Síndrome de la salida torácica
El síndrome de la salida torácica (TOS) agrupa cuadros en los que el plexo braquial, la vena subclavia o la arteria subclavia se comprometen al atravesar la región entre cuello, primera costilla, clavícula y pectoral menor. La forma neurogénica es la más discutida y frecuente en las consultas musculoesqueléticas; las formas venosa y arterial son menos frecuentes, pero pueden tener consecuencias vasculares importantes.
No debe diagnosticarse TOS porque una maniobra haga desaparecer el pulso o porque aparezca hormigueo al mantener los brazos elevados. Los consensos actuales insisten en una evaluación clínica estructurada, exclusión de diagnósticos más frecuentes y selección de pruebas según si la sospecha es neural, venosa o arterial.

Índice de contenidos
- Anatomía funcional
- Neurogénico, venoso y arterial
- Factores asociados
- Síntomas por tipo
- Diagnóstico clínico
- Pruebas e imagen
- Diagnóstico diferencial
- Tratamiento neurogénico conservador
- Formas vasculares
- Cirugía
- Rehabilitación y retorno a actividad
- Signos de alarma
- Qué sigue siendo controvertido
- Fuentes
- Preguntas frecuentes
Anatomía funcional de la salida torácica
Las estructuras neurovasculares pasan desde el cuello hacia el brazo a través de varios espacios: el triángulo interescalénico, el espacio costoclavicular y la región retropectoral menor. La anatomía varía entre personas y puede incluir costilla cervical, primera costilla anómala, bandas fibrosas o variaciones musculares.
Una variante anatómica no equivale a enfermedad. La relevancia aparece cuando existe concordancia entre síntomas, exploración y una alteración funcional o estructural. Del mismo modo, las posiciones del brazo pueden reducir transitoriamente el calibre vascular en personas asintomáticas; una imagen dinámica solo tiene valor en el contexto clínico adecuado.
Tres síndromes diferentes bajo un mismo nombre
| Tipo | Estructura | Manifestación dominante |
|---|---|---|
| Neurogénico | Plexo braquial | Dolor, parestesias, fatiga, debilidad o pérdida de destreza, con síntomas ligados a posiciones o carga. |
| Venoso | Vena subclavia/axilar | Hinchazón, pesadez, coloración azulada y circulación colateral; puede asociarse a trombosis de esfuerzo. |
| Arterial | Arteria subclavia | Isquemia, frialdad, palidez, dolor, embolización distal o aneurisma/estenosis en anatomías seleccionadas. |
Esta clasificación tiene consecuencias prácticas: una persona con parestesias crónicas sin déficit no se estudia ni trata igual que un brazo súbitamente hinchado tras ejercicio intenso.
Factores asociados y mecanismos
En el TOS neurogénico pueden contribuir variaciones anatómicas, traumatismo, cicatriz, repetición de actividades por encima de la cabeza y determinados patrones de carga. Sin embargo, términos como “mala postura” o “hombros caídos” son explicaciones demasiado simples. Muchas personas presentan esas características sin síntomas.
- Costilla cervical o primera costilla anómala.
- Bandas fibrosas o variaciones de escalenos.
- Traumatismo cervical, clavicular o de cintura escapular.
- Deporte o trabajo con elevada demanda por encima de la cabeza.
- Compresión costoclavicular o retropectoral menor en pacientes seleccionados.
- Trombosis venosa de esfuerzo en la forma venosa.
- Lesión arterial asociada a anomalía ósea o compresión repetida en la forma arterial.
Síntomas: el patrón importa más que una maniobra aislada
Forma neurogénica
Puede producir dolor en cuello, región supraclavicular, hombro, brazo o mano; parestesias; sensación de fatiga con el brazo elevado; debilidad o pérdida de destreza. La distribución no siempre coincide con un único nervio periférico, porque el problema se sitúa en el plexo. En formas con lesión objetiva pueden aparecer atrofia y debilidad, especialmente en territorios inferiores del plexo.
Forma venosa
La hinchazón de todo el miembro, coloración azulada, pesadez y venas superficiales prominentes son más sugestivas. Una trombosis aguda de la vena axilosubclavia puede aparecer después de esfuerzo intenso del brazo y requiere valoración vascular urgente.
Forma arterial
Es menos frecuente. Puede manifestarse con frialdad, palidez, dolor con actividad, cambios digitales o episodios embólicos. La pérdida de pulso en una posición provocativa, sin síntomas isquémicos ni otra evidencia, no basta para diagnosticarla.
