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Dr. Arturo Mahiques

El dolor de cadera o coxalgia no es un diagnóstico único. Puede proceder de la articulación coxofemoral, tendones y bursas de su entorno, músculos, pelvis o columna lumbar, y también puede ser dolor referido desde estructuras no musculoesqueléticas. Localizar el dolor, conocer su inicio y relacionarlo con la carga y el movimiento ayuda a ordenar ese diagnóstico diferencial.

La intensidad tampoco identifica por sí sola la causa. Un cuadro benigno puede doler mucho y una lesión relevante puede comenzar de forma discreta. Por eso esta guía se centra en patrón de síntomas, función, exploración y señales de alarma.

Cómo orientar el dolor de cadera

Localización del dolor de cadera o coxalgia
La zona en la que se percibe el dolor ayuda a ordenar el diagnóstico diferencial, pero no lo confirma por sí sola.

La primera pregunta no es únicamente “¿qué estructura duele?”, sino qué patrón presenta el problema. La edad, actividad, traumatismo, duración, relación con la carga, síntomas mecánicos y presencia de fiebre o mal estado general cambian mucho la probabilidad de cada diagnóstico.

  • Dolor al apoyar tras una caída: obliga a descartar fractura, incluso si la radiografía inicial no muestra una lesión cuando la sospecha clínica sigue siendo alta.
  • Dolor inguinal progresivo con rigidez: hace considerar artrosis y otras causas intraarticulares.
  • Dolor lateral al tumbarse sobre ese lado o subir escaleras: orienta con frecuencia al síndrome de dolor trocantérico, donde los tendones glúteos tienen un papel importante.
  • Dolor en deportistas con flexión profunda, giro o cambio de dirección: puede corresponder a patología intraarticular, aductores, iliopsoas, pared abdominal o estrés óseo, entre otras causas.

Localización: anterior, lateral o posterior

Dolor anterior o inguinal

El dolor profundo en la ingle se asocia con mayor frecuencia a la articulación, aunque existen causas extraarticulares y referidas. Entre los diagnósticos que pueden aparecer están:

Dolor lateral

El término “bursitis trocantérea” se utilizó durante años para casi todo el dolor lateral. Actualmente se reconoce un espectro más amplio, denominado con frecuencia síndrome de dolor trocantérico mayor, que puede incluir tendinopatía glútea, bursas y otras estructuras peritrocantéricas.

Dolor posterior o glúteo

El dolor posterior requiere valorar la columna lumbar y la región sacroilíaca además de la propia cadera. El síndrome glúteo profundo, lesiones de isquiotibiales proximales y algunas neuropatías también pueden producir síntomas en esta región.

El dolor de la cadera puede irradiarse al muslo e incluso a la rodilla. Por ese motivo, una rodilla dolorosa sin hallazgos locales concordantes debe hacer considerar una exploración de la cadera.

Inicio agudo, sobrecarga y dolor progresivo

La temporalidad aporta información diferente a la localización.

Tras traumatismo

Una caída, accidente o golpe importante obliga a valorar fractura y luxación. En personas mayores o con fragilidad ósea, una fractura puede producirse con traumatismos de baja energía. Si existe incapacidad para apoyar, acortamiento, deformidad o dolor intenso debe realizarse valoración médica urgente.

Tras aumentar carga o entrenamiento

Un aumento brusco de carrera, saltos, volumen deportivo o trabajo físico puede superar temporalmente la capacidad de músculos, tendones o hueso. La historia debe diferenciar dolor tendinoso de una posible lesión por estrés óseo, porque el manejo y la urgencia son diferentes.

Dolor de evolución lenta

La artrosis, determinadas tendinopatías y algunos cuadros intraarticulares suelen evolucionar de forma más gradual. La ausencia de traumatismo no excluye patología importante, por lo que la progresión, el dolor nocturno, la pérdida de función y los síntomas sistémicos siguen siendo relevantes.

