Saltar al contenido principal
🦴 www.cto-am.com
Dr. Arturo Mahiques

La artrosis de tobillo es una enfermedad de la articulación tibioastragalina en la que cambian no solo el cartílago, sino también el hueso subcondral, la membrana sinovial, la cápsula, los osteofitos, la movilidad y, con frecuencia, la alineación o la estabilidad. Por eso resulta más útil entenderla como un problema de la articulación completa que como un simple “desgaste del cartílago”.

En el tobillo existe además una particularidad importante: una gran proporción de los casos se relaciona con traumatismos previos. Una fractura que alteró la superficie articular, una lesión de la sindesmosis, una inestabilidad crónica o una lesión osteocondral del astrágalo pueden cambiar durante años la distribución de carga y favorecer artrosis postraumática.

La imagen es importante, pero no decide el tratamiento por sí sola. Hay que relacionar las radiografías con dolor, rigidez, capacidad para caminar, deformidad, estabilidad, movilidad y objetivos funcionales. Dos tobillos con una radiografía parecida pueden necesitar estrategias muy diferentes.

Cambios articulares en la artrosis de tobillo
La artrosis de tobillo puede combinar pérdida de espacio articular, osteofitos, cambios óseos, inflamación y alteraciones de alineación o estabilidad.

Qué ocurre en una articulación artrósica

La tibia y el peroné forman una mortaja alrededor del astrágalo. Durante la marcha, esta articulación soporta carga mientras permite principalmente flexión dorsal y plantar. El cartílago contribuye a distribuir presión y facilitar el movimiento, pero su deterioro es solo una parte del proceso artrósico.

Con la enfermedad pueden aparecer estrechamiento del espacio articular, cambios en el hueso subcondral, quistes, osteofitos, sinovitis, rigidez capsular y pérdida de congruencia. Si además existe varo, valgo, inestabilidad o una secuela de fractura, la carga puede concentrarse en una zona concreta en lugar de repartirse de forma homogénea.

Esto explica por qué el tratamiento no debe dirigirse exclusivamente a “dar más cartílago”. En algunos pacientes el problema dominante es dolor e irritabilidad; en otros es una deformidad corregible, una inestabilidad, un pinzamiento, una lesión osteocondral o una artrosis terminal difusa. La estrategia cambia según cuál de esos componentes sea clínicamente relevante.

Por qué aparece: trauma, alineación y otras causas

La artrosis de tobillo se diferencia de la artrosis de cadera o rodilla por el gran peso del antecedente traumático. Las lesiones pueden modificar la superficie articular de forma inmediata o dejar pequeñas alteraciones de congruencia, eje o estabilidad que actúan durante años. El intervalo entre el traumatismo y los síntomas artrósicos puede ser largo.

Contexto Qué puede aportar al problema
Fractura previa Daño del cartílago, incongruencia, deformidad, rigidez o alteración de la mortaja.
Inestabilidad ligamentaria Movimiento y distribución de carga anómalos, a menudo con lesiones osteocondrales asociadas.
Varo o valgo Sobrecarga asimétrica de un compartimento, relevante para decidir si cabe una cirugía de realineación.
Enfermedad inflamatoria Puede producir destrucción articular, pero exige diferenciar artritis activa de secuelas degenerativas.
Otras causas Infección previa, osteonecrosis, alteraciones neurológicas o deformidades del pie y retropié.

La edad, el peso corporal y la exposición a carga pueden influir en síntomas y capacidad, pero no conviene reducir la enfermedad a una suma de “factores de desgaste”. La historia de la articulación, la alineación y las lesiones asociadas suelen aportar información más útil para tomar decisiones.

Artrosis postraumática y patrón de carga

Una fractura maleolar, del pilón tibial o una lesión de sindesmosis pueden cambiar la congruencia de la articulación. Los esguinces también importan cuando dejan inestabilidad significativa o se acompañan de lesión del cartílago. No significa que cualquier esguince vaya a producir artrosis: el riesgo depende de la gravedad, lesiones asociadas, recuperación, estabilidad y mecánica final.

