Neuroma de Morton
El neuroma de Morton, también llamado neuroma interdigital plantar o neuropatía interdigital, es una causa frecuente de dolor en el antepié. Se produce por irritación y engrosamiento del nervio digital plantar común, habitualmente en el espacio entre el tercer y el cuarto metatarsiano.
Aunque se utiliza el término “neuroma”, en realidad no suele tratarse de un tumor nervioso verdadero, sino de una neuropatía por compresión y fibrosis perineural. El nervio queda atrapado o irritado entre las cabezas metatarsianas y el ligamento transverso metatarsiano profundo, especialmente durante la carga.
El síntoma típico es dolor quemante o sensación de descarga eléctrica en la planta del antepié, con irradiación hacia los dedos. Suele empeorar con calzado estrecho, tacones, bipedestación prolongada o caminatas largas, y mejora al descalzarse o masajear el pie.
Índice de contenidos
- Qué es el neuroma de Morton
- Anatomía del nervio interdigital
- Causas y factores mecánicos
- Síntomas y presentación clínica
- Exploración física y signo de Mulder
- Diagnóstico por imagen
- Diagnóstico diferencial
- Tratamiento conservador
- Infiltraciones y técnicas mínimamente invasivas
- Tratamiento quirúrgico
- Neuroma recurrente o dolor persistente
- Pronóstico
- Conclusión
- Contenido relacionado
- Morton frente a bursitis intermetatarsiana
- Qué sabemos del tratamiento
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué es el neuroma de Morton
El neuroma de Morton aparece cuando un nervio interdigital plantar se comprime de forma repetida en el antepié. Esta compresión produce irritación del nervio, engrosamiento del tejido que lo rodea y dolor neurálgico que puede irradiarse hacia los dedos.
La localización más frecuente es el tercer espacio intermetatarsiano, entre el tercer y el cuarto dedo. También puede aparecer en el segundo espacio, entre el segundo y el tercer dedo. Es menos habitual en otros espacios interdigitales.
Los síntomas de este trastorno fueron descritos por Durlacher en 1845 como una forma de afectación neurálgica del nervio plantar. Posteriormente, T. G. Morton amplió la descripción clínica, y la entidad pasó a conocerse como neuroma o metatarsalgia de Morton.
Es importante diferenciar el neuroma de Morton de otras causas de metatarsalgia. No todo dolor en la planta del antepié es un neuroma: también pueden existir sobrecarga metatarsal, sinovitis metatarsofalángica, bursitis intermetatarsal, fractura de estrés o alteraciones de los dedos.
Anatomía del nervio interdigital
Los nervios digitales plantares comunes discurren por la planta del antepié y se dividen para dar sensibilidad a los lados adyacentes de los dedos. En su trayecto pasan cerca de las cabezas metatarsianas y por debajo del ligamento transverso metatarsiano profundo.
El tercer espacio intermetatarsiano es especialmente vulnerable porque el nervio digital común puede recibir ramas de los nervios plantares medial y lateral, lo que lo hace relativamente más grueso y susceptible a compresión.
Durante la marcha, las cabezas metatarsianas soportan carga y el nervio puede quedar comprimido entre el suelo, los metatarsianos y el ligamento transverso. Si esta irritación se repite, se produce fibrosis perineural y engrosamiento del nervio.
Causas y factores mecánicos
El neuroma de Morton se considera una neuropatía por atrapamiento relacionada con la carga repetida del antepié. El nervio se irrita por compresión mecánica, fricción o aumento de presión en el espacio intermetatarsiano.
Factores favorecedores
- Calzado estrecho en la zona del antepié.
- Uso frecuente de tacón alto.
- Aumento de presión sobre las cabezas metatarsianas.
- Aplanamiento o descenso del arco transverso del pie.
- Pie plano o exceso de pronación.
- Pie cavo con sobrecarga del antepié.
- Metatarsianos largos o alteraciones de la fórmula metatarsal.
