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Dr. Arturo Mahiques

Laxitud no es lo mismo que inestabilidad

El codo puede tener cierta laxitud fisiológica sin síntomas. Hablamos de inestabilidad clínica cuando la combinación de hueso, ligamentos y control muscular no mantiene una articulación funcionalmente congruente y aparecen dolor, aprensión, resalte o sensación de fallo.

El diagnóstico debe describir qué dirección de inestabilidad existe, qué estructura está dañada y si el problema es agudo, crónico o forma parte de una lesión compleja. Una “rotura ligamentosa” en RM sin síntomas o sin inestabilidad funcional no equivale por sí sola a una indicación quirúrgica.

Complejos ligamentosos relacionados con la estabilidad del codo

Principales patrones de inestabilidad

Inestabilidad rotatoria posterolateral

La PLRI es el patrón crónico lateral más característico y se relaciona sobre todo con insuficiencia del complejo colateral lateral, especialmente el LUCL. Puede seguir a una luxación, traumatismo, cirugía lateral previa o deformidad como cubitus varus. La articulación puede parecer normal en reposo y subluxarse bajo carga.

Inestabilidad medial

El ligamento colateral ulnar resiste el estrés en valgo y es crítico en deportes de lanzamiento. El dolor medial puede proceder también del flexor-pronador, nervio cubital o sobrecarga posteromedial, por lo que una RM alterada no basta para etiquetar la lesión.

Inestabilidad compleja

Cuando coexisten fractura de cabeza radial, coronoides, olécranon o luxación, la estabilidad depende de hueso y ligamentos. La prioridad es restaurar una articulación concéntrica y suficientemente estable para permitir movimiento protegido.

Historia, exploración e imagen

La historia define mecanismo, episodios de luxación, posiciones de aprensión y actividad desencadenante. La exploración valora rango, congruencia, nervios, ligamentos medial y lateral y pruebas provocativas, comparando con el lado contralateral cuando aporta contexto.

Las radiografías buscan fracturas, subluxación, artrosis o deformidad. La RM o artro-RM puede mostrar ligamentos y lesiones asociadas. En la PLRI, que es dinámica, fluoroscopia o ecografía bajo estrés pueden aportar información cuando los estudios estáticos no explican los síntomas.

La revisión de 2025 insiste en que el diagnóstico de PLRI es principalmente clínico. La imagen debe confirmar o caracterizar el problema, no sustituir una historia y exploración coherentes.

Tratamiento conservador

En lesiones de bajo grado, pacientes de baja demanda o cuadros que mejoran, pueden utilizarse modificación de actividades, ortesis temporal y fisioterapia dirigida. El objetivo es evitar posiciones que provoquen subluxación, recuperar movilidad y reforzar estabilizadores dinámicos del codo, antebrazo y cintura escapular.

Después de una luxación simple que queda estable, la evidencia favorece evitar inmovilización prolongada y recuperar movimiento de forma precoz y protegida. En lanzadores, la rehabilitación debe incluir control de carga, fuerza y una progresión planificada del volumen y velocidad de lanzamiento.

El tratamiento conservador no es adecuado si el codo sigue subluxándose, existe una deformidad mecánica importante o una lesión compleja que impide estabilidad funcional.

Cuándo se valora cirugía

La cirugía se plantea ante inestabilidad sintomática persistente, fallo de un tratamiento conservador bien dirigido, demanda alta o lesiones complejas que no permiten una articulación estable. En PLRI aguda con tejido reparable puede considerarse reparación; en cuadros crónicos suele utilizarse reconstrucción anatómica del LUCL.

Un metaanálisis de 2025 encontró buenos resultados tanto con reparación como con reconstrucción y observó menor tasa de complicaciones y mejor retorno a actividad en los grupos de reconstrucción. Como los estudios son principalmente observacionales y los pacientes no son equivalentes, ese resultado no debe convertirse en una regla universal.

Si la inestabilidad está impulsada por una deformidad ósea como cubitus varus, reconstruir solo el ligamento puede ser insuficiente y puede requerirse corrección de la deformidad.

Rehabilitación y retorno a actividad

La rehabilitación depende del patrón y del tratamiento. Tras cirugía se protege el ligamento reparado o reconstruido evitando posiciones de riesgo mientras se intenta prevenir rigidez. Después se progresan movilidad, fuerza, propiocepción y tareas específicas.

El retorno a trabajo, apoyo, lanzamiento o deportes de contacto no se decide solo por semanas transcurridas. Se valoran estabilidad, ausencia de aprensión, rango funcional, fuerza y tolerancia a una progresión de carga reproducible.

Una recaída de sensación de fallo, un resalte doloroso o pérdida de extensión durante la progresión justifican revisar la estabilidad antes de aumentar carga.

Inestabilidad, dolor medial y síntomas mecánicos

En deportistas de lanzamiento, el dolor medial puede proceder del ligamento colateral ulnar, del complejo flexor-pronador, del nervio cubital o de sobrecarga posteromedial. Estas entidades pueden coexistir. La localización del dolor durante la fase concreta del lanzamiento, las pruebas de estrés y la respuesta a la carga ayudan a diferenciarlas.

En la inestabilidad posterolateral rotatoria, algunos pacientes describen aprensión o un “clunk” al incorporarse de una silla con la mano apoyada. Sin embargo, las pruebas provocativas deben ser interpretadas por un profesional porque pueden ser difíciles de realizar en un codo doloroso o rígido.

Después de una luxación simple

Si el codo queda estable tras la reducción y no existen fracturas relevantes, la evidencia actual favorece evitar una inmovilización prolongada. Se recupera movimiento de forma precoz y controlada, respetando posiciones de riesgo según la estabilidad. La cirugía no se indica de forma rutinaria en todas las luxaciones simples.

En el deportista lanzador

La decisión de reparar o reconstruir el ligamento medial depende de síntomas, nivel deportivo, posición, temporada, fracaso de rehabilitación y características de la lesión. Una RM alterada en un lanzador asintomático no equivale a una indicación quirúrgica. La carga de lanzamiento debe gestionarse como parte del tratamiento y de la prevención de recaídas.

Preguntas frecuentes

¿Un codo que chasquea es inestable?

No necesariamente. La inestabilidad implica pérdida sintomática de control o congruencia. Un chasquido aislado puede tener otras causas.

¿Las radiografías normales descartan una inestabilidad posterolateral?

No. La PLRI es dinámica y las radiografías en reposo pueden ser normales. La historia, las maniobras provocativas y, en casos seleccionados, imagen dinámica son importantes.

¿La resonancia confirma por sí sola que un ligamento necesita cirugía?

No. Debe correlacionarse con mecanismo, síntomas, estabilidad funcional, exploración y demanda. En deportistas pueden existir cambios de imagen sin síntomas.

¿Toda inestabilidad después de una luxación necesita reconstrucción?

No. Muchas luxaciones simples que quedan estables tras la reducción evolucionan bien con movilización precoz protegida. La cirugía se reserva para inestabilidad persistente o patrones complejos seleccionados.

¿Reparación y reconstrucción del ligamento lateral son equivalentes?

Ambas pueden ofrecer buenos resultados en casos seleccionados. Las revisiones recientes sugieren diferencias en complicaciones y retorno a actividad, pero la elección depende de cronicidad, calidad del tejido y lesiones asociadas.

¿Cuándo puede volver un deportista a lanzar o cargar?

No existe una fecha única. El retorno requiere estabilidad, movilidad, fuerza, ausencia de aprensión y una progresión específica de carga; en lanzadores también debe corregirse la gestión del volumen de lanzamiento.