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Dr. Arturo Mahiques

Qué es el metatarso aducto

El metatarso aducto, también llamado metatarso varo, es una deformidad del antepié en la que los metatarsianos se desvían hacia la línea media del cuerpo. El antepié adopta una posición de aducción en el plano transversal, con cierto grado de inversión o supinación.

La planta del pie suele tener una forma curva, parecida a una “C” o a un riñón, y puede observarse un pliegue cutáneo en la zona medial. El dedo gordo se dirige hacia dentro, pero el retropié suele ser normal.

Esta característica es importante: en el metatarso aducto el talón no está en equino y la dorsiflexión del tobillo se conserva. Esto permite diferenciarlo del pie zambo equinovaro, que es una deformidad más compleja y afecta también al retropié.

Causas

La causa más aceptada del metatarso aducto es la posición del pie y de la pierna del feto dentro del útero. Por este motivo, muchas formas se consideran deformidades posturales del recién nacido.

También se ha planteado la posible participación de factores genéticos o de cierto desequilibrio muscular, aunque en la mayoría de los casos la evolución es favorable y la deformidad tiende a mejorar con el crecimiento.

En aproximadamente la mitad de los casos puede afectar a ambos pies.

Frecuencia y evolución

El metatarso aducto es una deformidad relativamente frecuente del pie infantil. Puede observarse desde el nacimiento y, en muchos casos, se corrige de forma espontánea durante los primeros años de vida.

La mayoría de los casos flexibles evolucionan bien sin necesidad de tratamientos agresivos. Sin embargo, una parte de los niños puede mantener una deformidad residual si el pie es rígido, si existe un pliegue medial profundo o si no se corrige con la manipulación.

Exploración clínica

La apariencia clínica típica es la de un pie con borde lateral convexo, en forma de “C”, con prominencia en la base del quinto metatarsiano. La exploración debe valorar la alineación del antepié, la flexibilidad de la deformidad y la posición del retropié.

En condiciones normales, la línea bisectriz del calcáneo pasa entre el segundo y el tercer dedo. En el metatarso aducto, esta línea se desplaza hacia los dedos laterales:

  • Deformidad leve: la bisectriz pasa por el tercer dedo.
  • Deformidad moderada: la bisectriz pasa entre el tercer y el cuarto dedo.
  • Deformidad grave: la bisectriz pasa entre el cuarto y el quinto dedo.

También debe comprobarse si la deformidad se corrige de forma pasiva. Para ello se estabiliza el retropié y se intenta llevar el antepié hacia la abducción, utilizando la base del quinto metatarsiano como punto de apoyo.

La presencia de un pliegue medial profundo sugiere una deformidad más marcada y puede orientar hacia la necesidad de tratamiento.

En la valoración del niño con metatarso aducto también debe explorarse la cadera, ya que puede asociarse a displasia del desarrollo de la cadera.

Tipos y clasificaciones del metatarso aducto

El metatarso aducto puede clasificarse de varias formas. En la práctica clínica interesa sobre todo valorar la flexibilidad de la deformidad, la gravedad de la desviación y si se trata de una deformidad simple del antepié o de una alteración más compleja que afecta también al mediopié o al retropié.

Clasificación según la flexibilidad

Es una de las clasificaciones más útiles para decidir el tratamiento y estimar el pronóstico.

  • Flexible: el antepié puede corregirse manualmente hasta una posición neutra o incluso sobrecorregirse.
  • Semirrígido: la corrección manual es parcial, pero no completa.
  • Rígido: la deformidad no corrige de forma pasiva y suele estar más estructurada.

Clasificación según la gravedad clínica

La gravedad puede valorarse mediante la línea bisectriz del talón. Cuanto más lateral pasa esta línea, mayor es la aducción del antepié.

