Fracturas de metacarpianos
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Anatomía y función de los metacarpianos
Los cinco metacarpianos forman el armazón de la palma y conectan el carpo con los dedos. Cada uno tiene base, diáfisis, cuello y cabeza. Su alineación no solo determina el aspecto del nudillo: condiciona cómo convergen los dedos al cerrar la mano.

El pulgar tiene una biomecánica distinta y las fracturas articulares de su base, como Bennett o Rolando, requieren una valoración específica. En los dedos largos, el quinto metacarpiano es una localización muy frecuente de fractura.
Mecanismos y patrones de fractura
Los metacarpianos pueden fracturarse por golpe directo, caída, torsión, aplastamiento o impacto con el puño cerrado. La llamada fractura del boxeador afecta habitualmente al cuello del quinto metacarpiano.
- Cuello: frecuente en cuarto y quinto metacarpianos.
- Diáfisis: puede presentar angulación, acortamiento o rotación.
- Base: puede afectar articulaciones carpometacarpianas y asociarse a luxación.
- Cabeza: compromete la superficie articular y exige especial atención a la congruencia.
- Fractura abierta: cualquier comunicación con una herida cambia la urgencia y el tratamiento.
Un golpe con el puño contra una boca merece especial precaución: una herida pequeña sobre el nudillo puede esconder contaminación profunda de tendón o articulación.
Por qué la rotación importa tanto

La mano tolera grados variables de angulación según el metacarpiano y el plano, pero la malrotación se tolera mal. Al hacer una flexión progresiva, las puntas de los dedos deben converger de manera ordenada; un dedo que cruza sobre el vecino puede dificultar pinza y agarre.
AAOS y AO destacan la exploración de solapamiento, acortamiento, alineación ungueal y función tendinosa. Este examen es decisivo porque una radiografía puede mostrar una fractura aparentemente modesta mientras la rotación produce una secuela funcional relevante.
Patrones que merecen especial atención
Base del primer metacarpiano
Las fracturas articulares de la base del pulgar —incluidos patrones tipo Bennett o Rolando— pueden ser inestables por la tracción muscular y por su afectación de la articulación trapeciometacarpiana. No deben tratarse con los mismos criterios que una fractura estable del quinto metacarpiano.
Fracturas múltiples
Cuando se fracturan varios metacarpianos, la mano pierde parte de su armazón y puede disminuir la estabilidad global. La decisión sobre fijación se vuelve más dependiente de longitud, arco transversal de la mano y capacidad de movilizar pronto.
Lesiones carpometacarpianas
Una fractura de base puede acompañarse de subluxación o luxación carpometacarpiana, especialmente en los radios cubitales. Estas lesiones pueden pasar desapercibidas si solo se mira el punto de fractura y no la alineación de las articulaciones.
Fractura con herida
Una herida próxima al foco obliga a descartar fractura abierta. En el contexto de un puñetazo, una pequeña lesión cutánea sobre la MCP puede proceder de contacto con dientes y tener riesgo de inoculación profunda, por lo que requiere valoración médica precoz.
Exploración y radiografías
La valoración incluye piel, heridas, sensibilidad, perfusión, tendones, estabilidad articular y rotación. Las radiografías en varias proyecciones son la prueba inicial. El TAC se reserva para patrones complejos, afectación articular o dudas que cambien la estrategia.
Las radiografías deben interpretarse junto con la mano real: la cantidad de angulación aceptable varía entre dedos y patrones, mientras que la rotación clínica pesa mucho en la decisión. También se busca una luxación carpometacarpiana asociada en fracturas de base.
Tratamiento no quirúrgico
Muchas fracturas estables pueden manejarse con férula, ortesis o inmovilización funcional, con o sin reducción cerrada. El objetivo es mantener una alineación funcional y permitir movimiento de las articulaciones que no necesitan quedar bloqueadas.
El seguimiento comprueba que la fractura no pierda posición. La protección se ajusta al metacarpiano y al patrón; no existe una única “férula para todas las fracturas de mano”. Cuando la estabilidad lo permite, la movilización precoz controlada reduce el coste de la inmovilización en forma de rigidez y adherencias.
Indicaciones de cirugía
Puede considerarse fijación cuando existe fractura abierta, malrotación, inestabilidad, desplazamiento articular relevante, acortamiento o angulación no aceptables, lesión asociada compleja o imposibilidad de mantener la reducción.
La fijación puede realizarse con agujas, tornillos o placas según el patrón. El objetivo no es conseguir una radiografía “perfecta” a cualquier precio, sino una mano estable que pueda recuperar movilidad y función evitando daño añadido a tendones y partes blandas.
Movilización y recuperación
Los dedos tienden a desarrollar rigidez rápidamente. Una vez que el patrón permite movimiento, se trabajan flexión y extensión activas, deslizamiento tendinoso, edema y progresión de agarre. La carga fuerte, impactos y deportes de contacto se reintroducen después.
La movilidad se vigila en cadena: una MCP rígida modifica el cierre del puño y una PIP que no extiende puede limitar mucho la función aunque la fractura haya consolidado bien. El objetivo no es ganar grados a cualquier precio, sino recuperar un arco útil sin desplazar el foco.
La fuerza se introduce después de asegurar estabilidad y suficiente consolidación. Primero se toleran objetos ligeros y tareas de precisión; después agarre sostenido, pinza y cargas más exigentes. En deporte de contacto puede ser necesaria protección temporal según reglamento y riesgo de reimpacto.
La desaparición del dolor no es el único criterio. Conviene recuperar un cierre de puño sin cruce digital, extensión funcional, fuerza suficiente y tolerancia a las tareas reales. La terapia de mano puede ser especialmente útil si hay rigidez, edema persistente o una lesión compleja.
Complicaciones y secuelas
- Malrotación y “tijera” de los dedos.
- Rigidez metacarpofalángica o interfalángica.
- Pérdida de prominencia del nudillo, que puede ser principalmente estética si la función es buena.
- Adherencias tendinosas.
- Consolidación en mala posición o pseudoartrosis, menos frecuente.
- Artrosis postraumática en fracturas articulares.
- Infección en fracturas abiertas o heridas contaminadas.
Cuando la mano “no encaja” al cerrar el puño, la prioridad es reevaluar alineación y rotación, no forzar ejercicios de fuerza sobre una mecánica incorrecta.
Preguntas frecuentes
¿Qué deformidad es especialmente importante en una fractura de metacarpiano?
La malrotación. Un dedo que cruza o se superpone con otro al cerrar la mano puede producir un problema funcional importante y no se compensa bien, aunque la angulación radiográfica parezca pequeña.
¿La fractura del boxeador siempre necesita cirugía?
No. Muchas fracturas del cuello del quinto metacarpiano pueden tratarse sin cirugía si la rotación es correcta, la alineación es aceptable y la fractura es estable. La indicación se individualiza.
¿Por qué interesa mover los dedos pronto?
La mano desarrolla rigidez y adherencias con facilidad. Cuando la estabilidad de la fractura lo permite, una movilización controlada precoz ayuda a conservar deslizamiento tendinoso y función sin renunciar a proteger la consolidación.
¿Cuándo una fractura de metacarpiano es urgente?
Una herida sobre la fractura, pérdida de sensibilidad o perfusión, deformidad importante, malrotación evidente o una lesión por golpe con herida sobre un nudillo requieren valoración rápida. Las heridas de puño contra dientes pueden contaminar la articulación y necesitan atención específica.