Tendinopatía glútea
La tendinopatía glútea afecta principalmente a los tendones del glúteo medio y menor en su inserción sobre el trocánter mayor. Es una causa frecuente de dolor lateral de cadera y forma parte del espectro del síndrome doloroso trocantérico mayor.
El diagnóstico no se basa en encontrar una “bursa inflamada” o una imagen degenerativa. Se construye a partir del patrón de dolor, la respuesta a la carga, la exploración, la fuerza y la exclusión razonable de otras causas. El tratamiento suele ser conservador y tiene como eje recuperar capacidad mediante educación y ejercicio progresivo.
Índice de contenidos
- Anatomía y función
- Qué significa tendinopatía glútea
- Carga y factores asociados
- Síntomas
- Exploración y pruebas clínicas
- Diagnóstico diferencial
- Ecografía y resonancia
- Tratamiento conservador
- Ejercicio y progresión de carga
- Cómo dosificar y progresar el ejercicio
- Retorno a marcha, carrera y deporte
- Pronóstico y cuándo reevaluar
- Infiltraciones, ondas de choque y cirugía
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Anatomía y función del glúteo medio y menor
Glúteo medio y menor nacen en la pelvis y se insertan en distintas facetas del trocánter mayor. Sus fibras participan en abducción, control rotacional y estabilidad durante el apoyo monopodal. La función real depende de la posición de la cadera y de la tarea, por lo que no existe una única función aislada ni un patrón de activación “correcto” para todas las actividades.
Durante la marcha, escaleras, carrera o apoyo sobre una pierna, los abductores contribuyen a controlar la pelvis y el fémur. La aducción de cadera puede aumentar la compresión de los tendones contra el trocánter; si el tejido está muy irritable, determinadas posiciones pueden ser temporalmente menos tolerables.
Qué significa tendinopatía glútea
El término describe un cuadro clínico de dolor y pérdida de función relacionado con los tendones glúteos. Puede haber engrosamiento, cambios de señal, rotura parcial o alteraciones bursales, pero el grado de imagen no determina por sí solo la intensidad del dolor.
La clasificación del tendón como “reactivo” o “degenerativo” puede servir como modelo biológico, pero no debe utilizarse como una secuencia rígida diagnosticada por una sola prueba. Tampoco es útil pensar que toda tendinopatía comenzó por “mala biomecánica”. La historia de carga, la capacidad actual, el sueño, otras patologías y las demandas diarias pueden contribuir de forma diferente.
Carga y factores asociados
El dolor puede aparecer tras aumentar caminatas, cuestas, carrera o entrenamiento, pero también en personas no deportistas. En estudios poblacionales se han observado asociaciones con edad media o avanzada, sexo femenino, mayor peso corporal y coexistencia de dolor lumbar o artrosis. Esas asociaciones ayudan a contextualizar, no a identificar una causa única.
Las personas con tendinopatía glútea pueden mostrar menor fuerza abductora. Esa fuerza se valora porque tiene relevancia funcional y puede entrenarse; no se presupone que una debilidad aislada sea necesariamente la causa inicial.
- Cambios recientes de volumen, intensidad, pendiente o frecuencia de actividad.
- Periodos de inactividad seguidos de una vuelta rápida a tareas exigentes.
- Posiciones mantenidas que aumentan la compresión lateral si son claramente provocadoras.
- Déficits de fuerza o resistencia relevantes para las tareas de la persona.
- Patología de cadera, rodilla o columna que modifique la carga o el patrón de síntomas.
Síntomas
El dolor suele localizarse sobre la cara lateral de la cadera, cerca del trocánter mayor, y puede extenderse por la cara externa del muslo. Es frecuente que moleste al dormir sobre ese lado, caminar, subir escaleras, correr o permanecer apoyado sobre una pierna.
Una debilidad marcada, una cojera progresiva o un cambio brusco tras traumatismo aumentan la sospecha de una lesión tendinosa más relevante. El dolor nocturno por presión lateral es frecuente, pero no es específico de una bursa o un tendón concreto.
Exploración y pruebas clínicas
La exploración combina localización del dolor, palpación, pruebas de carga, fuerza y evaluación de cadera y columna. Una revisión sistemática con metaanálisis de 2024 encontró que, en personas con dolor lateral de cadera, una secuencia de palpación glútea y abducción resistida puede cambiar de forma útil la probabilidad de GTPS.




La fuerza se puede medir y seguir en el tiempo. Una diferencia entre lados puede ser relevante, pero también importa la fuerza bilateral respecto a las demandas de la persona. Ninguna maniobra identifica con certeza si existe una rotura parcial; para eso puede ser necesaria imagen cuando la sospecha clínica lo justifica.
