Fracturas de muñeca
Índice de contenidos
- Qué lesiones engloba una fractura de muñeca
- Signos de alarma y valoración inicial
- Radio distal y otros patrones
- Exploración: alineación, nervios y tendones
- Radiografías, TAC y RM
- Cómo se decide el tratamiento
- Tratamiento conservador
- Cuándo puede necesitar cirugía
- Rehabilitación y retorno funcional
- Fractura por fragilidad y salud ósea
- Complicaciones y secuelas
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué lesiones engloba una fractura de muñeca
“Fractura de muñeca” es un término amplio. La lesión más frecuente afecta al radio distal, pero un traumatismo puede lesionar también el cúbito distal, la estiloides cubital o alguno de los huesos del carpo. El mecanismo, la edad, la calidad ósea y la posición de la mano al caer condicionan patrones muy diferentes.

La importancia clínica no se resume en si existe “una línea de fractura”. Interesa saber si la superficie articular está afectada, si hay desplazamiento o acortamiento, si la articulación radiocubital distal es estable y si existen lesiones asociadas del carpo. Una caída con dolor en la tabaquera anatómica, por ejemplo, obliga a considerar una fractura de escafoides aunque la lesión principal aparente ser un esguince.
Signos de alarma y valoración inicial
Tras un traumatismo importante conviene retirar anillos o pulseras si la inflamación empieza a aumentar y proteger la extremidad sin forzar la deformidad. La prioridad es detectar situaciones que no deben esperar.
- Herida abierta o hueso visible.
- Dedos fríos, pálidos o azulados, o dificultad para recuperar el color tras presionar la uña.
- Entumecimiento progresivo, especialmente en pulgar, índice y dedo medio, que puede indicar compromiso del nervio mediano.
- Deformidad marcada, dolor desproporcionado o inflamación rápidamente creciente.
- Traumatismo de alta energía, politraumatismo o sospecha de lesiones asociadas.
Una fractura desplazada puede requerir reducción precoz para mejorar alineación y aliviar presión sobre tejidos blandos. Esta maniobra debe realizarla personal sanitario con control analgésico y neurovascular; no es apropiado intentar “colocar” la muñeca en casa.
Radio distal y otros patrones de fractura
Fractura de radio distal
Puede ser extraarticular o intraarticular, estable o inestable y asociarse a conminución. Los nombres clásicos como Colles o Smith describen determinados desplazamientos, pero para decidir tratamiento es más útil valorar la geometría completa de la fractura y su comportamiento tras la reducción.
Cúbito distal y articulación radiocubital distal
Una fractura de estiloides cubital no tiene siempre el mismo significado. Lo relevante es si existe inestabilidad de la articulación radiocubital distal, dolor persistente o lesión asociada del complejo fibrocartílago triangular.
Huesos del carpo
El escafoides merece especial atención por su vascularización y riesgo de pseudoartrosis. También pueden fracturarse piramidal, semilunar, ganchoso u otros huesos; algunos patrones son difíciles de ver en proyecciones estándar.
Exploración: alineación, nervios y tendones
La exploración no consiste solo en localizar dolor. Se inspeccionan deformidad, heridas, edema y hematoma; se comprueba sensibilidad y perfusión de los dedos; y se valora, dentro de lo tolerable, la función de los tendones flexores y extensores.
También importa el dolor localizado en carpo, la estabilidad radiocubital distal y la presencia de síntomas de nervio mediano. Después de una reducción o una inmovilización, la situación neurovascular debe volver a comprobarse.
En traumatismos de mano y muñeca, una lesión ligamentaria puede coexistir con la fractura. Si la evolución no concuerda con una consolidación ósea esperable, puede ser necesario reevaluar el diagnóstico en lugar de atribuir todo a “rigidez postfractura”.
Radiografías, TAC y resonancia
Los criterios ACR consideran la radiografía el estudio inicial en el traumatismo agudo de mano y muñeca. Se utilizan varias proyecciones porque una sola imagen puede ocultar desplazamientos o fracturas.
- Radiografías: muestran localización, desplazamiento, afectación articular y evolución de la reducción.
- TAC: aporta detalle de la superficie articular y del carpo cuando la radiografía no responde a la pregunta o se planifica una intervención.
- RM: es útil cuando se sospecha una fractura oculta o cuando la pregunta incluye médula ósea y partes blandas.
La prueba avanzada se elige por la hipótesis clínica, no por rutina. Una radiografía aparentemente tranquilizadora no debe cerrar el caso si persiste dolor focal intenso, especialmente en el lado radial del carpo.
Cómo se decide el tratamiento
La decisión integra estabilidad, alineación, congruencia articular, lesiones asociadas y demanda funcional. La edad cronológica por sí sola no describe cuánto necesita usar la mano una persona. En la guía AAOS de radio distal, la edad de los estudios funciona como aproximación a demanda funcional, pero la decisión real debe individualizarse.
