Tendinopatía calcificante del hombro
La tendinopatía calcificante del manguito rotador consiste en depósitos de cristales de hidroxiapatita dentro de uno o varios tendones, con mayor frecuencia el supraespinoso. El término tradicional “tendinitis calcificante” sigue utilizándose, pero el proceso no es simplemente una inflamación por sobreuso.
Puede ser asintomática, producir dolor mecánico durante meses o desencadenar una crisis muy intensa durante la fase de reabsorción. El hallazgo radiográfico debe relacionarse con la clínica: tener calcio en una radiografía no demuestra automáticamente que sea la fuente del dolor.
Índice de contenidos
- Qué es y qué no es una calcificación
- Formación, reposo y reabsorción
- Síntomas y presentación clínica
- Exploración y diagnóstico diferencial
- Radiografía, ecografía y resonancia
- Tratamiento inicial y ejercicio
- Ondas de choque
- Lavado o barbotaje ecoguiado
- Cuándo considerar cirugía
- Evolución y seguimiento
- Cómo elegir entre las opciones
- Trabajo, deporte y retorno a la carga
- Errores frecuentes
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué es y qué no es una calcificación
Los depósitos se forman dentro del tendón y pueden variar en tamaño, densidad y consistencia. No son el resultado de “tener demasiado calcio en sangre” en la mayoría de pacientes, ni significan que el tendón se haya transformado en hueso. Su origen exacto sigue sin estar completamente aclarado.
El supraespinoso es el tendón afectado con mayor frecuencia, aunque también pueden participar infraespinoso o subescapular. El depósito puede irritar el tendón y la bursa subacromial-subdeltoidea, especialmente cuando empieza a reabsorberse.

Formación, reposo y reabsorción
La clasificación clásica describe una fase formativa, una etapa de reposo y una fase de reabsorción seguida de reparación. Es un modelo útil para comprender el comportamiento clínico, pero no todos los pacientes recorren estas fases de forma perfectamente ordenada.
- Formativa: el depósito aparece dentro del tendón; puede dar molestias o ser silencioso.
- Reposo: la calcificación puede permanecer relativamente estable.
- Reabsorción: el depósito se vuelve menos denso y puede desencadenar una respuesta inflamatoria intensa, con dolor brusco y limitación marcada.
- Reparación: disminuye la inflamación y el tendón recupera progresivamente tolerancia.
Una crisis muy dolorosa no significa necesariamente que el tendón esté rompiéndose; puede corresponder a una fase de reabsorción. A la inversa, una calcificación grande y densa puede ser relativamente poco sintomática.
Síntomas y presentación clínica
El patrón puede parecerse a otros cuadros de dolor relacionado con el manguito. Son frecuentes el dolor lateral, molestias al elevar el brazo y dolor nocturno. Durante una fase aguda la persona puede proteger el brazo y perder movimiento por dolor, simulando incluso una capsulitis.
- Dolor al elevar, alcanzar o cargar con el brazo separado del cuerpo.
- Dolor nocturno o al apoyarse sobre el lado afectado.
- Crisis aguda de gran intensidad durante reabsorción.
- Debilidad secundaria al dolor, que debe distinguirse de una rotura del manguito.
- Rigidez reactiva si el hombro se mantiene inmóvil durante un periodo prolongado.
Exploración y diagnóstico diferencial
La exploración valora movimiento activo y pasivo, fuerza del manguito, dolor subacromial y otras estructuras. No existe una maniobra clínica que identifique específicamente una calcificación. La imagen es necesaria para demostrar el depósito, pero atribuirle los síntomas exige concordancia clínica.
El diagnóstico diferencial incluye dolor subacromial, bursitis, rotura del manguito, capsulitis, artrosis acromioclavicular, patología del bíceps y dolor cervical referido. Fiebre o deterioro general con dolor intenso obliga a descartar causas no mecánicas.