Cuando la artrosis es asimétrica, interesa saber si existe todavía una parte de la articulación relativamente conservada. Un tobillo en varo puede sobrecargar el sector medial; uno en valgo puede concentrar carga lateral. Esta distinción es especialmente importante porque algunos pacientes con enfermedad no terminal pueden ser candidatos a una corrección de eje en lugar de una fusión o una prótesis.

También hay que revisar el retropié y las articulaciones vecinas. La articulación subastragalina y el mediopié pueden estar sanos, artrósicos o compensando una pérdida de movimiento del tobillo. Esa información influye tanto en el tratamiento conservador como en la elección quirúrgica.

Síntomas y repercusión funcional

El síntoma más habitual es dolor relacionado con carga, pero la experiencia clínica es variable. Puede predominar la rigidez, la hinchazón, el bloqueo por osteofitos, la pérdida de movilidad o la dificultad para caminar en pendiente y terrenos irregulares. La cojera suele aparecer cuando el dolor o la rigidez modifican de forma clara el patrón de marcha.

Manifestación Qué conviene valorar
Dolor al caminar Distancia tolerada, terreno, velocidad, escaleras, pendientes y respuesta posterior.
Rigidez Flexión dorsal y plantar, movilidad de articulaciones vecinas y efecto sobre tareas reales.
Hinchazón Derrame/sinovitis, actividad desencadenante y posibilidad de artritis u otra causa si el patrón es atípico.
Inestabilidad Episodios de fallo, antecedentes ligamentarios y coexistencia de deformidad.
Dolor focal Pinzamiento, lesión osteocondral, tendón o articulación vecina además de la artrosis.

La severidad radiográfica y la severidad de los síntomas no son equivalentes. Una radiografía avanzada puede coexistir con una función aceptable; y una artrosis menos llamativa puede ser muy sintomática si concurren sinovitis, lesión focal, deformidad o demandas elevadas.

Dolor, rigidez y limitación funcional por artrosis de tobillo
El impacto de la artrosis se valora por dolor y función, no únicamente por el grado de cambio radiográfico.

Cuándo hay que pensar en algo más que artrosis

Un tobillo artrósico conocido no explica automáticamente cualquier dolor nuevo. Un traumatismo reciente con incapacidad para apoyar, fiebre o deterioro general, inflamación muy intensa de comienzo brusco, herida o infección, dolor nocturno progresivo sin relación con carga, déficit neurológico o un cambio rápido del patrón habitual justifican una valoración específica.

También merece reevaluación un empeoramiento claramente desproporcionado respecto a la artrosis conocida. Puede existir una fractura, una artropatía por cristales, infección, lesión osteocondral, problema tendinoso, neuropatía o una articulación vecina responsable de buena parte de los síntomas.

Exploración e imagen: responder preguntas concretas

La exploración no se limita al punto doloroso. Se observa la marcha, el apoyo, la alineación del tobillo y retropié, la movilidad, la estabilidad, la fuerza y el estado de articulaciones vecinas. Es importante comparar lo que duele con las demandas que el paciente necesita recuperar.

Según los criterios ACR revisados en 2026, la radiografía es la prueba inicial habitual ante dolor crónico de tobillo. En artrosis son especialmente útiles las proyecciones en carga porque muestran espacio articular y alineación bajo una condición funcional. Las radiografías pueden ampliarse con estudios del retropié o de alineación cuando el eje forma parte de la decisión.

Prueba Cuándo aporta información
Radiografía Primera caracterización: espacio articular, osteofitos, esclerosis, deformidad, secuelas traumáticas y alineación.
RM sin contraste Si tras la radiografía quedan preguntas sobre lesión osteocondral, médula ósea, sinovitis, ligamentos, tendones u otras causas de dolor.
TC sin contraste Detalle óseo, congruencia, osteofitos, secuelas de fractura, deformidad y planificación quirúrgica.
TC en carga Cuando está disponible, permite estudiar en tres dimensiones alineación y relaciones articulares bajo carga, especialmente útil en deformidades complejas.

