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Dr. Arturo Mahiques

La neuropatía radial no es una única enfermedad. El nervio radial puede lesionarse en la axila, alrededor del húmero, en el codo o en sus ramas terminales. La localización cambia por completo el patrón: una lesión proximal puede producir una verdadera muñeca caída; una lesión del nervio interóseo posterior ocasiona debilidad de la extensión de dedos sin pérdida sensitiva cutánea; el síndrome del túnel radial es predominantemente doloroso; y la rama superficial radial produce síntomas sensitivos sin déficit motor.

Esta página funciona como guía de localización y toma de decisiones. Los cuadros distales disponen además de fichas específicas de síndrome del túnel radial, nervio interóseo posterior y rama radial superficial o síndrome de Wartenberg.

Trayecto anatómico del nervio radial desde el brazo hasta el antebrazo y la mano
La clínica depende del punto de lesión y de qué ramas motoras y sensitivas hayan nacido antes de ese nivel.

Anatomía y localización: el mismo nervio, déficits diferentes

El nervio radial nace del fascículo posterior del plexo braquial, desciende por la cara posterior del brazo en relación con el húmero y atraviesa el tabique intermuscular lateral antes de alcanzar la región del codo. En el antebrazo proximal se divide en una rama profunda, que atraviesa el supinador y continúa como nervio interóseo posterior, y una rama superficial, esencialmente sensitiva.

Relación del nervio radial con el húmero y los compartimentos del brazo
Una lesión alrededor del húmero puede afectar extensores de muñeca y dedos y también la sensibilidad dorsal radial de la mano.

La localización se deduce examinando músculos que reciben su inervación en niveles sucesivos. Por ejemplo, un tríceps conservado con debilidad distal sitúa la lesión por debajo de sus ramas principales; la preservación relativa de la extensión de muñeca con desviación radial puede orientar a una lesión más distal, porque algunas ramas para extensores radiales ya han salido.

Cuatro patrones que no deben confundirse

PatrónHallazgo dominanteSensibilidad cutáneaClave de localización
Neuropatía radial proximalDebilidad de extensión de muñeca y dedos, variable según nivelPuede alterarse en dorso radialTrauma, compresión prolongada, fractura o lesión iatrogénica
Túnel radialDolor lateral/proximal de antebrazoSin déficit sensitivo objetivo típicoCuadro doloroso de diagnóstico clínico y controvertido
Interóseo posteriorDéficit motor de extensores de dedos/pulgarSin pérdida cutánea típicaRama motora profunda
Radial superficialDolor, parestesias o alodinia dorsorradialAlterada en su territorioRama sensitiva; no explica debilidad motora

Esta separación evita dos errores frecuentes: llamar “túnel radial” a cualquier dolor lateral de codo y atribuir una debilidad motora verdadera a una lesión aislada de la rama radial superficial.

Lesión radial proximal y fractura de húmero

El nervio radial es vulnerable en las fracturas diafisarias del húmero y también puede lesionarse por heridas, luxaciones, compresión prolongada, procedimientos quirúrgicos o masas. La presencia de una parálisis radial asociada a una fractura no determina por sí sola exploración quirúrgica inmediata: la decisión depende de si la fractura es abierta o cerrada, del mecanismo, del estado vascular, de la aparición primaria o secundaria del déficit, de la sospecha de discontinuidad y del tratamiento elegido para la fractura.

Déficit de extensión de muñeca y dedos en una parálisis del nervio radial
La “muñeca caída” es un signo motor; la exploración debe precisar qué extensores están afectados y si existe déficit sensitivo.

En lesiones cerradas compatibles con neuropraxia o axonotmesis puede existir recuperación espontánea. Sin embargo, una herida abierta, un déficit nuevo tras reducción o cirugía, una lesión vascular asociada o signos de discontinuidad cambian el umbral para estudiar o explorar el nervio. Por ello no es correcto aplicar un plazo fijo universal de semanas o meses a todos los pacientes.

Síndrome del túnel radial: un diagnóstico predominantemente doloroso

El túnel radial es la región por la que discurre la rama profunda del radial alrededor de la articulación radiocapitelar y el supinador. Se han descrito varios posibles puntos de compresión, entre ellos bandas fibrosas radiocapitelares, vasos recurrentes radiales, el borde proximal del extensor radial corto del carpo, la arcada de Fröhse y el borde distal del supinador.