Radiografía, ecografía y resonancia
La radiografía suele ser la prueba que mejor confirma el depósito y permite valorar su aspecto. ACR considera la radiografía el estudio inicial habitual en dolor crónico de hombro; si ya demuestra tendinopatía calcificante, la necesidad de otras pruebas depende de la pregunta clínica.
| Prueba | Qué aporta |
|---|---|
| Radiografía | Localización, densidad y tamaño aproximado del depósito; también artrosis y otras alteraciones óseas. |
| Ecografía | Caracteriza el depósito, bursa y tendón, y puede guiar procedimientos. |
| Resonancia | No siempre es necesaria; puede aclarar roturas u otra patología asociada cuando cambiaría la conducta. |
El tamaño de la calcificación tampoco decide por sí solo el tratamiento. La intensidad de los síntomas, duración, fase y repercusión funcional son esenciales.
Tratamiento inicial y ejercicio
La mayoría de los pacientes comienza con tratamiento no quirúrgico. En una crisis aguda puede ser razonable reducir temporalmente movimientos muy dolorosos y utilizar analgesia/antiinflamatorios cuando sean seguros. Mantener el hombro completamente inmóvil durante demasiado tiempo favorece rigidez.
El ejercicio se adapta a la fase: primero recuperar movimiento tolerable y después capacidad del manguito y musculatura escapular. No existe un ejercicio capaz de “disolver” directamente el calcio. El objetivo es recuperar función mientras evoluciona el proceso y tratar déficits que sí sean modificables.
Una infiltración subacromial puede utilizarse en situaciones seleccionadas para controlar dolor inflamatorio, pero su objetivo es sintomático; tampoco elimina el depósito de forma garantizada.
Ondas de choque
La terapia extracorpórea por ondas de choque se utiliza en calcificaciones persistentes. Existen estudios con mejoría de dolor, función y cambios radiográficos, pero los protocolos varían mucho en energía, número de sesiones y selección del paciente. Por ello no debe presentarse como un tratamiento obligatorio ni con una tasa de éxito universal.
Su indicación tiene más sentido cuando el diagnóstico está bien establecido, los síntomas son persistentes y un programa inicial razonable no ha sido suficiente. La tolerancia al procedimiento y las alternativas deben discutirse individualmente.
Lavado o barbotaje ecoguiado
El lavado ecoguiado introduce agujas en el depósito para intentar fragmentarlo y aspirar material cálcico, a menudo acompañado de una infiltración subacromial. Es un procedimiento extendido, pero su eficacia específica es menos segura de lo que sugerían algunos estudios antiguos.
Un ensayo multicéntrico, aleatorizado y doble ciego publicado en BMJ en 2023 comparó lavado con corticoide, tratamiento simulado con corticoide y tratamiento simulado sin corticoide. No encontró un beneficio clínico específico del lavado frente a sham en el seguimiento principal ni a largo plazo. Revisiones posteriores señalan heterogeneidad y certeza limitada.
Esto no significa que nunca deba realizarse, pero sí que el paciente debe conocer la incertidumbre y que no puede prometerse la desaparición del dolor por retirar calcio.
Cuándo considerar cirugía
La artroscopia se reserva para casos persistentes y limitantes después de un manejo no quirúrgico suficiente, cuando la calcificación sigue siendo clínicamente relevante. Puede permitir retirar parte o la totalidad del depósito, tratar la bursa y valorar el tendón.
No siempre es necesario “vaciar” toda calcificación si hacerlo exige dañar demasiado tendón. Si tras la retirada queda un defecto relevante del manguito, el cirujano decide si necesita reparación. La recuperación depende de si se realiza únicamente desbridamiento o también reparación tendinosa.
Evolución y seguimiento
El seguimiento debe centrarse en dolor, movimiento, fuerza, sueño y capacidad para las actividades prioritarias. Una disminución radiográfica del depósito puede ser tranquilizadora, pero la evolución funcional es más importante que perseguir una radiografía completamente “limpia”.