No hace falta solicitar todas las pruebas. Una RM o una TC se justifican cuando responden una pregunta que puede cambiar el diagnóstico o el tratamiento, no para “medir mejor” una artrosis ya suficientemente caracterizada.

Radiografía de artrosis tibioastragalina
Las radiografías, preferiblemente en carga cuando la situación lo permite, son la base de la valoración estructural del tobillo artrósico.

Diagnóstico diferencial y lesiones que pueden coexistir

La artrosis puede ser la causa dominante del dolor, una parte del problema o un hallazgo acompañante. Antes de atribuir todos los síntomas a la tibioastragalina conviene revisar:

Esta separación tiene consecuencias prácticas: una artroscopia para un pinzamiento focal, una reconstrucción ligamentaria, una osteotomía de realineación y una artrodesis son procedimientos con objetivos completamente distintos.

Tratamiento no quirúrgico: reducir síntomas y conservar capacidad

La evidencia específica del tobillo es más limitada que la disponible para cadera o rodilla. Por eso conviene evitar protocolos universales. El tratamiento se construye alrededor de la carga que la persona tolera, las tareas que necesita, la movilidad útil, la fuerza, la estabilidad, el calzado y, cuando existe, la deformidad.

La modificación de actividad no significa abandonar el ejercicio. Puede ser útil reducir temporalmente aquello que provoca un aumento importante y sostenido de síntomas y mantener otras formas de actividad tolerables. Bicicleta, piscina o trabajo de fuerza pueden ser opciones, pero tampoco son obligatorias: algunas personas toleran caminar o incluso actividades de mayor impacto si la dosis se adapta.

Herramientas que pueden combinarse

  • educación sobre enfermedad, carga y expectativas;
  • fuerza de pantorrilla y musculatura del pie según capacidad;
  • movilidad del tobillo cuando existe margen funcional útil;
  • equilibrio y control si existe inestabilidad o pérdida de confianza;
  • calzado elegido por comodidad, tolerancia y objetivo, no por una receta universal;
  • ortesis, tobillera o modificaciones de suela en pacientes seleccionados;
  • control del peso cuando sea clínicamente relevante para salud y carga global;
  • ayudas para la marcha si mejoran autonomía en fases muy sintomáticas.

El objetivo de la rehabilitación no es demostrar que el cartílago se ha regenerado, sino mejorar dolor, función, tolerancia a actividad y participación. Si la capacidad sigue siendo insuficiente pese a una estrategia razonable, se reevalúa el diagnóstico y la opción quirúrgica.

Analgésicos e infiltraciones: expectativas realistas

Los analgésicos y antiinflamatorios pueden utilizarse cuando el perfil clínico lo permite, considerando antecedentes gastrointestinales, renales, cardiovasculares, otros fármacos y duración del tratamiento. No sustituyen la valoración de deformidad, inestabilidad o una lesión focal tratable.

Las infiltraciones merecen especial prudencia porque la evidencia del tobillo no es la misma que la de la rodilla. La revisión sistemática específica disponible encontró evidencia insuficiente de beneficio clínicamente relevante para ácido hialurónico y PRP frente a controles. Un ensayo aleatorizado con seguimiento de un año tampoco encontró ventaja de PRP respecto a placebo.

Intervención Cómo interpretarla
Corticoide Puede considerarse para control sintomático en situaciones seleccionadas, pero la evidencia específica para artrosis de pie/tobillo es escasa y no demuestra modificación de la enfermedad.
Ácido hialurónico No hay un beneficio clínicamente relevante consistente demostrado frente a controles en la evidencia específica disponible.
PRP Los mejores ensayos controlados en artrosis de tobillo no han demostrado superioridad frente a placebo a 26 ni 52 semanas.
Terapias celulares No deben presentarse como regeneración establecida del cartílago artrósico del tobillo.

Si se plantea una infiltración, conviene definir qué objetivo se persigue —por ejemplo, alivio temporal que facilite actividad— y cuándo se considerará que no ha aportado un beneficio suficiente.

Cirugía de preservación articular: corregir el mecanismo adecuado

No toda cirugía por artrosis implica fusionar o sustituir el tobillo. En enfermedad inicial o intermedia, especialmente cuando el desgaste es asimétrico y existe una zona articular relativamente conservada, pueden considerarse procedimientos de preservación.

