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Dr. Arturo Mahiques

Antes de empezar: no todo dolor de Aquiles es una tendinopatía

La rehabilitación adecuada depende de que el diagnóstico sea razonable. La tendinopatía aquílea suele producir dolor localizado relacionado con la carga, rigidez tras periodos de reposo y reducción de la capacidad para caminar rápido, correr, saltar o hacer elevaciones de talón. La exploración busca reproducir los síntomas con palpación y tareas que cargan el tendón y valora la fuerza y resistencia de la pantorrilla.

Un chasquido agudo, sensación de golpe en la pantorrilla, pérdida brusca de impulso o incapacidad para elevarse sobre la punta del pie obliga a descartar una rotura del Aquiles. También requieren una valoración diferente el dolor con fiebre o herida, hinchazón importante de la pierna, síntomas neurológicos, artritis inflamatoria u otros cuadros que no encajan con una tendinopatía mecánica.

La imagen no es imprescindible para diagnosticar todos los casos de tendinopatía de porción media. Ecografía o resonancia pueden ser útiles si el diagnóstico es incierto, la evolución es atípica, existe una sospecha alternativa o el resultado va a cambiar la conducta. Encontrar engrosamiento o cambios de señal tampoco determina por sí solo la intensidad del dolor.

Porción media e insercional: una diferencia importante

La forma de porción media afecta habitualmente al segmento situado varios centímetros por encima del calcáneo. La insercional concentra los síntomas cerca de la unión tendón-hueso. Ambas necesitan recuperar capacidad de carga, pero la mecánica local no es idéntica.

En la inserción, la dorsiflexión profunda puede aumentar la compresión del tendón contra el calcáneo. Un ensayo aleatorizado publicado en 2025 encontró mejores resultados con un programa que reducía esa compresión mediante control de la dorsiflexión, educación, alzas temporales y carga progresiva frente a un programa que exponía más a la compresión. Este dato es especialmente útil para evitar copiar sin adaptación protocolos clásicos de descenso del talón por debajo del escalón.

La distinción no implica mantener el tobillo rígido para siempre. Cuando baja la irritabilidad, el rango y las demandas funcionales pueden progresarse si la respuesta es adecuada. El objetivo final sigue siendo recuperar la función que cada persona necesita.

Principios actuales de rehabilitación

Carga progresiva como tratamiento de primera línea

La actualización 2024 de la guía clínica de APTA/JOSPT sitúa el ejercicio de carga del tendón como primera línea para la tendinopatía de porción media. La recomendación ya no limita el tratamiento a un protocolo excéntrico: admite diferentes tipos de contracción y pide progresar la intensidad hasta cargas altas que sean tolerables.

La carga persigue recuperar la capacidad del complejo gastrocnemio-sóleo-Aquiles para producir fuerza, almacenar y liberar energía y tolerar tareas repetidas. Esto exige tiempo y una progresión individualizada. La educación sobre el cuadro, las expectativas y la gestión de actividad forma parte del tratamiento.

Actividad modificada, no reposo automático

El reposo completo prolongado puede reducir aún más la capacidad. En muchos casos se mantiene actividad dentro de una tolerancia razonable mientras se reducen temporalmente los picos de carrera, salto, cuestas o cambios bruscos que disparan los síntomas. El nivel exacto depende de la respuesta durante la actividad y, sobre todo, de cómo se comporta el tendón después y a la mañana siguiente.

Fase 1: ajustar la carga y recuperar tolerancia

Cuando el tendón está muy irritable, el primer objetivo es encontrar una dosis que permita seguir cargando sin provocar un empeoramiento sostenido. Puede ser necesario reducir kilómetros, velocidad, cuestas, saltos o deportes explosivos; no significa abandonar todo movimiento.

Isométricos: una opción, no una promesa analgésica

Las elevaciones o empujes isométricos de pantorrilla pueden utilizarse si resultan cómodos, especialmente al inicio. No debe prometerse que eliminen el dolor de forma inmediata en todas las personas. Su utilidad práctica es aportar una forma graduable de producir fuerza cuando el movimiento repetido todavía es poco tolerable.

Vigilar la respuesta del día siguiente

La rigidez matutina, el dolor con las primeras zancadas y la tolerancia a una elevación de talón son indicadores útiles. Si empeoran claramente después de aumentar el entrenamiento, conviene volver a la última dosis bien tolerada en lugar de continuar escalando por calendario.

Fase 2: fuerza de pantorrilla y capacidad del tendón

La fase central consiste en progresar el fortalecimiento del Aquiles. Se entrenan tanto gastrocnemio —con rodilla más extendida— como sóleo —con rodilla flexionada— porque ambos contribuyen a la flexión plantar y a la carga del tendón.

La progresión puede pasar de dos piernas a una, de peso corporal a resistencia externa y de rangos pequeños a rangos mayores cuando corresponda. La velocidad, las repeticiones y el descanso también modifican la carga. No existe un porcentaje semanal universal que sea seguro para todos.

