Bursitis intermetatarsiana
La bursitis intermetatarsiana es la inflamación de una pequeña bolsa serosa situada entre las cabezas de los metatarsianos. Estas bursas ayudan a reducir el roce entre estructuras del antepié, pero pueden irritarse cuando existe exceso de presión, calzado estrecho, deformidad digital o alteración del apoyo.
Produce dolor en el antepié, habitualmente entre dos cabezas metatarsianas, y puede confundirse con una metatarsalgia, un neuroma de Morton o una sinovitis metatarsofalángica. La diferencia es importante, porque aunque los síntomas se parecen, el tratamiento debe orientarse a la causa principal.
En muchos pacientes no aparece de forma aislada, sino asociada a sobrecarga del antepié, hallux valgus, dedos en martillo, insuficiencia del primer radio o uso de calzado que comprime los espacios intermetatarsianos.
Índice de contenidos
Qué es la bursitis intermetatarsiana
La bursitis intermetatarsiana es un proceso inflamatorio que afecta a las bursas situadas entre las cabezas de los metatarsianos. Estas pequeñas bolsas actúan como estructuras de deslizamiento y amortiguación en zonas donde puede haber roce o compresión.
Cuando una bursa se inflama, aumenta de tamaño y se vuelve dolorosa. Esto puede generar sensación de presión, dolor al caminar y molestias con el calzado, especialmente si la puntera es estrecha o comprime el antepié.
Puede aparecer en distintos espacios intermetatarsianos, aunque clínicamente suele tener especial importancia en los espacios centrales del antepié, donde también son frecuentes el neuroma de Morton, la sinovitis metatarsofalángica y la metatarsalgia mecánica.
Anatomía de las bursas intermetatarsianas
Las bursas intermetatarsianas se localizan entre las cabezas metatarsianas, cerca de los ligamentos intermetatarsianos y de los nervios digitales plantares. Esta proximidad explica por qué una bursa inflamada puede producir síntomas parecidos a los de un atrapamiento nervioso.
En condiciones normales, estas bursas no suelen ser sintomáticas. El problema aparece cuando aumentan de tamaño por irritación mecánica, sobrecarga, inflamación o compresión repetida.
Relación con estructuras vecinas
- Cabezas metatarsianas.
- Ligamento intermetatarsiano profundo.
- Nervios digitales plantares.
- Articulaciones metatarsofalángicas.
- Almohadilla grasa plantar del antepié.
Por esta relación anatómica, la bursitis intermetatarsiana puede coexistir con un neuroma interdigital o confundirse con él en la exploración clínica.
Causas y factores favorecedores
La causa más habitual es la irritación mecánica repetida. La bursa se inflama cuando el espacio intermetatarsiano soporta presión excesiva, roce o compresión mantenida.
Factores mecánicos frecuentes
- Calzado estrecho que comprime el antepié.
- Tacón alto, que aumenta la carga sobre las cabezas metatarsianas.
- Metatarsalgia mecánica central.
- Insuficiencia del primer radio con transferencia de carga a los metatarsianos centrales.
- Hallux valgus y antepié ensanchado.
- Dedos en martillo o en garra.
- Pie cavo o alteraciones del apoyo plantar.
- Aumento brusco de actividad, carrera o marcha prolongada.
Factores inflamatorios o asociados
- Artritis inflamatorias.
- Sinovitis metatarsofalángica.
- Gota u otras artropatías microcristalinas.
- Traumatismos repetidos del antepié.
- Cirugía previa del antepié con alteración del apoyo.
En muchos casos, la bursitis es más una consecuencia de una alteración del apoyo que una enfermedad aislada. Por eso conviene valorar el conjunto del antepié.
Síntomas
El síntoma principal es el dolor en el antepié, generalmente localizado entre dos cabezas metatarsianas o en la zona plantar cercana al espacio intermetatarsiano afectado.
- Dolor entre las cabezas metatarsianas.
- Molestias al caminar o estar mucho tiempo de pie.
- Sensación de presión, bulto o cuerpo extraño en el antepié.
- Dolor con calzado estrecho o de tacón.
- Mejoría al descalzarse o usar calzado más ancho.
- Inflamación local o sensación de tumefacción.
- Dolor al comprimir el antepié transversalmente.
- En algunos casos, síntomas parecidos al neuroma de Morton.
A diferencia de la metatarsalgia mecánica pura, el dolor no siempre se localiza exactamente bajo la cabeza metatarsiana, sino que puede situarse entre dos metatarsianos. Si predominan hormigueos, quemazón o irradiación hacia los dedos, debe valorarse la posibilidad de un neuroma interdigital asociado o alternativo.
Exploración física
La exploración debe localizar con precisión el punto doloroso y diferenciar si el dolor procede de la bursa, de la cabeza metatarsiana, de la articulación metatarsofalángica o del nervio interdigital.
Hallazgos frecuentes
- Dolor a la palpación del espacio intermetatarsiano.
- Molestia al comprimir transversalmente el antepié.
- Sensación de ocupación o tumefacción entre dos metatarsianos.
- Dolor con la carga del antepié.
- Callosidades si existe sobrecarga mecánica asociada.
- Deformidades digitales o hallux valgus en algunos pacientes.
Datos que orientan a otras patologías
- Neuroma de Morton: quemazón, hormigueo, irradiación a dedos y signo de Mulder.
- Metatarsalgia mecánica: dolor máximo bajo la cabeza metatarsiana y callosidad plantar clara.
- Sinovitis metatarsofalángica: dolor articular, tumefacción y posible desviación progresiva del dedo.
