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Dr. Arturo Mahiques

El síndrome del túnel tarsiano anterior es una neuropatía poco frecuente del nervio peroneo profundo —o fibular profundo— en la cara anterior del tobillo y dorso proximal del pie. Su pista sensitiva clásica es dolor, hormigueo o adormecimiento en el primer espacio interdigital.

No debe confundirse con el túnel tarsiano posterior, que afecta al nervio tibial y produce síntomas plantares. Tampoco todo dolor dorsal del pie es una neuropatía: artrosis, pinzamiento anterior, tendones extensores, fracturas por estrés y lesiones del nervio peroneo común pueden producir cuadros parecidos.

Anatomía del nervio peroneo profundo

El nervio peroneo profundo nace del nervio peroneo común en la parte proximal de la pierna y desciende por el compartimento anterior junto a la arteria tibial anterior. Inerva músculos dorsiflexores y extensores y, distalmente, aporta sensibilidad característica al primer espacio interdigital.

Trayecto del nervio peroneo profundo en pierna y tobillo

Cerca del tobillo se divide en ramas medial y lateral. La rama medial continúa hacia el primer espacio interdigital; la lateral aporta ramas motoras al extensor corto de los dedos y articulares. Esta división explica que algunos pacientes tengan síntomas casi exclusivamente sensitivos y otros muestren debilidad o atrofia distal.

Rama medial del nervio peroneo profundo hacia el primer espacio interdigital

Dónde puede comprimirse

El término “túnel tarsiano anterior” suele referirse a compresión bajo o alrededor del retináculo extensor inferior, aunque el nervio puede irritarse en otros puntos del dorso del pie. El techo, los tendones extensores y las prominencias óseas vecinas forman un espacio donde una presión externa o una masa pueden resultar clínicamente relevantes.

Retináculo extensor inferior y túnel tarsiano anterior

Por eso es más útil hablar de atrapamiento del nervio peroneo profundo a nivel del tobillo/dorso y localizarlo, que asumir que todos los casos ocurren exactamente en el mismo centímetro anatómico.

Causas y factores desencadenantes

Se han descrito traumatismos dorsales, esguinces con fibrosis, gangliones, osteofitos, prominencias óseas, edema venoso y presión externa por botas o calzado muy ajustado. El cuadro también puede aparecer tras microtraumatismos repetidos.

Compresión del nervio peroneo profundo por estructuras del tobillo

Los zapatos de tacón o posiciones mantenidas en flexión plantar se han asociado a síntomas en algunos casos, pero no constituyen una causa universal. “Falta de flexibilidad”, una forma de pie concreta o practicar fútbol no son diagnósticos ni factores suficientes por sí solos.

Síntomas sensitivos y motores

  • Dolor, quemazón o parestesias en la cara anterior del tobillo o dorso del pie.
  • Adormecimiento o hipersensibilidad en el primer espacio interdigital.
  • Empeoramiento con calzado que comprime el empeine o con determinadas posiciones.
  • En lesiones de la rama lateral, posible debilidad o atrofia del extensor corto de los dedos.
  • En afectaciones más proximales del nervio, déficit de dorsiflexión o extensión que obliga a replantear el nivel de la lesión.

Una caída franca del pie no debe atribuirse sin más a un túnel anterior distal: obliga a valorar nervio peroneo común, rama profunda más proximal, raíces L4-L5 y otras causas neurológicas.

Exploración y localización

Se compara la sensibilidad del primer espacio interdigital con el resto del dorso del pie, se palpa el trayecto del nervio y se valora fuerza del extensor corto de los dedos, tibial anterior y extensores largos. Un Tinel focal puede reproducir síntomas, pero no es una prueba confirmatoria aislada.

La comparación con el nervio peroneo superficial es útil: este aporta la mayor parte de la sensibilidad dorsal del pie pero habitualmente respeta el primer espacio interdigital. También se explora la cabeza del peroné, donde el nervio peroneo común se lesiona con mayor frecuencia.

Electrodiagnóstico, ecografía e imagen

El diagnóstico parte de la clínica y la localización. Los estudios de conducción y EMG pueden apoyar una neuropatía del peroneo profundo y, sobre todo, ayudar a diferenciar un atrapamiento distal de una lesión del peroneo común o una radiculopatía.

PruebaQué aporta
EMG / conducciónLocalización fisiológica, severidad y exclusión de niveles proximales.
EcografíaTrayecto nervioso, ganglión, compresión focal, relación con vasos/tendones y evaluación dinámica.
Radiografía / TCOsteofitos, fractura o prominencia ósea cuando esa es la sospecha.
RMMasas, tejidos blandos, articulaciones y signos de denervación muscular.

La literatura reciente sobre neuropatías raras de la extremidad inferior subraya la importancia de combinar anatomía, electrodiagnóstico e imagen. Un caso publicado en 2024 de neuropatía profunda mostró además cómo la ecografía puede aclarar discrepancias cuando el estudio electrodiagnóstico no encaja con la clínica.