Los excéntricos siguen siendo válidos, pero los estudios que comparan diferentes programas de carga no muestran una superioridad universal de una única modalidad. Lo importante es que el ejercicio tenga una dosis suficiente, pueda progresar y se mantenga durante el tiempo necesario.

Fase 3: cargas rápidas, carrera y salto

Una persona puede recuperar fuerza lenta y seguir sin tolerar carrera o salto. Estas tareas exigen absorber y devolver energía en menos tiempo, por lo que se introducen después de construir una base de fuerza y cuando los síntomas permiten aumentar velocidad.

La progresión puede incluir elevaciones de talón más rápidas, pequeños rebotes, saltos bilaterales, saltos unipodales y cambios de dirección. No todas estas tareas son necesarias para una persona sedentaria; sí pueden serlo para quien quiere volver a correr, deportes de pista, fútbol o actividades con aceleraciones.

La carga rápida necesita más recuperación entre sesiones que los ejercicios muy ligeros. El programa se organiza según la respuesta y el objetivo final, no como una lista obligatoria de ejercicios.

Criterios para volver a correr o al deporte

El retorno no debería depender únicamente de que hayan pasado seis, ocho o doce semanas. Conviene integrar síntomas, fuerza, resistencia y tolerancia a tareas específicas. Entre los controles útiles están la capacidad de realizar elevaciones de talón unipodales con buena calidad, tareas de salto si el deporte las exige y una exposición progresiva a carrera sin empeoramiento relevante posterior.

ÁreaQué interesa comprobar
SíntomasDolor y rigidez estables o en descenso con la carga actual.
FuerzaCapacidad suficiente de pantorrilla para la tarea prevista, no solo ausencia de dolor.
ResistenciaTolerar repeticiones de elevación de talón sin pérdida marcada de altura o control.
EnergíaSi procede, tolerar rebotes y saltos antes de aumentar carrera rápida o cambios de dirección.
Respuesta posteriorNo presentar un empeoramiento importante y persistente al día siguiente.

La comparación con el lado contrario puede orientar, pero una simetría exacta no es un requisito universal. También importa el nivel previo, la edad, el deporte y la función real que se quiere recuperar.

Estiramientos y tratamientos complementarios

Los estiramientos y la movilidad pueden ser útiles si existe una limitación relevante, pero no sustituyen la carga. En la insercional irritable conviene evitar forzar dorsiflexión profunda de forma automática.

Alzas de talón, cambios de calzado o plantillas pueden modificar temporalmente la carga en algunos pacientes, aunque no constituyen una solución estructural universal. La terapia manual puede utilizarse como complemento para movilidad o síntomas, con un nivel de evidencia claramente menor que el ejercicio.

Frío o calor pueden utilizarse por comodidad si ayudan, pero no “reparan” el tendón. El tratamiento debe juzgarse por la recuperación de función y capacidad, no por la sensación inmediata tras una modalidad pasiva.

Errores frecuentes

  • Tratar toda tendinopatía como una inflamación que necesita reposo absoluto.
  • Aplicar el protocolo de Alfredson completo a todos, incluida la forma insercional irritable.
  • Aumentar kilómetros, peso y saltos al mismo tiempo.
  • Usar solo masaje, frío o estiramientos y no reconstruir fuerza.
  • Avanzar por semanas fijas sin valorar la respuesta del día siguiente.
  • Confundir una mejoría del dolor con recuperación completa de la capacidad deportiva.

Preguntas frecuentes

¿Hay que dejar de correr por completo si duele el Aquiles?

No necesariamente. En la tendinopatía de porción media el reposo completo no suele ser el objetivo; se ajusta la actividad a la tolerancia y se mantiene una carga que el tendón pueda manejar. Si hay sospecha de rotura, dolor agudo intenso o incapacidad para impulsar el pie, la prioridad es valorar el diagnóstico.

¿El ejercicio excéntrico sigue siendo el tratamiento principal?

Es una opción eficaz, pero no es la única. La evidencia actual favorece el ejercicio de carga progresiva del tendón y admite contracciones isométricas e isotónicas, fuerza pesada y progresión posterior hacia cargas rápidas según las necesidades.

¿La tendinopatía insercional se rehabilita igual que la de porción media?

Comparten el principio de carga progresiva, pero la insercional puede ser sensible a la compresión contra el calcáneo en dorsiflexión profunda. En fases irritables suele ser útil limitar temporalmente ese rango y progresarlo después según tolerancia.

¿Cuánto tarda en mejorar una tendinopatía aquílea?

La evolución es variable y con frecuencia se mide en meses, no en días. Importan la duración previa de los síntomas, la capacidad de la pantorrilla, la carga deportiva, las enfermedades asociadas y la adherencia al programa. La progresión se decide por función y respuesta a la carga, no por una fecha fija.

¿Cómo sé si estoy progresando demasiado rápido?

Una molestia tolerable durante el ejercicio puede ser compatible con la rehabilitación, pero un aumento marcado de dolor, rigidez o pérdida de función que persiste al día siguiente sugiere que conviene reducir volumen, intensidad o rango y reevaluar la carga.