Una artroscopia puede ser útil si existe un pinzamiento, cuerpo libre o problema focal que explique síntomas, pero no debe plantearse como un simple “lavado” capaz de revertir una artrosis difusa. La reconstrucción ligamentaria tiene sentido cuando una inestabilidad clínicamente relevante forma parte del mecanismo.

Las osteotomías de realineación, incluida la osteotomía supramaleolar en pacientes seleccionados, buscan redistribuir la carga desde el compartimento más deteriorado hacia una zona mejor conservada. Las revisiones muestran resultados clínicos favorables a medio plazo, pero también reintervenciones y una evidencia predominantemente observacional; por tanto, la selección del caso es esencial.

Artrosis avanzada: artrodesis o prótesis total de tobillo

Cuando el dolor y la limitación son importantes, existe daño articular avanzado concordante y el manejo no quirúrgico ya no ofrece una función aceptable, las dos opciones principales son la artrodesis tibioastragalina y la artroplastia total de tobillo.

Artrodesis

La artrodesis une tibia y astrágalo para eliminar el movimiento doloroso de la articulación. Puede proporcionar un alivio potente del dolor, pero sacrifica la movilidad tibioastragalina y obliga a que la marcha se adapte con el movimiento de otras articulaciones. Hay que valorar consolidación, alineación, estado de pie/retropié y demanda funcional.

Prótesis total de tobillo

La prótesis sustituye las superficies articulares y busca conservar parte del movimiento. Los implantes modernos han ampliado las posibilidades de tratamiento, pero continúan existiendo riesgos de aflojamiento, desgaste, problemas de herida, infección, fractura, revisión y necesidad de corregir deformidad o inestabilidad asociadas.

Pregunta Artrodesis Prótesis total
Movimiento tibioastragalino Se elimina. Se conserva parcialmente.
Objetivo principal Conseguir una fusión estable, alineada y poco dolorosa. Aliviar dolor manteniendo movimiento con un implante estable.
Problemas específicos No unión, mala posición, material y adaptación de articulaciones vecinas. Complicaciones del implante, desgaste/aflojamiento, revisión y balance de partes blandas.
Selección Debe integrar deformidad, hueso, estabilidad, movilidad, articulaciones vecinas, actividad, comorbilidades y preferencias.

La literatura comparativa reciente considera eficaces ambas alternativas y no establece una superioridad universal. Una revisión sistemática publicada en 2026 observó menos algunas complicaciones en los grupos tratados con prótesis, pero los estudios eran mayoritariamente no aleatorizados y los perfiles de pacientes diferían; los resultados comunicados por los pacientes no mostraron una ventaja clara. La decisión debe ser individualizada y compartida.

Rehabilitación y retorno a actividad

Sin cirugía, la rehabilitación busca recuperar la mayor capacidad posible dentro del estado de la articulación. Se trabaja fuerza, movilidad útil, equilibrio, marcha y tareas específicas. La progresión se guía por la respuesta a carga, no por una tabla universal de semanas.

Tras una osteotomía, artrodesis o prótesis, las restricciones dependen del procedimiento, la fijación, la consolidación, el estado de tejidos blandos y las indicaciones quirúrgicas. Los objetivos cambian desde protección y control de edema hacia movilidad permitida, fuerza, marcha, equilibrio y retorno gradual a trabajo o actividad física.

Para ejercicios y progresiones generales puede consultarse la guía de rehabilitación de tobillo y pie. Debe adaptarse cuando existe una cirugía reciente o una indicación concreta de protección.

