Artrosis de muñeca
Índice de contenidos
- Qué es y por qué suele ser secundaria
- Patrones SLAC, SNAC y otras localizaciones
- Síntomas y repercusión funcional
- Diagnóstico y planificación
- Tratamiento conservador
- Opciones quirúrgicas: preservar movimiento o sacrificarlo
- PRC frente a artrodesis de cuatro esquinas
- Cuándo considerar una prótesis total
- Rehabilitación y expectativas
- Cómo se elige entre las opciones
- Pronóstico y evolución
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué es y por qué suele ser secundaria
La artrosis de muñeca implica cambios degenerativos del cartílago y del hueso en una o varias articulaciones del carpo. A diferencia de cadera o rodilla, la artrosis primaria difusa de muñeca es relativamente poco frecuente. Son muy relevantes las formas postraumáticas, las secuelas de pseudoartrosis de escafoides y la inestabilidad ligamentaria crónica.

La imagen radiográfica y los síntomas no se correlacionan de forma perfecta. El tratamiento debe dirigirse a la limitación real del paciente y al patrón de articulaciones afectadas, no solo a “cuánto desgaste” aparece en una radiografía.
Patrones SLAC, SNAC y otras localizaciones
En la muñeca SLAC, una lesión escafolunar crónica altera la mecánica y genera un patrón degenerativo progresivo. En la SNAC, el origen es una pseudoartrosis de escafoides. También puede haber artrosis radiocarpiana tras fractura de radio distal, artrosis mediocarpiana o afectación de la radiocubital distal.
Identificar qué superficies articulares siguen conservadas es fundamental porque muchas técnicas quirúrgicas de preservación de movimiento dependen de ello.
Síntomas y repercusión funcional
- Dolor con agarre fuerte, carga, apoyo o movimientos repetidos.
- Rigidez y reducción de flexión-extensión o desviaciones.
- Pérdida de fuerza de prensión.
- Inflamación intermitente o sensación de engrosamiento.
- Chasquidos o bloqueos si existen cuerpos libres o irregularidad articular.
Un dolor muy inflamatorio, con rigidez prolongada, múltiples articulaciones afectadas o síntomas sistémicos obliga a considerar artritis inflamatoria. Un dolor focal sin cambios radiográficos significativos puede proceder de ligamentos, tendones o fibrocartílago.
Diagnóstico y planificación
Las radiografías en proyecciones adecuadas suelen ser la prueba inicial y permiten estudiar espacio articular, alineación, osteofitos, colapso carpiano y secuelas de fractura. El TAC aporta detalle óseo y puede ser útil para planificación. La RM se reserva para preguntas concretas sobre cartílago, ligamentos, necrosis u otras causas de dolor.

Antes de una cirugía de rescate importa correlacionar el patrón radiológico con el punto de dolor, rango útil, demanda laboral y preferencias del paciente.
Tratamiento conservador
El objetivo es mejorar dolor y función; ningún tratamiento conservador revierte una artrosis establecida. Puede combinarse adaptación de cargas, férula en periodos sintomáticos, ejercicio para mantener movilidad y fuerza y analgesia o antiinflamatorios cuando son apropiados.
Una infiltración con corticoide puede ofrecer alivio temporal en casos seleccionados, pero no reconstruye cartílago ni debe convertirse en una pauta automática repetida. La respuesta puede ayudar a confirmar que una articulación concreta contribuye al dolor, aunque no constituye una prueba perfecta.
Opciones quirúrgicas: preservar movimiento o sacrificarlo
La cirugía se plantea cuando los síntomas limitan de forma importante y el tratamiento no quirúrgico deja de ser suficiente. La elección depende del patrón de artrosis.
| Procedimiento | Idea principal |
|---|---|
| Denervación | Busca reducir dolor manteniendo la anatomía y el movimiento; no detiene la artrosis. |
| Carpectomía de fila proximal | Elimina escafoides, semilunar y piramidal; requiere superficies articulares compatibles. |
| Artrodesis parcial | Fusiona articulaciones seleccionadas para controlar dolor preservando parte del movimiento. |
| Artrodesis total | Prioriza estabilidad y alivio del dolor a costa de perder flexión-extensión de muñeca. |
| Artroplastia | Opción seleccionada en pacientes de menor demanda; no es equivalente a una prótesis de cadera o rodilla en indicaciones y tolerancia de carga. |
Carpectomía proximal frente a artrodesis de cuatro esquinas
En patrones SLAC o SNAC que todavía conservan superficies compatibles existen varias operaciones de rescate que intentan aliviar dolor sin fusionar toda la muñeca. Dos de las más estudiadas son la carpectomía de fila proximal (PRC) y la artrodesis de cuatro esquinas. No son procedimientos intercambiables: la PRC necesita una articulación funcional entre la cabeza del grande y la fosa semilunar del radio, mientras que la fusión de cuatro esquinas depende de una configuración distinta de cartílago, hueso y estabilidad.
Metaanálisis recientes encuentran, en promedio, algo más de movilidad y menos complicaciones o reoperaciones tras PRC que tras fusión de cuatro esquinas, sin una ventaja clara de fuerza de prensión. Estos resultados agrupados no convierten a la PRC en la mejor opción universal: el estadio del patrón SLAC/SNAC, el estado del cartílago, la edad funcional, el trabajo y la experiencia del equipo siguen condicionando la elección.
