Dolor inguinal relacionado con el deporte: «hernia deportiva» y core muscle injury
Por qué el nombre “hernia deportiva” puede confundir
“Hernia deportiva”, athletic pubalgia, sportsman’s groin y core muscle injury se han utilizado durante décadas para describir dolor inguinal del deportista. El problema es que no son términos perfectamente equivalentes y, sobre todo, muchos pacientes no tienen una hernia inguinal verdadera. La nomenclatura moderna intenta describir la estructura y el patrón clínico en vez de asumir una lesión única.
El consenso de Doha clasifica el dolor inguinal en entidades relacionadas con aductores, iliopsoas, región inguinal y pubis, además de dolor relacionado con la cadera y otras causas. “Core muscle injury” suele utilizarse cuando el problema se centra alrededor de la placa púbica y las inserciones del recto abdominal/aductor o de la pared inguinal, pero sigue existiendo variabilidad entre autores.

Índice
Terminología: describir mejor, no multiplicar diagnósticos
La literatura reciente sigue reconociendo que términos como sports hernia, athletic pubalgia o core muscle injury se utilizan de manera heterogénea. Por eso esta página conserva la URL histórica —útil para quien busca “hernia deportiva”—, pero el contenido se centra en el dolor inguinal relacionado con la región inguinal y el complejo musculotendinoso central.
| Término | Qué conviene entender |
|---|---|
| Hernia deportiva | Etiqueta histórica; puede no existir saco herniario ni bulto |
| Inguinal-related groin pain | Dolor en canal inguinal, con sensibilidad y provocación por abdominales/tos, sin hernia palpable obligatoria |
| Core muscle injury | Lesión alrededor de placa púbica, recto abdominal, aductor y tejidos centrales |
| Pubalgia | Término amplio de dolor púbico/inguinal; no define una sola estructura |
La ventaja de este enfoque es práctica: permite decidir qué rehabilitar, qué imagen pedir y cuándo consultar a cirugía general, traumatología de cadera o medicina deportiva.
Anatomía funcional: pubis, pared abdominal, aductores y cadera
La sínfisis púbica actúa como punto de transferencia entre ambas hemipelvis. Cerca de ella se insertan recto abdominal, aductor largo y otras estructuras fasciales. El canal inguinal se sitúa por encima y la articulación de la cadera queda muy próxima. Sprint, golpeo y cambio de dirección generan fuerzas que cruzan esta región.
Esto explica dos hechos frecuentes: pueden coexistir lesión aductora y lesión central, y una limitación o patología de cadera puede modificar la carga inguinal. La coexistencia no significa que todos los hallazgos de una RM necesiten tratamiento.
Cómo se presenta y qué patrón orienta
El dolor suele aparecer con aceleración, cambios de dirección, golpeo, incorporación del tronco, abdominales intensos o maniobras que elevan la presión intraabdominal. Puede localizarse en la ingle, pubis o abdomen bajo. La ausencia de bulto es habitual en los cuadros etiquetados como “hernia deportiva”.

- Inguinal: dolor en canal inguinal, a veces con tos/Valsalva o contracción abdominal.
- Aductor: dolor proximal medial con aducción resistida; consulta tendinopatía de aductores.
- Púbico: sensibilidad sobre sínfisis y carga que cruza la pelvis.
- Iliopsoas: dolor con flexión de cadera, a veces resalte; consulta iliopsoas.
- Cadera: dolor profundo, pérdida de rotación, clic/bloqueo o pruebas articulares concordantes; valorar FAIS y labrum.
Exploración clínica: reproducir el dolor habitual
La valoración debe incluir palpación de canal inguinal, pubis, aductores e iliopsoas; contracción abdominal; aducción y flexión de cadera resistidas; movilidad de cadera; y exploración lumbar/neurológica cuando sea necesario. Una prueba aislada rara vez establece el diagnóstico.
En dolor inguinal relacionado con la región inguinal, suele haber sensibilidad en el canal y dolor con abdominales o Valsalva, pero una masa reducible o un bulto claro con tos obliga a valorar una hernia verdadera. Las pruebas FADIR/FABER pueden aumentar la sospecha de origen de cadera, pero tampoco convierten una morfología radiográfica en causa automática.
Diagnóstico diferencial: antes de llamar a todo “pubalgia”
- Hernia inguinal o femoral verdadera.
- Lesión/tendinopatía de aductores.
- Dolor púbico, osteítis o lesión por estrés de la sínfisis.
- Iliopsoas.
- FAIS, artrosis o lesión labral.
- Fractura por estrés de cuello femoral o pelvis.
- Patología abdominal, urológica o genital.
- Neuropatías ilioinguinal, genitofemoral u obturatriz y dolor lumbar referido.
Fiebre, dolor nocturno progresivo, pérdida de peso, masa verdadera, dolor testicular agudo, incapacidad para apoyar o dolor óseo focal intenso requieren una evaluación que no debe retrasarse por una etiqueta deportiva.
Imagen: responder una pregunta concreta
La imagen no es obligatoria en todos los casos y tampoco existe una “RM de hernia deportiva” capaz de resolver por sí sola un dolor inguinal complejo.
- Ecografía dinámica: útil para valorar una hernia verdadera, pared inguinal y tejidos superficiales; depende mucho del operador.
- Radiografía de pelvis/cadera: ayuda a valorar hueso, artrosis y morfología de cadera.
- RM de pelvis con protocolo adecuado: puede mostrar placa púbica, recto abdominal, aductor, edema óseo y lesiones asociadas.
