🦴 www.cto-am.com
Dr. Arturo Mahiques

El antepié puede doler por muchas causas diferentes. Algunas se deben a sobrecarga mecánica bajo las cabezas metatarsianas, otras a deformidades de los dedos, lesiones articulares, inflamación de bursas, atrapamientos nerviosos, fracturas por estrés o problemas de la piel como callosidades y verrugas plantares.

Esta página reúne de forma ordenada varios problemas frecuentes del antepié y sirve como punto de orientación para distinguirlos. Las patologías con entidad suficiente tienen su propia página específica, para evitar mezclar diagnósticos distintos bajo el término genérico de metatarsalgia.

El objetivo es ayudar a diferenciar cuándo el dolor procede del apoyo metatarsal, de una deformidad digital, de los sesamoideos, de una lesión ósea o de una alteración cutánea por presión.

Problemas frecuentes del antepié
El dolor del antepié puede tener origen mecánico, articular, óseo, nervioso o cutáneo.

Visión general

El antepié soporta una parte importante de la carga durante la marcha, especialmente en la fase de despegue. Por eso, pequeñas alteraciones de alineación, longitud metatarsal, calzado o deformidad digital pueden provocar dolor persistente.

No todo dolor en la parte anterior del pie debe llamarse metatarsalgia sin más. La metatarsalgia describe un síntoma o síndrome doloroso, pero detrás puede haber distintas causas: neuroma de Morton, insuficiencia del primer radio, fractura por estrés, sesamoiditis, enfermedad de Freiberg, bursitis intermetatarsiana, dedos en garra o problemas cutáneos por presión.

Una buena valoración debe localizar el punto exacto de dolor, analizar el calzado, observar las callosidades, valorar la movilidad de los dedos y estudiar si el dolor es plantar, dorsal, interdigital, articular o cutáneo.

Patologías del antepié con página propia

Las siguientes entidades tienen suficiente entidad clínica para desarrollarse por separado. Desde esta página puedes acceder a cada una de ellas.

Patología Dato orientativo Página específica
Metatarsalgia Dolor bajo una o varias cabezas metatarsianas, con sobrecarga plantar y posible callosidad. Metatarsalgia
Insuficiencia del primer radio El primer radio no soporta bien la carga y esta se desplaza hacia el segundo y tercer metatarsianos. Insuficiencia del primer radio
Neuroma de Morton Dolor interdigital, quemazón, hormigueo o sensación eléctrica hacia los dedos. Neuroma de Morton
Dedos en garra y dedos en martillo Deformidad de los dedos, roce con el calzado, callosidades dorsales y sobrecarga metatarsal. Dedos en garra y martillo
Sesamoiditis Dolor bajo la cabeza del primer metatarsiano, especialmente al despegar, correr o caminar de puntillas. Sesamoiditis
Enfermedad de Freiberg Dolor y rigidez en una cabeza metatarsiana, con posible necrosis avascular, sobre todo del segundo metatarsiano. Enfermedad de Freiberg
Bursitis intermetatarsiana Dolor entre cabezas metatarsianas, inflamación de partes blandas y posible confusión con neuroma de Morton. Bursitis intermetatarsiana
Fracturas por estrés del pie Dolor progresivo tras aumento de carga, con sensibilidad localizada sobre un metatarsiano. Fracturas por estrés del pie
Síndrome de predislocación Dolor e inestabilidad de la articulación metatarsofalángica, con desviación progresiva del dedo. Síndrome de predislocación
Hallux valgus Desviación del primer dedo, juanete y alteración del reparto de cargas del antepié. Hallux valgus
Hallux rigidus Dolor y rigidez de la primera articulación metatarsofalángica. Hallux rigidus
Lesión de Lisfranc Dolor en mediopié-antepié tras traumatismo, con dificultad para apoyar y posible inestabilidad tarsometatarsiana. Lesión de Lisfranc

Callosidades y durezas del antepié

Las callosidades son zonas de piel engrosada que aparecen como respuesta a una presión o roce mantenido. En el antepié suelen localizarse bajo las cabezas metatarsianas, en el dorso de los dedos deformados o entre los dedos cuando existe compresión lateral.

Una callosidad no es la causa primaria del problema, sino la consecuencia visible de una sobrecarga. Por eso, aunque rebajar la dureza puede aliviar temporalmente, el tratamiento real consiste en corregir la presión que la produce.

Callosidades del antepié
Las callosidades suelen indicar zonas de presión excesiva o roce mantenido.

Causas frecuentes

  • Calzado estrecho o con puntera rígida.
  • Dedos en garra, martillo o mazo.
  • Metatarsalgia mecánica.
  • Insuficiencia del primer radio.
  • Hallux valgus con deformidad de los dedos menores.
  • Prominencia de cabezas metatarsianas.
  • Alteraciones de la marcha o del apoyo plantar.

