Bursitis intermetatarsiana
La bursitis intermetatarsiana describe una bursa del espacio entre los metatarsianos que está distendida y puede participar en el dolor del antepié. Aunque se utilice el término “bursitis”, la imagen de una bursa visible o con líquido no demuestra por sí sola inflamación clínicamente relevante ni que sea la fuente de los síntomas. Estas bursas son estructuras normales y algunas pueden visualizarse también en personas asintomáticas.
Produce dolor en el antepié, habitualmente entre dos cabezas metatarsianas, y puede confundirse con una metatarsalgia, un neuroma de Morton o una sinovitis metatarsofalángica. La diferencia es importante, porque aunque los síntomas se parecen, el tratamiento debe orientarse a la causa principal.
En muchos pacientes no aparece de forma aislada, sino asociada a sobrecarga del antepié, hallux valgus, dedos en martillo, insuficiencia del primer radio o uso de calzado que comprime los espacios intermetatarsianos.
Índice de contenidos
- Qué es la bursitis intermetatarsiana
- Anatomía de las bursas intermetatarsianas
- Causas y factores favorecedores
- Síntomas
- Exploración física
- Diagnóstico
- Diagnóstico diferencial
- Tratamiento conservador
- Infiltraciones y cirugía
- Pronóstico
- Contenido relacionado
- Diferencias con neuroma de Morton
- Seguimiento y decisiones
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué es la bursitis intermetatarsiana
La bursitis intermetatarsiana es un proceso inflamatorio que afecta a las bursas situadas entre las cabezas de los metatarsianos. Estas pequeñas bolsas actúan como estructuras de deslizamiento y amortiguación en zonas donde puede haber roce o compresión.
Cuando una bursa se inflama, aumenta de tamaño y se vuelve dolorosa. Esto puede generar sensación de presión, dolor al caminar y molestias con el calzado, especialmente si la puntera es estrecha o comprime el antepié.
Puede aparecer en distintos espacios intermetatarsianos, aunque clínicamente suele tener especial importancia en los espacios centrales del antepié, donde también son frecuentes el neuroma de Morton, la sinovitis metatarsofalángica y la metatarsalgia mecánica.
Anatomía de las bursas intermetatarsianas
Las bursas intermetatarsianas se localizan entre las cabezas metatarsianas, cerca de los ligamentos intermetatarsianos y de los nervios digitales plantares. Esta proximidad explica por qué una bursa inflamada puede producir síntomas parecidos a los de un atrapamiento nervioso.
En condiciones normales, estas bursas no suelen ser sintomáticas. El problema aparece cuando aumentan de tamaño por irritación mecánica, sobrecarga, inflamación o compresión repetida.
Relación con estructuras vecinas
- Cabezas metatarsianas.
- Ligamento intermetatarsiano profundo.
- Nervios digitales plantares.
- Articulaciones metatarsofalángicas.
- Almohadilla grasa plantar del antepié.
Por esta relación anatómica, la bursitis intermetatarsiana puede coexistir con un neuroma interdigital o confundirse con él en la exploración clínica.
Causas y factores favorecedores
La causa más habitual es la irritación mecánica repetida. La bursa se inflama cuando el espacio intermetatarsiano soporta presión excesiva, roce o compresión mantenida.
Factores mecánicos frecuentes
- Calzado estrecho que comprime el antepié.
- Tacón alto, que aumenta la carga sobre las cabezas metatarsianas.
- Metatarsalgia mecánica central.
- Insuficiencia del primer radio con transferencia de carga a los metatarsianos centrales.
- Hallux valgus y antepié ensanchado.
- Dedos en martillo o en garra.
- Pie cavo o alteraciones del apoyo plantar.
- Aumento brusco de actividad, carrera o marcha prolongada.
Factores inflamatorios o asociados
- Artritis inflamatorias.
- Sinovitis metatarsofalángica.
- Gota u otras artropatías microcristalinas.
- Traumatismos repetidos del antepié.
- Cirugía previa del antepié con alteración del apoyo.
En muchos casos, la bursitis es más una consecuencia de una alteración del apoyo que una enfermedad aislada. Por eso conviene valorar el conjunto del antepié.
Síntomas
El síntoma principal es el dolor en el antepié, generalmente localizado entre dos cabezas metatarsianas o en la zona plantar cercana al espacio intermetatarsiano afectado.
- Dolor entre las cabezas metatarsianas.
- Molestias al caminar o estar mucho tiempo de pie.
- Sensación de presión, bulto o cuerpo extraño en el antepié.
- Dolor con calzado estrecho o de tacón.
- Mejoría al descalzarse o usar calzado más ancho.
- Inflamación local o sensación de tumefacción.
- Dolor al comprimir el antepié transversalmente.
- En algunos casos, síntomas parecidos al neuroma de Morton.
A diferencia de la metatarsalgia mecánica pura, el dolor no siempre se localiza exactamente bajo la cabeza metatarsiana, sino que puede situarse entre dos metatarsianos. Si predominan hormigueos, quemazón o irradiación hacia los dedos, debe valorarse la posibilidad de un neuroma interdigital asociado o alternativo.