Conviene reevaluar si aparece debilidad verdadera, rigidez progresiva, síntomas neurológicos, dolor atípico o falta de mejoría pese a un tratamiento bien dosificado. En esos casos puede ser necesario revisar el diagnóstico o buscar lesiones asociadas.
Cómo elegir entre las opciones de tratamiento
La elección no debe basarse en una escalera rígida donde toda persona pasa necesariamente por infiltración, ondas de choque, lavado y cirugía. La estrategia depende de la fase clínica, duración, intensidad, rigidez, tamaño y aspecto del depósito, preferencias y tratamientos previos.
| Situación | Enfoque razonable |
|---|---|
| Crisis aguda compatible con reabsorción | Control del dolor, mantener movilidad dentro de tolerancia y reevaluar cuando disminuya la irritabilidad. |
| Síntomas moderados de semanas o meses | Educación, carga progresiva y ejercicio; considerar medidas complementarias si la evolución se estanca. |
| Persistencia limitante | Confirmar que el depósito explica razonablemente el cuadro y discutir ondas de choque o procedimientos ecoguiados con sus incertidumbres. |
| Fracaso prolongado y discapacidad importante | Valoración quirúrgica seleccionada, revisando antes manguito, rigidez y otras fuentes de dolor. |
La preferencia del paciente importa especialmente cuando la evidencia no demuestra una opción claramente superior. Un tratamiento invasivo puede ser técnicamente posible sin ser necesariamente la mejor siguiente decisión.
Trabajo, deporte y retorno a la carga
Durante una fase dolorosa puede ser necesario reducir temporalmente elevaciones repetidas, cargas lejos del cuerpo o gestos explosivos. Esto no implica evitar para siempre el movimiento por encima de la cabeza. A medida que el dolor cede, se reintroducen rango, fuerza y resistencia de forma progresiva.
Para volver a deporte o trabajo manual conviene recuperar una movilidad suficiente para la tarea, fuerza comparable a las necesidades reales y tolerancia a series repetidas sin reagudización desproporcionada. La radiografía no tiene que normalizarse antes de volver a la actividad si la función es buena y no existen otros hallazgos preocupantes.
Si una persona mejora clínicamente pero el depósito persiste, no hay obligación de seguir tratando la imagen. Del mismo modo, una reducción del calcio sin mejoría funcional obliga a reconsiderar si la calcificación era realmente la principal fuente de síntomas.
Errores frecuentes al interpretar la tendinopatía calcificante
- Asumir que cualquier calcificación radiográfica explica cualquier dolor de hombro.
- Relacionarla con exceso de calcio en la dieta o con una “calcificación de todo el organismo”.
- Prometer que una técnica concreta disolverá o aspirará todo el depósito.
- Inmovilizar completamente el hombro durante semanas por miedo a “romper” el tendón.
- Ignorar debilidad verdadera, rigidez marcada o síntomas cervicales porque la radiografía ya muestra calcio.
Preguntas frecuentes
¿La calcificación del hombro siempre causa dolor?
No. Puede encontrarse una calcificación en personas con pocos síntomas o de forma incidental. Para atribuirle el dolor hay que relacionar localización, fase del depósito, exploración y patrón clínico.
¿La calcificación significa que el tendón se está convirtiendo en hueso?
No. Se trata de un depósito de cristales de hidroxiapatita dentro del tendón, con una historia natural que puede incluir formación, reposo y reabsorción. No equivale a osificación del tendón.
¿El lavado ecoguiado elimina siempre el dolor?
No. Puede utilizarse en casos seleccionados, pero la evidencia es heterogénea. Un ensayo aleatorizado con tratamiento simulado publicado en 2023 no encontró un beneficio clínico específico del lavado con corticoide frente al sham a corto o largo plazo.
¿Cuándo se plantea cirugía?
La cirugía se reserva habitualmente para síntomas persistentes y limitantes que no responden a un manejo no quirúrgico razonable, tras confirmar que la calcificación es clínicamente relevante y valorar lesiones asociadas del manguito.