- Deformidades como hallux valgus o dedos en garra.
- Actividad prolongada de pie, caminatas largas o carrera.
- Traumatismos repetidos o microtraumatismos del antepié.
La etiología se considera multifactorial. El espacio intermetatarsiano, el ligamento transverso profundo, la carga repetida y el calzado pueden contribuir a la irritación del nervio, pero no existe un único mecanismo mecánico demostrable en todos los pacientes. Por eso una forma de pie, una altura de tacón o una medición aislada no deberían utilizarse como explicación suficiente del cuadro.
Síntomas y presentación clínica
El neuroma de Morton es más frecuente en mujeres que en hombres. Suele diagnosticarse entre los 40 y 60 años, aunque puede aparecer antes. Generalmente es unilateral, aunque existe afectación bilateral en una minoría de pacientes.
El síntoma principal es dolor en la región plantar del antepié, entre las cabezas metatarsianas. El dolor suele describirse como quemante, eléctrico, punzante o similar a caminar con una piedra dentro del zapato.
- Dolor plantar en el antepié.
- Dolor entre el tercer y cuarto dedo, o entre el segundo y tercero.
- Sensación de quemazón o descarga eléctrica.
- Irradiación hacia los dedos del espacio afectado.
- Adormecimiento u hormigueo en los dedos.
- Sensación de cuerpo extraño, pliegue del calcetín o “piedra” bajo el pie.
- Empeoramiento con calzado estrecho o tacón.
- Empeoramiento al caminar, correr o estar mucho tiempo de pie.
- Alivio al descalzarse, masajear el antepié o separar los dedos.
En fases iniciales los síntomas pueden aparecer solo con determinado calzado o al caminar largas distancias. En fases más avanzadas, el dolor puede hacerse más frecuente e incluso aparecer con calzado cómodo o en actividades cotidianas.
Exploración física y signo de Mulder
La exploración física es fundamental. El diagnóstico suele sospecharse por la historia clínica y por la reproducción del dolor al comprimir el espacio intermetatarsiano afectado.
Hallazgos habituales
- Dolor a la palpación plantar entre las cabezas metatarsianas.
- Dolor al comprimir transversalmente el antepié.
- Irradiación del dolor hacia los dedos.
- Disminución de sensibilidad o parestesias en el espacio interdigital.
- Molestia al usar calzado estrecho.
- Posible coexistencia de callosidades plantares por sobrecarga metatarsal.
Signo de Mulder
El signo de Mulder se explora comprimiendo el antepié para cerrar el arco transverso mientras se presiona el espacio interdigital sintomático. Puede percibirse un clic doloroso o una sensación de desplazamiento del neuroma.
Un signo de Mulder positivo apoya el diagnóstico, pero no siempre está presente. Además, algunas bursitis intermetatarsales o alteraciones del antepié pueden producir síntomas parecidos.
Diagnóstico por imagen
El diagnóstico del neuroma de Morton es principalmente clínico. Las pruebas de imagen se utilizan para confirmar la sospecha, valorar el tamaño del neuroma y descartar otras causas de metatarsalgia.
Radiografía simple
La radiografía no muestra directamente el neuroma, pero es útil para descartar fracturas, luxaciones metatarsofalángicas, artrosis, alteraciones óseas, metatarsianos largos o deformidades del antepié.
Ecografía
La ecografía puede mostrar una masa redondeada u ovalada, hipoecoica y bien delimitada, localizada entre los metatarsianos. Es una prueba dinámica, permite comprimir el antepié y puede reproducir el desplazamiento del neuroma hacia la planta.
También permite diferenciar el neuroma de una bursitis intermetatarsal y puede utilizarse para guiar infiltraciones con mayor precisión.
Resonancia magnética
La resonancia magnética ayuda a valorar el tamaño del neuroma y a descartar otras lesiones del pie. Puede ser especialmente útil cuando el diagnóstico no está claro, cuando hay varios espacios dolorosos o cuando se sospechan lesiones asociadas.