Anatomía del túnel radial y posibles puntos de compresión del nervio

El síndrome del túnel radial se caracteriza por dolor en la región lateral del codo y antebrazo proximal sin la pérdida motora objetiva propia de una neuropatía del interóseo posterior. Su diagnóstico continúa siendo discutido porque las maniobras provocativas no son específicas y la electromiografía suele no demostrar una lesión. Una supinación resistida dolorosa o el dolor con extensión del dedo medio pueden apoyar la sospecha, pero no confirman por sí solos el origen neural.

Localización del dolor en el síndrome del túnel radial
La epicondilalgia lateral, la patología radiocapitelar y otros cuadros pueden solaparse con el dolor del túnel radial.

Las infiltraciones anestésicas se han utilizado como apoyo diagnóstico en algunas series, pero su respuesta no debe convertirse en una prueba definitiva: la difusión del anestésico y la coexistencia de otras fuentes de dolor limitan su especificidad.

Nervio interóseo posterior: cuando el problema es motor

Tras atravesar el supinador, la rama profunda continúa como nervio interóseo posterior (PIN) e inerva gran parte de la musculatura extensora. Una neuropatía PIN puede producir dificultad o imposibilidad para extender las articulaciones metacarpofalángicas y el pulgar. La extensión de muñeca puede persistir, a menudo con desviación radial, según el nivel de la lesión y las ramas preservadas.

Trayecto del nervio interóseo posterior a través del músculo supinador
Déficit motor de extensión de los dedos por lesión del nervio interóseo posterior

Como el PIN no proporciona sensibilidad cutánea distal, una hipoestesia franca en el dorso radial de la mano obliga a revisar la localización. También deben descartarse roturas tendinosas extensoras, enfermedad neurológica central, plexopatía y radiculopatía. El inicio doloroso seguido de debilidad puede plantear además una neuritis del plexo braquial o neuralgia amiotrófica, que no se trata como una compresión mecánica rutinaria.

Rama radial superficial: dolor y sensibilidad, no parálisis

La rama superficial del radial emerge en el antebrazo distal y se hace subcutánea. Puede irritarse por compresión externa, traumatismo, cicatriz, cirugía, fracturas o un neuroma. El cuadro clásico, denominado síndrome de Wartenberg, produce dolor, quemazón, parestesias o alodinia dorsorradial.

Trayecto de la rama superficial sensitiva del nervio radial
Territorio sensitivo de la rama superficial del nervio radial

Una debilidad verdadera de extensores no se explica por una lesión superficial aislada. El diagnóstico diferencial incluye tenosinovitis de De Quervain, artrosis de la base del pulgar, lesión radial proximal y dolor neuropático postraumático. La ficha de atrapamiento del nervio radial superficial desarrolla este cuadro sin duplicar aquí su manejo.

Exploración clínica: localizar antes de poner una etiqueta

La exploración compara la extensión del codo, muñeca, dedos y pulgar; la supinación; y la sensibilidad del territorio radial. Debe diferenciar debilidad real de una limitación por dolor. La palpación y las maniobras provocativas se interpretan como piezas de un conjunto, no como pruebas binarias.

  • Tríceps: ayuda a valorar lesiones muy proximales.
  • Braquiorradial: aporta información sobre el nivel en el brazo.
  • Extensores radiales de muñeca: su preservación o afectación modifica la localización.
  • Extensores de dedos y pulgar: son centrales para valorar el PIN.
  • Sensibilidad dorsorradial: diferencia una lesión sensitiva/proximal de un PIN aislado.

En una lesión traumática de mano o antebrazo también se examinan tendones, perfusión y otras estructuras. Una rotura tendinosa puede imitar una parálisis motora y necesita una estrategia distinta.

EMG, conducción nerviosa, ecografía e imagen

Los estudios electrodiagnósticos ayudan a confirmar pérdida axonal o desmielinización, localizar una neuropatía proximal y distinguirla de radiculopatía o plexopatía. Su utilidad depende del momento, del tipo de lesión y de los músculos estudiados; por eso no existe un día universal en el que “el EMG se haga positivo”. En un síndrome del túnel radial puramente doloroso puede ser normal.