Diagnóstico clínico del TOS neurogénico
No existe una única prueba que confirme todos los TOS neurogénicos. El consenso INTOS de 2024 recomienda una versión modificada de los criterios clínicos de la Society for Vascular Surgery. En la práctica se busca una combinación de síntomas localizados en la salida torácica, manifestaciones periféricas reproducibles, ausencia de una explicación alternativa mejor y hallazgos de exploración concordantes.
Las maniobras de elevación del brazo, tensión o percusión supraclavicular pueden formar parte de la evaluación, pero tienen falsos positivos. El objetivo no es acumular “tests positivos”, sino comprobar si reproducen el síntoma habitual y si el conjunto encaja mejor con plexo braquial que con cuello, hombro o nervios distales.
Pruebas e imagen: elegir según la pregunta clínica
La radiografía de tórax o columna cervical puede identificar una costilla cervical u otra anomalía ósea. Para una sospecha neurogénica, los criterios de adecuación del American College of Radiology consideran apropiadas la radiografía de tórax y la RM de tórax en escenarios de imagen inicial, mientras que otras pruebas se seleccionan según el contexto.
El electrodiagnóstico puede demostrar una plexopatía verdadera y es útil para descartar radiculopatía cervical, túnel carpiano, neuropatía cubital u otras lesiones. Un estudio normal no excluye todos los TOS neurogénicos, pero obliga a mantener un diagnóstico diferencial abierto.
En sospecha venosa o arterial, la ecografía Doppler, angio-TC, angio-RM, venografía o arteriografía se eligen según la urgencia y la pregunta. En el TOS arterial, el ACR considera apropiadas varias técnicas vasculares; en el venoso la estrategia depende de si se busca trombosis aguda, obstrucción dinámica o planificación terapéutica.
Diagnóstico diferencial
| Entidad | Por qué puede confundirse |
|---|---|
| Radiculopatía cervical | Dolor y parestesias en brazo, con distribución radicular y posibles cambios de reflejos o fuerza. |
| Neuropatía cubital | Síntomas en cuarto/quinto dedos; se localiza en codo o Guyon mediante exploración y electrodiagnóstico. |
| Túnel carpiano | Parestesias medianas, frecuentemente nocturnas, sin necesidad de elevar el brazo. |
| Patología del hombro | Dolor y fatiga con elevación pueden proceder de manguito, inestabilidad o articulación. |
| Plexopatía/neuritis | Dolor y debilidad del plexo por mecanismos distintos de una compresión de salida torácica. |
| Trombosis venosa primaria | Hinchazón y coloración requieren demostrar o excluir trombosis, no asumir un TOS postural. |
Tratamiento conservador del TOS neurogénico
En ausencia de atrofia o debilidad significativa, el consenso actual favorece iniciar con tratamiento conservador. Se educa sobre posiciones y cargas que reproducen síntomas, se mantiene actividad tolerable y se trabaja la función de cuello, caja torácica, escápula y hombro sin imponer una postura rígida “correcta”.
- Adaptar temporalmente tareas prolongadas por encima de la cabeza.
- Distribuir carga y revisar ergonomía cuando el brazo permanece elevado o en tracción.
- Recuperar movilidad cervical, torácica y de hombro que sea realmente limitada.
- Mejorar control y resistencia escapular de forma progresiva.
- Trabajar respiración y musculatura accesoria si contribuyen a una estrategia de tensión elevada.
- Utilizar movilización neural solo si se tolera y no deja parestesias persistentes.
La fisioterapia no “mueve la primera costilla a su sitio” ni ensancha permanentemente la salida torácica mediante un ejercicio. Su valor está en modificar carga, movimiento, capacidad y sensibilidad del sistema de manera progresiva.
Formas venosa y arterial: no son rehabilitación rutinaria
La sospecha de trombosis venosa axilosubclavia requiere diagnóstico vascular rápido y tratamiento específico, que puede incluir anticoagulación, trombólisis en pacientes seleccionados y descompresión posterior según anatomía y evolución. La forma arterial puede requerir reparación arterial y descompresión cuando existe lesión estructural.
Estas decisiones pertenecen a equipos con experiencia vascular y de salida torácica. Una persona con brazo súbitamente hinchado o mano isquémica no debe recibir únicamente estiramientos o corrección postural mientras se retrasa el estudio.
Cirugía en TOS neurogénico
Se considera en pacientes seleccionados con síntomas persistentes y limitantes pese a tratamiento conservador adecuado, o antes cuando existe debilidad o atrofia significativa. El objetivo es descomprimir el plexo mediante escalenectomía, liberación de bandas y, según el caso y la escuela quirúrgica, resección de la primera costilla u otros procedimientos.