Exploración física
La exploración debe localizar con precisión el punto doloroso y diferenciar si el dolor procede de la bursa, de la cabeza metatarsiana, de la articulación metatarsofalángica o del nervio interdigital.
Hallazgos frecuentes
- Dolor a la palpación del espacio intermetatarsiano.
- Molestia al comprimir transversalmente el antepié.
- Sensación de ocupación o tumefacción entre dos metatarsianos.
- Dolor con la carga del antepié.
- Callosidades si existe sobrecarga mecánica asociada.
- Deformidades digitales o hallux valgus en algunos pacientes.
Datos que orientan a otras patologías
- Neuroma de Morton: quemazón, hormigueo, irradiación a dedos y signo de Mulder.
- Metatarsalgia mecánica: dolor máximo bajo la cabeza metatarsiana y callosidad plantar clara.
- Sinovitis metatarsofalángica: dolor articular, tumefacción y posible desviación progresiva del dedo.
- Fractura por estrés: dolor óseo localizado que aumenta con la carga.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la clínica y la exploración, pero las pruebas de imagen pueden ser útiles cuando hay dudas o cuando se sospechan lesiones asociadas.
Ecografía
La ecografía es muy útil para estudiar el espacio intermetatarsiano, valorar una bursa, el nervio digital y estructuras vecinas. Sin embargo, la diferenciación ecográfica entre bursitis y neuroma puede ser compleja: ambos pueden presentarse como masas hipoecoicas y una bursa normal puede ser visible. La interpretación mejora con una técnica adecuada, conocimiento de la anatomía y correlación con los síntomas.
Resonancia magnética
La resonancia magnética puede ser útil cuando el diagnóstico no está claro, si el dolor persiste o si se sospecha una combinación de bursitis, neuroma, sinovitis, enfermedad de Freiberg o fractura por estrés.
Radiografías en carga
Las radiografías no muestran directamente la bursa, pero son importantes para valorar la estructura del antepié: hallux valgus, longitud metatarsiana, artrosis, enfermedad de Freiberg, deformidades o signos indirectos de sobrecarga.
Infiltración diagnóstica
En casos seleccionados, una inyección anestésica guiada puede aportar información sobre la participación del espacio doloroso. El alivio temporal no es una prueba absoluta de bursitis porque el anestésico puede difundirse a estructuras vecinas; debe interpretarse junto con la exploración y la imagen.
Diagnóstico diferencial
La bursitis intermetatarsiana forma parte del diagnóstico diferencial del dolor del antepié. Puede coexistir con otras patologías, por lo que no siempre basta con encontrar una bursa inflamada para explicar todos los síntomas.
| Patología | Dato orientativo | Página relacionada |
|---|---|---|
| Metatarsalgia mecánica | Dolor bajo la cabeza metatarsiana, callosidad plantar y sobrecarga con la marcha. | Metatarsalgia |
| Neuroma de Morton | Dolor interdigital con quemazón, hormigueo o irradiación hacia los dedos. | Neuroma de Morton |
| Sinovitis metatarsofalángica | Dolor articular, tumefacción y posible inestabilidad o desviación del dedo. | Síndrome de predislocación |
| Enfermedad de Freiberg | Dolor en cabeza metatarsiana, rigidez articular y alteración radiológica o por RM. | Enfermedad de Freiberg |
| Fractura por estrés | Dolor óseo progresivo tras aumento de carga o actividad. | Fracturas por estrés del pie |
| Artritis o gota | Dolor inflamatorio, calor local, episodios agudos o afectación de varias articulaciones. | Artropatías microcristalinas |
Tratamiento conservador
El tratamiento inicial suele ser conservador. Su objetivo es reducir la inflamación de la bursa y corregir la causa mecánica que la irrita.
Medidas principales
- Reposo relativo y reducción temporal de actividades que aumentan el dolor.
- Uso de calzado ancho, cómodo y con buena amortiguación.
- Evitar tacón alto y punteras estrechas.
- Almohadillas metatarsianas o descargas para reducir presión en el espacio doloroso.
- Plantillas si existe alteración del apoyo, pie cavo, pie plano o insuficiencia del primer radio.
- Aplicación de frío local en fases dolorosas.
- Antiinflamatorios o analgésicos cuando estén indicados.
- Fisioterapia para mejorar movilidad, fuerza y patrón de apoyo.
Corrección de factores asociados
Si existe hallux valgus, dedos en martillo, metatarsalgia mecánica, insuficiencia del primer radio o sobrecarga por calzado, conviene abordar esos factores. De lo contrario, la bursa puede desinflamarse temporalmente y volver a irritarse con la misma carga.
Rehabilitación
La rehabilitación puede incluir movilidad de dedos y articulaciones metatarsofalángicas, fortalecimiento de musculatura intrínseca del pie, trabajo de equilibrio, flexibilización del complejo gastro-sóleo y reeducación de la marcha.
Infiltraciones y cirugía
Infiltraciones
En casos persistentes puede valorarse una infiltración local, habitualmente guiada por ecografía. Puede utilizarse anestésico local con corticoide cuando el cuadro inflamatorio es claro y no responde a medidas conservadoras.
