Neuropatía del nervio peroneo común
La neuropatía del nervio peroneo común, también denominado nervio fibular común, es una lesión del nervio que rodea la cabeza y el cuello del peroné antes de dividirse en sus ramas superficial y profunda. Puede producir parestesias en la cara lateral de la pierna y el dorso del pie, debilidad de la eversión y, cuando la afectación es importante, pie caído.
El dato decisivo no es solo comprobar que existe debilidad para levantar el pie, sino localizar dónde está la lesión. Una radiculopatía L5, una lesión del nervio ciático o una plexopatía pueden parecerse mucho. Por eso la historia, el patrón motor y sensitivo y las pruebas electrodiagnósticas se interpretan de forma conjunta.
Índice de contenidos
- Anatomía y zonas vulnerables
- Causas y mecanismos
- Síntomas y pie caído
- Cómo localizar la lesión
- Peroneo común frente a L5, ciático y plexo
- EMG y conducción nerviosa
- Ecografía y resonancia
- Cuándo requiere valoración rápida
- Tratamiento conservador
- Rehabilitación y ortesis
- Cirugía y reparación
- Pronóstico y seguimiento
- Fuentes
- Preguntas frecuentes
Anatomía y zonas vulnerables
El nervio peroneo común es una de las dos grandes divisiones terminales del nervio ciático. Cruza la región posterolateral de la rodilla y rodea el cuello del peroné, donde queda superficial y con poca protección. Después se divide principalmente en peroneo superficial, relacionado con eversión y sensibilidad del dorso del pie, y peroneo profundo, relacionado con dorsiflexión, extensión de los dedos y sensibilidad del primer espacio interdigital.

Una lesión del tronco común puede afectar simultáneamente dorsiflexión y eversión. Una lesión más distal de una rama produce un patrón diferente. Esta distinción evita etiquetar como “peroneo común” cualquier dolor o entumecimiento del dorso del pie.
Causas y mecanismos
Las causas abarcan compresión, estiramiento, traumatismo, cirugía y lesiones estructurales. El contexto de aparición orienta mucho: un pie caído tras pérdida rápida de peso y encamamiento plantea un escenario distinto de un déficit después de una luxación de rodilla o una herida penetrante.
- Presión prolongada sobre la cabeza del peroné por postura, yeso, férula o encamamiento.
- Pérdida importante de peso, que reduce el tejido protector alrededor del nervio.
- Traumatismo directo, fractura del peroné proximal o lesión multiligamentosa de rodilla.
- Cirugía alrededor de rodilla, cadera o posición prolongada durante procedimientos.
- Quistes ganglionares, incluidos quistes intraneurales, masas o fibrosis local.
- Lesión del nervio ciático con predominio de la división peronea.
- Neuropatía sistémica que aumenta vulnerabilidad a la presión.
El término “atrapamiento” no debe ocultar lesiones por tracción, axonotmesis o sección. El mecanismo condiciona pronóstico y tratamiento.
Síntomas y pie caído
La debilidad puede empezar como tropiezos, dificultad para caminar sobre los talones o sensación de que la punta del pie se engancha. En déficits mayores aparece marcha en steppage. El territorio sensitivo es variable y no siempre existe dolor.

- Debilidad de dorsiflexión del tobillo y extensión de dedos.
- Debilidad de eversión si se afecta el tronco común.
- Parestesias o hipoestesia en cara lateral distal de pierna y dorso del pie.
- Dolor o sensibilidad alrededor de la cabeza del peroné en algunas compresiones.
- Caídas o tropiezos secundarios al pie caído.
Cómo localizar la lesión en la exploración
La exploración compara dorsiflexión, extensión del primer dedo, eversión e inversión. Esta última es especialmente útil: el tibial posterior recibe inervación tibial pero comparte una raíz L5 importante. Una inversión relativamente conservada con eversión y dorsiflexión débiles favorece una lesión peronea; una inversión también débil obliga a pensar más en L5, ciático o plexo.
También se valoran abducción de cadera, reflejos, sensibilidad, columna lumbar y signos de lesión proximal. La palpación o percusión sobre el cuello del peroné puede reproducir parestesias, pero un Tinel positivo no demuestra por sí solo el nivel causal.
Peroneo común frente a radiculopatía L5, ciático y plexo
| Patrón | Datos que orientan |
|---|---|
| Peroneo común | Dorsiflexión y eversión débiles; inversión relativamente preservada; síntomas dorsales del pie. |
| Radiculopatía L5 | Puede afectar inversión y abductores de cadera; dolor lumbar/radicular; EMG con músculos fuera del territorio peroneo. |
| Lesión ciática | Puede añadir debilidad de flexión plantar/inversión y alteraciones sensitivas más amplias. |
| Plexopatía lumbosacra | Déficits en varios nervios periféricos y distribución no explicada por un único tronco. |
Esta comparación es más útil que confiar en un mapa sensitivo perfecto, porque los territorios cutáneos se solapan y la descripción del paciente puede variar.
