Lesión o rotura del labrum acetabular
El labrum acetabular es un anillo fibrocartilaginoso unido al borde del acetábulo. Contribuye al sello de la articulación y a su estabilidad y distribución de cargas. Puede lesionarse en asociación con síndrome de pinzamiento femoroacetabular, displasia, traumatismo o inestabilidad, pero una imagen de “rotura” no demuestra por sí sola que el labrum sea la causa de todos los síntomas.
El diagnóstico debe responder dos preguntas: ¿el dolor parece proceder de la articulación? y ¿por qué se ha lesionado el labrum? Tratar la rotura sin comprender la morfología de la cadera, el cartílago y la estabilidad puede dejar sin resolver el problema que la originó.
Índice de contenidos
- Qué es el labrum y para qué sirve
- Por qué puede lesionarse
- Síntomas y chasquidos
- Exploración clínica
- RM, artro-RM y otras pruebas
- FAIS, displasia, inestabilidad y artrosis
- Diagnóstico diferencial
- Tratamiento conservador
- Cirugía: reparar, reconstruir o desbridar
- Pronóstico y retorno a actividad
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Qué es el labrum y para qué sirve
El labrum rodea el reborde acetabular y aumenta la profundidad efectiva de la cavidad. Junto con la cápsula y el líquido sinovial contribuye a mantener el sello articular, lo que ayuda a la estabilidad y a la mecánica de la cadera.
La expresión “rotura del labrum” agrupa lesiones con morfología, localización y contexto diferentes. Algunas aparecen sobre tejido degenerado; otras se relacionan con un evento traumático o con fuerzas repetidas en una cadera con morfología CAM, displasia o inestabilidad. Esa diferencia importa al decidir el tratamiento.
El labrum tampoco actúa solo: el estado del cartílago, la cobertura acetabular y la forma del fémur condicionan la carga que recibe. Por ello, una lesión labral debe interpretarse como parte de la articulación completa.
Por qué puede lesionarse
Síndrome de pinzamiento femoroacetabular
La morfología CAM o determinados patrones de cobertura acetabular pueden favorecer contacto repetido en posiciones concretas. Para hablar de FAIS deben coexistir síntomas, signos e imagen; una morfología aislada no basta.
Displasia e inestabilidad
Cuando el acetábulo ofrece menor cobertura, el labrum puede soportar mayor demanda estabilizadora. La presencia de displasia cambia la interpretación y puede modificar de forma importante la estrategia quirúrgica.
Traumatismo o carga repetida
Giros, cambios de dirección o posiciones extremas pueden desencadenar síntomas, especialmente sobre una cadera predispuesta. El hecho de que el dolor comience durante deporte no demuestra por sí mismo que haya una rotura aguda.
Degeneración articular
Con la artrosis pueden aparecer cambios del labrum junto con daño del cartílago. En ese contexto el problema no se reduce a una lesión focal reparable y el beneficio de procedimientos de preservación puede ser menor.
Síntomas y chasquidos
El dolor suele localizarse en la ingle o parte anterior de la cadera y puede relacionarse con flexión, giro, sedestación prolongada o deporte. También puede irradiarse al muslo o región lateral.
- Dolor profundo al pivotar, agacharse o cambiar de dirección.
- Molestias al permanecer sentado o al incorporarse después.
- Sensación de enganche, clic o bloqueo.
- Rigidez o pérdida de confianza en determinadas posiciones.
- Reducción de tolerancia a carrera, saltos o tareas deportivas.
Un chasquido no equivale a una rotura labral. El iliopsoas, la banda iliotibial y otros tejidos también producen chasquidos, y existen clics indoloros en personas sanas. El dato relevante es si el síntoma habitual se reproduce y si el conjunto de hallazgos apunta a la articulación.
Exploración clínica
La exploración comienza con movilidad, marcha, fuerza y tareas que reproduzcan el problema. FADIR y FABER se utilizan con frecuencia, pero ninguna maniobra aislada diagnostica una rotura del labrum.
FADIR
Puede reproducir dolor anterior o inguinal en distintos cuadros intraarticulares. Su resultado ayuda a detectar que la cadera puede ser relevante, pero tiene especificidad limitada para separar labrum de FAIS u otras causas.
FABER y movilidad
La localización del dolor durante FABER y la comparación de movilidad aportan contexto. Una restricción puede relacionarse con artrosis, anatomía ósea, irritabilidad u otros factores, no exclusivamente con el labrum.
Exploración extraarticular
Se valoran iliopsoas, aductores, glúteos, pared abdominal y columna cuando la historia lo indique. El diagnóstico se debilita si el dolor se reproduce mucho mejor cargando un tendón o con una maniobra lumbar que con la propia cadera.
RM, artro-RM y otras pruebas
En dolor crónico de cadera, los criterios ACR sitúan la radiografía como estudio inicial apropiado en muchos escenarios. No se estudia únicamente el labrum: interesa conocer artrosis, cobertura acetabular, morfología femoral y otras causas óseas.
- RM: permite evaluar labrum, cartílago, médula ósea y partes blandas con protocolos adecuados.
- Artro-RM: continúa siendo una herramienta útil para la evaluación labral en situaciones seleccionadas.
- TAC: aporta detalle óseo cuando la anatomía tridimensional es relevante para la planificación.
- Infiltración intraarticular diagnóstica: en algunos casos ayuda a determinar si una proporción importante del dolor procede de la articulación.