La infiltración debe indicarse con prudencia, especialmente si hay dudas diagnósticas o si existen varias causas de dolor coexistentes. No sustituye la corrección del apoyo ni del calzado.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía es poco frecuente y se reserva para casos muy seleccionados, persistentes y bien diagnosticados. Puede plantearse si existe una masa dolorosa, bursitis crónica refractaria o patología asociada que requiera tratamiento quirúrgico del antepié.
- Resección de bursa crónica en casos excepcionales.
- Tratamiento de deformidades digitales asociadas.
- Corrección de hallux valgus o metatarsalgia de transferencia si son la causa principal.
- Tratamiento conjunto si coexiste neuroma interdigital u otra lesión del espacio intermetatarsiano.
La decisión quirúrgica debe basarse en una valoración global del antepié, no solo en la presencia de una bursa inflamada.
Pronóstico
El pronóstico suele ser bueno cuando se identifica y corrige la causa de la irritación. Muchos pacientes mejoran con cambio de calzado, descargas metatarsales, control de la actividad y tratamiento de los factores mecánicos.
- La mejoría puede ser rápida si el problema era principalmente compresivo por calzado.
- Los casos asociados a deformidades del antepié pueden requerir tratamiento más prolongado.
- La coexistencia con neuroma de Morton o sinovitis puede dificultar el diagnóstico.
- Las recaídas son posibles si se mantiene la causa de sobrecarga.
Por eso, además de aliviar la inflamación, conviene revisar el apoyo, el calzado y las alteraciones del antepié que favorecen el conflicto.
Bursitis intermetatarsiana frente a neuroma de Morton
La separación entre ambas entidades es importante porque históricamente parte del dolor interdigital se ha atribuido de forma automática a un neuroma. Un estudio prospectivo de 2025 encontró que la bursitis intermetatarsiana era frecuente entre pacientes con dolor del espacio interdigital y que la ecografía podía clasificar con dificultad algunas lesiones. La RM mostró una distribución distinta en varios casos, aunque tampoco debe interpretarse fuera del contexto clínico.
El neuroma suele relacionarse con el nervio digital y puede producir quemazón, parestesias o irradiación a los dedos. La bursa se sitúa en relación con el espacio intermetatarsiano y puede dar sensación de ocupación o dolor compresivo. En la práctica existe un solapamiento considerable y también pueden coexistir.
Qué evita un diagnóstico excesivo
- No diagnosticar solo por un clic de Mulder o por dolor al comprimir el antepié.
- No considerar patológica cualquier bursa visible en ecografía.
- Valorar metatarsofalángicas, placa plantar, fractura por estrés y metatarsalgia mecánica.
- Revisar imagen y diagnóstico cuando el tratamiento dirigido no produce la respuesta esperada.
Seguimiento y decisiones terapéuticas
El primer paso suele ser modificar aquello que comprime o sobrecarga el espacio: puntera estrecha, tacón, aumento reciente de caminata o actividad de impacto. Una almohadilla metatarsal puede ser útil si descarga la zona y no empeora el dolor. Las plantillas deben responder a un problema funcional concreto, no prescribirse únicamente por una forma de pie.
Si persisten los síntomas, la imagen puede ayudar a decidir si el objetivo es una bursa, un neuroma, una articulación o una lesión ósea. Las infiltraciones ecoguiadas se reservan para pacientes seleccionados y deben explicarse como una opción sintomática, no como una confirmación diagnóstica perfecta. La cirugía aislada de una bursa es excepcional; antes de plantearla conviene confirmar la correlación anatómica y descartar otra causa dominante del dolor.
La evolución se controla por tolerancia a caminar, calzado, deporte y presión del antepié. Si aparecen dolor nocturno progresivo, inflamación marcada, síntomas sistémicos, déficit neurológico o dolor óseo focal que empeora con la carga, debe ampliarse el diagnóstico diferencial.
Preguntas frecuentes
¿La bursitis intermetatarsiana es lo mismo que el neuroma de Morton?
No. Son estructuras distintas, aunque pueden producir síntomas muy parecidos y pueden coexistir. El neuroma afecta al nervio digital plantar; la bursitis corresponde a distensión o irritación de una bursa del espacio intermetatarsiano.
¿Una bursa visible en ecografía significa que es la causa del dolor?
No necesariamente. Las bursas intermetatarsianas pueden visualizarse incluso en personas sin síntomas. El tamaño y aspecto deben correlacionarse con la localización del dolor, la exploración y el resto de hallazgos.
¿La ecografía distingue siempre bursitis de neuroma?
No. La ecografía es muy útil, pero la diferenciación puede ser compleja. La anatomía, la técnica del estudio y, en algunos casos, la resonancia ayudan a resolver la duda.
¿Siempre hay que infiltrar una bursitis intermetatarsiana?
No. El manejo inicial suele centrarse en calzado, ajuste de carga y descarga del antepié. Una infiltración guiada puede considerarse en casos seleccionados, después de confirmar razonablemente la estructura diana.
Fuentes
Contenido relacionado
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