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Dr. Arturo Mahiques

Las fracturas de falanges son frecuentes y pueden parecer pequeñas, pero milímetros de desplazamiento o una rotación mal tolerada pueden alterar el cierre del puño y la pinza. El objetivo no es conseguir una radiografía “perfecta” a cualquier precio, sino una falange suficientemente estable y alineada para recuperar movimiento y función.

La valoración inicial debe identificar heridas, deformidad, perfusión, sensibilidad y función tendinosa. Después se analiza el patrón de fractura y si la alineación se mantiene. El equilibrio entre estabilidad y movilización temprana segura es una de las claves para evitar la rigidez.

Fracturas de falanges de los dedos de la mano

Valoración inicial: antes que la radiografía

Se revisan piel y heridas, relleno capilar y color, sensibilidad digital y capacidad para flexionar y extender cada articulación. Una herida sobre la fractura, un dedo pálido o frío, déficit neurológico, pérdida de función tendinosa o deformidad importante requieren valoración prioritaria.

En lesiones por aplastamiento se buscan además daño ungueal y fractura distal. Una fractura abierta puede necesitar limpieza, antibióticos y tratamiento quirúrgico según contaminación y tejidos afectados.

Localización y patrones de fractura

La falange distal puede fracturarse por aplastamiento o tracción; la media y proximal sufren lesiones transversas, oblicuas, espirales, conminutas o articulares. El patrón no es una etiqueta decorativa: influye en la tendencia a rotar, acortarse o desplazarse con la acción de los tendones.

Las fracturas que afectan una superficie articular requieren valorar congruencia y estabilidad. Las fracturas por avulsión pueden asociarse a lesiones del aparato extensor o de la placa volar y por tanto no se tratan igual que una fractura diafisaria simple.

Rotación y alineación: la mano se explora cerrando el puño

La malrotación es uno de los defectos peor tolerados. Al flexionar los dedos, las uñas y las falanges deben seguir una trayectoria coherente; un dedo que cruza de forma anómala sobre el vecino puede indicar rotación.

Rotación del dedo tras fractura de falange
La rotación se aprecia mejor en la exploración dinámica que en una radiografía aislada.

La angulación aceptable varía con el nivel y el dedo. No existe una cifra universal que sustituya la función, la estabilidad y el patrón de fractura.

Radiografías y cuándo ampliar el estudio

Las radiografías en al menos dos proyecciones, con vistas adecuadas del dedo, suelen definir el patrón. Se revisan desplazamiento, angulación, acortamiento, afectación articular y lesiones asociadas.

La TAC puede ser útil en fracturas articulares complejas cuando la geometría no queda clara y la información cambiará la planificación. La RM rara vez es la prueba inicial para una fractura evidente.

Tratamiento conservador

Muchas fracturas extraarticulares estables pueden tratarse con reducción si es necesaria, sindactilia funcional u ortesis y controles de alineación. Una revisión sistemática de 2024 sobre fracturas extraarticulares de falange proximal tratadas conservadoramente destaca resultados favorables con protección adecuada y rehabilitación oportuna, aunque la evidencia es heterogénea.

El plan depende de estabilidad. Una fractura que se desplaza al movilizar no puede recibir el mismo protocolo que una fractura estable. Tras una reducción se comprueba que la posición se mantenga.

Cuándo considerar cirugía

La cirugía puede estar indicada ante fracturas abiertas seleccionadas, malrotación, inestabilidad irreductible, desplazamiento articular relevante, bloqueo, lesiones tendinosas asociadas o imposibilidad de mantener una alineación funcional.

Las técnicas incluyen agujas, tornillos, placas o fijación intramedular según patrón. La literatura reciente no permite afirmar que un implante sea superior para todas las fracturas. La fijación debe aportar suficiente estabilidad con el menor daño posible a tendones y tejidos blandos.

Rehabilitación: proteger sin fabricar rigidez

La rigidez es una complicación muy frecuente. Cuando la fractura es estable o ha sido fijada de manera que lo permite, se introduce movilidad controlada para reducir adherencias y contractura capsular. El momento exacto depende de la estabilidad, no de una fecha idéntica para todos.

La terapia puede incluir movilidad activa, deslizamiento tendinoso, control de edema y, más adelante, fuerza. Forzar pasivamente una fractura todavía inestable puede desplazarla; mantener inmóvil durante demasiado tiempo una fractura estable puede dejar un dedo rígido.

Complicaciones y secuelas

  • Rigidez de IFP, IFD o MCP.
  • Malrotación o deformidad angular.
  • Adherencias tendinosas y déficit de deslizamiento.
  • Dolor, edema o hipersensibilidad persistentes.
  • Artrosis postraumática tras lesión articular.
  • Pseudoartrosis o retraso de consolidación, menos frecuentes.
  • Infección en fracturas abiertas o tras cirugía.