Tratamiento

  • Usar calzado amplio, cómodo y sin compresión del antepié.
  • Evitar tacones altos y punteras estrechas.
  • Utilizar almohadillas o protectores no medicados en zonas de roce.
  • Valorar plantillas o descargas metatarsales si existe sobrecarga plantar.
  • Rebajar la callosidad de forma cuidadosa, sin cortes agresivos.
  • Evitar productos químicos o apósitos medicados si hay piel frágil, diabetes o mala sensibilidad.
  • Tratar la deformidad o causa mecánica que mantiene la presión.

En pacientes con diabetes, neuropatía o problemas vasculares, una callosidad debe vigilarse con especial cuidado porque puede ocultar una herida o favorecer una úlcera.

Plantillas para descarga del antepié
Las plantillas y descargas pueden ayudar a redistribuir la presión del antepié.

Verrugas plantares

Las verrugas plantares son lesiones cutáneas producidas por el virus del papiloma humano. En la planta del pie pueden confundirse con callosidades porque el peso corporal hace que crezcan hacia dentro y puedan doler al caminar.

Verrugas plantares en el pie
Las verrugas plantares pueden parecer callos, pero tienen un origen vírico y un tratamiento diferente.

Diferencias orientativas con un callo

  • La verruga puede doler más al pellizcar lateralmente que a la presión directa.
  • Puede presentar pequeños puntos oscuros en su superficie.
  • Puede interrumpir las líneas normales de la piel.
  • Puede aparecer en zonas no necesariamente sometidas a máxima presión.
  • Puede multiplicarse o aparecer en mosaico.

Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño, número de lesiones, dolor y tiempo de evolución. Puede incluir queratolíticos, crioterapia, tratamientos tópicos o procedimientos dermatológicos específicos.

  • Aplicaciones pautadas de ácido salicílico u otros queratolíticos.
  • Crioterapia en casos seleccionados.
  • Tratamientos locales repetidos hasta resolución.
  • Valoración dermatológica si son dolorosas, extensas, recurrentes o dudosas.

No deben manipularse de forma agresiva ni cortarse en casa, especialmente si existe diabetes, mala circulación, inmunosupresión o dudas diagnósticas.

Diagnóstico diferencial del dolor del antepié

La localización del dolor orienta mucho el diagnóstico. No es lo mismo un dolor bajo una cabeza metatarsiana, un dolor interdigital, una lesión cutánea o un dolor en la base del primer dedo.

Localización del dolor Posibles causas Dato que orienta
Bajo las cabezas metatarsianas centrales Metatarsalgia, insuficiencia del primer radio, dedos en garra, fractura por estrés. Dolor con carga, callosidad plantar o sensación de pisar una piedra.
Entre los dedos Neuroma de Morton, bursitis intermetatarsiana. Dolor interdigital, quemazón, hormigueo o molestias con calzado estrecho.
Bajo el primer metatarsiano Sesamoiditis, fractura de sesamoideo, hallux rigidus. Dolor al despegar, correr, bailar o caminar de puntillas.
Base del primer dedo Hallux rigidus, hallux valgus, gota, artrosis metatarsofalángica. Rigidez, inflamación, prominencia ósea o dolor articular.
Dorso o punta de los dedos Dedos en martillo, garra o mazo. Roce con el calzado y callosidades dorsales o distales.
Lesión cutánea dolorosa Callo, verruga plantar, clavo interdigital. Engrosamiento de piel, puntos oscuros o dolor localizado superficial.

Cuándo conviene consultar

Conviene valorar el antepié cuando el dolor persiste, limita la marcha o se acompaña de deformidad, inflamación o síntomas neurológicos.

  • Dolor que no mejora tras cambiar calzado y reducir la carga.
  • Dolor progresivo en un metatarsiano concreto.
  • Hinchazón localizada o sospecha de fractura por estrés.
  • Hormigueo, quemazón o adormecimiento hacia los dedos.
  • Deformidad progresiva de los dedos.
  • Callosidades dolorosas que reaparecen tras rebajarlas.
  • Lesiones cutáneas dudosas o verrugas persistentes.
  • Dolor en pacientes con diabetes, neuropatía o mala circulación.
  • Dificultad creciente para usar calzado normal.

El diagnóstico correcto evita tratar como una simple dureza lo que puede ser una sobrecarga metatarsal, una deformidad digital, una fractura por estrés, un neuroma o una lesión articular.

Contenido relacionado

Consulta las páginas principales del bloque de tobillo y pie para ampliar información sobre dolor del antepié, metatarsalgia, deformidades y alteraciones del apoyo.