Traumatismos y fracturas de cadera
Índice de contenidos
- Qué incluye un traumatismo de cadera
- Fracturas proximales de fémur
- Acetábulo, pelvis y traumatismos de alta energía
- Luxación traumática de cadera
- Síntomas y signos de alarma
- Exploración inicial
- Radiografía, TC y resonancia
- Tratamiento de la fractura de cadera
- Complicaciones y prevención secundaria
- Movilización y rehabilitación
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué incluye un traumatismo de cadera
El término traumatismo de cadera reúne lesiones muy diferentes. Una contusión superficial tras una caída no tiene el mismo significado que una fractura del cuello femoral, una fractura acetabular o una luxación. La edad, el mecanismo y la capacidad para apoyar ayudan a estimar la gravedad, pero no sustituyen la exploración ni la imagen cuando existe sospecha de lesión ósea.
En personas mayores, una caída desde la propia altura puede producir una fractura por fragilidad. En adultos jóvenes, las fracturas acetabulares y las luxaciones suelen requerir mecanismos de mayor energía. Entre ambos extremos existen lesiones deportivas, avulsiones, contusiones y fracturas ocultas que pueden no verse en la primera radiografía.

Fracturas proximales de fémur
Lo que habitualmente se denomina “fractura de cadera” suele ser una fractura del fémur proximal. La localización condiciona la vascularización, la estabilidad y el tipo de cirugía.
| Patrón | Localización | Implicación clínica |
|---|---|---|
| Cuello femoral | Entre cabeza femoral y región trocantérea | Las fracturas intracapsulares desplazadas pueden comprometer la vascularización de la cabeza y aumentar riesgo de pseudoartrosis o necrosis avascular. |
| Intertrocantérea | Entre trocánter mayor y menor | Es extracapsular y frecuente en fracturas por fragilidad; suele estabilizarse quirúrgicamente para facilitar movilización. |
| Subtrocantérea | Por debajo del trocánter menor | Zona sometida a grandes fuerzas; el patrón y la calidad ósea influyen en la estrategia de fijación. |
En pacientes mayores, la fractura no debe tratarse solo como un problema del hueso. Dolor, delirium, nutrición, riesgo trombótico, medicación, osteoporosis, equilibrio y capacidad funcional influyen en la recuperación. Las guías de AAOS apoyan un manejo interdisciplinar y la movilización temprana cuando la situación clínica y la estabilización lo permiten.
Acetábulo, pelvis y traumatismos de alta energía
Las fracturas del acetábulo afectan a la cavidad donde articula la cabeza femoral. Pueden ser consecuencia de traumatismos de alta energía, pero en personas mayores también existen patrones relacionados con hueso frágil. La TC suele aportar información clave sobre columnas, pared articular, fragmentos y congruencia cuando una fractura acetabular ya se ha identificado o se sospecha con fuerza.
Un traumatismo importante también puede producir fracturas de pelvis, lesiones vasculares, abdominales o de otras regiones. En ese contexto la prioridad no es únicamente “la cadera”: la valoración sigue los principios del trauma y busca lesiones potencialmente graves antes de centrarse en la reconstrucción ortopédica.
La existencia de una fractura acetabular, una incongruencia articular o fragmentos intraarticulares cambia el tratamiento y la rehabilitación. No debe extrapolarse el protocolo de una fractura proximal de fémur a todas las lesiones alrededor de la cadera.
Luxación traumática de cadera
La luxación de cadera es una urgencia. La cabeza femoral pierde su relación normal con el acetábulo y pueden coexistir fracturas de la cabeza femoral o acetábulo, lesiones del labrum, daño condral y lesión del nervio ciático. La luxación posterior es la más habitual en el trauma de alta energía, aunque también existen luxaciones anteriores.

La reducción se organiza con urgencia y en condiciones seguras. Después se comprueban la estabilidad, el estado neurovascular y la presencia de fracturas o fragmentos asociados. Una reducción aparentemente correcta no finaliza el estudio si el mecanismo o la imagen sugieren daño adicional.
Síntomas y signos de alarma
- Dolor intenso en ingle, cadera o muslo proximal tras una caída o impacto.
- Incapacidad nueva para apoyar, ponerse de pie o caminar.
- Acortamiento, rotación anormal o deformidad de la extremidad.
- Dolor persistente importante pese a una radiografía inicialmente normal.
- Traumatismo de alta energía, especialmente con dolor pélvico o abdominal asociado.
- Alteraciones de sensibilidad, movimiento, pulso o coloración distal.
En personas mayores, una fractura impactada o no desplazada puede no producir la deformidad clásica. Algunas personas incluso logran caminar inicialmente. Por eso, la capacidad parcial para apoyar no excluye por sí sola una fractura.
Exploración inicial
La exploración comienza por el mecanismo, el nivel funcional previo y la revisión de lesiones asociadas. Después se valora posición de la extremidad, dolor, movilidad tolerable y estado neurovascular. En un paciente con sospecha de fractura no tiene sentido forzar repetidamente el rango de movimiento para “confirmar” el diagnóstico.
- Localización del dolor y mecanismo de la caída o impacto.
- Capacidad de carga antes y después del traumatismo.