Diagnóstico diferencial
- Síndrome doloroso trocantérico mayor, que incluye el propio espectro glúteo y bursal.
- Artrosis de cadera u otra patología intraarticular, sobre todo si domina dolor inguinal y restricción.
- Dolor lumbar referido o radiculopatía cuando existen síntomas neurológicos o distribución compatible.
- Cadera en resorte y problemas del tracto iliotibial.
- Fractura por estrés, osteonecrosis u otra patología ósea si el contexto y la incapacidad lo sugieren.
La coexistencia es frecuente. Una persona puede tener cambios glúteos y artrosis, o dolor lumbar y sensibilidad trocantérica, sin que una sola etiqueta explique todos los síntomas.
Ecografía, resonancia y radiografía
La imagen se reserva para una pregunta clínica concreta: confirmar o caracterizar una rotura, estudiar síntomas persistentes, descartar otra patología o planificar un procedimiento. La ecografía permite valorar el tendón y la bursa de forma dinámica; la resonancia muestra de forma amplia tendones, músculo, bursa, hueso y articulación.
Los criterios ACR consideran ecografía o RM apropiadas en determinados pacientes con dolor crónico de cadera y sospecha de patología extraarticular tras radiografías no concluyentes. Una imagen alterada no invalida una evolución clínica favorable ni obliga a tratar si no existe concordancia funcional.
Tratamiento conservador
La evidencia apoya una estrategia activa basada en educación y ejercicio. En el ensayo LEAP, la combinación de educación sobre manejo de carga y ejercicio obtuvo resultados favorables frente a una infiltración de corticoide y a una estrategia de espera. El mensaje no es que exista un programa exacto que deba copiarse, sino que la recuperación de capacidad y la gestión de las cargas importan.
- Ajustar temporalmente las actividades que generan una exacerbación importante sin abandonar todo movimiento.
- Modificar posiciones de compresión si impiden dormir o mantienen alta irritabilidad.
- Recuperar fuerza de abductores, extensores y miembros inferiores según las necesidades funcionales.
- Progresar hacia apoyo monopodal, escaleras, carrera, impacto o deporte cuando corresponda.
- Revisar la respuesta durante las horas posteriores y al día siguiente para decidir la siguiente dosis.
Ejercicio y progresión de carga
No se impone una secuencia rígida de “fase 0, 1, 2 y 3”. Las imágenes siguientes se conservan como opciones de ejercicio que pueden utilizarse o no según irritabilidad, fuerza, experiencia y objetivo. La dosis se individualiza.
Opciones de menor complejidad o apoyo estable




Opciones para desarrollar fuerza




Opciones funcionales y unipodales




La progresión puede aumentar resistencia, repeticiones, velocidad, rango o complejidad, pero conviene cambiar una variable cada vez cuando el cuadro es irritable. Para deporte pueden añadirse carrera, aceleraciones, saltos y cambios de dirección cuando la fuerza y la respuesta a carga lo permitan. En una persona no deportista, el objetivo puede ser simplemente caminar, usar escaleras o trabajar sin limitación relevante.
Cómo dosificar y progresar el ejercicio
La dosis no se decide únicamente con una escala de dolor durante la serie. Conviene observar la respuesta inmediata, la tolerancia al resto del día y, especialmente, cómo se encuentra la cadera al día siguiente. Un aumento transitorio leve puede ser compatible con una carga útil; un empeoramiento importante y sostenido sugiere que la dosis, el rango o la frecuencia necesitan ajustarse.
La progresión puede hacerse aumentando resistencia externa, repeticiones, tiempo bajo tensión, rango de movimiento, velocidad o complejidad. No es necesario progresar todas esas variables a la vez. En una persona con alta irritabilidad puede ser preferible aumentar primero la tolerancia a ejercicios estables; en otra con poco dolor pero déficit de fuerza, puede tener más sentido trabajar cargas mayores con menos repeticiones.
| Variable | Qué observar | Cómo progresar |
|---|---|---|
| Dolor | Respuesta durante y después | Ajustar rango, carga o volumen si el empeoramiento persiste |
| Fuerza | Capacidad para producir y mantener fuerza | Aumentar resistencia cuando la técnica y la respuesta lo permiten |
| Función | Marcha, escaleras, apoyo monopodal, trabajo | Introducir tareas cada vez más parecidas a la vida real |
| Velocidad | Tolerancia a movimientos rápidos | Pasar de control lento a acciones más dinámicas si son necesarias |
| Impacto | Respuesta a carrera, saltos o cambios de dirección | Reintroducirlo después de recuperar una base suficiente de fuerza y tolerancia |
La simetría perfecta no es un requisito universal para progresar. Se busca una capacidad suficiente para las demandas de la persona y una tendencia favorable de síntomas y función. En deportistas puede ser útil comparar fuerza, saltos, carrera y tareas específicas; en población general, caminar, subir escaleras o dormir sin interrupciones pueden ser indicadores más relevantes.
