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Dr. Arturo Mahiques

La cifoescoliosis es una deformidad de la columna en la que existe una alteración relevante tanto del plano coronal como del perfil sagital, habitualmente acompañada de rotación vertebral. Es una deformidad tridimensional: no debe interpretarse como la simple suma aritmética de una escoliosis y una cifosis.

Su importancia clínica depende de causa, edad, crecimiento restante, magnitud, rigidez, equilibrio del tronco, función neurológica y repercusión respiratoria. Una deformidad estable y bien compensada no se maneja igual que una curva progresiva congénita o neuromuscular.

Esquema de cifoescoliosis torácica con componentes coronal, sagital y rotacional
La cifoescoliosis debe valorarse como una deformidad tridimensional y no solo por una imagen frontal.

Qué significa cifoescoliosis

En una deformidad escoliótica existe desviación coronal y rotación. Si, además, el perfil sagital presenta una cifosis estructural importante o una deformidad angular, el patrón puede describirse como cifoescoliosis. El término resulta especialmente útil en deformidades complejas, pero no sustituye una descripción completa de la curva.

La valoración moderna no se limita a medir “cuántos grados hay”. También se analiza dónde está el ápice, qué segmentos son rígidos, si el tronco está centrado, qué compensaciones aparecen por encima y por debajo y cómo se relaciona la deformidad con pelvis y cabeza.

Causas y formas clínicas

La cifoescoliosis puede aparecer en contextos muy diferentes. Esa etiología condiciona el riesgo de progresión y las opciones terapéuticas.

  • Congénita: por anomalías de formación o segmentación vertebral. Puede progresar durante el crecimiento y asociarse a otras malformaciones.
  • Neuromuscular: vinculada a enfermedades que alteran el control o la fuerza muscular. Puede afectar al equilibrio sentado y a los cuidados cotidianos.
  • Sindrómica: asociada a trastornos sistémicos o del tejido conectivo.
  • Idiopática o del desarrollo: determinados patrones escolióticos presentan además alteraciones sagitales relevantes.
  • Degenerativa del adulto: puede combinar escoliosis, pérdida de lordosis y aumento de la cifosis por degeneración discal, artrosis, osteoporosis o fracturas.
  • Postraumática o posquirúrgica: cuando la alineación cambia tras fractura, colapso o cirugía previa.

Síntomas y repercusión funcional

La deformidad puede ser visible sin producir síntomas importantes. Cuando existe repercusión, puede aparecer dolor dorsal o lumbar, fatiga al mantener la postura, sensación de desequilibrio, menor tolerancia a estar de pie o caminar y, en determinadas etiologías, síntomas neurológicos.

En niños y adolescentes también importan el impacto estético y psicosocial y la progresión durante el crecimiento. En adultos, la discapacidad puede relacionarse más con degeneración, estenosis, desequilibrio sagital y necesidad de compensar con pelvis o extremidades inferiores que con el ángulo coronal aislado.

Exploración clínica

Se observa al paciente de frente, perfil y espalda, valorando nivel de hombros, prominencias costales o lumbares, traslación del tronco, pelvis y capacidad para mantenerse erguido. La flexión anterior ayuda a valorar el componente rotacional y la flexibilidad.

La exploración neurológica incluye fuerza, sensibilidad, reflejos y marcha. En deformidades neuromusculares se evalúan además control del tronco, sedestación, contracturas de cadera y necesidades funcionales. Si la curva parece rígida, dolorosa de forma atípica o de inicio temprano, el umbral para estudiar causas secundarias es diferente al de una escoliosis idiopática típica.

Radiografías, resonancia y TAC

Las radiografías de columna completa en carga permiten medir el componente coronal y sagital y analizar el balance. Las proyecciones adicionales de flexibilidad pueden utilizarse cuando una decisión terapéutica requiere saber qué parte de la curva es móvil.