Cuando la movilidad activa es mucho peor que la pasiva, puede existir un componente tendinoso; si ambas están limitadas, la cápsula o la articulación pueden contribuir de forma importante.

Retorno a trabajo y deporte

El retorno se guía por estabilidad, dolor, movilidad, fuerza y riesgo de la actividad. Una tarea administrativa no exige lo mismo que carga manual, deportes de contacto o herramientas.

La protección puede mantenerse durante actividades de riesgo aun cuando ya se haya iniciado movimiento. El retorno completo se decide con criterios funcionales, no solo porque hayan transcurrido un número fijo de semanas.

Qué no conviene hacer

No se recomienda intentar corregir una deformidad importante por cuenta propia ni ignorar una herida sobre la fractura. Tampoco debe darse por buena una alineación solo porque el dolor sea pequeño.

Después de una fractura, un aumento brusco del dolor, cambio de color, entumecimiento progresivo, herida con secreción o pérdida nueva de movimiento requiere reevaluación.

Diferencias entre falange distal, media y proximal

Las fracturas de la falange distal suelen relacionarse con aplastamientos y pueden coexistir con lesión del lecho ungueal. Una fractura de la base distal por tracción del extensor forma parte del espectro del dedo en martillo; una avulsión volar puede comprometer el FDP. No deben tratarse como si fueran simples fisuras óseas.

En la falange media, la relación con la placa volar y la inserción del sistema extensor puede producir patrones inestables. Las fracturas de la base que afectan a la IFP requieren especial atención porque una incongruencia pequeña puede condicionar subluxación o rigidez.

La falange proximal está rodeada por tendones que pueden desplazar los fragmentos y adherirse después de la lesión o de la cirugía. Por eso la estabilidad suficiente para movilizar pronto tiene mucho valor funcional. Una fijación muy rígida pero con gran agresión de tejidos blandos tampoco es una solución perfecta.

Fracturas articulares y lesiones asociadas

Cuando la fractura entra en una articulación, el tamaño del fragmento no es el único dato. Se valora si la articulación permanece congruente durante el movimiento, si existe escalón, subluxación o bloqueo y si la placa volar, ligamentos o tendones están lesionados.

Una fractura-luxación de IFP puede parecer reducida en una radiografía estática y perder congruencia al mover. En estos casos las imágenes se interpretan junto con estabilidad clínica y, si hace falta, radiografías en posición de tratamiento o estudios adicionales.

Las lesiones de uña, tendón extensor, tendón flexor, nervios digitales y arterias cambian el plan. Una buena reducción ósea no compensa una sección tendinosa no reconocida o un dedo mal perfundido.

Controles durante la consolidación

Las primeras revisiones comprueban que la alineación no se haya perdido dentro de la ortesis o sindactilia. El edema disminuye y el soporte puede aflojarse, por lo que la posición que era correcta el primer día debe verificarse si el patrón era inestable.

Más adelante el seguimiento cambia de objetivo: movilidad, deslizamiento tendinoso y recuperación de fuerza pasan a ser tan importantes como la consolidación. Una radiografía que muestra unión no significa que la mano esté lista para impacto o agarre máximo.

Si el dedo desarrolla rotación, bloqueo o una pérdida progresiva de movilidad, esperar hasta el final de la consolidación sin revisar la estrategia puede dificultar la corrección.

Fuentes y evidencia consultada

Preguntas frecuentes

¿Todas las fracturas de falange necesitan cirugía?

No. Muchas fracturas estables y bien alineadas se tratan sin cirugía. La decisión depende de rotación, angulación, estabilidad, afectación articular, heridas, lesiones tendinosas y capacidad para mantener una alineación funcional.

¿Por qué es tan importante mirar la rotación del dedo?

Porque una malrotación puede hacer que el dedo cruce sobre otro al cerrar el puño y producir una limitación funcional importante aunque la radiografía parezca aceptable. La rotación se valora clínicamente y no debe basarse solo en una imagen.

¿Conviene inmovilizar el dedo hasta que deje de doler?

No necesariamente. La inmovilización protege fracturas inestables, pero una inmovilización excesiva favorece rigidez y adherencias. Cuando la estabilidad lo permite, se introduce movilidad controlada según el patrón de fractura y el tratamiento realizado.

¿Una fractura abierta de un dedo es urgente?

Sí. Una herida que comunica con una fractura requiere valoración temprana por riesgo de contaminación, infección y lesión asociada de tendones, nervios o vasos. No debe manejarse como un simple golpe cerrado.