Electromiograma
Se han descrito pruebas de electrodiagnóstico, pero no forman parte del estudio habitual. Su utilidad clínica es limitada en la mayoría de los casos, porque se trata de una neuropatía distal pequeña y localizada.
Infiltración diagnóstica
La infiltración diagnóstica con anestésico local puede ayudar a confirmar la localización del dolor. Una mejoría temporal clara tras la inyección apoya el diagnóstico y puede ayudar a seleccionar mejor el tratamiento.
Diagnóstico diferencial
El dolor plantar del antepié no siempre se debe a un neuroma de Morton. Es importante descartar otras causas de metatarsalgia, sobre todo cuando el dolor no es claramente neurálgico o cuando hay signos mecánicos asociados.
- Metatarsalgia mecánica por sobrecarga.
- Bursitis intermetatarsal.
- Sinovitis o capsulitis metatarsofalángica.
- Luxación o subluxación metatarsofalángica.
- Fractura de estrés metatarsal.
- Lesión de placa plantar.
- Artrosis metatarsofalángica.
- Neuropatía periférica.
- Dolor referido desde el mediopié o retropié.
- Callosidades plantares por hiperpresión.
| Entidad | Dolor típico | Dato diferencial |
|---|---|---|
| Neuroma de Morton | Quemazón o descarga entre metatarsianos con irradiación a dedos. | Empeora con calzado estrecho y mejora al descalzarse. |
| Metatarsalgia mecánica | Dolor bajo las cabezas metatarsianas. | Callosidades y dolor por hiperpresión plantar. |
| Bursitis intermetatarsal | Dolor entre metatarsianos. | Puede simular neuroma; ecografía o RM ayudan a diferenciar. |
| Fractura de estrés | Dolor óseo progresivo en metatarsiano. | Dolor localizado, edema y hallazgos en imagen. |
| Placa plantar | Dolor bajo articulación metatarsofalángica. | Inestabilidad o desviación progresiva del dedo. |
Tratamiento conservador
En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial es conservador. El objetivo es reducir la presión sobre el nervio, mejorar el apoyo del antepié y evitar la compresión repetida.
Calzado
La medida más importante es utilizar calzado amplio en la zona del antepié, blando, cómodo y con poco tacón. El zapato estrecho comprime los metatarsianos y aumenta la irritación del nervio.
- Puntera ancha.
- Evitar tacones altos.
- Suela con buena amortiguación.
- Evitar calzado rígido o estrecho en antepié.
- Alternar calzado si los síntomas aparecen con un modelo concreto.
Plantillas y almohadilla metatarsal
Las plantillas o almohadillas metatarsales colocadas proximalmente a las cabezas metatarsianas ayudan a reducir la presión sobre la zona afectada y a separar los metatarsianos.
Medicación y medidas físicas
Los antiinflamatorios pueden utilizarse en fases dolorosas si están indicados. También puede ayudar reducir temporalmente caminatas prolongadas, carrera, tacones o actividades que aumenten la presión sobre el antepié.
La revisión clínica ayuda a valorar la respuesta. Si la mejoría es clara, puede mantenerse el tratamiento conservador y reforzar las medidas ortopédicas.
Infiltraciones y técnicas mínimamente invasivas
Si no hay mejoría suficiente con calzado y plantillas, pueden plantearse infiltraciones locales. Deben realizarse con técnica adecuada y, preferiblemente, con guía ecográfica cuando se busca precisión.
Infiltración con anestésico y corticoide
Una infiltración con anestésico local y corticoide puede ofrecer alivio en algunos pacientes, especialmente a corto plazo. La respuesta inmediata al anestésico puede apoyar que el espacio infiltrado participa en el dolor, pero no confirma de forma absoluta que exista un neuroma ni excluye una bursitis intermetatarsiana coexistente.
