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Dr. Arturo Mahiques

La inestabilidad de hombro aparece cuando la cabeza del húmero no se mantiene centrada de forma adecuada dentro de la cavidad glenoidea. Esto puede dar lugar a episodios de luxación, subluxación o a una sensación subjetiva de que el hombro “se sale” o “falla” en determinados movimientos.

A diferencia de otros problemas del hombro donde predomina el dolor o la rigidez, aquí el síntoma principal suele ser la sensación de inseguridad durante el movimiento, especialmente en gestos por encima de la cabeza o en posiciones extremas.

Qué es la inestabilidad de hombro

El hombro es la articulación con mayor movilidad del cuerpo, lo que implica que su estabilidad depende en gran medida de los tejidos blandos (cápsula, ligamentos, labrum y músculos del manguito rotador).

Cuando estos estabilizadores fallan, la cabeza humeral puede desplazarse en exceso, provocando inestabilidad. Esta puede ser evidente, como en una luxación, o más sutil, manifestándose únicamente como una sensación de fallo o inseguridad.

Tipos de inestabilidad

Según la dirección

  • Anterior: la más frecuente, asociada a luxaciones anteriores.
  • Posterior: menos frecuente, suele pasar desapercibida.
  • Multidireccional: inestabilidad en varias direcciones, típica en pacientes con laxitud ligamentosa.

Según el mecanismo

  • Traumática: tras una luxación o traumatismo.
  • Atraumática: por laxitud o sobreuso.
  • Microinestabilidad: frecuente en deportistas, especialmente lanzadores.

Causas

  • Luxación previa del hombro
  • Lesiones del labrum (Bankart, SLAP)
  • Laxitud ligamentosa
  • Debilidad o desequilibrio muscular
  • Movimientos repetitivos por encima de la cabeza
  • Traumatismos directos

En deportistas, especialmente en deportes de lanzamiento o contacto, es frecuente que la inestabilidad se desarrolle de forma progresiva por microtraumatismos repetidos.

Síntomas

  • Sensación de que el hombro “se sale” o “se va”.
  • Dolor en determinadas posiciones, sobre todo en abducción y rotación externa.
  • Episodios de luxación o subluxación.
  • Debilidad o falta de control del hombro.
  • Limitación funcional en actividades deportivas o laborales.

En casos leves, el paciente puede no haber sufrido nunca una luxación completa, pero sí notar inseguridad en ciertos gestos.

Exploración clínica

La exploración busca reproducir la sensación de inestabilidad y valorar la integridad de los estabilizadores del hombro.

  • Test de aprensión: provoca sensación de luxación en abducción y rotación externa.
  • Test de recolocación: mejora los síntomas al estabilizar la cabeza humeral.
  • Signo del surco: indica laxitud inferior.

Es importante comparar con el lado sano y valorar la presencia de hiperlaxitud generalizada.

Diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, apoyado por pruebas de imagen cuando es necesario.

Prueba Utilidad
Radiografía Descartar lesiones óseas o secuelas de luxaciones.
Resonancia magnética Valorar labrum, cápsula y manguito rotador.
Artro-RM Más precisa para detectar lesiones del labrum.

Tratamiento

Tratamiento conservador

  • Rehabilitación dirigida a fortalecer el manguito rotador.
  • Trabajo de control escapular.
  • Reeducación neuromuscular.
  • Modificación de la actividad.

Es la primera opción en la mayoría de pacientes, especialmente en inestabilidad atraumática o leve.

Tratamiento quirúrgico

Indicado en casos de inestabilidad recurrente, especialmente tras luxaciones o cuando falla el tratamiento conservador.

  • Reparación del labrum (Bankart)
  • Técnicas de estabilización capsular
  • Procedimientos óseos en casos seleccionados

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