Una lesión visible debe interpretarse con cautela. La decisión terapéutica no debería basarse en una frase del informe radiológico sin relacionarla con edad, síntomas, exploración, cartílago y anatomía de la cadera.
FAIS, displasia, inestabilidad y artrosis
La pregunta “¿hay rotura?” es menos útil que “¿en qué cadera se ha producido y qué significado tiene?”.
- FAIS: puede coexistir con lesión anterosuperior del labrum y del cartílago. Debe diagnosticarse por la tríada de clínica, exploración e imagen.
- Displasia: la menor cobertura puede aumentar la demanda del labrum. Repararlo sin considerar la inestabilidad estructural puede ser insuficiente.
- Microinestabilidad: la laxitud capsular y determinadas demandas deportivas pueden formar parte del cuadro en personas seleccionadas.
- Artrosis: cuando existe daño degenerativo importante, el dolor puede proceder de la articulación global y el pronóstico de una reparación focal cambia.
Esta evaluación anatómica global es especialmente importante antes de una cirugía de preservación de cadera.
Diagnóstico diferencial
- Síndrome de pinzamiento femoroacetabular.
- Iliopsoas y cadera en resorte.
- Tendinopatía de aductores y dolor inguinal del deportista.
- Artrosis y osteonecrosis.
- Lesión ósea por estrés.
- Dolor referido de columna, región sacroilíaca o estructuras pélvicas.
La ausencia de una causa única es posible: un deportista puede tener una alteración intraarticular y, a la vez, dolor relacionado con aductores o iliopsoas.
Tratamiento conservador
Una lesión labral no obliga automáticamente a cirugía. Cuando no existen señales de alarma ni otra indicación urgente, puede iniciarse una estrategia individualizada que tenga en cuenta la irritabilidad y la anatomía subyacente.
Educación y carga
Se ajustan temporalmente las posiciones y actividades que reproducen síntomas intensos, manteniendo actividad tolerable. La meta no es “proteger el labrum para siempre”, sino recuperar capacidad sin aumentar de forma sostenida la irritabilidad.
Ejercicio
Puede trabajar fuerza de extensores, abductores, rotadores y tronco, movilidad útil y tareas específicas. La guía JOSPT de dolor de cadera no artrósico recomienda relacionar los déficits medibles con las limitaciones del paciente en vez de aplicar una rutina universal.
Medicación e infiltración
La analgesia se individualiza según antecedentes y contraindicaciones. Una infiltración intraarticular puede tener un papel diagnóstico o terapéutico limitado en casos seleccionados, pero no “repara” el labrum.
Consulta también rehabilitación de cadera.
Cirugía: reparar, reconstruir o desbridar
La artroscopia se considera cuando los síntomas y la limitación persisten pese a un tratamiento razonable y existe una lesión tratable con contexto anatómico concordante. El plan no consiste únicamente en “cortar el trozo roto”.
- Reparación: busca conservar el tejido y restablecer el sello cuando la calidad y el patrón de lesión lo permiten.
- Reconstrucción: puede considerarse en escenarios seleccionados con tejido irreparable o deficiente.
- Desbridamiento: tiene indicaciones más limitadas y depende del tipo de tejido y del contexto articular.
- Corrección asociada: si existe FAIS u otra alteración relevante, debe decidirse cómo abordarla; en displasia la estrategia puede ser diferente a una artroscopia aislada.
El grado de daño del cartílago y la artrosis son determinantes pronósticos. En enfermedad degenerativa avanzada, una cirugía focal del labrum puede no resolver la fuente principal del dolor.
Pronóstico y retorno a actividad
La evolución se valora mediante dolor y función: caminar, sentarse, subir escaleras, entrenar, girar y realizar tareas específicas. La desaparición de un chasquido no es un requisito universal, y que persista un clic indoloro no implica por sí solo fracaso.
Tras tratamiento conservador o cirugía, el retorno al deporte progresa por capacidad: fuerza, movilidad necesaria, tolerancia a carrera, cambios de dirección y gestos específicos. Los plazos deben adaptarse al procedimiento realizado y a la respuesta individual.
Si persiste dolor relevante, debe reconsiderarse la contribución de cartílago, FAIS, displasia, columna o estructuras extraarticulares en lugar de atribuirlo automáticamente a una “nueva rotura”.
Preguntas frecuentes
¿Un chasquido de cadera significa que el labrum está roto?
No. Los chasquidos pueden proceder del labrum, tendones u otras estructuras y también pueden aparecer sin una lesión clínicamente relevante. Deben interpretarse junto con dolor, función y exploración.
¿Una lesión del labrum en resonancia siempre explica el dolor?
No necesariamente. Un hallazgo de imagen debe concordar con la historia clínica y la exploración, y deben valorarse causas asociadas como FAIS, displasia, artrosis o patología extraarticular.
¿Es mejor una RM o una artro-RM para estudiar el labrum?
Ambas pueden ser útiles. La elección depende de la calidad del equipo, protocolo, hallazgos previos y pregunta clínica. Los criterios ACR consideran apropiadas distintas técnicas en escenarios seleccionados.
¿Toda rotura del labrum necesita artroscopia?
No. Muchas personas pueden iniciar tratamiento conservador. La cirugía se valora cuando persisten síntomas relevantes y existe una lesión tratable en un contexto anatómico compatible.