Alcoholización
Las infiltraciones esclerosantes con alcohol se han utilizado en series clínicas, pero la calidad y homogeneidad de la evidencia es limitada. No deben presentarse como un tratamiento estándar equivalente a una terapia con beneficio demostrado a largo plazo; su indicación depende de la experiencia, riesgos y alternativas disponibles.
Crioterapia o ablación
La neuroablación criogénica y otras técnicas mínimamente invasivas se han descrito como alternativas en casos seleccionados. Su indicación depende de la disponibilidad, experiencia del equipo y características del neuroma.
Estas técnicas no sustituyen la corrección de factores mecánicos. Si el paciente mantiene calzado estrecho o sobrecarga del antepié, los síntomas pueden persistir o reaparecer.
Tratamiento quirúrgico
Cuando fracasa el tratamiento conservador y persiste un dolor limitante compatible con neuroma de Morton, puede plantearse cirugía. La indicación debe basarse en la clínica, la exploración y la correlación con imagen o infiltración diagnóstica cuando sea necesario.
Neurectomía o resección del neuroma
La técnica más habitual es la resección del nervio interdigital afectado. Puede realizarse mediante abordaje dorsal o plantar. El objetivo es eliminar el segmento nervioso doloroso y liberar el espacio intermetatarsiano.
Abordaje dorsal
El abordaje dorsal permite evitar una cicatriz directa en la planta del pie y suele facilitar un apoyo más precoz. Puede requerir liberación parcial del ligamento intermetatarsiano para acceder al neuroma.
Abordaje plantar
El abordaje plantar facilita el acceso directo al neuroma, pero la cicatriz plantar puede resultar molesta durante la marcha y suele requerir una recuperación más lenta. Puede ser útil en algunos neuromas recurrentes o casos seleccionados.
Descompresión sin resección
En algunos casos puede plantearse liberación del ligamento transverso intermetatarsiano sin resecar el nervio. Esta opción busca disminuir la compresión, aunque su indicación depende del caso y de la experiencia del cirujano.
Neuroma recurrente o dolor persistente
Algunos pacientes pueden presentar dolor persistente después del tratamiento. Esto puede deberse a diagnóstico inicial incorrecto, neuroma en otro espacio, cicatriz dolorosa, muñón neuromatoso, metatarsalgia mecánica no corregida o patología asociada del antepié.
Causas posibles
- Neuroma residual o recurrente.
- Muñón nervioso doloroso tras cirugía.
- Bursitis intermetatarsal no diagnosticada.
- Metatarsalgia mecánica persistente.
- Lesión de placa plantar o inestabilidad metatarsofalángica.
- Cicatriz plantar dolorosa.
- Dolor neuropático mantenido.
En neuromas recurrentes, el abordaje plantar puede ser especialmente útil en algunos casos. La elección entre abordaje dorsal o plantar depende de la localización del dolor, cirugías previas, hallazgos de imagen y experiencia del cirujano.
Pronóstico
El pronóstico suele ser bueno cuando el diagnóstico es correcto y se corrigen los factores mecánicos que comprimen el nervio. Muchos pacientes mejoran con calzado adecuado, plantillas y modificación de actividad.
Las infiltraciones pueden proporcionar alivio en casos seleccionados, aunque su efecto puede ser temporal. La cirugía puede ofrecer buenos resultados cuando el dolor es típico, el neuroma está bien localizado y han fracasado las medidas conservadoras.
La recuperación puede ser más compleja si existen varias causas de metatarsalgia, deformidades del antepié, cicatrices dolorosas o síntomas neuropáticos persistentes.
Conclusión
El neuroma de Morton es una causa frecuente de dolor en el antepié, especialmente en el tercer espacio interdigital. Se relaciona con compresión repetida del nervio interdigital, calzado estrecho, tacón, sobrecarga metatarsal y factores mecánicos del pie.