Retorno a marcha, carrera y deporte
Volver a una actividad no suele ser un momento único. Se recupera por etapas, aumentando exposición y observando la respuesta. Una persona que empeora tras caminar una hora puede comenzar con recorridos más cortos y frecuentes; un corredor puede reintroducir primero carrera continua fácil y después pendiente, velocidad o cambios de dirección.
- Marcha y escaleras: aumentar distancia, desnivel y ritmo de forma gradual.
- Gimnasio: progresar desde ejercicios estables hacia variantes unilaterales y cargas mayores según objetivos.
- Carrera: controlar volumen semanal y evitar reintroducir simultáneamente distancia, velocidad y cuestas.
- Deportes de campo o pista: recuperar aceleración, frenada, cambios de dirección y tareas específicas antes de volver a competición completa.
- Trabajo físico: ensayar de forma progresiva las posiciones, cargas y tiempos reales del puesto.
No es imprescindible esperar a cero dolor para iniciar toda actividad, pero sí conviene que la carga elegida sea tolerable y que no exista un deterioro progresivo de fuerza, marcha o sueño. La exposición gradual permite comprobar qué dosis puede asumir la cadera y construir capacidad sin depender de plazos rígidos.
Pronóstico y cuándo reevaluar
La recuperación puede ser gradual y no siempre lineal. Los síntomas suelen fluctuar con cambios de carga, descanso y actividad. Un episodio de dolor después de una semana más exigente no implica necesariamente una nueva lesión estructural, pero sí puede indicar que la progresión fue demasiado rápida.
Conviene reevaluar si aparece una pérdida progresiva de fuerza, una cojera que empeora, incapacidad creciente para apoyar, dolor de características nuevas, síntomas neurológicos o una evolución que no encaja con el diagnóstico inicial. En ese punto puede ser útil revisar la cadera, la columna, la necesidad de imagen y la posibilidad de una rotura glútea relevante u otra fuente de dolor.
El seguimiento debe centrarse en resultados que importan: dormir, caminar, trabajar, entrenar, recuperar fuerza y volver a actividades significativas. La normalización completa de una ecografía o resonancia no es un requisito para considerar que el tratamiento ha funcionado.
Infiltraciones, ondas de choque y cirugía
La infiltración con corticoide puede proporcionar alivio a corto plazo en pacientes seleccionados, pero no se utiliza como sustituto de la recuperación de carga. El ensayo LEAP mostró que educación y ejercicio mantuvieron resultados globales especialmente favorables frente a la infiltración en seguimiento prolongado.
Las ondas de choque son una opción posible en GTPS persistente y revisiones recientes muestran beneficios modestos en algunos desenlaces, aunque existe heterogeneidad de protocolos. PRP y otros inyectables tienen evidencia menos uniforme y no se indican de forma automática.
La cirugía se reserva principalmente para roturas tendinosas relevantes o síntomas persistentes y limitantes con una lesión estructural concordante después de un manejo conservador adecuado. La decisión considera retracción, calidad muscular, fuerza, marcha, demanda funcional y expectativas, no solo el tamaño de un hallazgo en RM.
Preguntas frecuentes
¿La tendinopatía glútea y el síndrome doloroso trocantérico mayor son diagnósticos distintos?
La tendinopatía glútea es una de las principales entidades dentro del síndrome doloroso trocantérico mayor. Puede coexistir con cambios bursales, por lo que en la práctica no siempre es útil intentar separar de forma absoluta tendón y bursa.
¿Qué pruebas clínicas son más útiles?
Ninguna maniobra es perfecta por sí sola. En personas con dolor lateral de cadera, combinar palpación de la región glútea con abducción resistida puede modificar de forma útil la probabilidad diagnóstica, siempre interpretándolo con la historia y el resto de la exploración.
¿Hay un número fijo de series y repeticiones que funcione para todos?
No. La dosis depende de irritabilidad, fuerza, experiencia y objetivo. Se progresa según tolerancia durante el ejercicio, respuesta posterior y capacidad para realizar tareas reales, aumentando gradualmente resistencia, volumen o complejidad.
¿Cuándo puede ser necesaria cirugía?
Se plantea sobre todo ante roturas glúteas estructuralmente relevantes o síntomas persistentes y limitantes que no responden a un tratamiento conservador adecuado. La imagen debe ser concordante con la clínica y la pérdida funcional.