La revisión radiológica de 2025 subraya el valor de la RM dedicada para lesiones del complejo central, pero también la necesidad de correlacionar hallazgos con síntomas. Los atletas pueden mostrar cambios de adaptación sin que esos cambios sean la fuente dominante del dolor.
Por qué importa descartar una hernia inguinal verdadera
Una hernia inguinal anatómica y el dolor inguinal del deportista pueden compartir localización y síntomas con esfuerzo, pero su razonamiento no es idéntico. Una protrusión palpable o visible, una masa que cambia con Valsalva o síntomas compatibles con incarceración requieren valoración específica. En el otro extremo, dolor de canal inguinal sin masa puede pertenecer a la categoría inguinal-related groin pain y responder a rehabilitación.
La ecografía dinámica puede ayudar cuando la exploración no es concluyente, pero tampoco debe utilizarse para etiquetar cualquier movimiento de la pared posterior como “hernia deportiva”. La pregunta útil es si existe una hernia verdadera, una alteración de tejidos centrales concordante o un patrón musculoesquelético diferente. Esta distinción evita derivar a cirugía por el nombre del diagnóstico en lugar de por la anatomía y los síntomas.
Tratamiento conservador: capacidad del tronco, aductores y cadera
El tratamiento inicial suele ser no quirúrgico cuando no existe una hernia verdadera que requiera otra conducta. El programa se adapta al patrón dominante:
- Reducir temporalmente sprint, golpeo y cambios de dirección que produzcan una respuesta importante.
- Mantener condición física con actividad tolerable.
- Entrenar aductores, glúteos y musculatura del tronco con carga progresiva.
- Recuperar movilidad útil de cadera si existe una limitación relevante.
- Progresar desde fuerza controlada a carrera, aceleración, corte y gesto deportivo.
La terapia manual o modalidades pasivas pueden aliviar síntomas en algunos pacientes, pero no sustituyen el entrenamiento. Tampoco existe una inyección universal para “la pubalgia”: una infiltración solo tiene sentido si existe una diana concreta y si su beneficio/riesgo encaja con el caso.
Cuando coexisten varias entidades, se priorizan las que reproducen síntomas y limitan la función; no se trata cada hallazgo de imagen por separado.
Cirugía: varias técnicas, ninguna solución universal
La literatura quirúrgica utiliza técnicas abiertas y endoscópicas, con o sin malla, reparación de pared posterior, procedimientos sobre recto/aductor y combinaciones. Una revisión sistemática encontró gran variación de terminología, diagnóstico preoperatorio y técnica. Esto impide presentar una operación como estándar para todos los deportistas con dolor inguinal.
La cirugía se considera sobre todo cuando el cuadro persiste pese a una rehabilitación adecuada, la entidad inguinal/core está razonablemente definida y se han evaluado aductores, pubis y cadera. La coexistencia con FAIS o aductores puede requerir planificación multidisciplinar. Un calendario rígido como “operar tras exactamente 12 semanas” no debe convertirse en regla universal.
Retorno al deporte: tolerar la demanda específica
Antes de volver a competición interesa tolerar aducción y trabajo de tronco, carrera lineal, aceleración, desaceleración, cambios de dirección y gesto específico con síntomas aceptables y sin un rebote importante al día siguiente. El tiempo depende de la estructura lesionada, cronicidad, deporte y eventual cirugía.
En cuadros crónicos, la mejoría suele ser escalonada: caminar y entrenar fuerza pueden normalizarse antes que sprint y golpeo. Una recaída de síntomas al subir carga no significa necesariamente nueva rotura, pero sí obliga a revisar la dosis y, si la evolución se estanca, el diagnóstico.
Fuentes y evidencia consultada
- Anatomy and terminology of groin pain: Current concepts
- Core Muscle Injury Producing Groin Pain in the Athlete
- Core Muscle Injuries: Preoperative Imaging and Postoperative Considerations (2025)
- Revisión sistemática de terminología y técnicas quirúrgicas
- Consenso sobre terminología del dolor inguinal en atletas
Preguntas frecuentes
¿La “hernia deportiva” es una hernia inguinal verdadera?
No necesariamente. El término es histórico y puede describir dolor inguinal relacionado con la pared abdominal, el canal inguinal o la unión recto-aductor sin una protrusión herniaria palpable. Una hernia inguinal verdadera debe descartarse cuando la historia o la exploración lo sugieren.
¿Hernia deportiva, pubalgia y core muscle injury significan exactamente lo mismo?
No existe una equivalencia perfecta. Pubalgia describe dolor de la región púbica/inguinal y puede tener varios orígenes. Core muscle injury se utiliza para lesiones de estructuras musculotendinosas alrededor del pubis. Los consensos modernos prefieren describir la entidad anatómica dominante —aductora, iliopsoas, inguinal, púbica o relacionada con cadera—.
¿Una resonancia puede confirmar por sí sola el diagnóstico?
No. La RM puede mostrar lesión de la placa púbica, recto abdominal, aductor, edema óseo o patología de cadera, pero existen hallazgos en deportistas sin síntomas. El diagnóstico necesita concordancia con la historia y la exploración.
¿Cuándo se plantea cirugía?
Cuando persiste dolor incapacitante pese a un programa conservador adecuado y existe una entidad inguinal/core suficientemente definida, después de valorar aductores, pubis y cadera. Existen varias técnicas y la evidencia no demuestra una operación universal para todos los casos.