La ecografía de alta resolución aporta información anatómica: continuidad, calibre, edema, cicatriz, masa o compresión focal. En trauma puede complementar al electrodiagnóstico porque visualiza la estructura del nervio. La RM o neurografía por RM se reservan para preguntas concretas, masas, anatomía compleja o discrepancias. Las radiografías y el TAC son relevantes cuando el problema se relaciona con fractura o deformidad ósea.

Tratamiento: no existe un protocolo único para “el radial”

El tratamiento depende de causa, nivel y gravedad. En una neuropatía compresiva leve se retira la presión responsable, se adapta la actividad y se mantiene movimiento tolerable. En una parálisis con déficit de extensión pueden utilizarse férulas funcionales para preservar la posición de la muñeca y facilitar el uso de la mano mientras se recupera el nervio.

Férula funcional para asistir la extensión en una parálisis radial
Ortesis de muñeca y pulgar empleada durante la recuperación funcional del nervio radial

Los analgésicos o antiinflamatorios pueden tratar dolor en pacientes seleccionados, pero no regeneran el nervio. Las infiltraciones alrededor del túnel radial o de ramas sensitivas no deben presentarse como una cura universal y requieren una indicación anatómica clara.

La cirugía se plantea cuando existe discontinuidad, una causa estructural que requiere tratamiento, déficit progresivo, compresión demostrada con repercusión funcional o persistencia relevante pese a manejo conservador apropiado. En el túnel radial, la incertidumbre diagnóstica obliga a seleccionar especialmente bien al paciente; en PIN, la presencia de masa o déficit motor objetivo cambia el razonamiento.

Rehabilitación, reinervación y pronóstico

La rehabilitación protege movilidad articular y longitud muscular, mantiene la función de estructuras no denervadas y adapta el uso de férulas. Cuando aparecen signos de reinervación, la fuerza se progresa según capacidad, evitando sobrecargar músculos que apenas comienzan a recuperar activación.

El pronóstico no se resume en una cifra de meses. Una neuropraxia puede recuperarse mucho antes que una lesión axonal extensa; una neurotmesis requiere reparación o reconstrucción. La distancia hasta el músculo diana, la edad, la causa, la duración de la denervación y la continuidad del nervio influyen en el resultado. El seguimiento clínico seriado —y el electrodiagnóstico cuando cambia decisiones— permite comprobar si la recuperación sigue una trayectoria razonable.

Situaciones de valoración prioritaria

  • Déficit radial nuevo tras una herida, fractura, luxación o cirugía.
  • Debilidad que progresa en vez de estabilizarse.
  • Herida profunda con sospecha de sección nerviosa o tendinosa.
  • Masa palpable, dolor nocturno atípico o signos que sugieran una lesión ocupante de espacio.
  • Ausencia de una evolución compatible con recuperación en controles sucesivos.

En estas situaciones el objetivo es evitar que una lesión estructural tratable quede etiquetada como una simple “compresión”.

Fuentes y evidencia consultada

Preguntas frecuentes

¿Una muñeca caída significa siempre una lesión del nervio radial en el brazo?

No. Una muñeca caída orienta a debilidad de los extensores, pero la localización depende de qué músculos estén afectados, de la sensibilidad y del contexto. Puede existir una lesión radial proximal, una lesión del nervio interóseo posterior, una lesión del plexo o, con menos frecuencia, una causa central. La exploración y el electrodiagnóstico ayudan a localizarla.

¿El síndrome del túnel radial se confirma con electromiografía?

No necesariamente. El síndrome del túnel radial es un cuadro predominantemente doloroso y los estudios electrodiagnósticos suelen ser normales o no concluyentes. Su diagnóstico exige correlacionar la localización del dolor, la exploración y la exclusión de otras causas, especialmente epicondilalgia lateral y radiculopatía.

¿El nervio interóseo posterior produce pérdida de sensibilidad en la mano?

Una lesión aislada del nervio interóseo posterior es fundamentalmente motora y no causa una pérdida sensitiva cutánea típica. Si existe hipoestesia dorsal radial debe valorarse una lesión radial más proximal o de la rama superficial, además de otros diagnósticos.

¿Cuándo debe valorarse con más rapidez una neuropatía radial?

Tras una herida, fractura o cirugía con pérdida motora nueva; cuando la debilidad progresa; si existe una masa, dolor intenso desproporcionado o deterioro funcional marcado; o cuando no aparecen signos de recuperación en el seguimiento esperado para el tipo de lesión. Estas situaciones requieren localizar la lesión y descartar discontinuidad o compresión estructural.