- Longitud y rotación aparente de la extremidad.
- Pulsos, sensibilidad y función motora distal.
- Antecedentes de osteoporosis, fragilidad, anticoagulación o cáncer cuando modifican la sospecha y el manejo.
Radiografía, TC y resonancia
Los criterios del American College of Radiology sitúan la radiografía como estudio inicial habitual ante dolor agudo traumático de cadera con sospecha de fractura. Si las radiografías son negativas o indeterminadas pero la sospecha clínica persiste, la RM sin contraste y la TC sin contraste son opciones apropiadas según el escenario.
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Radiografía | Detecta la mayoría de fracturas desplazadas y orienta el patrón inicial. |
| TC | Define mejor anatomía ósea, acetábulo, fragmentos y fracturas complejas; también puede detectar algunas fracturas ocultas. |
| RM | Muy sensible para fracturas ocultas y lesión medular ósea cuando la radiografía no explica la clínica. |
Una prueba normal debe interpretarse dentro del contexto. Si una persona continúa sin poder apoyar después de un traumatismo compatible, el problema no queda resuelto simplemente porque la primera radiografía sea negativa.
Tratamiento de la fractura de cadera
La mayoría de las fracturas proximales de fémur en adultos mayores se tratan mediante cirugía. El objetivo no es solo unir el hueso: se busca proporcionar una articulación o fijación suficientemente estable para aliviar dolor y recuperar la movilidad lo antes posible dentro de la situación clínica.
Opciones quirúrgicas
- Osteosíntesis: tornillos, dispositivos deslizantes o clavos según localización y patrón.
- Hemiartroplastia: reemplazo de la cabeza femoral en determinadas fracturas del cuello femoral.
- Artroplastia total: opción seleccionada en algunos pacientes con fractura intracapsular desplazada y determinado perfil funcional.
La elección depende de edad fisiológica, desplazamiento, patrón, calidad ósea, artrosis previa, movilidad previa y comorbilidades. En personas mayores, AAOS señala que operar dentro de las primeras 24–48 horas desde el ingreso puede asociarse a mejores resultados cuando el paciente está clínicamente preparado; una demora necesaria para estabilizar un problema médico no debe interpretarse como un objetivo incumplido.
El tratamiento no quirúrgico se reserva para situaciones concretas y no es el estándar para la mayoría de fracturas de cadera del adulto mayor.
Complicaciones y prevención secundaria
Las complicaciones dependen del patrón y del paciente. En fracturas intracapsulares preocupan la pseudoartrosis y la necrosis avascular. Tras cualquier fractura importante pueden aparecer pérdida de fuerza y autonomía, tromboembolismo, úlceras por presión, delirium, infección o complicaciones cardiopulmonares.
Una fractura por fragilidad también es una oportunidad para reducir el riesgo de la siguiente. Conviene valorar salud ósea, riesgo de caídas, visión, medicación, nutrición y fuerza. El hecho de reparar una fractura no corrige por sí solo la osteoporosis ni los factores que favorecieron la caída.
Movilización y rehabilitación
La rehabilitación comienza pronto cuando el estado clínico y la estabilización lo permiten. El programa debe adaptarse a la carga autorizada, función previa y objetivos de la persona. En el adulto mayor, recuperar transferencias, marcha y autonomía suele ser tan importante como el rango articular.
- Fase inicial: control del dolor, prevención de complicaciones, transferencias y primeros pasos con ayuda cuando estén permitidos.
- Recuperación básica: marcha, fuerza de cadera y rodilla, equilibrio y tolerancia al esfuerzo.
- Función: escaleras, actividades de la vida diaria, velocidad y resistencia de marcha.
- Prevención secundaria: trabajo de fuerza, equilibrio y factores de riesgo de nuevas caídas o fracturas.
La pauta exacta de apoyo depende de la cirugía y de la estabilidad conseguida. Puede ampliarse esta parte en rehabilitación de cadera. Si el problema no fue un traumatismo agudo sino dolor progresivo por entrenamiento, consulta fractura por estrés de cadera.
Preguntas frecuentes
¿Una radiografía normal descarta una fractura de cadera?
No siempre. Si tras un traumatismo persisten dolor intenso, incapacidad para apoyar o una sospecha clínica relevante, puede ser necesaria imagen avanzada aunque las radiografías iniciales no muestren una fractura.
¿Todas las fracturas de cadera necesitan cirugía?
La mayoría de las fracturas proximales de fémur en adultos mayores se tratan quirúrgicamente, pero la decisión depende del patrón de fractura, desplazamiento, estado general, objetivos y circunstancias del paciente.
¿Por qué una luxación traumática de cadera es una urgencia?
Porque la articulación está fuera de su posición y pueden existir lesiones asociadas de cabeza femoral, acetábulo, cartílago, labrum o nervio ciático. La reducción debe organizarse con urgencia y después hay que comprobar las lesiones asociadas.
¿Cuándo se puede volver a caminar después de una fractura de cadera?
Depende de la estabilidad de la reparación, del tipo de fractura y del estado general. En muchas fracturas del adulto mayor se busca movilización precoz y carga según tolerancia cuando el equipo quirúrgico lo permite, acompañadas de rehabilitación y prevención de nuevas caídas.