Bursitis subacromial-subdeltoidea
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Introducción
La bursitis subacromial-subdeltoidea es la inflamación o irritación de la bursa situada entre el manguito rotador, el acromion y el deltoides. Esta bursa actúa como una pequeña superficie de deslizamiento y ayuda a que los tejidos del hombro se muevan con menos fricción.
En la práctica clínica, la bursitis subacromial rara vez aparece como un problema completamente aislado. Lo más habitual es que forme parte del síndrome subacromial y se relacione con sobrecarga mecánica, irritación del manguito rotador o conflicto en el espacio subacromial.
Qué es la bursa subacromial
La bursa subacromial-subdeltoidea es una estructura fina con contenido líquido que facilita el deslizamiento entre los tendones del manguito rotador, la cara inferior del acromion y el músculo deltoides.
Su función es reducir el roce durante la elevación del brazo. Cuando se irrita, esa zona se vuelve dolorosa y el hombro empieza a tolerar peor los movimientos, sobre todo en determinadas posiciones.
Qué es una bursitis subacromial
Hablamos de bursitis subacromial cuando esta bursa se inflama o se irrita y pasa a ser una fuente de dolor. En muchos casos no existe una inflamación “pura” aislada, sino una reacción secundaria a sobrecarga, pinzamiento o patología vecina del manguito rotador.
Esto explica por qué la bursitis subacromial a menudo se acompaña de tendinopatía del supraespinoso, dolor subacromial o limitación funcional al elevar el brazo.
Relación con el síndrome subacromial
La bursitis subacromial debe entenderse habitualmente como un componente del síndrome subacromial. Es decir, forma parte de un problema más amplio en el que intervienen el espacio subacromial, el manguito rotador y la mecánica del hombro.
Por eso, cuando un paciente tiene bursitis, muchas veces también presenta dolor relacionado con el manguito, pinzamiento con ciertos movimientos o irritación de otras estructuras vecinas. En estos casos no basta con “desinflamar la bursa”, sino que conviene tratar el contexto biomecánico que mantiene el problema.
Causas y factores favorecedores
La bursitis subacromial suele relacionarse con sobrecarga mecánica, movimientos repetidos y situaciones en las que el espacio subacromial se irrita de forma mantenida.
- Movimientos repetidos por encima de la cabeza.
- Trabajo o deporte con elevación frecuente del brazo.
- Síndrome subacromial.
- Tendinopatía del manguito rotador.
- Alteraciones del control escapular.
- Sobrecarga funcional del hombro.
- Traumatismos menores o sobreesfuerzos.
A veces la bursitis aparece tras un esfuerzo concreto, pero en muchos pacientes se desarrolla de forma progresiva, a medida que se repiten gestos que el hombro ya no tolera bien.
Síntomas
La clínica típica es la de un hombro doloroso, sobre todo con la elevación del brazo. El paciente suele referir molestias en la cara lateral o anterosuperior del hombro, a veces con dolor nocturno.
- Dolor al elevar el brazo.
- Molestias en la parte lateral o superior del hombro.
- Dolor con ciertos arcos de movimiento.
- Dolor al acostarse sobre el lado afectado.
- Sensación de hombro irritado tras la actividad.
En general, la bursitis limita sobre todo por dolor. Si además existe una pérdida importante de movilidad pasiva, conviene pensar en otros procesos como capsulitis adhesiva o patología articular asociada.
Exploración clínica
La exploración debe valorar si el dolor realmente procede del espacio subacromial y si existe además afectación del manguito rotador o de otras estructuras.
- Dolor con la elevación del brazo.
- Arco doloroso en determinados recorridos.
- Molestias con maniobras subacromiales como Neer o Hawkins.
- Valoración del manguito rotador y del control escapular.
- Comparación con el hombro contralateral.
Las maniobras de pinzamiento pueden ser positivas, pero eso no significa automáticamente que el problema sea solo de la bursa. Por eso conviene interpretar la exploración en conjunto.
Diagnóstico
El diagnóstico es fundamentalmente clínico. La ecografía y la resonancia pueden ser útiles cuando se quiere confirmar la afectación de la bursa o descartar lesiones asociadas del manguito rotador.
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Exploración clínica | Orientar el origen subacromial del dolor y valorar estructuras asociadas. |
| Radiografía | Descartar otras causas y valorar cambios óseos o acromioclaviculares. |
| Ecografía | Valorar la bursa y el manguito rotador en tiempo real. |
| Resonancia magnética | Estudiar bursitis, manguito, labrum y otras lesiones asociadas. |
La imagen ayuda, pero lo importante es correlacionarla con la clínica. No toda bursa engrosada en una prueba explica por sí sola el dolor del paciente.
Tratamiento
El tratamiento suele ser conservador y debe orientarse a controlar el dolor y a corregir los factores que siguen irritando el espacio subacromial.
Medidas habituales
- Reposo relativo y modificación de actividades dolorosas.
- Antiinflamatorios o analgesia cuando procede.
- Fisioterapia orientada a mejorar la mecánica del hombro.
- Trabajo del manguito rotador y de la escápula.
- Progresión funcional según tolerancia.
Infiltración
En algunos casos seleccionados, la infiltración subacromial puede ayudar a reducir el dolor y facilitar la recuperación funcional. Debe integrarse dentro de un plan terapéutico global y no sustituir a la rehabilitación cuando existe un componente mecánico claro.
Cuando la bursitis se asocia claramente a un síndrome subacromial, tratar solo la inflamación sin corregir la sobrecarga o el patrón de movimiento suele dar mejoras temporales pero no siempre resuelve el problema de fondo.
Diagnóstico diferencial
La bursitis subacromial debe diferenciarse de otras causas de dolor de hombro que pueden parecerse clínicamente.
- Síndrome subacromial.
- Rotura del manguito rotador.
- Capsulitis adhesiva.
- Tendinopatía del bíceps.
- Dolor cervical referido.
En muchos pacientes hay superposición entre varias de estas entidades, por lo que conviene valorar el hombro de forma global.