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Dr. Arturo Mahiques

Qué es el dedo en martillo

El dedo en martillo es una lesión del tendón extensor terminal en la punta del dedo. Este tendón permite extender la articulación interfalángica distal, que es la articulación más cercana a la uña.

Cuando el tendón se rompe o se arranca junto con un pequeño fragmento óseo, la punta del dedo queda caída y el paciente no puede extenderla activamente. Es una lesión frecuente tras golpes con una pelota, caídas, traumatismos deportivos o pequeños accidentes domésticos.

Dedo en martillo con caída de la punta del dedo
En el dedo en martillo la punta del dedo queda flexionada por lesión del tendón extensor terminal.

Aunque a veces parece una lesión menor, requiere tratamiento correcto desde el inicio. Si no se trata bien, puede quedar una deformidad persistente, pérdida de extensión o una deformidad secundaria en cuello de cisne.

Causas y mecanismo de lesión

El mecanismo típico es una flexión brusca de la punta del dedo cuando el tendón extensor está intentando mantenerla extendida. Esto ocurre con frecuencia al recibir un golpe directo en la punta del dedo.

  • Golpe con una pelota en la punta del dedo.
  • Caída o traumatismo directo sobre el dedo extendido.
  • Accidentes domésticos al engancharse el dedo.
  • Traumatismos deportivos en baloncesto, voleibol, balonmano o porteros.
  • Lesiones cortantes sobre la cara dorsal de la articulación distal.

También puede aparecer en traumatismos aparentemente leves. Lo importante no es siempre la intensidad del golpe, sino la dirección de la fuerza y la posición del dedo en el momento de la lesión.

Tipos de dedo en martillo

Existen dos formas principales: la lesión puramente tendinosa y la lesión ósea por arrancamiento.

Dedo en martillo tendinoso

El tendón extensor terminal se rompe sin arrancar hueso visible en la radiografía. La punta del dedo cae, pero no hay fragmento óseo relevante.

Dedo en martillo óseo

El tendón se arranca junto con un fragmento de hueso de la falange distal. En estos casos la radiografía muestra una pequeña fractura en la base dorsal de la falange distal.

Radiografía lateral de dedo en martillo óseo con arrancamiento de la falange distal
Radiografía lateral de un dedo en martillo óseo con pequeño fragmento de arrancamiento en la base de la falange distal. Imagen adaptada de Wikimedia Commons, archivo “MalletFinger.PNG”, licencia CC BY-SA 3.0 / GFDL.

La diferencia es importante porque algunos dedos en martillo óseos pueden asociarse a subluxación de la articulación distal y requerir una valoración más específica.

Síntomas

El signo más característico es la imposibilidad para extender activamente la punta del dedo.

  • Punta del dedo caída en flexión.
  • Imposibilidad para levantar activamente la falange distal.
  • Dolor en la cara dorsal de la articulación distal.
  • Inflamación alrededor de la punta del dedo.
  • Hematoma o sensibilidad local tras el traumatismo.
  • Dificultad para usar el dedo en pinza o manipulación fina.

En algunos casos el dolor inicial no es muy intenso, y el paciente consulta porque nota que la punta del dedo “se cae” o no responde bien.

Diagnóstico

El diagnóstico suele ser clínico, pero la radiografía es importante para diferenciar entre lesión tendinosa y lesión ósea.

Exploración física

  • Inspección de la caída de la punta del dedo.
  • Valoración de la extensión activa de la interfalángica distal.
  • Dolor a la palpación dorsal de la articulación distal.
  • Comprobación de la movilidad pasiva.
  • Exploración de piel, sensibilidad y uñas.

Radiografía

La radiografía permite valorar si existe arrancamiento óseo, tamaño del fragmento y alineación de la articulación.

  • Descarta fractura de la falange distal.
  • Valora el tamaño del fragmento óseo.
  • Permite detectar subluxación de la articulación interfalángica distal.
  • Ayuda a decidir entre tratamiento conservador y quirúrgico.

Tratamiento con férula

La mayoría de los dedos en martillo se tratan con una férula que mantiene la articulación interfalángica distal en extensión continua. El objetivo es permitir que el tendón cicatrice en una posición adecuada.

Férula para tratamiento del dedo en martillo
La férula mantiene la punta del dedo extendida para favorecer la cicatrización del tendón.

Puntos importantes

  • La férula debe mantener extendida solo la articulación distal.
  • La articulación media debe quedar libre para moverse.
  • No debe retirarse sin indicación durante la fase inicial.
  • Si la punta del dedo se flexiona accidentalmente, puede reiniciarse el periodo de tratamiento.
  • La piel debe vigilarse para evitar heridas por presión o maceración.

El tiempo de uso depende del tipo de lesión, evolución y criterio médico, pero suele requerir varias semanas de inmovilización continua y después una retirada progresiva.

Rehabilitación

La rehabilitación debe respetar la cicatrización del tendón. En fases iniciales lo más importante es mantener correctamente la férula y evitar que la punta del dedo caiga.

Durante la inmovilización

  • Mover las articulaciones libres del dedo.
  • Mantener movilidad del resto de la mano.
  • Vigilar la piel bajo la férula.
  • Evitar retirar la férula sin controlar la posición del dedo.

Tras retirar la férula

  • Iniciar movilidad suave y progresiva.
  • Evitar flexión forzada al principio.
  • Recuperar función de pinza y agarre de forma gradual.
  • Usar férula nocturna si está indicada.
Rehabilitación después de dedo en martillo
La rehabilitación debe recuperar movilidad sin comprometer la cicatrización del tendón extensor.

Cuándo valorar cirugía

La cirugía no es necesaria en la mayoría de los casos, pero puede valorarse cuando existen criterios de inestabilidad, lesión abierta o fracaso del tratamiento conservador.

Indicaciones posibles

  • Herida abierta con sección del tendón.
  • Fragmento óseo grande con afectación articular importante.
  • Subluxación de la articulación interfalángica distal.
  • Imposibilidad para mantener la reducción con férula.
  • Deformidad persistente sintomática.
  • Fracaso del tratamiento conservador bien realizado.

La técnica depende del tipo de lesión. Puede incluir fijación del fragmento óseo, agujas, reparación tendinosa o procedimientos reconstructivos en secuelas crónicas.

Complicaciones y secuelas

La complicación más habitual es que quede cierto déficit de extensión de la punta del dedo. A veces es leve y no limita la función, pero en otros casos puede ser molesto o visible.

  • Déficit residual de extensión.
  • Rigidez de la articulación distal.
  • Dolor persistente.
  • Problemas cutáneos por la férula.
  • Deformidad en cuello de cisne en lesiones no tratadas o mal evolucionadas.
  • Artrosis postraumática en lesiones óseas articulares.

El tratamiento precoz y el uso correcto de la férula son claves para reducir el riesgo de secuelas.