Escafoides tarsiano y escafoides accesorio
Navicular normal, variante accesoria y lesión ósea no son lo mismo
El escafoides tarsiano, también llamado navicular, ocupa una posición central en el mediopié y transmite carga entre astrágalo y cuñas. En su cara medial se inserta gran parte del tendón tibial posterior. Junto a él puede existir un escafoides accesorio, una variante del desarrollo que es frecuente y, en la mayoría de las personas, no produce síntomas.
Esta página diferencia tres problemas que suelen confundirse: un accesorio doloroso en la cara medial, una fractura por estrés del navicular —lesión ósea diferente y potencialmente relevante en atletas— y otras enfermedades del navicular, como Müller-Weiss en adultos. Ver “un huesecillo extra” en una radiografía no explica automáticamente el dolor.

Índice
Anatomía: una pieza clave del arco medial
El navicular se articula proximalmente con la cabeza del astrágalo y distalmente con las cuñas. Su tuberosidad medial sirve de referencia palpable y es una zona importante de inserción del tibial posterior. Este tendón contribuye a controlar el retropié y sostener dinámicamente el arco.
La relación entre navicular, tibial posterior y arco explica por qué dolor medial puede confundirse entre hueso accesorio, tendinopatía del tibial posterior, irritación por calzado y deformidad de pie. La exploración debe decidir qué estructura reproduce el síntoma.
Escafoides accesorio: variante frecuente, no enfermedad automática
El escafoides accesorio procede de un centro de osificación adicional situado cerca de la tuberosidad medial. Un metaanálisis anatómico de 2024 estimó una prevalencia agrupada aproximada del 12,6 % de los pies, aunque cambia entre poblaciones y métodos. La mayoría de estos accesorios se descubren de forma incidental.

Se vuelve clínicamente relevante cuando existe dolor localizado y reproducible sobre la prominencia, irritación por calzado, edema de la unión fibrocartilaginosa o una relación funcional con el tibial posterior. La asociación con pie plano flexible existe, pero no permite afirmar que el accesorio sea la causa de toda deformidad.
Tipos I, II y III: describen anatomía, no deciden tratamiento por sí solos

| Tipo | Descripción habitual | Implicación clínica |
|---|---|---|
| I | Pequeño osículo dentro o próximo al tendón | Con frecuencia incidental |
| II | Osículo mayor unido al navicular por una sincondrosis | Puede irritarse y es el tipo clásico en muchos casos sintomáticos |
| III | Fusión con navicular, formando una tuberosidad prominente | Puede generar roce por calzado o síntomas locales |
Una radiografía que muestre tipo II no demuestra por sí sola que ese sea el origen del dolor. La palpación, la función del tibial posterior, el apoyo y la concordancia con la imagen determinan la relevancia.
Cuándo pensar en un accesorio sintomático
El patrón típico es dolor en la cara medial del mediopié, directamente sobre la prominencia. Puede aumentar con calzado rígido, carrera, salto o periodos de mayor actividad. En adolescentes puede comenzar durante el crecimiento o después de un traumatismo menor.
- Dolor focal a la presión sobre la tuberosidad medial.
- Roce o inflamación con el calzado.
- Dolor al elevar el talón o cargar el tibial posterior en algunos casos.
- Pie plano flexible asociado en una parte de los pacientes.
Dolor difuso a lo largo del tendón, incapacidad para elevar el talón o deformidad progresiva obligan a valorar el tibial posterior y PCFD y no reducir el problema al accesorio.
Fractura por estrés del navicular y otros diagnósticos

