Bursitis calcánea subcutánea o preaquilea
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Qué significa bursitis preaquilea
La nomenclatura de las bursas posteriores del talón puede ser confusa. En esta página utilizamos bursitis preaquilea o calcánea subcutánea para la irritación de la bursa superficial que se encuentra entre la piel y el tendón de Aquiles, sobre la prominencia posterior del calcáneo.
No debe confundirse con la bursitis retrocalcánea, que está situada en profundidad, entre la cara anterior del Aquiles y el calcáneo. Distinguirlas mejora el diagnóstico y evita tratar como «tendinitis» cualquier hinchazón posterior del talón.
Anatomía y función de la bursa superficial
La bursa subcutánea reduce fricción entre la piel, el tejido subcutáneo, el calzado y la región posterior del Aquiles. Cuando existe presión repetida, la pared puede irritarse y aparecer una tumefacción superficial dolorosa.

La cercanía con el tendón explica por qué pueden coexistir síntomas, pero una bursa superficial dolorosa no demuestra una tendinopatía del Aquiles.
Causas y factores que mantienen la irritación
El desencadenante más habitual es la presión mecánica repetida del calzado: contrafuertes duros, botas, patines o zapatos que rozan exactamente sobre la zona. La aparición puede coincidir con un cambio de calzado o con mayor volumen de marcha, carrera o deporte.
Una prominencia posterosuperior del calcáneo puede aumentar el contacto, pero no es necesaria para que exista bursitis. Tampoco toda prominencia de Haglund produce síntomas. La anatomía debe interpretarse junto con el patrón de roce y la exploración.
En personas con enfermedades inflamatorias o depósito de cristales pueden existir bursitis por mecanismos diferentes. Una herida o infección cutánea cambia por completo la valoración.
Síntomas: dolor superficial y presión del zapato
Lo característico es dolor muy superficial en la zona posterior del talón, a veces acompañado de una pequeña prominencia blanda o enrojecimiento. La presión directa del calzado suele ser más molesta que la carga pura del tendón.
Si el dolor aparece fundamentalmente con elevaciones de talón, carrera o dorsiflexión y está en la inserción, debe valorarse tendinopatía insercional. Si es profundo por delante del tendón, la bursa retrocalcánea puede ser más relevante.
Diagnóstico y cuándo utilizar imagen
La inspección y palpación suelen ser suficientes en cuadros típicos. Es importante comprobar si la hinchazón es realmente superficial y móvil, si existe herida o si la sensibilidad principal está en el Aquiles.
La ecografía puede diferenciar una bursa superficial distendida de una bursa profunda o de alteraciones tendinosas. La radiografía puede mostrar morfología ósea si se sospecha Haglund. La RM se reserva para dudas diagnósticas, masas, infección profunda o patología asociada compleja.
Diferencias con otros cuadros del talón posterior
| Problema | Pista predominante |
|---|---|
| Bursitis subcutánea | Dolor superficial y roce directo del calzado. |
| Bursitis retrocalcánea | Dolor profundo entre Aquiles y calcáneo. |
| Tendinopatía insercional | Dolor en el tendón con carga y elevación de talón. |
| Haglund sintomático | Combinación de prominencia, bursas y/o Aquiles con correlación clínica. |
| Rotura del Aquiles | Inicio brusco, pérdida de fuerza y mecanismo traumático. |
Tratamiento: eliminar presión antes de añadir procedimientos
La medida más lógica es reducir la presión que mantiene la irritación. Puede bastar con modificar el calzado, cambiar el contrafuerte, usar una protección local o elegir un zapato que no roce la zona. Si el problema apareció tras un incremento de actividad, se ajusta temporalmente la carga.
El frío puede aliviar síntomas después de actividad; los antiinflamatorios pueden utilizarse a corto plazo cuando son apropiados. No es necesario inmovilizar de forma prolongada una bursitis superficial simple.
Si coexiste tendinopatía del Aquiles, debe tratarse también con carga progresiva. Masajes agresivos directamente sobre una bursa muy irritada pueden aumentar la fricción y no son obligatorios.
Punción, infiltración y cirugía: solo en casos seleccionados
La aspiración o infiltración no son necesarias en la mayoría de bursitis superficiales. Pueden considerarse cuando existe una colección persistente, una duda diagnóstica o un cuadro recidivante, siempre valorando el riesgo de infección y la cercanía del Aquiles.
Si existe sospecha de infección, el abordaje cambia: puede ser necesario obtener muestra y tratar de forma específica. Inyectar corticoide en un área infectada está contraindicado.
La cirugía es excepcional para una bursitis superficial aislada. Si la irritación está mantenida por una prominencia ósea sintomática y ha fracasado un tratamiento conservador adecuado, se valora el conjunto de estructuras y no solo la bursa.
Retorno a actividad y prevención
La actividad puede progresarse cuando el calzado deja de irritar la zona y caminar no provoca un aumento mantenido del dolor. En corredores o deportistas se reintroducen volumen, cuestas y velocidad de forma gradual.
La prevención consiste sobre todo en evitar presión repetida innecesaria, elegir calzado compatible con la anatomía del talón y aumentar la carga de entrenamiento de forma progresiva. No existe una postura del pie que deba «corregirse» de forma universal para prevenir la bursitis.
Cuándo una “bursitis” puede ser infecciosa
Una bursa superficial está próxima a la piel y puede infectarse después de una rozadura, ampolla, herida o punción. El diagnóstico no debe retrasarse si aparecen enrojecimiento que se extiende, calor intenso, secreción, fiebre o dolor rápidamente progresivo. Diabetes, inmunosupresión y problemas vasculares aumentan la importancia de una valoración precoz.