Causas frecuentes y diagnósticos que no deben olvidarse

GrupoEjemplosPistas clínicas posibles
IntraarticularArtrosis, pinzamiento, labrum, sinovitis, cuerpos libresDolor inguinal, rigidez, síntomas con flexión/rotación, pérdida de movilidad.
PeritrocantéricoTendinopatía glútea, bursasDolor lateral, sensibilidad local, molestias con apoyo monopodal o decúbito lateral.
MusculotendinosoIliopsoas, aductores, isquiotibialesRelación con carga, contracción resistida o estiramiento de la unidad afectada.
ÓseoFractura traumática, estrés, necrosisDolor con carga, factores de riesgo específicos y necesidad frecuente de imagen.
ReferidoColumna, sacroilíaca, pelvisSíntomas que no encajan con exploración local o se acompañan de patrón lumbar/neurológico.

En deportistas con dolor inguinal puede existir más de una causa a la vez. La nomenclatura moderna intenta separar problemas relacionados con aductores, iliopsoas, región inguinal/púbica y cadera, evitando usar una única etiqueta para cuadros diferentes. Puedes ampliar este contexto en pubalgia y dolor inguinal del deportista.

En niños y adolescentes el diagnóstico diferencial es distinto al del adulto. Cojera, rechazo a la carga, fiebre o dolor persistente requieren valoración específica y no deben extrapolarse directamente las recomendaciones de una página orientada al adulto.

Signos de alarma

Algunos patrones requieren valoración prioritaria porque pueden corresponder a fractura, infección, enfermedad sistémica u otra causa relevante.

  • Traumatismo con imposibilidad para apoyar o caminar.
  • Deformidad, acortamiento o rotación anormal del miembro tras una lesión.
  • Fiebre, escalofríos, mal estado general o articulación muy dolorosa y limitada.
  • Dolor intenso que progresa rápidamente o síntomas sistémicos sin explicación.
  • Déficit neurológico nuevo, alteración vascular o dolor asociado a un cuadro neurológico grave.
  • Cojera o rechazo a la carga en un niño, especialmente con fiebre.

El dolor nocturno por sí solo no identifica cáncer ni infección, pero un dolor persistente no mecánico acompañado de pérdida de peso, antecedentes oncológicos u otros síntomas sistémicos cambia el nivel de sospecha y debe estudiarse.

Exploración clínica

Exploración clínica de una persona con dolor de cadera

La exploración comienza antes de las maniobras especiales: marcha, capacidad para sentarse y levantarse, apoyo monopodal, amplitud de movimiento y forma en que se reproduce el síntoma.

Movilidad

Se valora flexión, extensión, abducción, aducción y rotaciones. La reducción de rotación interna puede aparecer en artrosis y otros problemas, pero no es diagnóstica de una entidad por sí sola. La posición pélvica y la morfología individual influyen en el resultado.

Fuerza y carga de tejidos

Las contracciones resistidas ayudan a valorar grupos musculotendinosos. En dolor lateral pueden utilizarse tareas de carga de los abductores; ante dolor inguinal son relevantes aductores y flexores según la historia.

FADIR, FABER y otras maniobras

Estas pruebas pueden reproducir síntomas y ayudar a decidir si el origen podría ser intraarticular o regional, pero su especificidad es limitada. Un FADIR positivo no demuestra por sí solo un pinzamiento femoroacetabular ni una lesión del labrum. La guía de dolor de cadera no artrósico recomienda integrar los hallazgos con función, movilidad e imagen cuando corresponda.

Explorar más allá de la cadera

Cuando la clínica lo sugiera deben explorarse columna lumbar, sacroilíaca, rodilla, abdomen o sistema neurológico. La coexistencia de artrosis lumbar y de cadera es frecuente y a veces ambas regiones contribuyen a los síntomas.

Radiografía, ecografía, resonancia y TAC

La imagen debe responder una pregunta clínica. Solicitar una resonancia a todas las personas con coxalgia aumenta la posibilidad de encontrar alteraciones incidentales que no sean la causa del dolor.

Dolor crónico no traumático

Los criterios del American College of Radiology consideran la radiografía de pelvis/cadera apropiada como estudio inicial en muchos escenarios de dolor crónico. Después, la prueba depende de la sospecha concreta.

