Deformidad en boutonnière
Qué es la deformidad en boutonnière
La deformidad en boutonnière es una alteración del aparato extensor de los dedos en la que la articulación interfalángica proximal queda flexionada y la articulación interfalángica distal tiende a quedar extendida o hiperextendida.
Se produce habitualmente por una lesión de la bandeleta central del tendón extensor, que es la estructura encargada de extender la articulación media del dedo. Si esta lesión no se diagnostica o no se trata correctamente, las bandeletas laterales pueden desplazarse y la deformidad hacerse progresiva.
Puede aparecer tras un traumatismo, una herida sobre el dorso del dedo, una luxación, una lesión deportiva o en el contexto de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.
Índice de contenidos
Anatomía funcional
El aparato extensor de los dedos está formado por un sistema de tendones y expansiones fibrosas que permite extender las articulaciones del dedo de forma coordinada.
La bandeleta central se inserta en la base de la falange media y extiende la articulación interfalángica proximal. A ambos lados discurren las bandeletas laterales, que contribuyen a extender la articulación distal.
Cuando la bandeleta central se rompe, la articulación media pierde extensión. Con el tiempo, las bandeletas laterales pueden desplazarse hacia la palma, aumentando la flexión de la articulación media y favoreciendo la hiperextensión de la punta del dedo.
Causas frecuentes
La deformidad puede aparecer de forma aguda tras un traumatismo o desarrollarse de forma progresiva en enfermedades inflamatorias.
- Golpe directo sobre la articulación interfalángica proximal.
- Luxación o esguince del dedo.
- Herida cortante en la cara dorsal del dedo.
- Lesión deportiva con flexión forzada del dedo.
- Fractura o arrancamiento en la base de la falange media.
- Artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias.
- Secuela de traumatismos no diagnosticados o mal inmovilizados.
En ocasiones, el dedo parece solo inflamado tras el golpe inicial. La deformidad puede hacerse más evidente días o semanas después, cuando aparece dificultad para extender la articulación media.
Síntomas y signos
Los síntomas dependen de si la lesión es reciente o crónica. En lesiones agudas puede predominar el dolor y la inflamación; en lesiones evolucionadas destaca la deformidad y la rigidez.
- Dolor en la cara dorsal de la articulación media del dedo.
- Inflamación tras traumatismo o luxación.
- Dificultad para extender la articulación interfalángica proximal.
- Flexión progresiva de la articulación media.
- Hiperextensión o rigidez de la punta del dedo.
- Pérdida de fuerza de pinza o agarre.
- Dificultad para introducir la mano en bolsillos o guantes.
Diagnóstico
El diagnóstico debe sospecharse ante dolor dorsal en la articulación media del dedo y dificultad para extenderla tras un traumatismo. Es importante no confundirlo con un simple esguince.
Exploración física
- Valorar la extensión activa de la articulación interfalángica proximal.
- Comparar movilidad activa y pasiva.
- Explorar dolor en la inserción de la bandeleta central.
- Comprobar estabilidad articular.
- Valorar si existe deformidad flexible o rígida.
- Explorar lesiones asociadas de piel, tendón, ligamentos o hueso.
Test de Elson
El test de Elson puede ayudar a detectar una lesión de la bandeleta central. Se realiza flexionando la articulación interfalángica proximal aproximadamente a 90 grados sobre el borde de una mesa y pidiendo al paciente que intente extenderla contra resistencia.
Cuando la bandeleta central está lesionada, la extensión de la articulación media es débil y la articulación distal puede ponerse rígida en extensión. Es una prueba útil, sobre todo en lesiones recientes.
Pruebas de imagen
- Radiografía: permite descartar fracturas, arrancamientos óseos, luxación o subluxación articular.
- Ecografía: puede valorar la continuidad del tendón extensor y lesiones superficiales.
- Resonancia magnética: se reserva para casos complejos o dudas diagnósticas.
Diagnóstico diferencial
Hay otras lesiones de los dedos que pueden producir dolor, deformidad o pérdida de extensión. Diferenciarlas es importante porque el tratamiento cambia.
- Dedo en martillo.
- Lesión de la placa volar.
- Luxación interfalángica.
- Fractura de falange.
- Dedo en resorte.
- Artrosis interfalángica.
- Deformidades inflamatorias por artritis reumatoide.
Tratamiento con férula
En lesiones recientes cerradas, el tratamiento inicial suele ser conservador mediante una férula que mantiene extendida la articulación interfalángica proximal. La articulación distal debe quedar libre para moverse, salvo indicación específica.
Aspectos importantes
- La férula debe mantener la articulación media en extensión.
- Debe permitir mover la articulación distal si el especialista lo indica.
- El uso debe ser continuo durante la fase de cicatrización.
- Hay que vigilar la piel para evitar heridas por presión.
- La retirada debe ser progresiva y guiada.
El tratamiento es más eficaz cuando se inicia pronto. En deformidades crónicas rígidas, la férula puede ayudar menos y puede requerirse un enfoque más complejo.
Rehabilitación
La rehabilitación debe equilibrar dos objetivos: proteger la reparación del aparato extensor y evitar rigidez de las articulaciones no lesionadas.
Durante la fase de férula
- Mantener la férula correctamente colocada.
- Mover las articulaciones libres según indicación.
- Controlar edema e inflamación.
- Evitar retirar la férula sin proteger la posición del dedo.
- Vigilar la piel, especialmente en la zona dorsal del dedo.
Tras retirar la férula
- Iniciar movilidad suave y progresiva.
- Evitar flexiones forzadas al principio.
- Recuperar extensión activa de forma controlada.
- Trabajar pinza y agarre de manera gradual.
- Usar férula nocturna si está indicada.
Cuándo valorar cirugía
La cirugía puede valorarse en lesiones abiertas, deformidades crónicas, fracaso del tratamiento conservador o situaciones con lesión estructural importante.
Indicaciones posibles
- Herida abierta con sección de la bandeleta central.
- Fractura o arrancamiento óseo desplazado.
- Subluxación o inestabilidad articular.
- Deformidad progresiva pese al tratamiento con férula.
- Deformidad crónica rígida con limitación funcional.
- Secuelas dolorosas tras tratamiento inicial insuficiente.
Las opciones pueden incluir reparación tendinosa, reconstrucción del aparato extensor, fijación ósea, liberaciones articulares o procedimientos correctores según el caso.
Secuelas y pronóstico
El pronóstico depende de la rapidez del diagnóstico, el tipo de lesión, la presencia de rigidez y la correcta utilización de la férula.
- Déficit residual de extensión.
- Rigidez de la articulación interfalángica proximal.
- Dolor persistente.
- Deformidad crónica en boutonnière.
- Alteración de la pinza o del agarre.
- Artrosis postraumática si hubo lesión articular.
Las lesiones recientes, cerradas y flexibles suelen tener mejor evolución. Las deformidades crónicas o rígidas son más difíciles de corregir y pueden dejar limitaciones permanentes.