forma degenerativa se observa sobre todo en adultos de más edad y puede acompañarse de estrechamiento del canal o los forámenes. La clínica puede estar dominada por dolor de piernas y claudicación, más que por dolor lumbar puro.

AAOS señala que la estenosis es un problema frecuente en esta forma. Por eso una radiografía que muestra deslizamiento debe relacionarse con síntomas y, si existen manifestaciones neurológicas o se plantea cirugía, con una RM que defina la compresión.

Esquema lateral de espondilolistesis lumbar

Exploración e imagen

Las radiografías de pie son útiles para cuantificar el deslizamiento y valorar alineación. Las proyecciones en flexión-extensión pueden aportar información sobre movilidad en casos seleccionados, pero no toda diferencia entre posiciones equivale a una inestabilidad lumbar clínicamente relevante.

La RM se utiliza cuando existen síntomas radiculares, sospecha de estenosis o necesidad de estudiar discos y raíces. El TAC ofrece gran detalle óseo y es especialmente útil para caracterizar la pars o planificación. En jóvenes, la estrategia de imagen debe equilibrar rendimiento diagnóstico y radiación.

No se trata la radiografía: una listesis estable y asintomática puede no requerir más que información y seguimiento clínico.

Tratamiento conservador

La mayoría de los pacientes sin déficit progresivo empieza con tratamiento no quirúrgico. El objetivo es recuperar función y tolerancia a la carga, no «recolocar» manualmente una vértebra.

  • Educación y modificación temporal de actividades muy irritantes.
  • Ejercicio progresivo de tronco, cadera y miembros inferiores.
  • Trabajo aeróbico y retorno gradual a tareas laborales/deportivas.
  • Analgesia individualizada cuando sea necesaria.
  • Tratamiento específico de estenosis, osteoporosis u otras condiciones asociadas.

Evitar de forma indefinida la extensión lumbar o el ejercicio no es un objetivo universal; las cargas se reintroducen de manera gradual cuando son relevantes para la vida o el deporte del paciente.

Cuándo se plantea cirugía

La cirugía se considera ante dolor o limitación persistentes pese a tratamiento razonable, déficit neurológico, deslizamientos de mayor riesgo o síntomas de estenosis que justifican descompresión. La técnica depende del tipo de listesis.

En algunos adultos con estenosis y listesis degenerativa puede discutirse descompresión aislada frente a descompresión con fusión. La fusión no debe presentarse como consecuencia automática de ver un deslizamiento: influyen estabilidad, deformidad, dolor mecánico, cantidad de hueso que debe retirarse y características del paciente.

En jóvenes con listesis de alto grado, progresión durante el crecimiento o síntomas refractarios, la indicación y técnica requieren valoración especializada.

Seguimiento y retorno a actividad

El seguimiento se centra en dolor, función, síntomas neurológicos y capacidad para tareas importantes. En niños o adolescentes con deslizamientos relevantes puede ser necesario vigilar la progresión durante el crecimiento. En adultos estables, repetir radiografías sin cambio clínico no siempre aporta valor.

Para volver al deporte se recuperan fuerza, control, tolerancia a carrera/saltos o gestos específicos y confianza. La imagen es una pieza del proceso, no el único criterio de alta.

Vida diaria, trabajo y carga

Una espondilolistesis no obliga a convertir la espalda en una zona que deba protegerse de cualquier esfuerzo. En la vida diaria importa más la capacidad para tolerar la tarea que perseguir una postura perfecta. Levantar peso, agacharse o extender la columna pueden reintroducirse de forma progresiva si forman parte del trabajo o del deporte y no existe una contraindicación específica.

En trabajos físicos puede ser útil modificar durante un tiempo volumen, palancas, velocidad o número de repeticiones, y después recuperar gradualmente esas demandas. En actividades sedentarias, alternar posiciones y mantener actividad suele ser más útil que imponer una única postura «correcta» durante horas.

Cuando existe una forma degenerativa con estenosis, la tolerancia a caminar puede ser el principal objetivo funcional. En jóvenes con lesión de la pars, el objetivo cambia: reducir inicialmente la irritación ósea y después reconstruir la tolerancia a gestos deportivos. Esta diferencia explica por qué una misma etiqueta radiológica no admite un protocolo único.

Pronóstico: qué datos importan de verdad

En la forma ístmica de bajo grado, muchas personas permanecen estables. El riesgo de progresión es mayor durante el crecimiento y en deslizamientos de mayor grado, por lo que el contexto pediátrico exige una vigilancia distinta. En el adulto degenerativo, el deslizamiento puede mantenerse estable incluso aunque persistan cambios degenerativos en discos y facetas.

La evolución se valora por dolor, capacidad, síntomas neurológicos y participación. Un porcentaje de deslizamiento que apenas cambia no garantiza que los síntomas sean idénticos, y un cambio radiológico pequeño tampoco significa necesariamente deterioro clínico. Esta separación entre estructura y función evita decisiones basadas exclusivamente en una radiografía.

Errores frecuentes

  • «Espondilólisis = espondilolistesis»: son conceptos diferentes.
  • «Más grado = más dolor»: no existe una relación lineal obligatoria.
  • «Hay que evitar para siempre arquear la espalda»: las restricciones dependen de fase, síntomas y objetivos.
  • «Toda listesis requiere artrodesis»: muchas se manejan sin cirugía.
  • «Una manipulación recoloca la vértebra»: el deslizamiento estructural no se corrige de ese modo.

Preguntas frecuentes

¿Espondilólisis y espondilolistesis son lo mismo?

No. La espondilólisis es un defecto o lesión de la pars interarticularis; la espondilolistesis es el desplazamiento de una vértebra respecto a la inferior. Pueden coexistir, pero también hay espondilolistesis degenerativa sin lesión de la pars.

¿El grado de deslizamiento indica cuánto dolor tendré?

No necesariamente. El porcentaje de deslizamiento describe la anatomía y ayuda a clasificarla, pero los síntomas dependen también de raíces nerviosas, canal, discos, facetas, estabilidad y demandas funcionales.

¿Se puede hacer deporte con espondilolistesis?

En muchos casos sí. La decisión depende del tipo de lesión, síntomas, madurez esquelética, fuerza, control y deporte. En jóvenes con lesión activa de la pars puede ser necesaria una reducción temporal de carga antes de una progresión gradual.

¿Toda espondilolistesis necesita fusión lumbar?

No. Muchas personas se manejan sin cirugía. La fusión se reserva para escenarios seleccionados de síntomas persistentes, deslizamientos de riesgo, inestabilidad o cuando la cirugía necesaria para descomprimir comprometería la estabilidad.