  • Ecografía: útil para tendones, bursas, derrame y procedimientos guiados en situaciones seleccionadas.
  • Resonancia magnética: permite valorar médula ósea, cartílago, labrum, tendones y otras partes blandas; es especialmente relevante si se sospecha lesión oculta o patología no explicada por radiografías.
  • Artro-RM: puede emplearse en determinados problemas intraarticulares, aunque no es la única opción para estudiar el labrum.
  • TAC: aporta detalle óseo y puede ser útil para caracterizar fracturas o anatomía tridimensional cuando cambia la planificación.

Tras traumatismo

La radiografía suele ser el primer estudio. Si permanece una sospecha relevante de fractura a pesar de radiografías negativas o indeterminadas, la imagen avanzada puede estar indicada. No debe tranquilizarse únicamente por una radiografía normal a una persona que no puede apoyar y presenta una historia compatible con fractura oculta.

Tratamiento según la causa

No existe un tratamiento único para “el dolor de cadera”. La estrategia cambia si el problema es una fractura, una artrosis, una tendinopatía glútea o un cuadro de dolor no artrósico.

Educación y gestión de carga

En muchos cuadros musculoesqueléticos no urgentes se ajustan temporalmente las actividades que disparan los síntomas y se recupera carga de forma progresiva. Esto no equivale a recomendar reposo completo ni a asumir que cualquier dolor durante el ejercicio produce daño.

Ejercicio y rehabilitación

El ejercicio puede trabajar movilidad, fuerza, capacidad aeróbica y tareas específicas. La selección depende del diagnóstico y la irritabilidad. En dolor de cadera no artrósico, la guía clínica de 2023 apoya intervenciones individualizadas que relacionen déficits de movilidad y fuerza con las limitaciones funcionales del paciente.

Medicación, infiltraciones y cirugía

Su papel depende de la causa, comorbilidades y objetivos. Una infiltración puede tener utilidad diagnóstica o terapéutica en escenarios seleccionados, pero no sustituye una evaluación adecuada. La cirugía se reserva para lesiones y grados de afectación en los que existe una indicación concreta; una alteración anatómica en imagen sin síntomas concordantes no es una indicación quirúrgica.

Cuándo reevaluar y cómo medir la evolución

La evolución debe valorarse con medidas funcionales, no únicamente con una escala de dolor en reposo. Importan la distancia caminada, tolerancia a escaleras, sueño, capacidad laboral/deportiva, movilidad y fuerza según el problema.

Conviene reevaluar cuando:

  • el cuadro empeora pese a una estrategia razonable;
  • aparecen nuevos signos de alarma;
  • la evolución no encaja con el diagnóstico inicial;
  • persisten limitaciones importantes que podrían requerir imagen, infiltración diagnóstica o valoración especializada.

El objetivo no es conseguir una exploración “perfecta” o una resonancia normal, sino recuperar función y controlar síntomas sin pasar por alto una causa que requiera otro tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿El dolor de cadera siempre se nota en el lateral?

No. El dolor de origen coxofemoral se percibe con frecuencia en la ingle o región anterior, aunque puede irradiarse al muslo o la rodilla. El dolor lateral y posterior tiene otros diagnósticos diferenciales frecuentes.

¿Un FADIR positivo diagnostica pinzamiento femoroacetabular?

No. Puede reproducir dolor en distintos problemas de la cadera y debe interpretarse junto con síntomas, movilidad y pruebas de imagen cuando estén indicadas.

¿Qué prueba de imagen se hace primero en dolor crónico de cadera?

En muchos escenarios la radiografía de pelvis y cadera es el estudio inicial. La ecografía, resonancia, TAC o artro-RM se seleccionan después según la sospecha clínica y los hallazgos previos.

¿Cuándo un dolor de cadera necesita valoración urgente?

Tras un traumatismo con imposibilidad para apoyar, deformidad, fiebre o sospecha de infección, dolor intenso rápidamente progresivo, compromiso neurovascular u otros signos sistémicos debe valorarse con rapidez.