Fracturas de metacarpianos
Qué son las fracturas de metacarpianos
Las fracturas de metacarpianos son roturas de los huesos largos de la mano situados entre la muñeca y los dedos. Pueden afectar a la base, la diáfisis, el cuello o la cabeza del metacarpiano.
Son lesiones frecuentes tras golpes directos, caídas, aplastamientos o traumatismos deportivos. Una de las más conocidas es la fractura del boxeador, que afecta habitualmente al cuello del quinto metacarpiano tras golpear con el puño cerrado.
El tratamiento depende del metacarpiano afectado, el desplazamiento, la angulación, la rotación, la estabilidad y las necesidades funcionales del paciente.
Índice de contenidos
Anatomía de los metacarpianos
La mano tiene cinco metacarpianos, uno para cada dedo. Cada metacarpiano se divide en base, cuerpo o diáfisis, cuello y cabeza.
- Base: se articula con los huesos del carpo.
- Diáfisis: corresponde al cuerpo del hueso.
- Cuello: zona próxima a la cabeza, frecuente en fracturas del quinto metacarpiano.
- Cabeza: forma parte de la articulación metacarpofalángica.
La alineación de los metacarpianos es fundamental para que los dedos cierren correctamente hacia la palma sin cruzarse ni quedar desviados.
Causas y mecanismos
Las fracturas de metacarpianos pueden producirse por impacto directo, torsión, compresión axial o aplastamiento.
- Golpe con el puño cerrado contra una superficie dura.
- Caída con apoyo sobre la mano.
- Traumatismos deportivos.
- Aplastamientos laborales o domésticos.
- Accidentes de tráfico o bicicleta.
- Torsión brusca del dedo o de la mano.
Las fracturas abiertas o con heridas asociadas requieren valoración urgente por el riesgo de infección, lesión tendinosa, nerviosa o articular.
Tipos de fractura
La localización y el patrón de fractura condicionan el tratamiento.
Fractura del cuello del metacarpiano
Es frecuente en el quinto metacarpiano y se conoce como fractura del boxeador. Puede producir hundimiento del nudillo y angulación del metacarpiano.
Fractura diafisaria
Afecta al cuerpo del metacarpiano. Puede ser transversal, oblicua, espiral o conminuta. Las fracturas espirales pueden asociarse a rotación del dedo.
Fractura de la base
Puede afectar a la articulación carpometacarpiana. En el primer metacarpiano existen patrones específicos, como Bennett o Rolando, que se tratan dentro de las lesiones del pulgar.
Fractura de la cabeza metacarpiana
Es una fractura articular. Requiere especial atención porque puede afectar al movimiento de la articulación metacarpofalángica y favorecer rigidez o artrosis postraumática.
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer inmediatamente después del traumatismo, aunque algunas fracturas poco desplazadas pueden confundirse con un golpe o esguince.
- Dolor en el dorso o la palma de la mano.
- Inflamación localizada.
- Hematoma.
- Dolor al cerrar el puño.
- Pérdida de fuerza de agarre.
- Hundimiento o desaparición del nudillo.
- Deformidad o desviación del dedo.
- Dolor al presionar el metacarpiano afectado.
Cuando los dedos se cruzan al cerrar el puño o existe deformidad evidente, la fractura debe valorarse con especial cuidado.
Importancia de la rotación del dedo
La rotación es uno de los aspectos más importantes en las fracturas de metacarpianos. Una pequeña rotación del hueso puede hacer que el dedo se cruce al cerrar la mano.
A diferencia de cierta angulación, la rotación se tolera mal porque altera la función de agarre y la posición de los dedos. Por eso se explora siempre cerrando suavemente el puño y observando si todos los dedos apuntan de forma armónica hacia la palma.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la exploración clínica y las radiografías. En fracturas articulares o complejas puede ser necesario completar el estudio.
Exploración física
- Localizar el punto de dolor máximo.
- Valorar deformidad, edema y hematoma.
- Comprobar la alineación de los dedos al cerrar el puño.
- Explorar movilidad de dedos y muñeca.
- Valorar sensibilidad y circulación.
- Buscar heridas o signos de fractura abierta.
Pruebas de imagen
- Radiografía: prueba inicial para valorar localización, angulación, desplazamiento y número de fragmentos.
- TAC: útil en fracturas articulares, conminutas o de la base del metacarpiano.
- Ecografía: puede ayudar en lesiones de partes blandas asociadas, aunque no es la prueba principal.
Tratamiento
El tratamiento busca conseguir consolidación ósea con buena alineación, evitando rigidez y recuperando la función de la mano.
Tratamiento conservador
Muchas fracturas estables, sin rotación y con angulación aceptable pueden tratarse sin cirugía.
- Inmovilización con férula o yeso.
- Sindactilia o unión temporal al dedo vecino en casos seleccionados.
- Control radiográfico para verificar que no se desplaza.
- Movilidad temprana de articulaciones libres.
- Rehabilitación progresiva tras retirar la inmovilización.
Tratamiento quirúrgico
Puede ser necesario cuando existe rotación, desplazamiento importante, inestabilidad, fractura abierta, afectación articular o varias fracturas metacarpianas.
- Agujas percutáneas.
- Tornillos.
- Placas y tornillos.
- Fijación externa en lesiones complejas.
- Limpieza quirúrgica en fracturas abiertas.
La elección de técnica depende del patrón de fractura, la estabilidad, los tejidos blandos y la demanda funcional del paciente.
Rehabilitación
La rehabilitación es esencial para evitar rigidez, recuperar movilidad y restaurar la fuerza de agarre. La mano tolera mal las inmovilizaciones innecesariamente prolongadas.
Durante la inmovilización
- Mover los dedos libres según indicación.
- Mantener movilidad de muñeca, codo y hombro si no están inmovilizados.
- Elevar la mano para reducir edema.
- Vigilar dolor excesivo, hormigueo o compresión de la férula.
Tras la inmovilización
- Movilidad progresiva de dedos.
- Ejercicios de apertura y cierre de la mano.
- Trabajo de deslizamiento tendinoso.
- Recuperación de fuerza de pinza y agarre.
- Readaptación a trabajo, deporte o tareas manuales.
La vuelta a actividades de impacto o carga debe hacerse cuando exista consolidación suficiente y buena movilidad funcional.
Complicaciones y secuelas
Las fracturas de metacarpianos suelen evolucionar bien si se tratan correctamente, pero pueden dejar secuelas cuando existe mala alineación, rigidez o lesiones asociadas.
- Rotación residual del dedo.
- Angulación o deformidad visible.
- Rigidez de los dedos.
- Pérdida de fuerza de agarre.
- Dolor postraumático.
- Consolidación retardada o pseudoartrosis.
- Artrosis postraumática si la fractura afecta a la articulación.
- Adherencias tendinosas en lesiones complejas.
La rotación residual es una de las secuelas peor toleradas, porque altera la dirección de cierre de los dedos y puede afectar mucho a la función.