Diagnóstico diferencial

Localizar la lesión: tobillo, cabeza del peroné o raíz L5

La distribución sensitiva del primer espacio interdigital es útil, pero la fuerza ayuda a decidir el nivel. En un atrapamiento distal del peroneo profundo puede afectarse el extensor corto de los dedos mientras se conservan relativamente tibial anterior y extensores largos. Si existe debilidad amplia de dorsiflexión y eversión, el nervio peroneo común en la cabeza del peroné merece más atención.

Una radiculopatía L5 puede producir debilidad en músculos que no dependen del peroneo común y asociarse a dolor o síntomas proximales. Por ello, comparar inversión del pie, eversión, dorsiflexión y extensión del dedo gordo aporta más información que limitarse a preguntar dónde hormiguea.

Nivel orientativoHallazgos que pueden ayudar
Peroneo profundo distalPrimer espacio interdigital; posible debilidad del extensor corto, con dorsiflexión global conservada.
Peroneo comúnDéficit más amplio de dorsiflexión/eversión y territorio sensitivo dorsal mayor.
Raíz L5Puede acompañarse de síntomas proximales y debilidad que no respeta solo el territorio peroneo.

Debilidad y signos que cambian la prioridad

Un hormigueo leve provocado únicamente por un zapato concreto puede permitir una evaluación programada. En cambio, una caída nueva del pie, debilidad progresiva, atrofia rápida o pérdida sensitiva extensa exige localizar pronto la lesión porque probablemente no se trate de una simple irritación distal por calzado.

Después de traumatismos también se revisan lesiones óseas, síndrome compartimental y daño vascular según el mecanismo. Si existe una masa palpable o una tumefacción que aumenta, la imagen debe dirigirse a identificar esa causa antes de insistir en tratamientos inespecíficos.

Tratamiento conservador

En cuadros leves sin déficit progresivo se intenta eliminar la presión o el mecanismo identificado. Cambiar un calzado que comprime el empeine puede ser más relevante que cualquier ejercicio si ese es el desencadenante.

  • Modificar calzado, lazado o botas que presionan el nervio.
  • Reducir temporalmente la actividad o posición que reproduce parestesias intensas.
  • Tratar una inflamación o lesión articular/tendinosa coexistente si realmente contribuye.
  • Mantener movilidad y fuerza con síntomas controlados.
  • Valorar medicación para dolor neuropático o infiltración perineural en casos seleccionados.

Una ortesis no es obligatoria por el diagnóstico. Solo tiene sentido si modifica una presión o mecánica que se ha relacionado de forma individual con los síntomas.

Calzado, deporte y trabajo

En actividades con botas rígidas, patines, esquí o calzado estrecho conviene identificar exactamente dónde contacta el empeine. A veces el problema se resuelve redistribuyendo presión, acolchando o modificando cordones antes de plantear tratamientos invasivos.

El retorno se basa en tolerar el calzado y la actividad sin parestesias progresivas ni déficit motor. Si cada sesión deja un territorio sensitivo mayor o aparece debilidad, la carga debe revisarse y el diagnóstico puede necesitar reevaluación.

Cuándo valorar descompresión

La cirugía puede indicarse ante una masa, osteofito u otra causa estructural corregible, déficit motor progresivo o persistencia de síntomas bien localizados después de medidas conservadoras. Puede consistir en liberar el retináculo y tratar la lesión causal.

Es una neuropatía rara y la evidencia terapéutica es principalmente de series y casos; por eso no es apropiado prometer un porcentaje universal de éxito. La precisión de la localización preoperatoria es especialmente importante.

Pronóstico y seguimiento

La irritación por presión externa puede mejorar al eliminar el factor. Cuando existe pérdida axonal, atrofia o compresión prolongada, la recuperación es más lenta y puede quedar déficit residual.

Se siguen sensibilidad del primer espacio interdigital, dolor con calzado, fuerza distal y tolerancia funcional. La extensión del déficit fuera del territorio distal obliga a reconsiderar el nivel de lesión.

Fuentes y evidencia consultada

Preguntas frecuentes

¿Qué nervio se comprime en el túnel tarsiano anterior?

El nervio peroneo profundo, también llamado fibular profundo. La compresión suele localizarse en la región anterior del tobillo o dorso proximal del pie, cerca del retináculo extensor.

¿Qué zona se duerme de forma característica?

La pista sensitiva clásica es el primer espacio interdigital dorsal, entre el primer y el segundo dedo. Aun así, la distribución puede variar y debe explorarse también la fuerza y niveles más proximales del nervio.

¿El electromiograma confirma siempre el diagnóstico?

No. Puede apoyar la localización y descartar una lesión del nervio peroneo común o una radiculopatía, pero los resultados deben correlacionarse con la clínica. La ecografía puede ser útil si se sospecha una lesión focal o cuando el electrodiagnóstico es discordante.

¿Cuándo se plantea cirugía?

Cuando existe una masa o causa estructural tratable, déficit motor progresivo o síntomas persistentes bien localizados pese a eliminar la presión y aplicar medidas conservadoras. Debido a la rareza del cuadro, la evidencia de tratamiento procede sobre todo de series pequeñas.