Existe variabilidad entre abordajes y aún faltan ensayos comparativos de alta calidad. El hecho de que dos técnicas se utilicen con buenos resultados en centros expertos no significa que sean equivalentes para todos los pacientes. La indicación debe ser particularmente cuidadosa cuando el diagnóstico es incierto.
Rehabilitación y retorno a actividad
La progresión se basa en síntomas, fuerza, resistencia y tarea. Un nadador, un trabajador con herramientas por encima de la cabeza y una persona sedentaria no necesitan el mismo objetivo. Tras cirugía, la rehabilitación se adapta al abordaje realizado, cicatrización, dolor y recuperación neural o vascular.
Un buen resultado no se mide solo por tolerar una maniobra de consulta: debe mejorar la capacidad para dormir, trabajar, conducir, entrenar o mantener el brazo elevado sin síntomas limitantes.
Signos de alarma vascular o neurológica
- Hinchazón súbita de un brazo, cianosis o venas colaterales muy marcadas.
- Mano fría, pálida, dolorosa o con disminución persistente de pulso y perfusión.
- Debilidad progresiva o atrofia de músculos de la mano.
- Déficit tras traumatismo relevante de clavícula, primera costilla o cuello.
- Síntomas sistémicos o masa supraclavicular que sugieran una causa alternativa.
Qué sigue siendo controvertido en el TOS neurogénico
El síndrome neurogénico de la salida torácica es un área en la que persiste una variabilidad importante entre centros. No todos utilizan exactamente los mismos criterios, la utilidad de bloqueos diagnósticos o toxina botulínica cambia entre equipos y tampoco existe consenso absoluto sobre el abordaje quirúrgico ideal. Un debate de expertos publicado en 2025 vuelve a destacar estas diferencias.
Esto tiene una consecuencia práctica: debe desconfiarse tanto de la afirmación de que “el TOS no existe” como de diagnosticarlo ante cualquier hormigueo con el brazo elevado. Los consensos recientes intentan ocupar una posición más rigurosa: utilizar criterios clínicos explícitos, documentar el impacto funcional, excluir causas alternativas y reservar pruebas o tratamientos invasivos para preguntas concretas.
También es importante separar el llamado TOS neurogénico sin atrofia del cuadro clásico con déficit motor objetivo. En el segundo, el riesgo de lesión neural persistente puede justificar una valoración quirúrgica más rápida. En el primero, donde los síntomas son predominantemente dolor y parestesias, el diagnóstico diferencial y la respuesta a un programa conservador bien dirigido adquieren todavía más peso.
La imagen dinámica tampoco debe interpretarse de forma aislada. El calibre de los vasos puede cambiar con la posición del brazo en personas sanas. Por ello, una “compresión” radiológica provocada solo tiene sentido si coincide con el tipo de síntomas, la estructura sospechada y el resto de la evaluación.
Fuentes y evidencia consultada
Preguntas frecuentes
¿Una prueba de Adson o Roos positiva confirma un síndrome de salida torácica?
No. Las maniobras provocativas pueden reproducir síntomas también en personas sin síndrome de salida torácica y no deben utilizarse como prueba definitiva aislada. El diagnóstico se basa en historia, distribución de síntomas, exploración, exclusión de diagnósticos alternativos y pruebas dirigidas cuando están indicadas.
¿El electromiograma puede ser normal en el síndrome de salida torácica neurogénico?
Sí. En muchos pacientes con síndrome neurogénico no existe un patrón electrodiagnóstico clásico. El EMG y los estudios de conducción siguen siendo útiles para buscar lesión objetiva del plexo y, sobre todo, para diferenciar radiculopatía cervical, túnel carpiano, neuropatía cubital u otras causas.
¿La fisioterapia es el primer tratamiento del síndrome neurogénico?
En general sí, cuando no existe atrofia o debilidad motora significativa que obligue a una valoración más rápida. El manejo conservador debe ser individualizado e incluye educación, adaptación de carga, movilidad y control escapular, evitando maniobras que reproduzcan de forma persistente los síntomas.
¿Qué síntomas vasculares requieren atención rápida?
Hinchazón súbita importante de un brazo, coloración azulada, venas muy visibles, frialdad marcada, palidez, dolor isquémico o pérdida de pulso requieren valoración urgente o prioritaria según intensidad, porque pueden indicar trombosis venosa o compromiso arterial y no deben tratarse como un simple problema postural.