La pregunta útil no es “qué operación es mejor”, sino qué superficies están todavía preservadas y qué intercambio entre movimiento, estabilidad y durabilidad acepta el paciente. Si el desgaste afecta las superficies necesarias para una técnica de preservación, el abanico de opciones cambia.
Cuándo considerar una prótesis total de muñeca
La artroplastia total intenta mantener movimiento cuando la degeneración es extensa, pero sus indicaciones son mucho más selectivas que las de una prótesis de cadera o rodilla. Se valora sobre todo en pacientes con demanda de carga moderada, hueso y tejidos adecuados y una prioridad alta por conservar movilidad. El trabajo manual pesado, impactos repetidos o una necesidad importante de carga pueden hacer más predecible una artrodesis total.
La decisión debe incluir la posibilidad de aflojamiento, desgaste, luxación o revisión futura. Una prótesis no “devuelve una muñeca normal” y suele implicar restricciones de carga. Por eso el objetivo debe formularse con precisión: aliviar dolor y conservar un arco útil cuando ese beneficio compensa el riesgo de revisión.
Rehabilitación y expectativas
En tratamiento conservador se intenta conservar el arco funcional y la capacidad de agarre sin provocar reagudizaciones persistentes. Después de cirugía, el ritmo depende del procedimiento y de la consolidación ósea o cicatrización de tejidos.
Una muñeca operada no siempre recuperará movimiento “normal”; el objetivo puede ser intercambiar un arco doloroso e inestable por una función más fiable. Las expectativas deben ajustarse a trabajo, deporte y articulaciones conservadas.
Cómo se elige entre las opciones
Dos muñecas con una radiografía parecida pueden requerir decisiones distintas. Antes de operar se valora qué movimiento conserva el paciente, dónde se concentra el dolor, qué superficies articulares están preservadas y qué actividades necesita recuperar. Una persona que realiza trabajo manual pesado puede priorizar estabilidad y capacidad de carga; otra puede valorar especialmente conservar movimiento.
También importa distinguir entre un problema localizado y una degeneración extensa. En patrones tempranos puede existir margen para procedimientos que preservan parte de la mecánica; cuando varias articulaciones están destruidas, una técnica de rescate más estable puede ser más predecible.
El éxito no se mide solo por una radiografía postoperatoria. Dolor, fuerza, rango funcional, capacidad laboral y necesidad de nuevas operaciones son resultados distintos. Por eso la decisión debe plantearse como un intercambio explícito entre movimiento, estabilidad, dolor y durabilidad.
Pronóstico y evolución
La artrosis de muñeca no sigue una velocidad de progresión uniforme. Algunas personas mantienen durante años un nivel de función estable con adaptaciones relativamente pequeñas; otras desarrollan pérdida de movimiento, dolor con carga o deterioro progresivo de la fuerza. La causa de fondo influye: una inestabilidad escafolunar, una pseudoartrosis de escafoides o una malunión del radio generan patrones mecánicos diferentes.
El tratamiento conservador no pretende “detener” obligatoriamente toda progresión radiográfica, sino mantener una función útil y síntomas aceptables. Del mismo modo, una cirugía de preservación de movimiento puede mejorar dolor y capacidad aunque las radiografías sigan mostrando cambios degenerativos.
La evolución debe reevaluarse si aparecen bloqueo, pérdida rápida de movilidad, dolor nocturno no mecánico, inflamación marcada o síntomas neurológicos, porque pueden indicar problemas añadidos y no simplemente una artrosis estable.
Preguntas frecuentes
¿La artrosis de muñeca aparece solo por la edad?
No. Muchas artrosis de muñeca son secundarias a fracturas, pseudoartrosis de escafoides o lesiones ligamentarias crónicas.
¿Una artrosis SLAC y una SNAC son lo mismo?
No. Ambas producen patrones degenerativos del carpo, pero la SLAC se relaciona con inestabilidad escafolunar crónica y la SNAC con pseudoartrosis de escafoides.
¿Una férula cura la artrosis?
No. Puede reducir síntomas durante actividades o brotes, pero no revierte los cambios articulares.
¿La artrodesis total deja la mano inmóvil?
No. Elimina el movimiento de flexión-extensión de la muñeca, pero dedos, pulgar y pronosupinación del antebrazo siguen moviéndose. La repercusión funcional depende de las demandas de cada persona.
¿Es mejor una carpectomía proximal o una artrodesis de cuatro esquinas?
No existe una respuesta válida para todas las muñecas. Los estudios comparativos favorecen a la carpectomía proximal en algunos resultados y complicaciones, pero solo es adecuada si las superficies articulares que van a quedar en contacto son compatibles. El patrón de artrosis, la demanda y las prioridades del paciente siguen decidiendo.
¿Una prótesis total de muñeca sustituye a la artrodesis total?
Solo en pacientes seleccionados. Puede conservar movimiento, pero soporta peor las cargas repetidas que una artrodesis y no suele ser la primera opción para trabajo manual pesado. La calidad ósea, la estabilidad, la edad funcional y las expectativas son determinantes.
Fuentes y evidencia consultada
Para situar esta localización dentro del manejo común de la enfermedad, puede consultarse la guía general de artrosis; esta ficha se centra específicamente en la artrosis de muñeca.