El diagnóstico se basa en la clínica, la exploración física y pruebas como la ecografía o la resonancia magnética cuando es necesario. El signo de Mulder y la infiltración diagnóstica pueden ayudar a confirmar el origen del dolor.
El tratamiento debe ser escalonado: primero calzado amplio, plantillas, descarga metatarsal y control de actividad; después infiltraciones o técnicas mínimamente invasivas en casos seleccionados; y cirugía cuando el dolor persiste y limita la función.
Neuroma de Morton y bursitis intermetatarsiana: por qué se confunden
El neuroma y la bursitis intermetatarsiana ocupan regiones muy próximas y pueden producir dolor al caminar con calzado cerrado, sensación de cuerpo extraño, molestias entre las cabezas metatarsianas e incluso un clic durante la exploración. Por ello, los síntomas y el signo de Mulder no siempre permiten distinguirlos con seguridad.
Un estudio prospectivo publicado en 2025 encontró bursitis intermetatarsiana con frecuencia entre pacientes con dolor del espacio interdigital y mostró que la diferenciación ecográfica puede ser compleja. También se observaron hallazgos intermetatarsianos en personas sin síntomas. Esto refuerza una idea importante: la imagen debe interpretarse junto con la clínica y no todo engrosamiento o bursa visible explica el dolor.
Qué ayuda a resolver la duda
- Localizar con precisión el punto de máximo dolor y la irradiación.
- Valorar articulaciones metatarsofalángicas, placa plantar, callosidades y dolor óseo.
- Utilizar ecografía o RM cuando la distinción vaya a cambiar el tratamiento.
- Revisar el diagnóstico si una infiltración o una cirugía no producen la evolución esperada.
Qué sabemos realmente sobre el tratamiento
El tratamiento comienza habitualmente con medidas de bajo riesgo: calzado con puntera amplia, reducción temporal de los desencadenantes y una descarga metatarsal bien colocada cuando es tolerada. Estas medidas pretenden reducir la compresión del espacio y mejorar la tolerancia a la marcha, no “deshacer” el engrosamiento del nervio.
La revisión Cochrane de 2024 encontró pocos ensayos aleatorizados y una base de evidencia limitada para comparar muchas intervenciones. Esto obliga a evitar promesas de curación con infiltraciones, radiofrecuencia, alcoholización u otras técnicas mínimamente invasivas. Si el dolor persiste pese a un manejo conservador razonable y el diagnóstico es concordante, puede discutirse cirugía mediante neurectomía o descompresión, explicando el riesgo de adormecimiento, dolor residual, neuroma de muñón y recurrencia.
La decisión no debe basarse exclusivamente en el tamaño de una lesión en ecografía o RM. Importan la intensidad de los síntomas, la limitación funcional, la concordancia anatómica y la exclusión de causas que pueden imitar un Morton.
Preguntas frecuentes
¿El neuroma de Morton es un tumor?
No. El nombre histórico “neuroma” puede confundir: se trata principalmente de engrosamiento y fibrosis alrededor de un nervio digital plantar sometido a irritación crónica, no de un tumor nervioso verdadero.
¿Un signo de Mulder positivo confirma el neuroma de Morton?
No. Puede apoyar la sospecha cuando reproduce los síntomas habituales, pero no es una prueba definitiva y otras lesiones del espacio intermetatarsiano, incluida la bursitis, pueden producir hallazgos parecidos.
¿Siempre hace falta ecografía o resonancia?
No. En un cuadro clínico típico puede no ser imprescindible. La imagen resulta más útil cuando hay dudas, síntomas atípicos, sospecha de otra causa, planificación de un procedimiento o fracaso del tratamiento inicial.
¿Una infiltración cura el neuroma de Morton?
No puede garantizarse. Los corticoides pueden mejorar el dolor en algunos pacientes, sobre todo a corto plazo, pero la evidencia comparativa es limitada. Si los síntomas persisten se revisa el diagnóstico y se valoran otras opciones.
Fuentes
Contenido relacionado
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