En este contexto, el tratamiento deja de ser simplemente cambiar el calzado o tomar un antiinflamatorio. Puede ser necesario analizar líquido, realizar cultivos y utilizar antibióticos o drenaje según la situación. Una infiltración de corticoide no debe realizarse si se sospecha infección.
Por qué recurre y qué revisar si vuelve una y otra vez
Cuando la bursitis reaparece conviene comprobar si persiste el mismo punto de presión. A veces el problema no es el volumen de deporte, sino un contrafuerte concreto, una costura, una bota de trabajo o un patín que comprime siempre la misma zona. Cambiar el estímulo puede ser más eficaz que repetir tratamientos locales.
También se debe revisar si el diagnóstico inicial era correcto. Una bursa profunda, una tendinopatía insercional, una prominencia de Haglund sintomática o una masa de partes blandas pueden confundirse con una bursitis superficial. La ecografía es especialmente útil cuando la anatomía no está clara.
En enfermedad inflamatoria, gota u otros cuadros sistémicos, la recurrencia puede reflejar un problema que no se resolverá únicamente modificando el calzado.
Cómo mantener actividad mientras se recupera
La bursitis superficial no obliga a perder toda la condición física. Si caminar o pedalear con un calzado que no roza es tolerable, puede mantenerse actividad. En corredores puede reducirse temporalmente volumen o cambiar el tipo de zapatilla y conservar trabajo de fuerza que no comprima la zona.
Cuando el dolor superficial disminuye, se reintroduce el calzado deportivo habitual durante periodos cortos y se comprueba la respuesta de la piel y la bursa. Si reaparece una tumefacción importante tras cada exposición, la progresión debe ser más lenta o el calzado necesita modificación.
Qué no conviene asumir
- Que toda prominencia posterior es Haglund sintomático.
- Que toda inflamación visible procede del Aquiles.
- Que una bursa debe “vaciarse” siempre para curarse.
- Que el masaje fuerte sobre la zona acelerará la recuperación.
- Que las plantillas son obligatorias para corregir una supuesta causa biomecánica.
La mayoría de cuadros por fricción mejoran cuando se identifica el estímulo que los mantiene. Los procedimientos invasivos se reservan para situaciones seleccionadas.
Evolución habitual y señales de buena respuesta
Cuando el desencadenante principal es el roce del calzado, la mejoría puede ser relativamente rápida después de eliminar la presión, aunque una bursa engrosada puede tardar más en desinflamarse por completo. El tamaño visual no es el único criterio: importa que disminuyan el dolor, el enrojecimiento y la sensibilidad al caminar o usar calzado.
Si la bursa vuelve a inflamarse cada vez que se utiliza un zapato concreto, el problema sigue siendo mecánico aunque un antiinflamatorio alivie temporalmente. En cambio, si la hinchazón persiste incluso sin presión, aumenta por la noche o se acompaña de síntomas generales, hay que revisar el diagnóstico.
Piel, callosidad y prominencia posterior
La piel puede engrosarse como respuesta a la fricción crónica y formar una callosidad sobre la prominencia. Tratar únicamente la callosidad sin cambiar la presión suele conducir a recurrencia. También pueden aparecer ampollas que aumentan el riesgo de infección si se rompen.
En deportistas o trabajadores que no pueden cambiar de calzado con facilidad, puede ser útil probar protecciones que redistribuyan la presión y revisar el ajuste del zapato. Cualquier modificación debe evitar crear nuevos puntos de presión o comprometer la estabilidad.
Cuando existe una prominencia ósea muy marcada, el tratamiento conservador puede seguir funcionando si se elimina la fricción. La decisión quirúrgica se basa en síntomas persistentes y no en la estética del talón.
Por qué no conviene repetir procedimientos locales sin diagnóstico
Aspirar una bursa puede reducir temporalmente su volumen, pero si el estímulo mecánico continúa el líquido puede reaparecer. Del mismo modo, una infiltración puede reducir dolor pero no modifica el calzado ni una prominencia sintomática. Repetir intervenciones sin corregir el desencadenante expone a riesgos sin resolver la causa.
Si la tumefacción tiene una consistencia atípica, no se comporta como una bursa o existen dudas sobre una masa, debe estudiarse antes de puncionarla. La ecografía suele ser un primer paso útil y puede orientar si hace falta una RM.
Fuentes y evidencia consultada
Preguntas frecuentes
¿La bursitis preaquilea es la misma que la retrocalcánea?
No en esta página. Aquí usamos bursitis preaquilea para la bursa calcánea subcutánea, situada superficialmente entre la piel y el Aquiles. La retrocalcánea está profunda, entre Aquiles y calcáneo.
¿Puede causarla el calzado?
Sí. Un contrafuerte rígido o un zapato que roza repetidamente la zona posterior puede irritar la bursa superficial, sobre todo si existe una prominencia ósea o aumento reciente de actividad.
¿Hace falta una resonancia?
Habitualmente no. Si el cuadro es superficial y típico, la clínica puede bastar. Ecografía o RM se reservan para dudas, sospecha de lesión del Aquiles, masa, infección o fracaso de tratamiento.
¿Cuándo hay que pensar en infección?
Enrojecimiento marcado, calor, herida, secreción, fiebre o dolor rápidamente progresivo requieren valoración médica, especialmente si hay diabetes, inmunosupresión o una lesión cutánea.