Errores frecuentes al interpretar la artrosis de tobillo

  • “La radiografía está mal, por tanto hay que operar”. La indicación depende también de síntomas, función, concordancia y objetivos.
  • “Todo dolor proviene del cartílago”. Pueden coexistir sinovitis, pinzamiento, lesión osteocondral, inestabilidad, tendinopatía o dolor de articulaciones vecinas.
  • “Hay que evitar cualquier impacto”. La carga se ajusta a tolerancia y objetivo; no existe una prohibición universal para todos los pacientes.
  • “Una infiltración regenera la articulación”. No existe evidencia fiable de regeneración estructural mediante PRP, ácido hialurónico o terapias celulares en artrosis de tobillo.
  • “La prótesis es mejor porque mueve” o “la artrodesis es mejor porque dura”. Son simplificaciones: cada procedimiento tiene indicaciones, riesgos y ventajas diferentes.
  • “La artroscopia limpia la artrosis”. Puede tratar problemas focales seleccionados, pero no restaura una articulación con artrosis difusa avanzada.

Preguntas frecuentes

¿La artrosis de tobillo siempre requiere cirugía?

No. La decisión depende de los síntomas, la función, la deformidad, la estabilidad, la respuesta a medidas no quirúrgicas y los objetivos de cada persona. La cirugía se plantea cuando el dolor y la limitación siguen siendo relevantes pese a un manejo conservador razonable o cuando existe un problema mecánico que justifica una corrección específica.

¿Una radiografía con mucha artrosis significa necesariamente mucho dolor?

No. La imagen describe cambios estructurales, pero no mide por sí sola la intensidad del dolor ni la discapacidad. El tratamiento se decide integrando síntomas, exploración, capacidad para caminar, alineación, estabilidad y hallazgos de imagen concordantes.

¿PRP o ácido hialurónico regeneran el cartílago del tobillo?

No se ha demostrado que regeneren de forma fiable el cartílago artrósico. En artrosis de tobillo, los ensayos y revisiones disponibles no han mostrado un beneficio clínicamente relevante consistente de PRP o ácido hialurónico frente a controles, por lo que deben explicarse con expectativas prudentes.

¿Qué es mejor, artrodesis o prótesis total de tobillo?

No existe una opción universalmente mejor. Ambas pueden aliviar el dolor en artrosis avanzada. La artrodesis elimina el movimiento de la articulación tibioastragalina; la prótesis intenta conservar parte de ese movimiento. La elección depende de anatomía, deformidad, estabilidad, calidad ósea, articulaciones vecinas, demanda funcional, riesgos y preferencias.

Fuentes clínicas y lecturas de referencia

La actualización prioriza criterios de imagen recientes, revisiones específicas de artrosis de tobillo y evidencia comparativa de tratamientos. La calidad de la evidencia no es homogénea: en varias intervenciones del tobillo sigue siendo inferior a la disponible para cadera o rodilla.

  • American College of Radiology (2026). ACR Appropriateness Criteria® Chronic Ankle Pain.
  • Delco ML et al. (2024). Ankle osteoarthritis: Toward new understanding and opportunities for prevention and intervention. Journal of Orthopaedic Research. PMID 39269016.
  • Paget LDA et al. (2023). What Is the Efficacy of Intra-articular Injections in the Treatment of Ankle Osteoarthritis? A Systematic Review. PMID 37039814.
  • Paget LDA et al. PRP versus placebo in ankle osteoarthritis: randomized trial and 52-week follow-up. PMID 34698782 y PMID 37417359.
  • Butler JJ et al. (2023). Supramalleolar osteotomy for ankle osteoarthritis: systematic review. PMID 36151410.
  • St Mart JP et al. (2024). Contemporary modern total ankle arthroplasty: systematic review and meta-analysis. PMID 38360453.
  • Encinas R et al. (2026). Clinical Outcomes and Safety Profile for Total Ankle Arthroplasty and Ankle Arthrodesis: systematic review. PMID 40991861.

ACR · Chronic Ankle Pain Revisión 2024 · artrosis de tobillo Revisión · infiltraciones Artrodesis vs prótesis · 2026

Continuar por el bloque de tobillo y pie

La artrosis puede coexistir con inestabilidad, lesiones osteocondrales, pinzamiento o secuelas traumáticas. El hub regional ayuda a diferenciar estas situaciones y acceder a sus fichas específicas.

Para situar esta localización dentro del manejo común de la enfermedad, puede consultarse la guía general de artrosis; esta ficha se centra específicamente en la artrosis de tobillo.