EMG y estudios de conducción nerviosa
Los estudios electrodiagnósticos ayudan a confirmar que existe una neuropatía, localizar el segmento, distinguir desmielinización focal de pérdida axonal y estimar gravedad. El estudio no se limita al nervio peroneo: se seleccionan músculos y nervios que permitan diferenciar L5, ciático, plexo y polineuropatía.
La interpretación depende también del momento evolutivo. Algunas alteraciones de conducción pueden detectarse pronto, mientras los cambios de denervación en aguja evolucionan con el tiempo. Por ello no existe una regla universal de “esperar exactamente tres semanas” antes de estudiar a todos los pacientes.
Ecografía y resonancia: anatomía complementaria
La ecografía neuromuscular puede mostrar aumento focal del área del nervio, pérdida del patrón fascicular, discontinuidad, cicatriz, ganglión o una relación anómala con estructuras vecinas. La evidencia reciente apoya su uso como complemento del electrodiagnóstico, especialmente cuando se sospecha una causa compresiva focal.
La RM o neurografía por RM puede ser útil ante una masa profunda, lesión compleja, traumatismo, discrepancia entre clínica y electrodiagnóstico o para evaluar músculos denervados. La imagen no sustituye la función: un nervio algo engrosado sin correlación clínica no equivale automáticamente a una neuropatía sintomática.
Cuándo requiere una valoración rápida
Un pie caído de aparición aguda merece localización temprana. La prioridad aumenta si aparece tras luxación de rodilla, fractura, cirugía, herida, dolor intenso con aumento de volumen, síndrome compartimental, masa o déficit progresivo. También es importante descartar una causa central o radicular cuando existen otros signos neurológicos.
Después de una lesión multiligamentosa de rodilla, el nervio peroneo puede lesionarse junto con estructuras vasculares. En ese contexto no debe tratarse el pie caído como un problema aislado.
Tratamiento conservador dirigido al mecanismo
Cuando el nervio está en continuidad y no existe una causa que requiera intervención urgente, se elimina la compresión, se corrigen férulas o apoyos y se protege la marcha. En lesiones asociadas a pérdida de peso o encamamiento, evitar presión recurrente sobre la cabeza del peroné es una medida básica.
La medicación puede ayudar al dolor neuropático cuando existe, pero no regenera por sí sola el nervio. Tampoco hay evidencia para masajes agresivos o “estiramientos neurales” intensos sobre un nervio lesionado. La movilización neural, si se utiliza, debe ser suave y no provocar un aumento sostenido de parestesias.
Rehabilitación, ortesis y prevención de caídas
Una ortesis tipo AFO puede mejorar seguridad y evitar que la punta del pie arrastre mientras se recupera la dorsiflexión. La rehabilitación mantiene movilidad de tobillo, evita contractura en equino, entrena músculos conservados y adapta el patrón de marcha.
La fuerza se progresa según recuperación neurológica; estimular repetidamente un músculo sin capacidad de activación no sustituye la regeneración axonal. Durante el seguimiento son útiles fuerza MRC/dinamometría, marcha, tropiezos, territorio sensitivo y cambios electrodiagnósticos seleccionados.
Cuándo valorar descompresión, reparación o reconstrucción
La estrategia quirúrgica depende del mecanismo. Una compresión focal con nervio continuo puede beneficiarse de descompresión en pacientes seleccionados; una laceración requiere valorar reparación; un defecto largo puede necesitar injerto o transferencia nerviosa; y un pie caído crónico irreversible puede conducir a valorar transferencia tendinosa para mejorar función.
No existe un plazo único que determine cirugía. Se integran continuidad del nervio, pérdida axonal, recuperación clínica, distancia al músculo, edad funcional, causa y presencia de una lesión estructural tratable.
Pronóstico y seguimiento
Una neuropraxia por presión puede recuperar bien; una lesión axonal extensa requiere meses y puede dejar secuelas. El pronóstico es peor cuando existe sección, lesión grave del ciático o retraso prolongado con denervación muscular. La recuperación no se valora solo por dolor: recuperar dorsiflexión, eversión y una marcha segura es el objetivo funcional.
