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Dr. Arturo Mahiques

Los tendones flexores transmiten la fuerza de los músculos del antebrazo a los dedos. Una herida en la cara palmar puede seccionar uno o ambos tendones y acompañarse de lesión de nervios o arterias digitales. La pérdida de flexión activa es una pista importante, pero una lesión parcial puede pasar desapercibida si no se explora de forma específica.

El tratamiento moderno combina una reparación suficientemente resistente con movilización precoz controlada cuando es seguro. El reto es permitir deslizamiento sin romper la reparación y evitar que la cicatriz adhiera el tendón a su vaina.

Lesión de los tendones flexores de los dedos de la mano

Anatomía funcional: FDS, FDP y sistema de poleas

El flexor superficial de los dedos (FDS) se divide y se inserta en la falange media; el flexor profundo (FDP) continúa hasta la falange distal. En el pulgar, el flexor largo cumple la función principal de flexión de la interfalángica.

Anatomía de los tendones flexores de los dedos

Las poleas mantienen los tendones próximos al hueso y mejoran su eficiencia. Una reparación debe respetar el máximo posible de este sistema sin impedir que el tendón reparado deslice.

Zonas de Verdan y por qué importan

Las lesiones se describen por zonas anatómicas. La zona I afecta al FDP distal a la inserción del FDS. La zona II contiene ambos tendones dentro de la vaina digital y es especialmente exigente. Las zonas III a V se sitúan en palma, túnel carpiano y antebrazo distal y pueden combinarse con lesiones de nervios y vasos.

Zonas de lesión de los tendones flexores de los dedos

La zona ayuda a planificar reparación y rehabilitación, pero el mecanismo, contaminación, pérdida de tejido y lesiones asociadas son igual de importantes.

Herida palmar: no mirar solo el tendón

Antes de anestesiar o suturar superficialmente una herida se documentan movimiento, sensibilidad y perfusión. Una sección tendinosa puede coexistir con lesión de nervio digital o arteria, fractura y cuerpo extraño.

Si hay contaminación importante, mordedura, isquemia, hemorragia no controlada o lesión compleja, el manejo cambia. Una herida aparentemente pequeña no garantiza que las estructuras profundas estén intactas.

Exploración selectiva de FDS y FDP

Para valorar FDP se bloquean los segmentos proximales y se observa la flexión activa de la IFD. Para FDS se intenta aislar la flexión de la IFP minimizando la contribución de otros dedos. El patrón debe interpretarse con la anatomía y con variaciones individuales.

Una lesión parcial puede producir dolor, enganche o debilidad sin pérdida completa de movimiento. La tenodesis de la muñeca y la cascada de los dedos aportan información adicional, pero ninguna prueba aislada sustituye una exploración completa.

Ecografía y otras pruebas

El diagnóstico de una sección completa suele ser clínico. La ecografía dinámica puede ayudar cuando existe duda sobre continuidad, retracción, adherencias o lesión parcial. Una revisión de 2025 sobre zona II señala que la imagen sigue teniendo un papel selectivo y no sustituye la exploración.

La radiografía se solicita si se sospecha fractura o cuerpo extraño radiopaco. La RM puede utilizarse en problemas crónicos o anatomía incierta, pero no es obligatoria antes de tratar una laceración evidente.

Tratamiento inicial

La herida se limpia y protege, se actualiza profilaxis antitetánica cuando corresponde y se evita forzar el dedo. La necesidad de antibiótico depende de contaminación y tipo de herida, no de la lesión tendinosa por sí sola.

Una sección completa suele derivarse a cirugía de mano. No se recomienda decir al paciente que “mueva para comprobar” repetidamente un tendón que puede estar parcialmente seccionado, porque una carga excesiva puede completar la rotura.

Reparación quirúrgica: resistencia y deslizamiento

Las reparaciones actuales utilizan suturas de varios cabos y, según el caso, sutura epitendinosa para aportar resistencia suficiente para un programa de movilización controlada. En zona II puede ser necesario ventilar selectivamente una polea para evitar bloqueo del tendón reparado, sin destruir de forma indiscriminada el sistema de poleas.

La reparación directa es preferible cuando el tejido lo permite. Las lesiones tardías, con pérdida de segmento o cicatriz extensa pueden requerir injerto o reconstrucción por etapas. La elección no depende solo de cuántos días han pasado.

Rehabilitación después de la reparación

La revisión sistemática y metaanálisis de 2024 y la revisión de 2025 coinciden en que la movilización precoz controlada, activa o pasiva según resistencia de la reparación y adherencia del paciente, es el núcleo de la rehabilitación moderna. No existe un único protocolo óptimo para todas las reparaciones.

Rehabilitación tras lesión de tendones flexores de los dedos

La ortesis, amplitud permitida y progresión de carga se adaptan a zona, técnica de sutura, lesión asociada y respuesta clínica. El movimiento temprano no equivale a agarrar peso ni a estirar con fuerza.