  • Leve: la bisectriz del talón pasa por el tercer dedo.
  • Moderado: la bisectriz pasa entre el tercer y el cuarto dedo.
  • Grave: la bisectriz pasa entre el cuarto y el quinto dedo o por el quinto dedo.
Clasificación del metatarso aducto según la línea bisectriz del talón
Clasificación clínica del metatarso aducto según la línea bisectriz del talón: leve, moderado y grave.

Formas simples y deformidades complejas

Además de valorar la flexibilidad y la gravedad, es importante diferenciar el metatarso aducto simple de las deformidades más complejas, como el pie en serpentina.

  • Metatarso aducto simple: afecta principalmente al antepié, con retropié habitualmente normal.
  • Metatarso aducto complejo: se asocia a deformidad lateral del mediopié.
  • Pie en serpentina o skewfoot: combina aducción del antepié con retropié en valgo.
  • Deformidad en serpentina compleja: asocia metatarso aducto, valgo del retropié y deformidad lateral del mediopié.
Tipos de metatarso aducto y deformidades complejas según la alineación del antepié, mediopié y retropié.

Estudio radiográfico

Las radiografías no son necesarias de forma rutinaria en los casos típicos y flexibles de metatarso aducto del recién nacido o del lactante. La valoración clínica suele ser suficiente.

El estudio radiográfico puede estar indicado en niños mayores, en deformidades rígidas, en casos que han requerido corrección con yesos o cuando se quiere valorar con más precisión la alineación ósea.

También puede ser útil cuando existe un primer metatarsiano corto, para descartar malformaciones congénitas como la epífisis en paréntesis.

Tratamiento

El tratamiento depende sobre todo de la flexibilidad de la deformidad, la edad del niño y la presencia de signos de rigidez. Es importante evitar tratamientos excesivos en una deformidad que con frecuencia es benigna y tiende a mejorar espontáneamente.

Los criterios que suelen justificar tratamiento son:

  • Deformidad marcada del antepié con pliegue cutáneo medial profundo.
  • Rigidez que impide la corrección pasiva o la hipercorrección con manipulación suave.
  • Persistencia de la deformidad más allá de la edad esperada de corrección espontánea.
  • Alteración funcional o marcha con los pies hacia dentro en niños mayores.

Casos flexibles

Si la deformidad se corrige de forma pasiva, suele bastar con observación, ejercicios de estiramiento enseñados a la familia y vigilancia evolutiva. Las manipulaciones consisten en sujetar el retropié y llevar suavemente el antepié hacia la abducción, sin forzar la reducción.

También puede recomendarse evitar posturas mantenidas que favorezcan la aducción del antepié y utilizar calzado de horma recta cuando el niño empieza a caminar, si el caso lo requiere.

Casos rígidos o resistentes

En deformidades más rígidas pueden utilizarse yesos correctores, férulas nocturnas, calzado antivaro o sistemas de corrección progresiva. El tratamiento con yesos es más eficaz si se inicia durante los primeros meses de vida.

A partir de los dos años, el tratamiento con yesos suele ser menos eficaz. En niños mayores con deformidad grave, rígida y sintomática, puede valorarse cirugía, aunque esta indicación es poco frecuente.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía se reserva para casos persistentes, sintomáticos y graves, especialmente en niños mayores en los que ha fracasado el tratamiento conservador. Según la edad y el tipo de deformidad, pueden plantearse liberaciones de partes blandas u osteotomías metatarsianas.

Conclusión

El metatarso aducto es una deformidad frecuente del pie infantil en la que el antepié se desvía hacia dentro, manteniendo generalmente un retropié normal. La mayoría de los casos flexibles evolucionan bien y se corrigen de forma espontánea.

La exploración clínica debe centrarse en diferenciar las formas flexibles de las rígidas, valorar la gravedad de la desviación y descartar otras deformidades más complejas, especialmente el pie zambo y el pie en serpentina. El tratamiento debe ser proporcional a la gravedad, evitando intervenciones innecesarias en una entidad que habitualmente tiene buen pronóstico.

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