No toda alteración radiográfica implica que la cirugía vaya a mejorar el resultado a largo plazo. En adultos mayores, la guía AAOS encontró que la fijación quirúrgica no mejora de forma consistente los resultados comunicados por el paciente a largo plazo frente al tratamiento no quirúrgico, aunque puede ofrecer ventajas en situaciones concretas. En pacientes con mayor demanda y determinados desplazamientos persistentes tras reducción, la cirugía puede aportar beneficio.
Tratamiento conservador
Una fractura estable o que mantiene una reducción aceptable puede tratarse con férula o yeso y controles clínico-radiográficos. La inmovilización debe proteger la fractura sin comprimir en exceso unos tejidos que pueden seguir hinchándose.
Durante el seguimiento se vigilan dolor, sensibilidad, hinchazón, movilidad de los dedos y mantenimiento de la alineación. Si la fractura pierde posición, cambia la estrategia. La inmovilización no debe convertirse en reposo de todo el miembro: cuando no hay contraindicación, se mantienen activos dedos, codo y hombro.
Cuándo puede necesitar cirugía
La cirugía se valora en fracturas abiertas, irreducibles, claramente inestables, con determinados desplazamientos articulares o con compromiso neurovascular, entre otros escenarios. La técnica depende del patrón y puede incluir agujas, placa volar, fijación externa u otras configuraciones.
La guía AAOS no demuestra una técnica universalmente superior para todas las fracturas inestables o articulares. Las placas volares bloqueadas pueden acelerar la recuperación funcional inicial en determinados casos, pero las diferencias a largo plazo frente a otras técnicas disminuyen. Por eso el objetivo es elegir una fijación adecuada para el patrón y la persona, no una “placa mejor” por definición.
Rehabilitación y retorno funcional
La recuperación busca controlar edema, conservar el deslizamiento tendinoso, recuperar movilidad y reconstruir fuerza y tolerancia a carga. El momento de mover la muñeca depende de la estabilidad conseguida y del tratamiento realizado.
- Movilidad de dedos desde fases tempranas si no está contraindicada.
- Progresión de flexión, extensión y desviaciones de muñeca cuando la consolidación o la fijación lo permiten.
- Pronosupinación y función radiocubital distal según dolor y estabilidad.
- Fuerza de agarre y tareas de apoyo de forma progresiva, no por una fecha aislada.
La rigidez durante semanas no significa necesariamente una complicación. Lo importante es la tendencia funcional. Puedes ampliar la progresión en rehabilitación de muñeca y mano.
Fractura por fragilidad y salud ósea
Una fractura de radio distal tras una caída de baja energía puede ser la primera señal clínica de fragilidad ósea. En adultos con riesgo, el episodio es una oportunidad para revisar osteoporosis, antecedentes de fracturas, medicación, nutrición, tabaco, alcohol y riesgo de nuevas caídas.
Tratar bien la muñeca es solo una parte del problema: reducir el riesgo de la siguiente fractura puede tener más impacto a largo plazo que cualquier diferencia pequeña entre técnicas de fijación.
Complicaciones y secuelas
- Rigidez de muñeca y dedos.
- Pérdida de fuerza o tolerancia al apoyo.
- Consolidación en mala posición o pérdida de reducción.
- Dolor de la articulación radiocubital distal o lesión del fibrocartílago triangular.
- Síntomas del nervio mediano.
- Artrosis postraumática en lesiones articulares.
- Síndrome de dolor regional complejo, poco frecuente pero importante si el dolor y los cambios autonómicos son desproporcionados.
La presencia de dolor persistente no debe atribuirse automáticamente a “la fractura”. Es necesario localizar la fuente: hueso, articulación, tendón, nervio, ligamento o un problema de carga y recuperación.
Preguntas frecuentes
¿Una muñeca deformada tras una caída debe valorarse de urgencia?
Sí. Una deformidad evidente, herida abierta, dedos fríos o pálidos, entumecimiento progresivo o dolor muy intenso requieren valoración urgente porque puede existir una fractura desplazada o compromiso neurovascular.
¿Una radiografía normal descarta una fractura de muñeca?
No siempre. Algunas fracturas del carpo pueden ser ocultas al inicio. Si la sospecha clínica persiste, puede ser necesario repetir radiografías o utilizar TAC o resonancia según el hueso y la pregunta clínica.
¿Todas las fracturas de radio distal necesitan cirugía?
No. La decisión depende de alineación, estabilidad, afectación articular, lesiones asociadas, calidad ósea y demanda funcional. Muchas fracturas pueden tratarse con reducción e inmovilización cuando mantienen una posición aceptable.
¿Cuándo se empieza a mover la muñeca después de una fractura?
Depende de la estabilidad y del tratamiento. Los dedos, hombro y codo suelen movilizarse pronto cuando es seguro; la muñeca se progresa cuando la fractura o la fijación permiten hacerlo, evitando tanto la inmovilización innecesaria como la carga prematura.