La resonancia tiene un papel selectivo cuando se sospechan anomalías del eje neural, existe un déficit neurológico, un patrón atípico o determinadas deformidades congénitas/tempranas. La TAC define con más detalle anatomía ósea compleja y puede ser útil en planificación quirúrgica, pero no es una prueba rutinaria para el seguimiento por su exposición a radiación.

Deformidad torácica y respiración

Las curvas torácicas de gran magnitud y determinadas deformidades de comienzo temprano pueden alterar el desarrollo y la mecánica de la caja torácica. La función respiratoria se valora cuando la magnitud, la etiología o los síntomas lo justifican. Una cifoescoliosis leve o moderada no implica automáticamente insuficiencia respiratoria.

Disnea desproporcionada, limitación marcada del esfuerzo o una deformidad torácica grave pueden motivar pruebas de función pulmonar y valoración multidisciplinar. En enfermedad neuromuscular, la debilidad respiratoria puede coexistir con la deformidad y debe interpretarse por separado.

Evolución y seguimiento

Durante el crecimiento se vigila la progresión en función de madurez esquelética y comportamiento de la curva. No todas las cifoescoliosis progresan al mismo ritmo: las congénitas y neuromusculares pueden tener una historia natural muy distinta de una curva idiopática.

En el adulto, la vigilancia se centra también en balance sagital, dolor, función neurológica y capacidad funcional. La osteoporosis y las fracturas vertebrales pueden modificar rápidamente una deformidad previamente estable, por lo que un cambio brusco tras un traumatismo menor necesita una lectura diferente.

Tratamiento no quirúrgico

La observación es razonable en deformidades estables con bajo riesgo. El ejercicio puede mejorar acondicionamiento, fuerza del tronco, tolerancia a la actividad y dolor, pero no debe presentarse como una forma de “deshacer” una deformidad ósea rígida.

Las ortesis se utilizan en situaciones seleccionadas durante el crecimiento, sobre todo cuando la deformidad es potencialmente modificable y queda crecimiento. Su utilidad depende de etiología, flexibilidad y patrón; una ortesis diseñada para una escoliosis idiopática no tiene el mismo objetivo en una cifosis estructural o una enfermedad neuromuscular.

Cuándo considerar cirugía

La indicación quirúrgica es individual. Puede plantearse por progresión importante pese al manejo no quirúrgico, deformidad severa y desequilibrada, deterioro neurológico, dolor/discapacidad importantes o compromiso funcional asociado a determinadas etiologías.

La planificación debe equilibrar corrección, fusión necesaria y riesgo. El objetivo no es maximizar el número de grados corregidos, sino conseguir una alineación sostenible y funcional. En deformidades congénitas o de comienzo temprano, además, se intenta preservar crecimiento torácico cuando sea posible.

Preguntas frecuentes

¿La cifoescoliosis es simplemente tener cifosis y escoliosis a la vez?

No exactamente. Describe una deformidad tridimensional en la que son relevantes el componente coronal, el perfil sagital y la rotación. Su significado depende además de la causa, rigidez, equilibrio y repercusión funcional.

¿Toda cifoescoliosis necesita cirugía?

No. Muchas deformidades se observan o tratan de forma no quirúrgica. La cirugía se plantea en casos seleccionados por progresión, magnitud, desequilibrio, deterioro funcional, compromiso neurológico o determinadas etiologías.

¿Puede afectar a la respiración?

Las deformidades torácicas muy importantes pueden reducir el volumen disponible para el tórax y afectar a la función respiratoria, pero esto no ocurre en todas las cifoescoliosis. La repercusión depende de magnitud, localización, rigidez, edad y enfermedad de base.

¿Qué pruebas se utilizan para estudiarla?

La radiografía de columna completa en carga es fundamental para medir la deformidad y el equilibrio. La resonancia o la TAC se reservan para preguntas concretas, como anomalías neurológicas, deformidad congénita, anatomía ósea compleja o planificación.

Fuentes y evidencia consultada