Adherencias, rotura y otras complicaciones

  • Adherencias: el tendón no desliza con normalidad; suele verse una diferencia entre movilidad activa y pasiva.
  • Rotura de la reparación: puede aparecer tras una carga excesiva o fallo del tejido/sutura.
  • Rigidez articular: por edema, inmovilización, lesión capsular o cicatriz.
  • Bowstringing: pérdida de función de poleas cuando el tendón se separa del hueso.
  • Infección: especialmente en heridas contaminadas.
  • Déficit sensitivo: cuando existe lesión nerviosa asociada.

La tenólisis puede considerarse en adherencias maduras seleccionadas cuando el tendón está íntegro, la movilidad pasiva es adecuada y la limitación activa sigue siendo importante.

Seguimiento y retorno funcional

El seguimiento evalúa cicatrización, deslizamiento, movilidad activa y pasiva y signos de rotura. Una pérdida súbita de flexión tras notar un chasquido, infección o dolor creciente requiere revisión.

La vuelta a trabajo y deporte depende del tipo de reparación y de las cargas. Las tareas finas pueden recuperarse antes que agarres intensos. La fuerza se introduce cuando el tejido tiene capacidad suficiente; no se decide solo por calendario.

Lesiones parciales y jersey finger

Una laceración parcial puede conservar flexión y, aun así, producir dolor, enganche o riesgo de progresión. La decisión entre observación y reparación depende del porcentaje y localización del daño, síntomas mecánicos y calidad del tendón. No existe una regla simple que pueda aplicarse sin explorar la herida.

El jersey finger es una avulsión cerrada del FDP, con frecuencia del anular, al forzarse la extensión de una IFD que estaba flexionada. El paciente pierde o reduce claramente la flexión activa de la falange distal. La retracción del tendón y posible fragmento óseo determinan la estrategia; su identificación temprana es importante porque no se comporta como una tendinitis.

En cualquier lesión cerrada con pérdida súbita de flexión debe descartarse avulsión antes de recomendar ejercicios de fuerza.

Fases de protección y progresión

Durante las primeras semanas la reparación todavía depende de la sutura y de una cicatrización inmadura. El objetivo es generar excursión suficiente para limitar adherencias sin aplicar una carga que supere la resistencia del tendón. Por eso se utilizan ortesis y ejercicios con amplitud y frecuencia pautadas.

A medida que avanza la cicatrización se amplía el movimiento y, después, se introduce fuerza. La progresión no debería basarse únicamente en una semana de calendario: edema, calidad de la herida, excursión, rigidez, dolor y lesiones asociadas modifican el plan. Una reparación tras aplastamiento complejo puede requerir más cautela que un corte limpio aislado.

La comunicación entre cirujano y terapeuta es especialmente importante cuando se ha ventilado una polea, existe lesión nerviosa o se ha reparado más de un tendón.

Cómo se valoran los resultados

La recuperación se mide con rango activo total, diferencia entre movilidad activa y pasiva, fuerza de agarre y pinza, sensibilidad cuando existen lesiones nerviosas y capacidad para tareas. Una mano puede tener una ligera pérdida de arco y ser funcionalmente excelente, o una movilidad aceptable y seguir limitada por dolor, adherencias o falta de fuerza.

La investigación reciente destaca que los estudios de flexores utilizan resultados muy heterogéneos, lo que dificulta comparar técnicas. En la práctica conviene registrar medidas consistentes y objetivos que importen al paciente.

La ausencia de progreso durante varias revisiones no implica automáticamente que sea necesaria una nueva cirugía, pero sí obliga a definir si domina rigidez capsular, adherencia, fallo de reparación o miedo al movimiento.

Fuentes y evidencia consultada

Preguntas frecuentes

¿Un dedo que aún puede doblarse descarta una lesión del tendón flexor?

No. Una lesión parcial puede conservar parte del movimiento y la interconexión entre tendones puede enmascarar déficits. Tras una herida palmar se exploran por separado el flexor profundo y el superficial, además de sensibilidad y circulación.

¿Todas las roturas de flexores se operan de urgencia inmediata?

Una sección completa por herida abierta suele requerir valoración quirúrgica temprana, pero la estrategia y el momento exacto dependen de contaminación, tejidos, zona, lesiones asociadas y condiciones del paciente. Lo importante es no perder el diagnóstico ni retrasar innecesariamente la derivación.

¿Por qué se mueve el dedo pronto después de una reparación?

Porque la movilización controlada puede mejorar el deslizamiento y reducir adherencias, siempre que la reparación tenga estabilidad suficiente y el paciente siga el protocolo. Movimiento precoz no significa carga libre ni ejercicio sin supervisión.

¿La zona II sigue siendo una lesión con mal pronóstico?

Es una zona exigente por su anatomía y riesgo de adherencias, pero las técnicas modernas de reparación y rehabilitación han mejorado los resultados. El pronóstico depende de la lesión, reparación, cicatriz, adherencia al programa y complicaciones.