Tronco común, rama profunda y rama superficial: no producen el mismo patrón
Una lesión situada antes de la bifurcación afecta habitualmente tanto a la rama profunda como a la superficial. Por ello combina debilidad de dorsiflexión y extensión de los dedos con debilidad de eversión. Si la inversión está conservada y el resto de la exploración encaja, el patrón es más compatible con una lesión del tronco común que con una radiculopatía L5.
Una neuropatía predominantemente profunda puede afectar sobre todo tibial anterior y extensores, con alteración sensitiva limitada al primer espacio interdigital. Una neuropatía superficial puede producir dolor o parestesias en el dorso del pie y debilidad de eversión, con dorsiflexión relativamente preservada. Esta distinción importa porque una lesión distal no debe conducir automáticamente a una descompresión alrededor del cuello del peroné.
La distribución tampoco es absolutamente rígida. Las variantes anatómicas, anastomosis y lesiones parciales hacen que algunos pacientes presenten un patrón mixto. Por eso se evita localizar solo por un punto de adormecimiento y se combinan función motora, sensibilidad, electrodiagnóstico e imagen cuando procede.
Escenarios clínicos que cambian la interpretación
Pie caído después de perder mucho peso
La pérdida rápida de tejido subcutáneo alrededor de la cabeza del peroné puede facilitar una compresión por postura o apoyo. En este contexto conviene revisar hábitos de cruce de piernas, encamamiento y posiciones de sueño, pero también comprobar que no exista otra causa neurológica coincidente.
Déficit después de cirugía o inmovilización
Cuando el déficit aparece tras una intervención, yeso o férula, debe revisarse de inmediato cualquier presión externa corregible. Además se documenta el momento de inicio, la distribución y la fuerza para distinguir neuropraxia de una lesión más grave. No es adecuado esperar semanas sin valorar si existe una causa mecánica activa.
Lesión tras luxación o trauma de rodilla
En las lesiones del complejo posterolateral o luxaciones de rodilla el nervio puede sufrir tracción importante. La prioridad inicial incluye también la evaluación vascular y ligamentaria. En este escenario el pronóstico neural puede ser peor que en una compresión postural sencilla y la planificación puede requerir un equipo especializado.
Cómo saber si el nervio está recuperando
La recuperación se valora de manera seriada. Pequeños cambios en dorsiflexión, extensión del primer dedo o eversión pueden preceder a una mejora visible de la marcha. La disminución de parestesias es útil, pero no siempre evoluciona al mismo ritmo que la fuerza.
- Fuerza manual o dinamometría de dorsiflexión y eversión.
- Capacidad para caminar sobre talones y reducir el steppage.
- Necesidad de AFO y número de tropiezos.
- Extensión del territorio sensitivo alterado.
- Signos electrodiagnósticos de reinervación cuando una nueva prueba puede cambiar decisiones.
Repetir EMG con demasiada frecuencia no acelera la recuperación. Se programa cuando existe una pregunta concreta de pronóstico, localización o decisión quirúrgica.
Fuentes y evidencia consultada
- Ultrasound as a Complementary Tool to Electrodiagnostics in Common Fibular Neuropathy (2025)
- Accuracy of ultrasound and MRI in common peroneal nerve injury (2025)
- Expert consensus on combined neuromuscular ultrasound and electrodiagnostic investigation
- NCBI: Electrodiagnostic Evaluation of Peroneal Neuropathy
Preguntas frecuentes
¿Un pie caído significa siempre lesión del nervio peroneo común?
No. El nervio peroneo común es una causa frecuente, pero también deben considerarse radiculopatía L5, lesión del nervio ciático, plexopatía, enfermedades neuromusculares y causas centrales. La distribución de la debilidad, la sensibilidad, los reflejos y el electrodiagnóstico ayudan a localizar la lesión.
¿La ecografía sustituye al electromiograma en una neuropatía peronea?
No. La ecografía aporta información anatómica sobre calibre, continuidad, masas o compresión focal, mientras los estudios de conducción y EMG aportan información funcional y de localización. En muchos casos son complementarios.
¿Cruzar las piernas puede producir una neuropatía peronea?
Sí, una presión mantenida sobre la cabeza del peroné puede contribuir, sobre todo si existe pérdida importante de peso, inmovilización o susceptibilidad neural. Sin embargo, un pie caído nuevo requiere valoración para descartar otras causas y estimar la gravedad.
¿Cuándo se valora cirugía del nervio peroneo común?
Se considera especialmente ante laceración o discontinuidad, una masa o quiste compresivo, déficit progresivo, compresión claramente localizada o falta de recuperación razonable en una lesión que se considera susceptible de descompresión o reparación. La indicación depende del mecanismo y de la evolución, no de un plazo único.