Dedo en gatillo
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Qué es el dedo en gatillo
El dedo en gatillo, también llamado dedo en resorte o tenosinovitis estenosante, es una alteración del deslizamiento de los tendones flexores de los dedos.
Se produce cuando el tendón flexor o la polea por la que pasa se engrosan, generando un conflicto de espacio. Como consecuencia, el tendón se bloquea parcialmente y el dedo puede quedar enganchado al flexionar o extender.
La zona más afectada suele ser la polea A1, situada en la base del dedo, cerca de la articulación metacarpofalángica.
Causas y factores asociados
La causa exacta no siempre se conoce. Se considera un proceso multifactorial en el que influyen la irritación mecánica, el engrosamiento fibroso de la polea y la alteración del deslizamiento tendinoso.
- Microtraumatismos o sobreuso de la mano.
- Trabajos manuales o gestos repetitivos de agarre.
- Mayor frecuencia en mujeres.
- Pico de incidencia entre los 50 y 60 años.
- Diabetes mellitus.
- Artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias.
- Asociación con síndrome del túnel carpiano o enfermedad de De Quervain en algunos pacientes.
- Afectación de más de un dedo, especialmente en pacientes con enfermedades sistémicas.
El roce repetido entre tendón y polea favorece la fibrosis y el estrechamiento del canal, creando un círculo vicioso de irritación, engrosamiento y bloqueo.
Síntomas
En fases iniciales puede aparecer dolor en la base del dedo, especialmente al flexionar o agarrar objetos. Con la evolución, aparece el bloqueo característico.
- Dolor en la palma, en la base del dedo afectado.
- Sensación de chasquido o resorte al mover el dedo.
- Dificultad para extender el dedo tras flexionarlo.
- Bloqueo del dedo en flexión.
- Necesidad de ayudar con la otra mano para desbloquearlo.
- Palpación de un nódulo doloroso en el trayecto del tendón flexor.
- Rigidez matutina.
- Dolor más incapacitante si afecta al pulgar, por su importancia en la pinza.
Grados clínicos
La clasificación clínica ayuda a valorar la gravedad y orientar el tratamiento.
| Grado | Características |
|---|---|
| I | Dolor en la base del dedo, sin bloqueo evidente. Sensibilidad sobre la polea A1. |
| II | Chasquido o resorte visible, pero el paciente puede extender el dedo activamente. |
| III | Bloqueo que requiere ayuda pasiva para extender o flexionar el dedo. |
| IV | Bloqueo fijo con rigidez, generalmente en flexión de la articulación interfalángica proximal. |
Diagnóstico
El diagnóstico suele ser clínico. La historia de chasquido, bloqueo y dolor en la base del dedo suele ser suficiente para orientar el cuadro.
Exploración clínica
- Palpación dolorosa sobre la polea A1.
- Nódulo en el trayecto del tendón flexor.
- Reproducción del chasquido con flexión y extensión.
- Valoración de bloqueo activo o pasivo.
- Comprobación de rigidez articular asociada.
- Exploración de otros dedos, ya que puede ser múltiple.
Pruebas de imagen
No siempre son necesarias, pero pueden ser útiles en casos dudosos o atípicos.
- Radiografía: ayuda a descartar lesiones óseas, artrosis, calcificaciones o secuelas traumáticas.
- Ecografía: permite valorar el engrosamiento de la polea, el tendón y el deslizamiento dinámico.
- Resonancia magnética: se reserva para casos complejos, masas o diagnóstico incierto.
Diagnóstico diferencial
Algunas entidades pueden simular un dedo en gatillo o producir bloqueo del dedo por otros mecanismos.
- Contractura de Dupuytren.
- Subluxación o bloqueo articular.
- Artrosis de las articulaciones de los dedos.
- Tumores o masas de la vaina tendinosa.
- Cuerpos libres articulares.
- Secuelas de fracturas o irregularidades óseas.
- Artritis reumatoide con sinovitis flexora.
- Tenosinovitis inflamatoria de otro origen.
- Patología del extensor largo del pulgar en bloqueos del pulgar.
Tratamiento conservador
El tratamiento depende del grado de bloqueo, del tiempo de evolución, del dedo afectado y de la existencia de enfermedades asociadas.
Medidas iniciales
- Reposo relativo de actividades de agarre repetitivo.
- Evitar herramientas o gestos que aumenten el dolor.
- Tratamiento analgésico o antiinflamatorio si está indicado.
- Ejercicios suaves de movilidad sin forzar el bloqueo.
- Férula digital en casos seleccionados.
Infiltración
La infiltración local con corticoide puede ser eficaz, especialmente en cuadros iniciales, de corta evolución y con un solo dedo afectado.
La respuesta puede ser menor en pacientes diabéticos, en casos de larga evolución o cuando hay afectación de varios dedos.
Férula
La férula puede reducir el movimiento doloroso y el atrapamiento tendinoso, especialmente si el paciente no desea infiltración o si el cuadro es leve.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se indica cuando el bloqueo persiste, el tratamiento conservador fracasa, hay rigidez progresiva o el dedo queda bloqueado de forma repetida.
El procedimiento habitual consiste en liberar la polea A1 para permitir que el tendón flexor vuelva a deslizar sin atrapamiento.
Objetivos de la cirugía
- Eliminar el bloqueo mecánico.
- Recuperar el deslizamiento del tendón flexor.
- Mejorar el dolor y la función.
- Evitar rigidez secundaria.
Complicaciones posibles
- Rigidez residual.
- Cicatriz dolorosa.
- Infección.
- Lesión nerviosa, poco frecuente.
- Dolor persistente.
- Recidiva o liberación incompleta.
- Síndrome doloroso regional complejo.
Rehabilitación tras dedo en gatillo
La recuperación funcional suele requerir un programa de rehabilitación adaptado al grado de bloqueo, al tratamiento realizado y a la evolución clínica del paciente.
Tras tratamiento conservador, el objetivo es mantener la movilidad del dedo sin forzar el resorte doloroso. Tras cirugía, se busca recuperar el deslizamiento tendinoso, evitar rigidez y mejorar la fuerza de agarre de forma progresiva.
- Movilidad activa suave de los dedos.
- Ejercicios de deslizamiento tendinoso.
- Control del edema si existe inflamación postoperatoria.
- Cuidado de la cicatriz si se ha realizado cirugía.
- Recuperación progresiva de la fuerza de pinza y agarre.
- Ver rehabilitación de muñeca y mano
Conclusión
El dedo en gatillo es una causa frecuente de dolor y bloqueo de los dedos. Se produce por un conflicto entre el tendón flexor y la polea A1, que dificulta el deslizamiento normal.
En fases iniciales puede mejorar con reposo relativo, férula o infiltración. Cuando el bloqueo es persistente o limita la función, la liberación quirúrgica de la polea suele ofrecer buenos resultados.