- Fractura por estrés: dolor óseo localizado que aumenta con la carga.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la clínica y la exploración, pero las pruebas de imagen pueden ser útiles cuando hay dudas o cuando se sospechan lesiones asociadas.
Ecografía
La ecografía es una prueba muy útil para valorar la bursitis intermetatarsiana. Puede mostrar una bursa aumentada de tamaño, contenido líquido o signos inflamatorios de partes blandas. Además, permite comparar con otros espacios intermetatarsianos y valorar la presencia de neuroma de Morton o sinovitis.
Resonancia magnética
La resonancia magnética puede ser útil cuando el diagnóstico no está claro, si el dolor persiste o si se sospecha una combinación de bursitis, neuroma, sinovitis, enfermedad de Freiberg o fractura por estrés.
Radiografías en carga
Las radiografías no muestran directamente la bursa, pero son importantes para valorar la estructura del antepié: hallux valgus, longitud metatarsiana, artrosis, enfermedad de Freiberg, deformidades o signos indirectos de sobrecarga.
Infiltración diagnóstica
En algunos casos, la infiltración con anestésico local en el espacio doloroso puede ayudar a confirmar el origen del dolor si produce una mejoría clara y temporal.
Diagnóstico diferencial
La bursitis intermetatarsiana forma parte del diagnóstico diferencial del dolor del antepié. Puede coexistir con otras patologías, por lo que no siempre basta con encontrar una bursa inflamada para explicar todos los síntomas.
| Patología | Dato orientativo | Página relacionada |
|---|---|---|
| Metatarsalgia mecánica | Dolor bajo la cabeza metatarsiana, callosidad plantar y sobrecarga con la marcha. | Metatarsalgia |
| Neuroma de Morton | Dolor interdigital con quemazón, hormigueo o irradiación hacia los dedos. | Neuroma de Morton |
| Sinovitis metatarsofalángica | Dolor articular, tumefacción y posible inestabilidad o desviación del dedo. | Síndrome de predislocación |
| Enfermedad de Freiberg | Dolor en cabeza metatarsiana, rigidez articular y alteración radiológica o por RM. | Enfermedad de Freiberg |
| Fractura por estrés | Dolor óseo progresivo tras aumento de carga o actividad. | Fracturas por estrés del pie |
| Artritis o gota | Dolor inflamatorio, calor local, episodios agudos o afectación de varias articulaciones. | Artropatías microcristalinas |
Tratamiento conservador
El tratamiento inicial suele ser conservador. Su objetivo es reducir la inflamación de la bursa y corregir la causa mecánica que la irrita.
Medidas principales
- Reposo relativo y reducción temporal de actividades que aumentan el dolor.
- Uso de calzado ancho, cómodo y con buena amortiguación.
- Evitar tacón alto y punteras estrechas.
- Almohadillas metatarsianas o descargas para reducir presión en el espacio doloroso.
- Plantillas si existe alteración del apoyo, pie cavo, pie plano o insuficiencia del primer radio.
- Aplicación de frío local en fases dolorosas.
- Antiinflamatorios o analgésicos cuando estén indicados.
- Fisioterapia para mejorar movilidad, fuerza y patrón de apoyo.
Corrección de factores asociados
Si existe hallux valgus, dedos en martillo, metatarsalgia mecánica, insuficiencia del primer radio o sobrecarga por calzado, conviene abordar esos factores. De lo contrario, la bursa puede desinflamarse temporalmente y volver a irritarse con la misma carga.
Rehabilitación
La rehabilitación puede incluir movilidad de dedos y articulaciones metatarsofalángicas, fortalecimiento de musculatura intrínseca del pie, trabajo de equilibrio, flexibilización del complejo gastro-sóleo y reeducación de la marcha.
Infiltraciones y cirugía
Infiltraciones
En casos persistentes puede valorarse una infiltración local, habitualmente guiada por ecografía. Puede utilizarse anestésico local con corticoide cuando el cuadro inflamatorio es claro y no responde a medidas conservadoras.
La infiltración debe indicarse con prudencia, especialmente si hay dudas diagnósticas o si existen varias causas de dolor coexistentes. No sustituye la corrección del apoyo ni del calzado.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía es poco frecuente y se reserva para casos muy seleccionados, persistentes y bien diagnosticados. Puede plantearse si existe una masa dolorosa, bursitis crónica refractaria o patología asociada que requiera tratamiento quirúrgico del antepié.
- Resección de bursa crónica en casos excepcionales.
- Tratamiento de deformidades digitales asociadas.
- Corrección de hallux valgus o metatarsalgia de transferencia si son la causa principal.
- Tratamiento conjunto si coexiste neuroma interdigital u otra lesión del espacio intermetatarsiano.
La decisión quirúrgica debe basarse en una valoración global del antepié, no solo en la presencia de una bursa inflamada.
Pronóstico
El pronóstico suele ser bueno cuando se identifica y corrige la causa de la irritación. Muchos pacientes mejoran con cambio de calzado, descargas metatarsales, control de la actividad y tratamiento de los factores mecánicos.
- La mejoría puede ser rápida si el problema era principalmente compresivo por calzado.
- Los casos asociados a deformidades del antepié pueden requerir tratamiento más prolongado.
- La coexistencia con neuroma de Morton o sinovitis puede dificultar el diagnóstico.
- Las recaídas son posibles si se mantiene la causa de sobrecarga.
Por eso, además de aliviar la inflamación, conviene revisar el apoyo, el calzado y las alteraciones del antepié que favorecen el conflicto.
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