La fractura por estrés del navicular suele aparecer en corredores y deportes de impacto con dolor de mediopié que empeora con carga. Puede ser difícil de ver en radiografía simple y se considera una lesión de especial atención por el riesgo de retraso diagnóstico y problemas de consolidación. El consenso internacional de 2025 para atletas de élite propone una valoración estructurada con imagen avanzada y progresión protegida según el patrón de fractura.
Otros diferenciales son lesión de Lisfranc, artrosis talonavicular, tendinopatía tibial posterior, coalición, esguince del mediopié y, en adultos, enfermedad de Müller-Weiss, una deformidad/fragmentación adquirida del navicular que no debe confundirse con un simple hueso accesorio.
Qué significa encontrar pie plano junto al accesorio
El accesorio sintomático y el pie plano flexible pueden coexistir, especialmente durante el crecimiento, pero conviene separar asociación de causalidad. Un arco bajo que es flexible, indoloro y funcional no necesita una corrección quirúrgica por el simple hecho de aparecer junto a un tipo II. Por el contrario, dolor persistente, fatiga medial, valgo del retropié, dificultad para elevar el talón o progresión de la deformidad obligan a valorar el complejo del tibial posterior y la alineación en carga.
La planificación quirúrgica también cambia según esta distinción. Quitar la prominencia puede resolver un roce focal, mientras que una deformidad sintomática relevante puede requerir un razonamiento adicional. Por eso no es correcto utilizar «Kidner» como respuesta automática para cualquier accesorio doloroso ni añadir procedimientos de alineación solo por una radiografía de pie plano.
Imagen: qué prueba responde mejor
- Radiografía en carga: identifica el accesorio, su tipo, alineación y artrosis; en dolor crónico ayuda a valorar el conjunto del pie.
- RM: muestra edema de la sincondrosis, tendón tibial posterior y lesiones óseas por estrés tempranas.
- TC: define mejor la cortical y la extensión de una fractura por estrés o la anatomía ósea compleja.
La imagen solo adquiere significado clínico cuando coincide con el punto de dolor. Un escafoides accesorio incidental no necesita más pruebas ni tratamiento.
Cuándo el dolor medial no debe atribuirse sin más al accesorio
Un accesorio conocido puede convertirse en un distractor. Dolor intenso después de un traumatismo, incapacidad para apoyar, dolor dorsal del mediopié tras un aumento brusco de impacto, deformidad progresiva, dolor nocturno o síntomas sistémicos requieren ampliar el diagnóstico. En adolescentes también hay que distinguir lesión aguda, coalición y problemas de crecimiento; en adultos, artrosis y Müller-Weiss adquieren más peso.
La regla práctica es sencilla: si el punto de máximo dolor, el mecanismo o la evolución no coinciden con la prominencia medial, no debe utilizarse la radiografía del accesorio para cerrar el caso.
Tratamiento conservador del accesorio sintomático
El primer objetivo es reducir irritación local y mantener función. Según edad, intensidad y actividad pueden utilizarse:
- modificación temporal del deporte y del calzado que roza la prominencia;
- protección local, plantillas u ortesis cuando mejoran apoyo y síntomas;
- periodos cortos de inmovilización en cuadros muy reactivos;
- recuperación progresiva de fuerza de tibial posterior, pantorrilla y musculatura del pie;
- tratamiento del pie plano flexible si realmente es sintomático, sin prometer “corregir” todos los arcos.
Un estudio de seguimiento pediátrico de 2024 encontró mejoría con ortesis personalizadas en niños con accesorio sintomático y pie plano flexible, pero es un contexto concreto y no demuestra que todos los accesorios necesiten plantillas.
Cirugía: excisión, Kidner y decisiones sobre la deformidad
La cirugía se reserva para dolor persistente claramente atribuible al accesorio después de medidas conservadoras. Entre las técnicas se encuentran la excisión simple, el procedimiento de Kidner o Kidner modificado —con tratamiento de la inserción del tibial posterior— y otros procedimientos cuando existe deformidad asociada relevante.
La revisión sistemática publicada en 2025 recopiló varias técnicas y mostró buenos resultados en muchos pacientes, pero la evidencia procede sobre todo de estudios no aleatorizados. No existe una razón para operar únicamente por el tipo radiográfico. Si además existe pie plano sintomático o deformidad compleja, la planificación debe valorar qué parte del problema necesita realmente corrección.
Retorno a actividad: depende del diagnóstico
Un accesorio irritado puede volver a carga cuando caminar, salto básico, elevación de talón y tareas específicas sean tolerables sin empeoramiento relevante posterior. Una fractura por estrés del navicular sigue otro camino: suele requerir protección de carga y criterios de consolidación antes de progresar a impacto.
Este contraste es precisamente por lo que no debe utilizarse “dolor de escafoides” como diagnóstico único. La localización anatómica puede ser la misma y la biología del problema completamente distinta.
Fuentes y evidencia consultada
- Metaanálisis 2024 de prevalencia y anatomía del escafoides accesorio
- Revisión sistemática 2025 del tratamiento quirúrgico del accesorio sintomático
- Ortesis en accesorio sintomático pediátrico con pie plano flexible
- Consenso internacional 2025 sobre fracturas del navicular en atletas
- Revisión sistemática de enfermedad de Müller-Weiss
Preguntas frecuentes
¿Tener un escafoides accesorio significa que habrá dolor?
No. Es una variante anatómica relativamente frecuente y la mayoría de los casos son asintomáticos. Se considera sintomático cuando la localización, la exploración y, si hace falta, la imagen concuerdan con el dolor.
¿El escafoides accesorio siempre causa pie plano o lesión del tibial posterior?
No. Puede relacionarse con la inserción del tibial posterior y coexistir con pie plano flexible, pero la presencia de un hueso accesorio no demuestra por sí sola disfunción del tendón ni deformidad progresiva.
¿Una fractura por estrés del navicular es lo mismo que un escafoides accesorio doloroso?
No. La fractura por estrés suele producir dolor de mediopié relacionado con carga, a menudo dorsal, y se considera una lesión ósea de riesgo que requiere diagnóstico y manejo específicos. El accesorio es una variante de osificación situada habitualmente en la tuberosidad medial.
¿Cuándo se opera un escafoides accesorio?
Cuando persiste dolor claramente atribuible al accesorio pese a un tratamiento conservador adecuado. Existen excisión simple, procedimientos tipo Kidner y otras técnicas según anatomía y deformidad; ninguna debe indicarse solo porque el hueso aparece en una radiografía.